Una caja de memoria para dignificar a las víctimas

El grupo de Memoria Histórica de la CNRR presentó un conjunto de herramientas para que las víctimas puedan reconstruir su historia y superar el conflicto.

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Expertos en el tema de la reconstrucción de la memoria destacan la importancia de darle la voz a las víctimas para que cuenten sus historias
El grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (Cnrr) presentó una serie de herramientas para que las víctimas inicien procesos en sus localidades para reconstuir sus historias, y de esta manera puedan superar el trauma que les dejó la guerra y les permita dignificar sus vidas.

El trabajo fue expuesto en la sede del Museo de Antioquia durante en el inicio de la II Semana por la Memoria, convocada el Grupo de Memoria Histórica de la Cnrr, un grupo de organizaciones sociales del departamento y varias entidades gubernamentales, y en la que participan representantes de diversas iniciativas en el país que trabajan con víctimas del conflicto armado en la reconstrucción de la memoria.

La antropóloga Pilar Riaño, quien hace parte del grupo de Memoria Histórica de la Cnrr y una de las creadoras de estas herramientas, destacó la necesidad que tienen las comunidades de adelantar iniciativas para reconstruir la memoria de sus pueblos azotados por la violencia: “esa necesidad es importante no sólo para alcanzar la verdad, la justicia y la reparación, sino como un mecanismo de fortalecimiento democrático”.

En la presentación de esta caja de herramientas, que ya ha ido llevada a varias regiones del país, estuvo presente Devis Palacios Cerón, una de las sobrevivientes de los choques armados ocurridos el 2 de mayo de 2002 entre una columna de las Farc y un comando paramilitar de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) en la parroquia Bella Vista, municipio de Bojayá, Chocó, que ocasionó la muerte de 119 personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos.

Devis representa la Asociación de Desplazados 2 de Mayo, que agrupa a los sobrevivientes de esos enfrentamientos armados, y lidera la reconstrucción de la memoria histórica de Bojayá. Ella reconoce que esa labor no es fácil: “es difícil este trabajo en el momento en el que estamos porque muchas víctimas no quieren decir la verdad de lo que ha pasado, ellas aún sienten que corren riesgos y les da miedo”.

No obstante, advierte que aquellas víctimas que se han vinculado al proceso de recuperación de la memoria histórica y aplicado las herramientas de la Cnrr sienten que han avanzado en asuntos como la elaboración del duelo y en la superación del dolor.

“En este trabajo han salido muchas cosas que nadie quería decir, recordar o aceptar”, cuenta Devis. “Las víctimas entramos en confianza y sin sentirnos amenazadas pudimos decir en un dibujo o con una palabra cómo sucedieron las cosas. Así es que nos vamos liberando de ese dolor”.

Durante la presentación también intervino Fredy Morales, un joven del Oriente antioqueño afectado por la guerra que hace parte de la Asociación Provincial de Víctimas a Ciudadanos y Ciudadanas del Oriente antiqueño (Aproviaci) y quien desde hace varios meses se ha convertido en un gestor de memoria que trabaja con personas y comunidades afectadas por el conflicto armado apoyado en la metodología construida por el grupo de Memoria Histórica de la Cnrr.

“Los perpetradores han acabado con algunos de nuestros sueños, pero no con la capacidad de seguir soñando”, afirma Fredy. En tono pausado y convencido del significado de sus palabras, agrega que el ejercicio de recuperar la memoria y expresarla contribuye a la dignificación de las personas y las comunidades afectadas por el conflicto armado. Desde su experiencia advierte que “es importante avanzar en el rescate de nuestras voces para superar el silencio que nos impuso la guerra”.

La Trabajadora Social Marta Nubia Bello, quien hace parte del grupo de Memoria Histórica de la Cnrr y se centra en acompañar psicosocialmente a las víctimas, asevera que los procesos de memoria tienen una contribución significativa en la elaboración de los duelos ya que es la oportunidad de ponerle nombre a lo inenarrable, “y al ponerle nombre, permite elaborar todo ese dolor que han vivido”, dice.

A su juicio, la recuperación de la memoria histórica tiene tres efectos importantes entre las víctimas, ya sean consideradas individual o colectivamente: dignifica a las víctimas y a sus familiares, permite atribuir responsabilidades entre los victimarios y enfrentar el sentimiento de culpa, y ayuda enfrentar conflictos individuales, familiares o comunitarios.

“Estos procesos dignifican a las personas no sólo porque se trata de una reconstrucción colectiva de los hechos, sino de establecer quiénes eran las víctimas y a través de esa identificación es posible cuestionar el discurso de los victimarios”, explica Bello.

De otro lado, el ejercicio de reconstrucción de los hechos permite ubicar a los responsables de las acciones armadas contra las comunidades, “lo que no solo tiene el valor político de identificar a los perpetradores, sino como valor político aporta a la búsqueda de justicia”, señala la funcionaria. “Además, permite establecer las intenciones del victimario y superar las culpas de las víctimas, un sentimiento que genera dificultades a la hora de darle sentido y legitimidad a la búsqueda de sus derechos”.

Además, como lo expone Bello, el proceso de recuperación de la memoria histórica permite reconocer y asumir conflictos que a raíz de los problemas generados por la guerra se mantenían ocultos: “al hacerle frente a esos conflictos, que pueden ser personales, familiares o comunitarios, nos permite reconstruir identidades, revalidar proyectos y, en esencia, nos lleva a construir una memoria para el porvenir”.

Pero esas herramientas para construir la memoria histórica que aporta la Cnrr no sólo aportan reflexiones y metodologías para gestores comunitarios; incluye también reflexiones para aquellas organizaciones sociales no gubernamentales que acompañan esos procesos.

Según Marta Nubia Bello, el trabajo en procesos de memoria tiene varios argumentos en contra: que revictimiza a las personas, que reabre heridas, que exalta sentimientos de venganza y que sume a las víctimas en el dolor.

“El material de trabajo que estamos presentando plantea esa preocupación y por ello insistimos que el trabajo de recuperación de la memoria debe rescatar, fundamentalmente, la dignidad de las víctimas, sus acciones, sus esfuerzos, su enorme capacidad de resistencia, creatividad y rehabilitación”, anota Bello y afirma que el enfoque no puede ser el de una memoria del sufrimiento ni memoria de la guerra, “sino memoria en la capacidad de organización y resistencia, que rescata los proyectos que un día tuvieron y que aún siguen teniéndolos”.

Por último, Marta Nubia Bello deja claro que las víctimas están por encima de cualquier intención de politización que vaya en detrimento de ellas: “debemos pensar que si un testimonio de una víctima tiene potencial político, pero si va en detrimento de la víctima debe deponerse esa intensión”.

Dada su experiencia, en las tareas de reconstrucción de la memoria se encuentran víctimas que piensan que es muy importante hablar y socializar sus historias, pero hay otras que no han llegado a ese momento de contar sus tragedias y prefieren guardar silencio. “Eso quiere decir que todas esas personas son heterogéneas, con procesos diferentes y necesidades son distintas. En esa medida, no podemos pensar solamente en el pulso político de la memoria, sino que las víctimas tienen que estar en el centro de este proceso y se les debe respetar”, concluye Bello.

Se espera que las víctimas del conflicto armado colombiano, ya sea a través de las organizaciones que han fundado o de aquellas que las acompañan, se apropien de las herramientas para construir memoria histórica para que impulsen procesos autónomos locales y regionales que le aporten al esclarecimiento de la verdad, a la superación de la impunidad y a evitar la repetición.