Anillo Vial para la Paz, esperanza para el Catatumbo

Hace casi 30 años el gobierno y los campesinos pactaron la construcción de una carretera que conectara la región, pero solo hasta ahora la idea está tomando forma.

anillo vial paz 1 El deterioro de la carretera era evidente, situación que se agudizaba en temporada de lluvias. Con recursos de los peajes y apoyo de banco de maquinaria se hace mantenimiento a la carretera. Foto: archivo Semana.En junio de 1987, más de 20 mil campesinos de Arauca, Santander y Norte de Santander concurrieron a la movilización conocida como el Paro del Nororiente. La protesta estaba encaminada a exigirle al gobierno nacional respuestas de demandas en salud, educación, vivienda, servicios públicos y vías de comunicación.

Olger Pérez, líder campesino y directivo de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) que participó de esa histórica jornada, asegura que ese fue el momento en que nació la idea del Anillo Vial San Calixto-Hacari-El Tarra, como parte de las propuestas de los campesinos para conectar la región.

En el pliego de peticiones de ese entonces figuraba para El Tarra, la pavimentación la carretera hacía Tibú y construcción de siete caminos vecinales; para Hacarí, mantenimiento de carreteras y construcción de puentes; para San Calixto, construcción y mantenimiento de Carreteras y puentes.

Una vez levantado el paro, el gobierno empezó a dar cumplimiento a esas peticiones y puso el tema en manos del entonces Ministerio de Obras Públicas, pero fueron muy pocos los avances. En el tramo San Calixto-Hacarí abrieron cuatro kilómetros y una roca encontrada en el camino frenó el impulso.  

Los campesinos, sin embargo, no se quedaron quietos. Pérez recuerda que fue con el trabajo de los lugareños quienes, a punta de pico y pala, empezaron a abrir carretera. Las alcaldías los apoyaron con recursos y fue así como se logró unir los municipios para que transitaran motos y carros pequeños. Atrás quedó la trocha que recorrían a lomo de mula.

Y es que si en algo se ha reflejado el abandono del Estado a la zona del Catatumbo es en materia de vías. La comunidad ha tenido también que pagar por las carreteras que ellos mismos construyeron, pues en temporadas de lluvias los caminos son intransitables. Para repararlas, las juntas de acción comunal decidieron a mediados de 2011 instalar peajes artesanales, consistentes en una cuerda atravesada en la vía, donde se pagan 5 mil pesos por carro y 2 mil por motocicleta.

Uno de estos puntos de cobro está ubicado a pocos kilómetros del corregimiento San Pablo de Teorama; otro se ubica en la vía hacia San Calixto; y se habla de al menos otros cinco peajes en la región que, según Fuentes Militares, estarían siendo aprovechados por grupos armados ilegales. Sin embargo, hay rutas donde es evidente la inversión. Los dineros recaudados son invertidos en contratación de maquinaria para la reparación de los tramos afectados. Incluso, la administración de los peajes se ha modernizado un poco: de las cuerdas se pasó a las varas de guadua, construyeron pequeñas casetas y ahora entregan recibos por el aporte.

Transcurridos 26 años del Paro del Nororiente, la idea de Anillo Vial San Calixto-Hacari-El Tarra revivió. En el paro agrario de junio de 2013, la propuesta fue rebautizada como el Anillo Vial para la Paz del Catatumbo. Después de 18 días de protestas que tuvieron epicentro en Ocaña, las manifestaciones fueron levantadas al tiempo que se instalaba la Mesa de Interlocución y Acuerdos, en la que se sentaron representantes del gobierno nacional y los campesinos para negociar las peticiones. En ese escenario, tomó forma el Anillo Vial para la Paz.

Tramo articulador

anillo vial paz 2Anillo Vial para la Paz y adjudicación de maquinaria para mantenimiento hacen parte de los logros del paro campesino de junio de 2013. Foto: Giovanni Mejía.Quienes conocen la región explican que hace 15 años para ir de San Calixto a El Tarra tenían que hacerlo por el municipio de Convención, de allí tomar para San Pablo y luego al Aserrío, corregimientos de Teorama, para llegar a El Tarra luego de siete horas viaje. Ahora las cosas han cambiado. “Para yo trasladarme desde San Calixto a El Tarra en moto, son hora y diez minutos” dijo un usuario del carreteable.  Una travesía de esa magnitud debía hacerla quienes viajaban de Hacarí a El Tarra. Inicialmente, tenían que llegar a Ocaña para buscar Convención y seguir el largo trayecto.

No obstante, el trazado artesanal del Anillo Vial para la Paz del Catatumbo ha mejorado en gran medida la situación de los agricultores de esos tres municipios. Labriegos de varias veredas de San Calixto que producen café y otros productos como plátano, yuca y frijol sacan al mercado sus productos por esa vía. (Ver mapa)

Los reclamos del paro del 2013 derivaron en acuerdos que contemplaban la continuidad, estudios, mejoramiento y diseños del Anillo Vial para la Paz. La lucha campesina logró que el entonces gobernador de Norte de Santander, Edgar Díaz Contreras, aportara 3.500 millones de pesos para que el consorcio escogido iniciara la fase inicial del proyecto.

A raíz de la negociación con los campesinos, el Instituto Nacional de Vías (Invias) se comprometió a aportar 15 mil millones de pesos que serán entregados una vez concluyan los estudios para que inicie la obra. Lo dispuesto es que en este 2016 se ejecuten los primeros 5 mil millones; luego girará 5 mil millones más en 2017; y en 2018 entregará los últimos 5 mil millones.

El respaldo de los acuerdos logrados tras el paro del 2013 es un acta firmada con el gobierno nacional. Para los campesinos esa es la prenda de garantía de que, efectivamente, se va a cumplir con la destinación de los recursos para aplicarlos según lo arrojado en los estudios e iniciar con la construcción del Anillo Vial para la Paz. A ello se sumó el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, quien se comprometió a destinar un aporte adicional para que esta fase del proyecto quede terminada.

Para los campesinos del Catatumbo el sueño es que los proyectos de inversión de los que se habla en los acuerdos con la guerrilla de las Farc alcanzados en La Habana se vean reflejados en el Anillo Vial para la Paz.

El ingeniero Gustavo Díaz, del Consorcio Vial GGC que adelanta los estudios, afirma que el trabajo de campo está realizado en un ciento por ciento y la información topográfica obtenida, procesada en más del noventa por ciento. “Ya se realizaron los diseños geométricos preliminares en los tramos Hacarí-San Calixto; Hacarí- Mesitas; El Tarra- Santa Catalina”.

El Anillo Vial para la Paz del Catatumbo se ha trabajado en cinco tramos. Estos son Hacarí- San Calixto; del cual ya se entregaron todos los estudios  en terreno y se tiene el diseño geográfico y de suelos, Hacarí- Mesitas; del que falta la etapa de perforaciones.  De resto, otros  tramos que están listos con sus estudios son  Mesitas- Santa Catalina; Santa Catalina- El Perdido; El Perdido- El Tarra. Para esto existe un documento base entregado por la gobernación de Norte de Santander que se deben cumplir.

Infografia mapa anillo vial

El contrato de consultoría está en dos fases: La dos que es la de mantenimiento a la vía existente y la fase tres de mejoramiento. Recientemente el gobernador del departamento aprobó un adicional para que todo el anillo quede en fase tres. Es decir quedaría todo el diseño para todo el Anillo con puentes y muros para los 110 kilómetros. El 9 de septiembre se termina la fase de estudios en terreno pero teniendo en cuenta que hay un adicional, se dieron dos meses de prórroga al contrato para terminar la consultoría para concebir el documento final para ser entregado en diciembre para proseguir la fase de ejecución de la consultoría.  

Comunidad, veedora

anillo vial paz 3Consorcio y comunidad se reúnen periódicamente para socializar avances de estudios de Anillo Vial para la Paz. Foto: Giovanni Mejía.Pérez, de Ascamcat, asegura que, por primera vez en la historia del Catatumbo, un proyecto de esta magnitud tiene la veeduría y consulta continua de las comunidades. Para ello se conformó el Comité del Anillo Vial para la Paz del Catatumbo, integrado por representantes de las juntas de Acción Comunal de las veredas que están en la zona de influencia de las obras.

Ese comité está atento a la ejecución eficiente de los recursos, constantemente solicita informes de interventoría y se reúne con los ingenieros. “Hay piden informes de cómo va el proyecto, es decir una participación efectiva de la comunidad”, dice Pérez y resalta que los acuerdos permiten la participación de los habitantes de la región en la elaboración de los diseños. Hasta el momento se han realizado catorce reuniones en las que se expusieron avances de los estudios.

La misma comunidad consultada por VerdadAbierta.com reconoce que está articulada con el Consorcio CGC. La armonía es tanta que la gobernación de Norte de Santander se limitó a entregar los recursos para los estudios y son los campesinos los encargados de recibir los informes. La veeduría les permite concluir que, hasta el momento, los recursos se han manejado de manera transparente.

Los pobladores de la zona de influencia del Anillo Vial para la Paz plantean que esa carretera es de beneficio social y servirá solamente para sacar productos como café, yuca y plátano hacia los mercados locales y regionales. De acuerdo con el representante de Ascamcat, “no permitirán que ningún tipo de elemento explotado en la zona sea sacado por esa carretera. Esto porque se habla de una vía de la Ruta del Carbón que sería a gran escala a doble carril la cual tendría como objetivo sacar los recursos naturales y minerales de la región del Catatumbo”.

Simón Bayona líder comunal de la vereda Potrero Grande de San Calixto admite que estar complacido “por la importancia de este proyecto, que beneficia a la comunidad”. Nayid Sánchez, agricultor de San Calixto, alimenta la esperanza de que sus productos puedan llegar al mercado sin ningún problema. Pero para los habitantes de la región no solo es tener una vía clave para el desarrollo del Catatumbo sino para salvar vidas. Federico Lopera, habitante de Hacarí, considera que la carretera “aporta al derecho a la vida, pues una persona enferma se puede desplazar con mayor facilidad en una emergencia”.

Los requerimientos de los campesinos son atendidos por la interventoría del proyecto, que está en manos de la ingeniera Zulay Yadira Vásquez Pino. Ella constantemente informa a las comunidades sobre cuáles son las perforaciones a realizar, los puntos y las intervenciones que se requieren en cada uno de los lugares donde se hace necesario levantar muros y puentes.

Una fase clave del desarrollo del proyecto es el llamado diseño geométrico que es, en definitiva, el que determina el trazado de la carretera y las propiedades a intervenir. En esta parte se viene haciendo una labor de visualización con los campesinos que se complementa con un avalúo anticipado de los predios para evitar, según la ingeniera Vásquez, lo que muchas veces sucede, “que a la hora de ejecutar el proyecto la persona dueña del área decide no venderlo. Por eso se está haciendo un acercamiento con los propietarios y evitar ese traumatismo muy frecuente en ese tipo de obras”.  

Las reuniones constantes con la comunidad han permitido que la inseguridad reinante en la zona no afecte el proyecto. Si bien durante los trabajos de campo en desarrollo de los estudios del terreno el personal ha tenido momentos difíciles, pues se han presentado enfrentamientos entre la Fuerza Pública y la guerrilla, los protocolos de proyección han funcionado.

Tras las suspensiones de las tareas, se retoman las actividades y se consultan a las comunidades que, en gran medida, han contribuido a la seguridad del personal. “No se han presentado problemas pues se han hecho socializaciones mensuales para que la gente sepa los avances del proyecto y que todo el mundo sepa por qué de la presencia de los contratistas en la región”, afirma la ingeniera Vásquez.

Por su parte la ingeniera Milena Moreno, coordinadora de los estudios y diseños del proyecto, asegura que en la zona han trabajado tranquilos gracias a la colaboración “extremadamente maravillosa” de la comunidad campesina.

Tras la firma del acuerdo con la guerrilla de las Farc, para alcanzar con este grupo una paz duradera y sostenible, los campesinos del Catatumbo insistente en hacerle un llamado al gobierno nacional para que se siente también a dialogar con el Eln, uno de los grupos más fuertes en la región, y busquen los caminos de entendimiento con el Epl, una organización catalogada como narcotraficante y que también hace presencia allí.

De lograrse ambos propósitos, los campesinos estiman que una vez terminado el Anillo Vial para la Paz del Catatumbo se active el turismo, sobre todo ecológico, para aprovechar la exuberante diversidad de sus selvas, montañas y ríos, así como la bondad de la cultura campesina que permite degustar un café o un sancocho cocinado en leña como aún se acostumbra en familias autóctonas. El propósito final es que se rompan los estigmas de guerra que pesan sobre la región y se conozca verdaderamente el Catatumbo en todo su esplendor.

*Periodista de Ocaña

Este artículo hace parte del proyecto Open Society con VerdadAbierta.com