Esta es la verdad de mujeres víctimas de la guerra

El movimiento Ruta Pacífica por las Mujeres reunió los relatos de más de mil mujeres de todo el país que han sufrido todo tipo de violencia en medio del conflicto armado. A partir de hoy, VerdadAbierta.com publicará algunas de estas historias.
El conflicto narrado por mujeres


Desde hace tres años el movimiento Ruta Pacífica por Las Mujeres conformó la primera Comisión de Verdad y Memoria y se dedicó a esclarecer cuál es la verdad de las mujeres víctimas del conflicto armado en el país. Esta es la primera comisión con enfoque de género que nació de una iniciativa de las víctimas.

Del trabajo de esta comisión surgió el informe La verdad de las mujeres de las víctimas del conflicto armado, presentado en Bogotá y que reunió más de mil testimonios de mujeres de 22  departamentos y más de 80 municipios que han sido víctimas de todos los actores del conflicto armado.  (Descargar informe: Tomo I, Tomo II)

El documento incluye el resultado de nueve grupos focales realizados con organizaciones de mujeres víctimas que compartieron unos mismos hechos de violencia. Este es el caso de las mujeres víctimas de la Operación Orión en la comuna 13, de Medellín; las madres y hermanas de las ejecuciones extrajudiciales de Soacha, Cundinamarca; las mujeres indígenas víctimas de la masacre del Naya, en el Valle del Cauca; las resistentes de los corregimientos San José del Playón, de María La Baja, Bolívar, y Puerto Colón, en San Miguel, Putumayo; las desplazadas del municipio de Baudó, Chocó; las afrodescendientes desplazadas de Bucaramanga; las familiares de los diputados asesinados y secuestrados en el Valle del Cauca; y las mujeres víctimas de la Operación Libertad, realizada en Quinchía, Risaralda.

Para conformar esta comisión, el Movimiento contó con el apoyo de profesionales que habían formado parte de comisiones de verdad en centro y sur América, quienes capacitaron a las líderes de las organizaciones sociales para que ellas mismas entrevistaran a las víctimas de la violencia.

“La idea de que fueran las mismas mujeres de las organizaciones las que entrevistaran a las víctimas generó confianza, pues a algunas ya las conocían, y facilitó hablar de estos temas tan delicados”, dijo a VerdadAbierta.com Marina Galllego, coordinadora de la Ruta Pacífica.

Más allá de indagar los hechos sucedidos, esta iniciativa buscó conocer el relato subjetivo de las mujeres: qué fue lo que ellas vivieron a partir de los hechos que las victimizaron y entender qué significa ser mujer y sobreviviente del conflicto armado en Colombia.

El informe destaca que en la mayoría de los casos las mujeres buscan organizarse y crear vínculos con otras mujeres que han vivido hechos de violencia como una forma de no dejarse abatir por la guerra. Una de cada tres víctimas buscó formar parte de una organización para reivindicar sus derechos

Todos los tipos de violencia
En promedio, las mujeres entrevistadas fueron victimizadas cuatro veces, en algunos casos no solo fueron abusadas sexualmente, sino que sus hijos fueron reclutados o algún pariente fue desaparecido; además, algunas mujeres fueron desplazadas en más de una oportunidad.

Este hecho también está relacionado con lo que el estudio califica como el continuum de la violencia, es decir, los delitos contra las mujeres no terminan cuando se acaba la guerra, sino que este es un factor que la agudiza. Más de la cuarta parte de las mujeres dijo haber sufrido violencia mientras eran niñas y casi la tercera parte dijo haber sido maltratada por su pareja.

Este es el caso de una víctima desplazada del Tolima que relató que fue víctima de abusos sexuales a los 16 años por parte de su esposo. Años después, cuando ya tenía familia, llegó la guerrilla al corregimiento donde estaba su finca e intentaron reclutar a sus hijas.

“Se las llevaron como a las diez de la mañana supuestamente a una reunión, se las llevaron a las malas, yo me desmayaba gritándole a la gente que por favor que no hicieran eso”, contó la mujer.  Pero a las jóvenes no las soltaron y pusieron a su madre a cocinar para los guerrilleros. “Con rabia le daba de comer a ese comandante”, indicó. Luego de un tiempo, consiguió que liberaran a sus hijas, pero de inmediato tuvo que salir huyendo de su casa dejando todo abandonado y llegar sin nada a una ciudad para rehacer su vida.

Según el estudio, casos como éste son más recurrentes en mujeres que además hacen parte de minorías étnicas, jóvenes o pertenecer a un estrato socioeconómico bajo.

El informe revela que aunque es mayor la cantidad de hombres que han sido asesinados en desarrollo de acciones atribuidas al conflicto armado, las mujeres son las principales testigos de los hechos.  Más de la mitad de las mujeres entrevistadas fueron obligadas a presenciar hechos de violencia, lo que es considerada una forma de violencia psicológica.

El 15 por ciento de las mujeres entrevistadas admitió que sufrió tortura psicológica en sus hogares; sin embargo, vivir en medio de la confrontación armada agudiza estas situaciones y en el caso de Colombia, como en otros lugares del mundo, el cuerpo de la mujer es un territorio de guerra. “Se convierten en terror ejemplarizante para el resto de las pobladoras y pobladores del territorio en disputa. Un terror que impide la denuncia y refuerza la ley del silencio”, precisa el informe.

Este control sobre la mujer también se ve reflejado en el dominio que creen tener los grupos armados, legales e ilegales, sobre las decisiones sentimentales que tomen las mujeres y el derecho que se atribuyen a asesinarlas se involucran con una personas del grupo enemigo. Lo sucedido en Barrancabermeja, Santander, es un ejemplo, según lo relató un víctima: “en esa época, fue mucha la niña que murió solo por el hecho de que hablara con un soldado y un miliciano la estaba viendo, ahí mismo asesinaban a la niña”.

El estudio resalta que la experiencia de violencia más dolorosa que dijeron haber experimentado las mujeres es la pérdida de un ser querido: los hijos, el esposo, los padres, los hermanos. Una de cada cuatro mujeres entrevistadas dijo haber perdido a un familiar a causa de la guerra y en el 18 por ciento de los casos se trata de desaparición forzada.

Perder la tierra y todas sus pertenencias a causa de la violencia tuvo un significado más doloroso para las mujeres que pertenecen a una comunidad indígena y que guardan un vínculo más cercano con el territorio.

Las propuestas de transformación
El  informe incluye una serie de recomendaciones que pueden generar acciones a favor de la verdad, la justicia, la reparación y la paz, y que giran alrededor de la verdad acerca de las afectaciones contra las mujeres; las políticas de reparación; la atención a mujeres y rutas de atención; la educación y difusión del impacto de la violencia contra la mujer a través de los medios de comunicación; la satisfacción, acceso a la justicia, protección y derecho a la paz; la memoria histórica y reconstrucción del tejido social; y la desmilitarización de la vida y los territorios.

La Ruta Pacífica de las Mujeres también sugirió que por iniciativa estatal se constituya una Comisión de la Verdad que contribuya al proceso de paz.  

En el tema de la reparación planteó el ajuste de la Ley 1448 de 2011, llamada de Víctimas y Restitución de Tierras, la desestigmatización de las mujeres por parte del Estado y las instituciones privadas, la superación de la discriminación y la creación de proyectos productivos.

A nivel educativo, recomendaron al Ministerio de Educación que promueva y diseñe una cátedra abierta en que analice cómo el conflicto armado ha impactado el cuerpo y la vida de las mujeres en diversas regiones del país.

Por último, pidieron que el Estado reconozca que “los procesos de desmilitarización de grupos paramilitares ha vuelto a dejar a las mujeres y comunidades a merced de nuevos grupos paramilitares” y solicitó poner en marcha políticas efectivas de desmantelamiento para contar con un ambiente favorable para la reintegración de aquellos que dejan las armas.

Historias seleccionadas del informe La verdad de las mujeres:

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