Tumaco, convulsionado por la violencia

Líderes sociales aseguran que algunos milicianos de la guerrilla de las Farc se unieron a grupos narcotraficantes para continuar con el negocio en este puerto sobre el Pacífico. Pese a todo, sueñan con una región en paz.

barrios tumaco 1En lo que va del año, ha habido 98 homicidios en Tumaco pese a la tregua de las Farc y la ausencia de bombardeos del Ejército. Foto: archivo Semana.El mismo día que empezó el cese bilateral al fuego y se callaron los fusiles de las Farc y el gobierno nacional, Tumaco seguía poniendo muertos a esta guerra. Ese 29 de agosto las víctimas fueron Luciano y Alberto Pascal, dos hermanos de la etnia Awá y miembros de la guardia indígena. Ambos salían del funeral de su compañero Camilo Roberto Taicus, asesinado tres días antes en el camino hacia el resguardo Hojal La Turbia, del corregimiento de Llorente.

“Luego de acompañar la armonización de Camilo, los hermanos salieron de la velación hacia su casa. Llevaban como 20 minutos caminando, cuando una moto los adelantó. Más adelante estaba esa misma moto y mataron a los dos hermanos delante de sus señoras, hijos y demás familiares”, detalló Rider Pai, consejero mayor de la Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa).

Y es que en Tumaco la violencia no da tregua, ni ahora con el cese por parte del gobierno nacional y la guerrilla, ni cuando las Farc estaban en tregua unilateral y el Ejército había frenado los bombardeos.

Tumaco: azotado por una violencia que no da tregua

En los barrios ubicados a la salida del puerto hacia Pasto, especialmente en el Puente del Pindo, grupos armados ilegales han azotado a la población. El pasado 24 julio, tras un año de cese unilateral decretado por la guerrilla de las Farc, un taxi voló por los aires cuando le tiraron explosivos desde uno de los barrios palafíticos. En el vehículo dos personas transportaban una pipeta de gas. El taxista y uno de los pasajeros murieron, el otro fue hospitalizado con un grave diagnóstico.

Un mes antes de ese atentado, los cuerpos de tres menores de edad aparecieron sin vida entre los manglares del casco urbano. “Ellas fueron a una fiesta de ‘narcos’ en la vereda Chajal, a dos horas en lancha por el río Chagüí. Iban para prostitución infantil. No se sabe qué pasó. Una versión es que se robaron una plata y otra que comentaron algo que no debían y que las mataron los mismos narcos”, explicó un líder social quien pidió la reserva de su nombre. Él no es la única fuente que quiere el anonimato pues la mayoría temen represalias en su contra.

Una defensora de derechos humanos explicó que el caso de las adolescentes puso el foco sobre la violencia en el puerto del Pacífico, pero, a su juicio, es más lo que se desconoce: “Las familias a veces avisan que alguien desapareció para evitar problemas, pero otras no. Por eso es que la Policía no sabe todo lo ocurre, mientras las muertes siguen su conducto normal”.

Al respecto, la Pastoral Social de la Diócesis de Tumaco denunció a través de un comunicado que “muchas personas afirman que ‘a los muertos los tiran al agua y les amarran objetos pesados para que nos los encuentren’, por lo que el número de personas asesinadas podría ser mayor”. (Lea el comunicado completo)

De acuerdo con la Policía de Tumaco, en lo que va del año se han cometido 98 homicidios, mientras que en 2015 se reportaron 92. Además, las estadísticas no cambiaron drásticamente durante el último cese unilateral por parte de las Farc, que comenzó el 20 de julio de 2015 hasta el inicio del cese bilateral al fuego el pasado 29 de agosto. Entre mayo y julio del año pasado, cuando no había tregua, hubo 38 homicidios; comparados con los 27 de los mismos meses en 2016.

La tesis del coronel Carlos Castellanos, comandante de la institución, es que algunos milicianos que han trabajado con la guerrilla en el casco urbano no se quisieron acoger al proceso de negociación.

“Una cosa son las Farc como base, con su ideología, y otras son las redes de apoyo al terrorismo. Esa diferencia ha sido producto de la maldición del narcotráfico porque hacen un outsourcing criminal, donde los milicianos se prestan a cualquiera que tenga capacidad económica para pagarles, a cambio de extorsionar, amenazar o traficar a su nombre”, detalló el Coronel.

Desde la Armada tienen una visión similar. El contralmirante Carlos Gustavo Serrano, comandante de la Fuerza de Tarea Contra el Narcotráfico Poseidón, también recurre a términos de economía para explicar cómo funciona el narcotráfico en el puerto.

“Tumaco es como si fuera un cluster: cada grupo se encarga de una parte del negocio, sin tener necesariamente una relación como organización. No les interesa qué pasa en las etapas siguientes, sea el procesamiento o el tráfico de la droga. Solo les importa que les paguen”, aclaró el Contralmirante.

Hasta septiembre de este año, la Fuerza de Tarea ha incautado casi el 50 por ciento más de cocaína que en todo 2015, pues para este mes van casi 15 mil kilos contra poco más de 10 mil del año pasado. En términos económicos, significan 430 millones de dólares que, según el contralmirante Serrano, no iban necesaria o exclusivamente para las Farc.

“Ese aumento puede ser proporcional al aumento de cultivos ilícitos (que en Tumaco llegó a las 16.960 hectáreas en 2015 según la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito) pero también de nuestra efectividad”, precisó el oficial de la Armada.

Coca: motor del conflicto

barrios tumaco 3Este fue uno de los submarinos que utilizaban los narcos para transportar la droga hacia Centroamérica y Estados Unidos. Actualmente, está bajo el poder de la Fuerza de Tarea Poseidón. Foto: María Clara Calle.A las versiones oficiales se suman las de diferentes defensores de derechos humanos y líderes sociales del puerto sobre el Pacífico. Uno de ellos indicó que, desde 2014, cuando las Farc debilitaron militarmente a ‘Los Rastrojos’, algunos de sus integrantes se unieron a las filas guerrilleras.

Al respecto, el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de la Defensoría del Pueblo detectó en 2014 que, en efecto, ‘Los Rastrojos’, que operan en el casco urbano de Tumaco, se estaban debilitando “tanto por los golpes de las autoridades de Policía y por la disputa con las FARC, así como por la resistencia de las comunidades”.

De acuerdo con el SAT, “no se descarta que reductos de este grupo armado ilegal (Los Rastrojos) pretendan retomar sus actividades criminales, rearmarse y plegarse a otras estructuras que quieran establecerse en la cabecera del municipio, como podría ser el caso de Los Urabeños”. Un año después, esta agencia del Ministerio Público señaló que la presencia de las Farc, tanto en áreas rurales y urbanas, era más fuerte.

Un representante afrodescendiente explicó lo que viene ocurriendo en Tumaco con relación a quienes están en uno y otro grupo: “Los que trabajaban en narcotráfico para las Farc ahora se unieron a otras bandas, especialmente con el ‘Clan del Golfo’ (también conocido como ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ y ‘Urabeños’). Ese grupo realmente no ha llegado con hombres sino políticamente, en alianza con esos que ya estaban acá”.

Tales reacomodos se vienen dando, según líderes sociales y defensoras de derechos humanos, porque las Farc les habrían dado libertad a los milicianos, especialmente a los del Puente del Pindo, de sumarse o no al proceso de paz. Varios de ellos, al parecer, optaron por seguir armados con el fin de continuar lucrándose del narcotráfico, una actividad rentable si se tiene en cuenta que Tumaco es el municipio con más cultivos de hoja de coca del país.

Según el último informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2015 se registraron 16.960 hectáreas de sembrados de hoja de coca en zona rural de Tumaco, que representan el 18 por ciento de la producción nacional.

¿Otros grupos armados?

barrios tumaco 2Incluso en los barrios por fuera del Puente del Pindo, cercanos al centro de Tumaco, se encuentran letreros del Eln. Foto: María Clara Calle.El conflicto ha sido crónico en los últimos meses en Tumaco. Además de la desaparición de las tres adolescentes y de la explosión del taxi, en los barrios del Puente del Pindo han circulado diferentes panfletos.

“Hemos llegado al casco urbano con el fin de acabar con los milicianos y colaboradores de las Farc”, dice uno de los volantes, firmado supuestamente por las ‘Autodefensas Unidas de Colombia’. El otro, pegado en postes y a nombre de ‘La gente de orden’, precisa: “A partir de la fecha queda rotundamente prohibido [...] colaborarle a personas extrañas que lleguen con el fin de dañar o manchar la imagen del pueblo con métodos conocidos como las extorsiones, robos, desplazamientos forzosos, asesinatos, irrespeto social, o irrumpir con la paz y tranquilidad de la comunidad, etc”.

Una defensora de derechos humanos que conoce bien los barrios del Puente del Pindo dijo que la gente no distingue bien quién es de qué grupo: “ahorita se sabe que están ‘Los Úsuga’ y el ‘Eln’, además de las Farc”.

Agregó que, en las reuniones que convoca, muchos líderes se tienen que ir antes de las 4 de la tarde porque en sus barrios no puede salir nadie después de las 5 de la tarde, afectando la vida nocturna de las comunidades.

“No se sabe quiénes son. Unos dicen que incluso hay bandas comandadas por menores de edad. Otras veces son los señores (de las Farc) que reúnen a todo el barrio cuando se les da la gana. Sea quien sea siguen haciendo daño”, puntualizó la defensora.

La mujer explicó que, incluso, está el caso de una señora que tiene nueve hijos y no puede salir de la casa para poder protegerlos. “Tiene una hija de 18 años a la que los grupos armados han violado desde que tenía 12”, aseveró.

Sobre el Eln, precisó que esa guerrilla siempre ha estado más cerca de la carretera entre Tumaco y Pasto que en el casco urbano. La Pastoral Social precisó que también ha habido banderas de este grupo en otras zonas de la Costa Pacífica y en la carretera hacia el municipio de Barbacoas, desde el tramo que comienza en el sitio Junín, sobre la vía que de Tumaco va a la capital.

Pese a que su presencia ha sido más fuerte en lo rural, desde el año pasado comenzaron a aparecer grafitis alusivos a ese grupo subversivo en el casco urbano “sin que ello signifique una presencia que pueda generar capacidad de daño a la población civil o la Fuerza Pública de acuerdo con versiones de las autoridades, pese a que ya se han presentado capturas de presuntos integrantes del Eln en el municipio”, denunció la Defensoría recientemente.

Todas estas situaciones llevaron a la alcaldesa de Tumaco, María Emilsen Angulo, a escribirle al presidente Juan Manuel Santos a principios de agosto para pedirle atención. En su carta, la mandataria denunció que continúan los homicidios, el confinamiento, las barreras invisibles, la extorsión y el incremento de los cultivos ilícitos.

“Las fuerzas oscuras se quedan donde la población es más vulnerable. Por eso digo que Tumaco, más que consejos de seguridad y militarización, necesita decisión política nacional para reconvertir al municipio. Las capacidades del alcalde son limitadas y con el presupuesto, si llegamos a un barrio no podemos invertir en otro. Necesitamos un plan especial integral, desarrollo en un consejo de ministros”, opinó la alcaldesa en su entrevista con VerdadAbierta.com

Si bien muchos pobladores en Tumaco se alegraron tras el acuerdo sobre el cese bilateral de fuego tomada por el gobierno nacional y las Farc, otros son conscientes de que en ese outsourcing o cluster criminal, como lo llama la Fuerza Pública, quedan muchos eslabones del negocio de la droga y los civiles podrían llevar la peor parte si se desata un eventual conflicto por apropiarse por los espacios que deje la guerrilla de las Farc una vez entreguen sus armas y se reintegren a la vida civil.

Apuestan por la paz

barrios tumaco 4Panfleto en una de las calle de Tumaco.Pese a la convulsión que se vive en Tumaco, hay sectores sociales que le están apostando a la paz, pero reclaman mayor atención del gobierno nacional para fortalecer su desarrollo local.

Así lo expresaron algunos voceros de la comunidad que asistieron a la transmisión de un acto de perdón del guerrillero de las Farc Juan Carlos Caicedo Ramos, recluido en prisión y acusado de asesinar a Genaro García, representante legal del Consejo Comunitario del Alto Mira y Frontera en Nariño, en hechos ocurridos el 3 de agosto de 2015.

“Las muertes de líderes son excesivas en Tumaco”

Al evento, realizado ayer en la Casa de la Memoria de Tumaco, asistieron la vicefiscal General de la Nación, María Paulina Riveros; Todd Howland, representante de la Oficina de la ONU para los derechos humanos; así como autoridades locales y representantes de la comunidad.

Howland calificó este acto de perdón como " un primer paso importante dentro del sistema integral de justicia y que las próximas etapas deberán ser: la verdad completa de por qué asesinaron a Genaro y establecer la reparación colectiva para la comunidad".

Pero la comunidad fue más allá. A través de sus voceros afirmaron que "nosotros que tenemos la gotera de ‘la guerra’ en la casa, le apostamos a la paz. A los que están en contra del proceso de paz queremos que piensen en la esperanza y que no tengan miedo del debate en el Congreso, eso es mejor que la muerte de nosotros en el campo".

Además, enviaron un mensaje muy claro al gobierno nacional: "Queremos también ser tenidos en cuenta en las decisiones sobre desarrollo en nuestra región". A lo mejor, con una mayor participación comunitaria en la construcción de su futuro, las convulsiones que hoy vive Tumaco podrían superarse poco a poco y ganarle el pulso a la violencia.