Gabriel Turriago Piñeros: un luchador que perdió el proceso de paz

El Asesor de Construcción de Paz de Naciones Unidas murió en Montería, a donde llegó a trabajar desde el mes de mayo pasado en el montaje de la Oficina del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su vocación de paz era incuestionable.

Gabriel Turriago Piñeros (centro) trabajó por los derechos humanos desde un enfoque diferencial.“La paz sí es posible. Ver reunidas a 800 víctimas, cuando esperábamos a 400 de toda la región Caribe, es sinónimo de que sí quieren la paz”, fue una de las frases que dijo Gabriel Turriago Piñeros en una entrevista concedida a VerdadAbierta.com en un foro de víctimas realizado en julio pasado en Barranquilla, cuando se organizaba la primera comisión de víctimas que asistiría a La Habana, Cuba, en desarrollo de las conversaciones de paz con la guerrilla de las Farc.

Su optimismo con la paz era una constante en su vida y su experiencia en el tema era tan amplio como su trabajo en la construcción de modelos participativos con diferentes comunidades a lo largo y ancho del país.

Este bogotano de 59 años de edad murió de una afectación cardíaca en la capital cordobesa, cinco meses después de iniciar allí la articulación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a donde llegó tras permanecer siete años en el departamento del Cesar como coordinador territorial de ese organismo multilateral.

Uno de los escritos más referidos de su autoría es el informe ‘Estudio de los procesos de reinserción en Colombia. 1991 – 1998’, publicado en noviembre de 2003 junto con José María Bustamante Mora y auspiciado por la Fundación Ideas para la Paz, texto que hizo parte de la entrega de la serie ‘Libros de Cambio’, con el que buscaban contribuir a la discusión sobre los procesos de reinserción, tema que, para esa época, había recibido poca atención dentro de los estudios sobre el conflicto armado colombiano.

La experiencia de Turriago en el tema comenzó a forjarla durante el proceso de desmovilización del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), del cual se desprendió el Acuerdo Final, firmado el 25 de enero de 1991 en el corregimiento Don Gabriel, del municipio de Ovejas, en Sucre, y tras el cual por lo menos 200 hombres dejaron sus armas y se reintegraron a la vida civil.

Este activista se vinculó desde 1999 a Naciones Unidas y trabajó los últimos diez años de manera continua con el PNUD. Pensaba, como lo dijo en medios regionales del Caribe, que “en el actual proceso de diálogos con las Farc se ha visto una evolución en comparación con los anteriores intentos de lograr la paz”.

Para Turriago, lo más importante de estos diálogos es que se construyó la agenda de diálogo: “Fue muy importante que antes de constituir la mesa hubiese una agenda de diálogo y no discutir la agenda en la mesa misma; por eso hay un cambio con relación a los anteriores procesos de paz”.

También destacó la manera como se establecieron las reglas de juego de la mesa de negociaciones en La Habana. Según él, “mucha gente no le pone atención a eso, pero es lo que realmente determina la continuidad y la manera de resolver los problemas, y se debe resaltar un elemento fundamental que no existía en anteriores procesos, como es la presencia de un nuevo actor que está en todos los temas, que es la presencia de las víctimas”.

La experiencia de Turriago fue clave en el papel articulador de Naciones Unidas en los diálogos que hace 22 meses comenzaron las conversaciones con la guerrilla de las Farc, pues vivió de cerca el desarme y la amnistía del grupo guerrillero M-19 cuando en el gobierno del presidente César Gaviria (1990-1994) se creó el Programa Nacional para la Reinserción (PNR), del cual hacía parte la Oficina Nacional de Reinserción, de la cual hizo parte y a través de la cual que se concretaron acercamientos con el PRT, el Movimiento Armado Quintín Lame, el Ejército Popular de Liberación (Epl) y la Corriente de Renovación Socialista, que terminaron traduciéndose en su posterior desarme, desmovilización y reintegración a la vida civil de la mayoría de sus integrantes.

Aliado de VerdadAbierta.com
Desde la creación de este portal de investigación periodística, Turriago acompañó y apoyó las iniciativas propuestas desde VerdadAbierta.com, como la Semana de la Paz, que junto con PNUD se organizó en el año 2010 en cuatro regiones del país: Meta, Montes de María, Antioquia y Cesar.

En el desarrollo de esta iniciativa se reforzó el concepto de verdad, especialmente porque en el marco del proceso de Justicia y Paz con las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) no todos los temas se desarrollaban y avanzaban al mismo tiempo con los mismos resultados en ese escenario de justicia transicional.

Al respecto, Turriago decía que “si bien es cierto el conflicto armado no ha terminado y opera una verdad judicial que va más adelante, se necesita conocer las otras verdades, no sólo la judicial”. Por eso jugó un rol importante la perspectiva de los periodistas y medios de comunicación, que fueron grandes actores de esta semana, no sólo por el cubrimiento sino por las reflexiones que se hicieron.

En ese momento coordinaba la oficina territorial del PNUD en el Cesar, donde logró construir redes desde la sociedad civil y organizó a las comunidades afrodescendientes, a las víctimas, a los indígenas y promovió la Zona de Reserva Campesina del Cesar, la campaña ‘Párala ya, nada justifica la violencia contra las mujeres’ y la Alianza Democrática por la Gobernabilidad.

“Uno de los aspectos más importantes derivados del desarrollo de la ‘Semana de la Verdad’ en el Cesar, es que a partir de ese ejercicio se comenzaron a construir escenarios de confianza para abordar este tema de manera más libre en todo el departamento”, dijo en su momento. Su muerte es una lamentable pérdida para el proceso de paz y su promoción entre las comunidades.