El Cesar, cercado por guerrillas y bandas criminales

El secuestro de ganaderos, comerciantes y un geólogo en el centro y sur del Cesar por la guerrilla del Eln, en alianza con el Epl; el atentado al puesto de policía en el corregimiento de Media Luna, de San Diego, donde hace presencia las Farc y Eln; y la aparición de las ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ en zonas rurales del norte, tienen en alerta a este departamento.

Campesinos de Pelaya temen que la violencia del pasado retorne a sus veredas.Facciones armadas de las guerrillas de las Farc, el Eln y el Epl, así como de las ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ tienen cercado al departamento del Cesar.

El secuestro de tres ganaderos, dos comerciantes y un geólogo en menos de tres meses, la muerte de dos líderes de la zona rural y la alerta de la Defensoría del Pueblo por el inminente riesgo que vive la población del corregimiento Media Luna, de San Diego, alteraron el orden público, que se creía controlado en esa zona del país.

De acuerdo con versiones oficiales, la mayor presencia armada en esa región la tiene la guerrilla del Eln, que controla gran parte de la Serranía del Perijá, donde han ocurrido la mayoría de los secuestros, y se tiene noticia que ha hecho alianzas con el Epl para perpetrarlos.

El último plagio ocurrió ayer (22 de septiembre), en el municipio de Pelaya, a la una de la tarde, cuando un grupo de hombres llegó a la casa de la comerciante Lucy Rodríguez, y se la llevó rumbo al Perijá. La mujer, que vive en el barrio Carrizal, en las afueras del pueblo, es propietaria de una bodega de abarrotes y madre de una funcionaria de la Alcaldía.

Le antecedió a este caso el secuestro del ganadero Eugenio Villegas, que llegó el 13 de septiembre junto con su familia, proveniente de Bogotá, a pasar el fin de semana en su finca, llamada ‘La puerta del cielo’, ubicada en la vereda El Totumo, del municipio de Tamalameque, sur del Cesar. Cuando arribaron a la estancia agrícola lo estaban esperando varios hombres del Eln, quienes se lo llevaron hacia El Catatumbo.

Desde comienzos de año se tienen registrados tres casos más. El 25 de agosto en Aguachica, sur del Cesar, insurgentes del Frente Camilo Torres Restrepo del Eln secuestraron al comerciante y ganadero Rodolfo Rojas García, un hombre de 73 años, quien por su delicado estado de salud fue dejado en libertad, con la condición de que su hijo Jorge se quedara en poder de la guerrilla, como en efecto sucedió.

Otro de los casos es el del geólogo manizaleño Andrés Calle, ocurrido el 29 de junio en jurisdicción del municipio de Curumaní, cuando hacía trabajos para el Servicio Geológico Colombiano, que adelanta la exploración de yacimientos mineros en la parte alta de la Serranía del Perijá, muy cerca de la frontera con Venezuela. Ese día el grupo guerrillero llegó al campamento de los ingenieros y se llevó al geólogo y a un estudiante, a quien liberaron tres horas después.

En enero de ste año fue plagiado otro ganadero en su finca Villa Carmen, en Curumaní. Se trata de Javier Enrique Albernia González, quien había llegado con su familia desde Bucaramanga, donde reside, a visitar la hacienda que tiene en la vereda Algarrobo.

Todos estos secuestros tienen preocupados a los ganaderos y comerciantes, quienes sienten disminuida la seguridad en la región, especialmente en los municipios de Curumaní, Pailitas, Aguachica y San Alberto, sur del departamento..

VerdadAbierta.com dialogó con comerciantes de Aguachica y dijeron que la situación no es fácil. Uno de ellos, que pidió la reserva de la identidad, aseguró que “los finqueros no han vuelto a ir a sus propiedades, la gente no quiere salir por carretera. Aquí hay mucha tensión, y nos enteramos que acá están unas empresas de la Ruta del Sol, donde trabajan unos peruanos y brasileros que no quieren seguir porque les da miedo de ser secuestrados”.

En la zona revelaron que otras empresas que hacen explotación de materiales en varias canteras en los municipios de Pailitas y Pelaya decidieron no enviar más personal a la zona para evitar algún hecho de violencia.

Un periodista de Aguachica le dijo a VerdadAbierta.com que por miedo no informan lo qué sucede en la zona: “Aquí acudimos a la autocensura, hay cosas que pasan que no podemos decir, uno mejor se cuida”.

Secuestros, ¿retaliaciones del Eln?
VerdadAbierta.com conoció que los secuestros ocurridos en los últimos tres meses en ese departamento, pueden obedecer a retaliaciones de la guerrilla del Eln por la captura meses atrás de un jefe de milicias urbanas, quien tenía a su cargo la logística del grupo en toda la zona y sobre el cual existe circular azul de la Interpol y una orden de captura de la Fiscalía.

Sin embargo, esta captura hecha por el Ejército Nacional no trascendió a la opinión pública ni a los medios de comunicación por cuanto el insurgenge salió libre, amparado en la figura del Habeas Corpus. “Dicen que se gastaron una plata en el pago de los abogados para sacarlo de la cárcel y por eso andan secuestrando gente, para fortalecerse económicamente y recuperar lo gastado en la defensa del jefe de milicias urbanas”, explicó un investigador que conoció del caso.

Lo cierto es que el Eln se ha hecho visible en el Cesar y según los conocedores del tema de orden público, quienes no aceptan ser identificados, esta guerrilla nunca se ha ido de la región, “solo estaba escondida y ahora está saliendo al ruedo”.

El 24 de julio la compañía Capitán Francisco del Eln, con motivo de la conmemoración de los 50 años del grupo, izó banderas en la zona urbana del municipio de Pelaya y pintaron mensajes en algunas paredes.

“Las banderas las pusieron en el Coliseo del pueblo, a la salida del municipio, en el kilómetro dos, en la vereda Los Pinos”, dijo una fuente consultada. Ese mismo día, en el corregimiento de Estados Unidos, municipio de Becerril, zona minera del Cesar, y en Pailitas también aparecieron banderas de ese grupo subversivo en municipios como Chiriguaná, donde repartieron a la comunidad discos compactos que contienen doce canciones vallenatas, alusivas a la paz.

La producción musical con propaganda de esta guerrilla se llama ‘Los nacimientos de la patria’ y todo el contenido se refiere a la paz, el pueblo y la justicia.

Los homicidios que asustan
Los campesinos de las veredas de los municipios de Pelaya, Curumaní y Pailitas, ubicadas en la Serranía del Perijá, están temerosos y alertaron a las autoridades por un posible desplazamiento.

El pasado 26 de agosto un grupo de labriegos llegó a la Alcaldía de Pelaya y puso al tanto a la Alcaldesa, a la Personería y al Ejército sobre el miedo que tienen de ser víctimas nuevamente tanto de grupos armados ilegales como de la Fuerza Pública.

La preocupación surgió por la captura de seis campesinos que fueron acusados de ser guerrilleros del Eln y de tener en sus predios cultivos de hoja de coca para uso ilícito. En el acta dejaron claro que en esa zona no hay cultivos de coca y aunque reconocen que sí hubo en el pasado y aún quedan rezagos, consideran que son injustas las acusaciones. Por eso afirmaron que de seguir los señalamientos, se verían obligados a desplazarse de la zona a donde habían regresado sin ningún acompañamiento del Estado, luego de la violencia vivida en el pasado.

El mismo día de la reunión en el casco urbano de Pelaya, en la zona rural fue asesinado Álvaro Ramírez Florez, un parcelero de la vereda Seis de Mayo, entre Pelaya y La Gloria, a quien señalaron de ser miembro de la guerrilla. “Él vivía armado, pero era más para protegerse”, dijo un campesino de la zona.

El 13 de septiembre ocurrió otra muerte que alertó a los campesinos. Esta vez fue la del presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Virgen, del municipio de La Gloria, Miguel Alfonso Quintero Ramírez, quien había denunciado acoso por parte de la Policía Nacional. El líder comunal iba de parrillero en una motocicleta con destino a su vereda, cuando dos hombres armados aparecieron en el camino y le propinaron cuatro tiros. Aunque su vereda es jurisdicción del municipio de La Gloria, a la orilla del río Magdalena, todas las diligencias las hacen en Pelaya por asuntos geográficos.

Después de esa muerte realizaron un Consejo de Seguridad en Pelaya, en la que nuevamente los líderes de los campesinos expresaron a las autoridades el temor a ser estigmatizados como guerrilleros o cultivadores de coca, y hablaron otra vez de la posibilidad de un desplazamiento.

Algunas fuentes que hablaron con VerdadAbierta.com revelaron que ayer (22 de septiembre) miembros del Gaula retuvieron a varios familiares del líder asesinado, Miguel Alfonso Quintero, señalados de ser miembros del Eln.

Por su parte el Ejército Nacional informó ayer también, a través de comunicados de prensa, que en la vereda Luna del municipio de Curumaní, destruyeron un cristalizadero de coca, y en la vereda El Paraíso descubrieron un cultivo con 15 mil matas de hoja de coca, que erradicaron de inmediato, mientras que en Chimichagua, en la vereda Corazón, encontraron un campamento del Eln con capacidad para 20 personas.

La situación se ve agravada por presencia de bandas criminales. Según fuentes estatales, ‘Los Urabeños’ están en Pailitas y Tamalameque, especialmente en los corregimientos de Costilla, San Bernardo, Pueblo Nuevo y Mundo al Revés, respectivamente, donde los jefes paramilitares del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) tuvieron sus bases.

Recientemente capturaron a cuatro miembros de esta banda, entre ellos a alias ‘Estrellita’ o ‘El Mulo’, mano derecha de alias ‘Camilo’, un hombre importante de los paramilitares que no se desmovilizó, sino que según se comenta en la zona, recuperó caletas de armas y dinero y se reorganizó con ‘Los Urabeños'.

En Curumaní, además de la presencia de bandas criminales y del Eln, también hay facciones del Frente 41 de las Farc, y de ahí hacia Tamalameque, Pelaya, Pailitas y Aguachica se ha consolidado una alianza entre las guerrillas del Eln y Epl por su cercanía con la región del Catatumbo, donde tiene presencia alias ‘Megateo’, máximo líder del Epl en esa zona fronteriza.

La situación no es distinta en el norte del departamento. La Defensoría del Pueblo ha difundido dos alertas por el riesgo inminente que viven los habitantes de los corregimientos del norte de Valledupar, donde hay presencia de las ‘Autodefensas Gaitanistas’ de Colombia (Ver: Autodefensas Gaitanistas reviven el miedo en zona rural de Valledupar) y por la presencia del Frente 41 de las Farc en el corregimiento de Media Luna, San Diego, donde el 25 de agosto lanzaron una granada contra la estación de Policía, acción que se sumaba a la presencia por las fincas y veredas de guerrilleros que hacen reuniones ‘exprés’ con la comunidad.

Esta alteración del orden público tiene alterados a ganaderos, comerciantes y comunidades, que han pedido a las autoridades mayor presencia y control de la región, debido a que no quieren volver a la época de la violencia que dejó dolor y miedo por los cientos de secuestros, homicidios y desaparecidos perpetrados por diversos grupos armados ilegales.