“Vemos entrar y salir la riqueza solo como espectadores”: Obispo de Buenaventura

La ciudad-puerto sobre el océano Pacífico es de las más golpeadas por el conflicto armado y el abandono estatal. El obispo de la ciudad, Héctor Epalza, en entrevista con VerdadAbierta.com, habla sobre los responsables de la crisis humanitaria, de cómo la comunidad está perdiendo el miedo para reclamar justicia y de las perspectivas de paz.

obispo-hector-apalzaHéctor Epalza, obispo de Buenaventura. Foto: VerdadAbierta.com.

El prelado Héctor Epalza se denomina como el hermano mayor de Buenaventura y está próximo a cumplir once años como guía espiritual de esta comunidad. El 16 de julio de 2004, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Buenaventura y le tocó vivir en carne propia “la explosión de esta problemática social por la reunión de todas las maldades e intereses turbios de Colombia”. Pero ya está próximo a presentar su renuncia porque el próximo 14 de junio cumplirá 75 años y los mandatos de la Iglesia católica establecen el retiro a esa edad.

Durante su obispado ha sido testigo de una violencia sin igual en la ciudad portuaria. De acuerdo a lo que documentó el Centro Nacional de Memoria Histórica en su informe Buenaventura: un puerto sin comunidad, se afectó al 44% población, que fue víctima de asesinatos selectivos, masacres, desapariciones forzadas, desplazamientos, reclutamiento de menores y violencia sexual, entre otros crímenes. Detrás de tanta maldad están grupos guerrilleros, paramilitares y bandas criminales; y en varios crímenes de los desmovilizados del paramilitarismo han resultado salpicados miembros de la Fuerza Pública. (Ver: La oscura noche de Buenaventura).

Epalza cuestiona duramente que las autoridades no quisieron reconocer la violencia que azotó a la ciudad-puerto y que el desarrollo en la región está pensado más para el lucro que para el bienestar de la comunidad. Además, destaca la valentía de la comunidad por romper el silencio, que ha decidido emprender acciones para no someterse al yugo de los violentos y clamar por justicia. (Ver: Buenaventura celebra por la memoria)

VerdadAbierta.com (VA): El informe del Centro Nacional de Memoria Histórica documenta cómo fue la crisis social y el conflicto armado durante estos últimos 15 años en Buenaventura. ¿Por qué se dio la grave situación humanitaria, la cual es calificada como una catástrofe humanitaria?

Héctor Epalza (HE): Esta obra refleja con autenticidad la situación de Buenaventura. No nos digamos mentiras: el gobierno nacional se ha usufructuado de Buenaventura, pero la población no ha sido beneficiada. Eso es lo que el informe quiere dar entender, y eso que el Centro de Memoria es parte del Estado. Esta verdad, que no se puede ocultar, amerita que se afronte en su totalidad. La pobreza y la violencia deben ser consideradas de manera pluridimensional, con relación a salud, vivienda, educación y recreación, pero todos esos elementos están por hacerse en Buenaventura.

Mientas perdure una mentalidad neoliberal, que es la ganancia por la ganancia, y tener lo más que se pueda, no podrá haber atención a este puerto, y a la ciudad sobre todo. Aquí el acento es que el puerto es lo importante, pero se le debe poner atención a la gente. La poetisa afro Mary Grueso dice que todo el problema de Buenaventura es que vemos entrar y salir la riqueza y nosotros somos solo espectadores. Aquí llegan los buques y pasan todas las mercancías, pero Buenaventura no se beneficia.

VA: ¿Entonces el gran responsable de esta triste situación es el Estado?

HE: No, el modelo económico, y ese modelo se plasma en las megaobras y en el manejo del puerto. El año antepasado las sociedades portuarias de Buenaventura le aportaron al fisco nacional cuatro billones de pesos, pero ese mismo año, el Ministerio de Trabajo le impuso una sanción de 1.600 millones de pesos a la Sociedad Portuaria porque no le pagó bien a sus empleados. El capitalismo salvaje considera que el capital es el dinero, pero no las personas.

buenaventura-entrevista-1Pese a su potencial económico, la comunidad de Buenaventura vive sumida en la pobreza y el desempleo. Foto: archivo Semana.

VA: ¿Cuál es la cuota de responsabilidad de los gobiernos departamentales y locales?

HE: Yo creo que es la misma: se han usufructuado y ya. El departamento hasta ahora tiene el muelle turístico a cargo de la Gobernación del Valle, pero está vuelto nada y no le hacen mantenimiento. La gobernación de pronto se asoma, pero a la clase política del Valle tampoco le ha importado Buenaventura.

Y la administración (la alcaldía) ni se diga. Prácticamente ha estado de espalda por la politiquería; aquí el que llega a la administración viene por lo suyo porque le ha invertido mucho a la campaña para ser alcalde. Yo les digo a los candidatos: 'díganos quiénes les van a financiar las campañas, porque después llegan a la alcaldía y le deben a cada diablo una vela'. La administración es pagar favores: se reparten el botín y no se sirve al pueblo. No han hecho nada, buscan el beneficio propio, del partido o del movimiento.

Yo llevo once años aquí y apenas están haciendo el bulevar del centro, pero no tienen cuándo terminarlo. Es la única obra. Hay una biblioteca que regaló Japón y ni siquiera la han abierto, pese a que pagó 327 millones. El hospital en este momento está cerrado.

VA: ¿Se puede decir que también hay una violencia de la clase dirigente?

HE: No, indolencia, porque ellos lo que tratan es de beneficiarse y eso es lo triste. Después salen del cargo y viven bien, pero no les importa el pueblo.

VA: ¿Cuál ha sido el papel de la Fuerza Pública en medio de esta violencia? ¿Cree que ha habido complicidades o son situaciones que se les salen de control?

HE: La gente, no yo, valora y estima a la Armada Nacional. Pero mucha gente dice que la Policía cohonesta o tiene cierta complicidad. Una vez vino el general Palomino (director de la Policía) y me hizo la misma pregunta, y le respondí que la gente dice que hay complicidad; le dije que en Potedor su gente está haciendo retenes, ve entrar camionetas de alta gama a altas horas de la noche, les dan paso, llegan y hacen esa masacre. Después sacaron a varias unidades de la Policía y se ha mejorado mucho.

VA: ¿Y la justicia?

HE: Es preocupante porque es lenta y paquidérmica. Con la intervención, la Fiscalía ha sido fortalecida, pero qué son 23 fiscales para que asuman 11 mil procesos. Tiene que haber una figura jurídica para que la justicia pueda asumir y sacar adelante a Buenaventura. Si no hay una red de justicia, de qué vale que la Policía capture ladrones y extorsionistas, si luego un juez lo suelta.

VA: Pese a todas estas condiciones, ¿por qué no se da un cambio en Buenaventura? ¿Qué se necesita?

HE: El cambio tiene que empezar en el corazón de cada persona, creyente o no. Parece que en el mundo de hoy el dinero es un ídolo y es lo único que satisface al ser humano. Hay que cambiar la mentalidad de las personas.

VA: Usted ha criticado duramente a las autoridades porque ante las denuncias sobre las últimas oleadas de violencia decían que eran casos aislados. ¿Por qué se dio esa negación?

HE: Creo que fue por conveniencia y por miedo. La administración decía que eso era revictimizar, pero cuando digo la verdad no estoy revictimizando sino que lo hago para que se le dé solución a la situación que denuncio. Pero no fueron solo las autoridades, aquí la academia no dijo nada en medio de la problemática. Fueron las organizaciones sociales, la Pastoral y la Diócesis las que denunciaron.

VA: ¿Cuáles son los momentos más difíciles que ha vivido como líder espiritual de esta comunidad?

HE: La masacre de los jóvenes de Punta del Este fue muy impresionante porque se los llevaron con engaños y detrás de todo eso está la droga, y ese es un componente que está pendiente. Me han tocado dos tomas de la catedral, los desplazamientos masivos. También lo de Bendiciones, donde hace ocho años ocurrió una avalancha y prácticamente borró esa veredita del mapa, y todavía los damnificados están por acá y parece que a finales de año los van a reubicar.

buenaventura-entrevista-2El pasado 2 de junio el Centro Nacional de Memoria Histórica reconoció la labor de varios líderes sociales que han trabajado por las comunidades de Buenaventura. Foto: VerdadAbierta.com.

VA: ¿Y los mejores momentos?

HE: Los momentos más gratos para mí han sido la marcha del 19 de febrero de 2014 y el plantón de los comerciantes el 12 de marzo de ese año.

Yo francamente creí que Buenaventura no iba a responder, porque dada la situación tan fuerte, que 25 mil o 30 mil personas marcharan para enterrar la violencia y vivir con dignidad, era algo impensado. Esas dos jornadas, que la Policía y la administración no querían que se hicieran, las hicimos porque estaba en juego el hacer visible una realidad que nadie quería reconocer. Creo que hubo mucha valentía para salir a las calles y hacer un río inmenso de gente. Hicimos nueve paradas para mostrar nueve dolorosas realidades de Buenaventura como los homicidios, los desaparecidos, los feminicidios, las casas de pique.

Hicimos visible toda la problemática y que era verdad lo que se denunciaba. Se volvió imposible tapar la realidad y después vinieron todos los organismos del Estado y empezaron a volcarse a Buenaventura. En marzo el gobierno nacional empezó la intervención y se dio cuenta de la situación. Nosotros pedimos que se declarara la emergencia social y humanitaria, que hubiera atención a los desplazados, pero eso no se logró.

Algunos enemigos de la iglesia y de la movilización decían que eran medidas contra la administración. Es más, la administración tuvo el atrevimiento de atribuirse el liderazgo de la marcha, pero después le tocó pedir excusas y reconocer que fueron las organizaciones y la iglesia las que lideraron la marcha. Yo creo que la marcha fue el momento cumbre de dejar el miedo y de comprometerse a visibilizar y a decir ya no más.

VA: ¿Por qué las víctimas han dejado el miedo y se movilizan para reclamar justicia?

HE: Las organizaciones sociales empezaron a hacer conciencia en el pueblo y nosotros hemos estado al pie. Ha sido un trabajo de muchas personas que trabajan como si fueran una colmena. Ellos fueron al parque de Lleras y cada 15 días sacaban las fotos de los desaparecidos, y como las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, aquí también las madres perdieron el miedo y empezaron a reclamar por sus hijos. La gente fue cogiendo confianza y empezó a dejar el miedo. El drama más doloroso que ha vivido Buenaventura es el de los desaparecidos: empezaron a bajar los números de muertos, pero horriblemente empezaron a aumentar los de desaparecidos.

VA: Si se llega a un acuerdo entre el gobierno y las Farc en Cuba, ¿se puede dar la paz?

HE: Eso es una parte. Las Farc sólo son un elemento de la violencia en Colombia, pero siguen la delincuencia común, el Eln y otros problemas. Creo que habrá una gran disminución de la violencia, pero no será la panacea. Pero uno se pregunta, ¿será que todos los frentes de las Farc están de acuerdo con lo que se negocia en La Habana? Si no se convencen de que la violencia no tiene sentido, no habrá paz.

VA: Luego de desmovilizarse el Bloque Calima de las Auc (diciembre de 2004) se disparó la violencia en Buenaventura. En caso de que se logre un acuerdo con las Farc, ¿qué se debe hacer para que esa situación no se repita?

HE: Yo creo que la sociedad tiene que tener una actitud comprensiva con los desmovilizados. La gente tiene que cambiar de mentalidad y se deben dar oportunidades para el perdón y la reconciliación. La sociedad tiene que tender puentes de convivencia pacífica, pero con base en valores y respeto a la persona. Eso hay que trabajarlo mucho y se debe trabajar desde la familia. La paz es imposible sin la reconciliación.

VA: ¿Qué se debe hacer para que haya paz?

HE: La paz no se va a dar sólo con la entrega de armas porque uno de los detonantes de la violencia es la miseria. Aquí más del 60% de la población vive en condiciones de pobreza y el desempleo es impresionante. No se puede pensar que a más sociedades portuarias, va a haber menos pobreza. El Sena y las universidades deben preparar a las personas y se les debe brindar oportunidades.

VA: ¿Tiene sentido negociar en medio del conflicto?

HE: Parece una contradicción, pero eso hace más necesario el diálogo y que no se paren de la mesa, pero que las conversaciones no sean de manera interminable. Siguen habiendo enfrentamientos de unos por mandato constitucional y de los otros para mostrar su poderío militar. Qué bueno que ya que están sentados, se diera la expresión tangible de las dos partes para cesar los combates. El cese al fuego sería lo mejor en estos momentos porque el pueblo es el que está sufriendo.