Arma de muchas guerras en el mundo

Los delitos sexuales, y las violaciones en particular, han sido parte de muchas de las guerras de la historia, y sus diversas motivaciones han ido desde la venganza por parte de los soldados rusos en Berlín en 1945; la frustración de los soldados estadounidenses en Vietnam y la limpieza étnica en Bosnia. Los ejércitos han utilizado los cuerpos de las mujeres como arma de humillación de los actores enemigos. Según INFORME “Una mujer violada es una propiedad devaluada y es la marca de la derrota para los varones que no pudieron protegerla. La violación es, por lo tanto, un medio para establecer jurisdicción y conquista al mismo tiempo contamina y ocupa el territorio de una nación, transgrede las fronteras, derrota a quienes lo protegen. La violación es un crimen de dominación, y de lo que trata la guerra precisamente es la dominación”.

Sin embargo, la violación como arma se intensificó durante las guerras de la década de los 90 como una forma de sembrar el terror entre la población civil, como sucedió en Bosnia, Ruanda y Haití. En Mozambique en 1992 cada mujer y niña fue ataca sexualmente. Lo mismo sucedió en la limpieza étnica de Kosovo. Igualmente, se sabe que en las guerras en Liberia, Sierra Leona, Burundi, Argelia, Indonesia, Cachemira y Burna, el abuso sexual fue una práctica de guerra.

La violación sexual durante la guerra –que incluye la prostitución forzada- es considera ilegal desde la década de los 50 por las leyes internacionales como la Convención de Ginebra de 1949 y los protocolos de 1977. Estas normas lo concebían como un crimen en contra del honor, diferente de otros. Sólo hasta 1996, el tribunal para juzgar los crímenes de guerra de la antigua Yugoslavia incluyó el ataque sexual entre los “crímenes en contra de la humanidad”, abrió un capítulo para juzgarlo y juzgó a ocho sospechosos. Pero el uso sistemático de la violación en la guerra solo fue definido como un asunto de derechos humanos en la IV Conferencia Mundial de la Mujer, en 1995.

Un hecho reciente que demuestra un ejemplo en el pago a la deuda de impunidad por los crímenes sexuales con las mujeres sucedió en noviembre de 2008, cuando más de 400 mujeres y niñas violadas por terroristas islámicos durante la década de los 90 fueron indemnizadas por las autoridades en el marco de la Carta por la paz y la reconciliación nacional en Argelia.