“Hacer memoria es entretejer un camino que nos permita construir reconciliación”

El pasado miércoles Buenaventura conmemoró un aniversario más de la masacre de doce de sus jóvenes. Víctimas y organizaciones sociales realizaron múltiples actos culturales para reivindicar su memoria y buscar que ese tipo de violencia no se repita. VerdadAbierta.com habló con uno de los líderes comunitarios.

entrevista leonard renteriaLeonard Rentería, líder comunitario de Buenaventura que promueve la reconciliación por medio de la cultura y la memoria histórica. Foto: cortesía CNMH.El municipio de Buenaventura, que cuenta con el puerto más grande del país y por donde se mueve más de la mitad de sus importaciones y exportaciones, ha sido el escenario de 26 masacres contra sus habitantes en las últimas dos décadas. Una de las más sentidas ocurrió el 19 de abril de 2005, cuando doce jóvenes, cuyas edades oscilaban entre los 16 y los 21 años, fueron sacados con engaños del barrio Punta del Este con la promesa de ganarse 200 mil pesos tras disputar un partido fútbol.

Para evitar que ese hecho caiga en la impunidad y recordar a sus caídos, las madres, la Junta de Acción Comunal del barrio y algunas organizaciones comunitarias, con el apoyo de agencias de cooperación internacional y del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), realizaron la jornada de memoria “Prohibido olvidar a los 12 de Punta del Este”. Durante todo el día hicieron diferentes actividades culturales: recrearon la última noche de la violencia, bloquearon la vía principal para representar durante cinco minutos un partido de fútbol y celebraron la final de un torneo de ese deporte, en honor a los doce caídos.

La historia reciente muestra que todos los grupos armados ilegales golpearon de manera frontal a la comunidad bonaerense. La investigación Buenaventura: un puerto sin comunidad, publicada por el CNMH en junio de 2015, encontró que entre 1990 y 2014, 163.227 personas fueron víctimas de diferentes actores armados, que cometieron 4.799 homicidios, perpetraron 475 desapariciones forzadas y generaron cerca de 150 mil desplazamientos.

La oscura noche de Buenaventura

Tras la desmovilización del Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), en diciembre de 2004, la ciudad-puerto ha sido disputada a sangre y fuego por diferentes estructuras posdesmovilización dado su valor estratégico para actividades económicas ilegales. Las disputas más fuertes se han dado en los barrios de las comunas que están en la zona de bajamar.

Con motivo de la conmemoración, VerdadAbierta.com habló con Leonard Rentería, un joven bonaerense que desde los 14 años de edad encontró en las expresiones culturales una forma de hacerle resistencia a la violencia y un espacio para construir memoria histórica y reconciliación. Su liderazgo salió del anonimato el 4 de septiembre del año pasado, cuando confrontó al senador y expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez, en medio de las campañas del plebiscito que se convocó para refrendar el acuerdo de paz alcanzado con las Farc.

Esto dice el experimentado líder comunitario a sus 26 años sobre la masacre de Punta del Este, los ejercicios de memoria, la reconciliación, la situación actual de Buenaventura y el proceso de paz.

VerdadAbierta.com (VA): ¿Qué pasó hace doce años con los jóvenes de Punta del Este?

Leonard Rentería (LR): Alguien llegó al barrio y los invitó a un partido de fútbol; les ofrecieron la oportunidad de ganarse 200 mil pesos. En una motocicleta los llevó uno a uno al barrio de enseguida, Santa Cruz, en donde los esperaba un colectivo que los llevó a Dagua, un corregimiento semirrual de Buenaventura, en donde fueron asesinados con tiros de gracia y los quemaron con ácido. Los familiares los reportaron como desaparecidos y fueron encontrados días después acomodados en fila.

En cuanto a la justicia, se dijo que capturaron a unas personas que supuestamente de alguna manera tenía que ver con el caso; que algunos habían sido acusados y que habían cumplido con algún tiempo de clase, pero la investigación no avanzó hacia los autores intelectuales. Desde 2005, el proceso ha pasado por Cali, Medellín y ahora está en San Andrés. No hay una respuesta que diga quiénes fueron los autores intelectuales y reales de este hecho; tampoco hay una sentencia que ordene medidas para reparar a las familias y a la comunidad, no sólo por el tema económico, sino por las afectaciones psicológicas y los daños causados al barrio.

VA: Ese hecho requirió planeación y fue cometido con sevicia. ¿Obedece a una situación de control territorial de grupos armados ilegales que se disputan economías ilegales?

LR: Se dicen muchas cosas y hay varios análisis. Algunos señalan que fueron grupos paramilitares, que en esa época llegaron con su auge al territorio y con acciones temerarias intimidaban a las comunidades. Mucha gente reconoce el hecho como parte de una estrategia de intimidación y de generación de temor. Hay que recordar que la Comuna 5, en donde está ubicada Punta del Este, es la que sufrió una de las situaciones de violencia más marcadas en Buenaventura

VA: ¿Por qué hicieron diferentes actos de memoria el miércoles? ¿Qué los impulsa?

LR: Porque son el ejercicio de reconstruir un hecho para mostrar lo que pasó y no quedarnos en el dolor, y mostrarle a las nuevas generaciones ese pasado para exigir garantías de no repetición. Es recordar el pasado que marcó vidas en Buenaventura para que nunca más vuelva a suceder.

Nos motiva el hecho de abrazar la reconciliación. Creemos que hacer memoria es entretejer un camino que nos permita construir lazos de reconciliación para encontrarnos con el otro y construir el futuro que queremos.

VA: ¿Cómo hacer ese trabajo de liderazgo social y de memoria en un municipio tan convulsionado?

LR: Es complejo porque cuando uno exige verdad y justicia tiende a ser señalado y perseguido. El año pasado estábamos en este ejercicio y nos llamaban para decirnos que dejáramos las cosas así, que no removiéramos cosas que están muertas; pese a eso, hay que seguir haciendo el ejercicio. Es complejo porque al hacer memoria en los territorios uno se encuentra con las personas que ocasionaron la violencia.

Sin embargo, no nos cerramos a la esperanza y a la resistencia como a una posibilidad para cambiar el presente y dejar las bases de un futuro mejor. No es fácil porque se viven muchas situaciones, como que la ilegalidad en ocasiones es amiga de la legalidad y que algunos policías son amigos de grupos armados ilegales; que persiguen a los que nada tienen que ver, pero son permisivos con los grupos armados ilegales.

VA: ¿Qué herramientas utiliza para hacer esa labor de resistencia?

LR: Trabajo desde una organización que se llama Asociación Cultural Rostros Urbanos, que utiliza el arte como estrategia de prevención de vinculación de jóvenes a grupos armados ilegales y el consumo de drogas, con una perspectiva de construcción de paz. Lo hacemos porque hemos vivido en carne propia la realidad de la violencia; porque nos ha tocado ver cómo amigos se han perdido y se han ido hacia grupos ilegales; nos ha tocado ver cómo la falta de oportunidades ha acabado con la gente.

Uno no quiere que este tipo de historias, que a uno le tocó vivir, se repitan en las generaciones que vienen; queremos transformar esa realidad y la única forma de hacerlo es enfrentarla desde hoy. Por eso tenemos la responsabilidad histórica de ganarle espacio a la violencia para que los jóvenes vean la vida desde otras perspectivas: nuestra labor es empezar acuñar y a regar, para después cosechar cambio.

VA: ¿Desde cuándo trabaja en temas de memoria y cultura?

LR: Estoy en el trabajo social desde que tenía 14 años. A esa edad era un adolescente agresivo que pensaba que las peleas y usar machetes era la solución a los problemas; pensaba que todo se solucionaba con discusiones. En ese momento conocí a la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y me vinculé a su grupo de jóvenes, luego empecé a ver la vida desde otra perspectiva y tuve transformaciones en mi vida que me llevaron a este camino. Desde los 14 años he trabajado en temas memoria y de proponer otras formas de hacer resistencia desde la juventud que permita que Buenaventura vaya a cambiar.

VA: ¿Por qué usar la cultura como herramienta de resistencia para hacer memoria?

LR: Si hay algo que abunda y es significativo en el Pacífico, es la cultura. Nos sirve como terapia para deshacernos de dolores y nos permite encontrarnos de manera más fácil con los jóvenes. En esta región hay talento y habilidades para la música, el arte y el deporte. Usamos la cultura para relacionarnos con los jóvenes y construir con ellos historias que permitan plasmar nuevas realidades. Es una herramienta muy dinámica, es propia de nosotros y está arraigada a nuestros ancestros e historia.

VA: A propósito de la importancia de construir memoria histórica, ¿qué tal le parece el hecho de que el Presidente de la República decretara el ingreso del Ministerio de Defensa al Consejo Directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica?

LR: Estamos en desacuerdo porque para nosotros es importante la estructura del Centro siga conformada como estaba, puesto que ha sacado informes muy importantes que incluso reflejan las responsabilidades del Estado en algunos casos del conflicto armado. Es probable la entrada del Ministerio de Defensa vaya a cortar algunos tipos de investigaciones e impedir que muchos temas no avancen. Además, hay que tener en cuenta el papel que ha jugado la Fuerza Pública en el conflicto.

Fuerza Pública puja por la memoria histórica

También resulta curioso que se haga ahora tras la firma del acuerdo de paz y antes de que se instale la Comisión de la Verdad. Pudieron hacerlo antes desde los inicios del Centro. ¿Por qué se hace después de que ha pasado tanto tiempo y no lo hicieron antes?

VA: ¿Cuál es la situación actual de Buenaventura?

LR: En lo rural se concretó la salida de las Farc y en lo urbano ha habido algo de tranquilidad. Sin embargo, nos preocupa esa tranquilidad porque posiblemente los grupos armados ilegales que están en los barrios andan pensando en estrategias para reacomodarse en los territorios, sabiendo que con la salida de las Farc es posible que el gobierno nacional venga a desmantelarlos. Esos grupos, ante la posibilidad de desaparecer, empiezan a buscar la forma de fortalecerse.

Tenemos temor de que muchos jóvenes empiecen a ser reclutados para ganar los espacios rurales donde ya no están las Farc, y también de que aumente el reclutamiento para seguir fortaleciéndose en lo urbano. En algunos sectores sigue marcada la violencia; así no salgan en los medios, siguen ocurriendo asesinatos. En Buenaventura se da la violencia sin cuerpo, en donde la desaparición y las fosas comunes juegan un papel preponderante. La violencia sí ha disminuido, pero los grupos siguen accionando en los territorios.

Por otro lado, lamentablemente hay algunos policías que son entregados a la ilegalidad y la corrupción, que no favorecen a Buenaventura y se convierten en enemigos de la comunidad. Eso hace que existan otras formas de violencia. No tenemos una autoridad en el Distrito que direccione la ciudad y hay funcionarios que no hacen su trabajo como es debido.

VA: El proceso de paz con las Farc inició su fase de implementación. ¿Creen que por medio de él se pueden alcanzar la paz y la reconciliación en Buenaventura?

LR: Aplaudimos el proceso de paz y tenemos mucha fe en él, pero nos preocupa que se generen nuevos espacios de violencia si no se desmantelan los otros grupos armados. Aquí no estamos firmando ningún tipo de acuerdo con las bandas criminales o los grupos posparamilitares que están en el territorio. Por ende, nos vamos a encontrar con la situación de que va a continuar su accionar en el territorio: antes de que se dé su desmantelación, seguramente habrá más violencia y se perderán más vidas. Aunque en el país se hable de un escenario de construir paz, en Buenaventura, al menos en la parte urbana, me temo que para poder llegar a ella pasará mucho tiempo porque los grupos posparamilitares seguirán aquí y darán la lucha para mantener el control territorial.

También la institucionalidad se debe comprometer, porque el problema que tenemos acá es que para construir paz, se deben desmantelar los grupos armados ilegales y desmovilizar a los policías que están casados con la ilegalidad. Si eso no se hace, y no se dan oportunidades para las personas para vivir en equidad, lamentablemente vamos a decir que acá, mientras la paz empieza a llegar a algunas regiones del país, estaremos viviendo situaciones de violencia.

VA: El gobierno nacional y las Farc siempre insistieron en que este proceso se basaría en la construcción de paz territorial. ¿Creen que será así? ¿El gobierno se ha acercado a las comunidades para construir paz desde abajo hacia arriba y no al revés?

LR: La verdad, sólo ha habido un escenario de encuentro con el Ministerio del Posconflicto y se socializó el tema de la implementación, pero lamentablemente no ha habido más acercamientos con las organizaciones de base. Si vamos a ir de abajo hacia arriba, lo triste es que nosotros no tenemos un alcalde o una administración que tenga la capacidad de aportar y de construir con la comunidad. No hay gobernabilidad, ningún gobierno construye confianza y la comunidad no cree por su accionar y negligencia. Vamos a pelear, en el buen sentido de la palabra, para que la implementación llegue a este territorio y Buenaventura avance hacia la paz que necesita recuperar. Nos tocará asumir esa responsabilidad como sociedad civil.