Con memoria, en Pueblo Bello intentan sanar las heridas de la guerra

0-memoria-pueblo-belloEn uno de los corregimientos más azotado por el conflicto armado en el Urabá antioqueño se inauguró el Salón de la Memoria para rendirles tributo a las víctimas. El sitio es el resultado de un novedoso proceso de reparación colectiva iniciado en 2012.

Según el censo hecho por los integrantes de la Mesa de Memoria, en Pueblo Bello se estima que la violencia ejercida por todos los grupos armados dejó poco más de 550 víctimas, la mayoría desaparecidos forzosamente. Foto: VerdadAbierta.com.

Si alguien ha presenciado y padecido todas las violencias que han azotado al corregimiento Pueblo Bello, en Turbo, ha sido Oved Rojas. Su memoria aún retiene vívidamente los recuerdos de aquel 1984, año en que la guerrilla del Epl inició una serie de asesinatos selectivos; tampoco olvida una trágica tarde de 1990, cuando los paramilitares de Fidel Castaño se llevaron amarrados a 43 de sus paisanos; y aún le duele en el alma recordar cómo las Farc le asesinaron a un hermano en 1995.

“Todo mundo recuerda la desaparición de los 43 campesinos, pero antes de eso y después de eso pasaron cosas igual de graves, cosas que la gente no se imagina y que son poco conocidas”, señala este campesino, quien pese a tanta barbarie, nunca abandonó el lugar. Y precisamente el amor a ese terruño motivó a Oved a trabajar, junto a otras 27 personas, en la recuperación de la memoria sobre más de dos décadas de violencia.

La iniciativa comenzó en 2012, cuando un grupo de profesionales de la Dirección de Derechos Humanos de la Gobernación de Antioquia llegó a Pueblo Bello para iniciar allí un proceso de reparación colectiva. “Por una apuesta del gobernador, Sergio Fajardo, se escoge Pueblo Bello para iniciar este proyecto”, explica Adriana Carranza, una de las psicólogas encargadas del acompañamiento a la comunidad.

Luego de una serie de sesiones grupales orientadas por psicólogos, que terminaron sirviendo como espacio de catarsis colectiva para los pobladores de las ocho veredas de este corregimiento, varios de ellos sintieron la necesidad de asociarse para trabajar no solo en la dignificación de la memoria de los seres queridos que la violencia se llevó, sino también para comprender lo que les pasó.

Gracias a ello, los poco más de 1.200 habitantes que tiene este corregimiento saben que entre 1984 y 1998 la violencia ejercida por paramilitares, guerrillas, e incluso el Ejército, dejó cerca de 550 víctimas. De ellas, han sido plenamente identificadas y caracterizadas 164. Más de la mitad de ellas fueron desaparecidas forzosamente. Su memoria ahora es honrada en un espacio que hace parte del Centro Social y Comunitario “Remanso de Paz”, obra construida por la Gobernación de Antioquia a petición de la comunidad y que fue inaugurada recientemente.

“La comunidad no tenía un espacio para reunirse y sintió que, como medida de reparación colectiva, lo mejor era construir un centro social”, señala Carranza, quien añade que “desde un inicio se pensó que además de servir para reuniones, fuera un espacio para rendir tributo a las víctimas del conflicto armado en esta región”.

La edificación demandó una inversión de 1.200 millones de pesos, de los cuales la Gobernación de Antioquia destinó 1.100 millones y la Unidad de Reparación y Atención Integral a Víctimas dispuso de los 100 millones de pesos restantes.

Para personas como Oved, el ejercicio de recuperación de memoria ha servido para que la comunidad sane las múltiples heridas que la guerra les ha dejado. “Una cuarta parte de los habitantes de Pueblo Bello fueron desaparecidos. Hay familias a los que se les llevaron tres hijos y no se sabe nada de ellos hasta el día de hoy. Pero esto nos ha ayudado a recuperar la confianza, a que la gente por lo menos hable de estas cosas”, señala.

Reparaciones colectivas
La construcción del Centro Social y Comunitario Remanso de Paz inició a principios de 2013. En su diseño, la comunidad jugo un papel decisivo. Foto: Glemis Mogollón.

Y así como en el pasado el nombre de Pueblo Bello ocupó sendos titulares de prensa por cuenta de la barbarie cometida tanto por las guerrillas de las Farc y el Epl como por las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), sus pobladores esperan que de ahora en adelante este corregimiento se convierta en modelo nacional de lo que pueden ser procesos efectivos de reparación colectiva.

Y en ello invierten sus esfuerzos no solo los habitantes de Pueblo Bello sino también los profesionales de la Dirección de Derechos Humanos de la Gobernación de Antioquia, quienes desde hace tres años vienen ejecutando el programa Ruta Integral para Víctimas del Conflicto Armado, que busca brindar acompañamiento tanto a víctimas individuales (cerca de 2.000 familias de 11 municipios) como a “sujetos de reparación colectiva”.

En este último caso, el gobierno departamental, en coordinación con la Unidad de Atención y Reparación Integral a Víctimas, han priorizado la atención para 30 “sujetos colectivos” de 23 municipios, es decir, comunidades que fueron azotadas por grupos armados ilegales y cuyas acciones armadas afectaron de manera sustancial la vida cotidiana de sus habitates.

En el plan de acompañamiento de la gobernación se destacan El Aro y La Granja, de Ituango; los cascos urbanos de Cocorná, Argelia y San Rafael; las veredas La Esperanza, de Carmen de Viboral, La Inmaculada, de Alejandría, y La Galleta, de Montebello, así como pueblos indígenas de El Pando, de Caucasia, y la comunidad afro del corregimiento Vegaez, en Vigía del Fuerte.

Para los habitantes de Pueblo Bello, la iniciativa de reconstruir memoria les ha permitido reconstruir lazos comunitarios que la violencia había destrozado.Foto: VerdadAbierta.com.

Para Juan Camilo Salazar, coordinador de la Ruta Integral para Víctimas del Conflicto, la experiencia de reparaciones colectivas, en la que el corregimiento Pueblo Bello se constituye un ejemplo a seguir, enseña que este modelo puede generar impactos mucho mayores a la hora de reconstruir tejido social y recuperara lazos comunitarios.

“El año pasado, por ejemplo, hubo una cifra muy alta de indemnizaciones individuales y muchas veces este recurso llega a familias que, si no están organizadas o vinculadas a otros procesos, pues el recurso económico termina perdiéndose. Con los sujetos colectivos pasa distinto porque se generan procesos que terminan vinculando a toda la comunidad”, precisa Salazar.

De hecho, la apuesta de la Unidad para la Reparación y Atención Integral de Víctimas para el año 2015 serán los procesos de reparación colectiva dado los impactos que esto genera y se espera que el departamento que mayor número de víctimas tiene registradas en el país marque la pauta sobre cómo llevar a cabo exitosamente este modelo.

“Creo que atender a los sujetos colectivos de reparación es entender lo que ha sido el abandono del Estado”, manifiesta el funcionario departamental, quien no duda de los impactos que puede generar esta vía de reparación: “en Antioquia, que tenemos un millón 300 mil víctimas, creo deberíamos empezar por reparar aquellas comunidades que tuvieron situaciones muy lamentables por cuenta del conflicto armado, como El Aro, Machuca, el mismo Pueblo Bello, y dejar allí comunidades restablecidas”.

Yarisnei De Arco, integrante de la Mesa de Memoria de Pueblo Bello y quien tuvo que dejarlo todo abandonado en varias ocasiones por cuenta de las amenazas de los violentos, siente que todo lo que viene ocurriendo en su pueblo está sirviendo para mejorar el clima de convivencia y generar optimismo.

“Hace rato que no tenemos problemas de violencia en el pueblo. Y la comunidad está comenzando a organizarse para salir adelante. Todavía anhelamos conocer la verdad de muchas cosas que pasaron y que todavía no sabemos por qué. Pero hoy, por lo menos, creemos que tenemos un mejor futuro”, asegura Yarisnei.