"Hay cerca de 200.000 víctimas directas del secuestro"

  
César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos. FOTO: Archivo Semana.

VerdadAbierta.com entrevistó a César Caballero, quien apoyó el informe Una Verdad Secuestrada realizado por el Centro de Memoria Histórica, y que se convierte en el estudio más grande que se haya presentado sobre este delito en el país.

César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos, sostiene que en el país se cometieron  39.058 secuestros durante las últimas cuatro décadas, y agrega que más bien faltan muchos más plagios por registrar. Esta cifra contrasta con las estadísticas oficiales que suman 24.000 plagios. Caballero señala que puede afirmar esto, gracias al millón 300 mil datos sobre secuestros que ha reunido en los últimos seis años.

El gerente de Cifras y Conceptos también prepara para octubre la publicación de un libro con la interpretación del daño social y económico que ha dejado el secuestro en Colombia. Los lectores podrán encontrar además de las cifras, los testimonios extraidos de las entrevistas de los secuestrados y de los secuestradores.

VerdadAbierta.com: ¿Por qué contar la historia del secuestro en Colombia a través de cifras?
César Caballero: Yo comencé a hacer este trabajo hace casi seis años por invitación del ex vicepresidente Francisco Santos, quien me manifestó que las cifras sobre el secuestro tenían muchos vacíos. La investigación inició con recursos de mi firma y propios, hasta octubre del año pasado que obtuvimos unos recursos de la Unión Europea y que nos permitieron culminar el trabajo.

Con esas inquietudes de Francisco Santos y en mis diálogos con las víctimas, sumado a la idea de las fuentes contrastadas, vi que era algo que nadie más iba a hacer. Yo tenía una junta directiva que me decía cada año, cuánto plata más iba a invertir, hasta cuándo va a seguir haciéndolo. Y yo decía, es que si yo no lo hago nadie más lo hace.

VA: En el informe es notorio que hay una pluralidad de fuentes, cómo fue ese trabajo de juntar toda la información y armar la base de datos.
C.C.: Las diferentes instituciones me dieron diferentes datos pero entre ellos no tenían la misma información. Eso hace que hoy yo le pueda presentar al país la base de datos más grande con una información que ellos me dieron y que pude recopilar de otras fuentes, como las sentencias, los periódicos y entrevistas a víctimas y a conocedores del tema.

VA: En los gráficos del informe se ve que hay variables en las que se pueden hacer cálculos con los registros de todas las víctimas, pero en otros ese número puede descender a 15.000 ó 9.000. ¿Eso evidencia todo ese subregistro que hay en las cifras sobre secuestro?
C.C.: Yo sé que hubo 39.058 secuestros, y sé cómo fue el desenlace de 28.000, entonces hay más de 10.000 de los cuales no supe. También sé que en el 84% de esos secuestros la motivación fue económica, sé el monto de plata que les pidieron a 16.000, y “sólo” decir 16.000 es un montón. Puedo decir que ninguna institución, ni pública ni privada, puede llegar a una base de datos que documente 16.000 exigencias económicas de secuestros.

VA: Cuando se encontró con el tamaño de ese subregistro, ¿qué opinión tuvo, ya que se trataba de buscar información de un delito que ha golpeado bastante a la sociedad colombiana como lo es el secuestro?
C.C.: El subregistro nos está dando cerca de 11.000 casos de 39.000, eso nos está dando como el 25%, me parece que como delito es bajo, hay otros delitos que tienen un subregistro más alto. Un secuestro es algo que se planifica y se organiza.

Ya con saber que hay un subregistro del 25% yo tengo que decir que menos de 39.058 secuestros no hubo en el país, inclusive pueden haber más. En esta última semana ha habido tres personas que se me han acercado y me han dicho venga yo le digo mi caso.

Hay otra cuenta social que se puede hacer, y que la base no lo dice por si misma y es que yo puedo estimar que cada persona secuestrada no es la víctima, que también lo es su núcleo familiar. Entonces se puede decir que por cada persona secuestrada hubo otras cinco afectadas y se puede decir que si uno entiende el secuestro en una dimensión humana, hay cerca de 200.000 víctimas directas del secuestro. Y puedo jurar que en la dimensión de ese “delito excepcional” no hay ningún país en el mundo que haya sufrido lo que nosotros sufrimos.

VA: Antes de 1970 se cometieron secuestros en el país, el primero que ha sido documentado data de 1933 en Cali. Además, después de 2010 se ha seguido cometiendo este delito. ¿Por qué escoger esas cuatro décadas, entre 1970 y 2010?
C.C.: Nosotros documentamos ese primer secuestro, que fue el de la hija de Harold Éder. De ahí hasta 1970 tenemos documentados cerca de 125, pero a partir del año 70 casi siempre se cometen anualmente entre 80 y 120, entonces claramente hay un comienzo y al final del primer periodo se están presentando 300 secuestros.

Llegamos hasta el 2010 por la manera en que se hacen las fuentes contrastadas, y no todas los datos salen inmediatamente. Yo puedo decirte que las personas que están allí están con nombre y apellido, y para llegar ahí yo necesito tiempo.

VA: ¿Por qué llamar la última etapa de reacomodamiento? ¿Esto hace referencia a los autores o a qué variables?
C.C.: Porque hay un reacomodamiento de los criminales y de la dinámica del delito, mi argumento central es que las redes criminales son los autores principales en el último periodo. Uno ve que la política de Seguridad Democrática tuvo un impacto muy fuerte en las Farc y el ELN, pero de alguna manera por los éxitos de la política se descuidó el tema de las redes criminales y hoy son el actor que más volumen de secuestros está generando, y es la primera vez en la serie de los cuarenta años que sucede.

En la gráfica se muestra un llano, en el cual estamos hablando en los últimos años de 1.200 o 1.400 secuestros anuales, contrario al pico donde teníamos de 3.500.

VA: Al final de ese gráfico, para el año 2010, la línea de los grupos criminales termina en ascenso, ¿Estaríamos hablando de unos nuevos actores que pueden incrementar los secuestros?
C.C.: Allí hay una parte de nuevos actores como las Bacrim, y en las redes criminales hay otros autores, tengo la horrible sensación de que hay grupos de personas que se han dedicado al secuestro desde los años 80. Que con las Farc quedaron invisibilizados y que ahora cuando ha disminuido el secuestro de las Farc y el ELN ellos empiezan a ser visibles.

VA: Además de este informe, trabaja también en la publicación de un libro que trae una interpretación del desarrollo del secuestro en el país ¿que nos podría adelantar sobre esto?
C.C.: Tengo una versión inicial de 140 páginas donde voy a interpretar la base. En el trabajo tenemos un componente cuantitativo muy fuerte, que es lo que hoy se ve en la base de datos. Pero también hicimos entrevistas a las víctimas, y contamos con el apoyo de un miembro de la Policía Nacional experto en criminalística que hizo entrevistas a delincuentes en las cárceles. Entonces cuento con una serie de informaciones cualitativas y además he estado 6 años inmerso en este tema, que hacen una interpretación de lo que está pasando.

La interpretación se mueve alrededor de tres ideas: hay más de 39.000 víctimas del secuestro, que son las 200.000 que mencioné; la segunda que el secuestro no termina con la liberación o el desenlace, que el secuestro como proceso de duelo y de destrucción y reconstrucción de las familias y las víctimas va más allá; la tercera es que hay un aprendizaje de parte de los criminales; cuatro, que la mejor decisión de política pública frente al secuestro fue la creación de los UNASE (Unidad Antiextorsión y Secuestro), que fue tomada por Rafael Pardo durante el gobierno de César Gaviria, y luego eso se convirtió en los Gaula. Hoy el país debe proteger a los Gaula. Estoy convencido que tener hombres por más de 20 años en la lucha contra el secuestro es una ganancia enorme.

También voy a tratar de hacer un cálculo del rentabilidad del delito, de los costos privados, fiscales y sociales.

VA: El informe se planteó como una forma de verdad, justicia y reparación a las víctimas del secuestro. ¿Cómo reparar a los secuestrados y sus familias a través de una investigación?
C.C.: Mucho de lo que yo he hablado con las víctimas es que quieren verdad, y la verdad es reparadora. Cuando tu miras la gráfica del tema judicial, el 8% de las personas que han sido secuestradas han conocido la sentencia condenatoria contra sus captores, y a estos que les fue bien se demoran unos seis años en lograr justicia. Eso es dramático como sociedad y yo aspiro que el libro contribuya de alguna manera a eso. Y lo que yo he hablado con las víctimas, la base de datos y el libro comienzan a construir eso.