Desplazamientos en El Bagre: ¿se reacomodan las fichas de la guerra?

Desde mediados del presente mes, esta localidad del Bajo Cauca antioqueño afronta una delicada situación de orden público que tiene como protagonistas a las guerrillas de las Farc y el Eln y a las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’. El trasfondo de todo: territorios para negocios ilegales que desde ya, comienza a ser disputados ante la eventual dejación de armas de las Farc.

Desplazados El BagreMás de 400 personas han dejado sus tierras durante las primeras semanas de 2016 en El Bagre. Foto: cortesía de la Defensoría del Pueblo.

Como un pueblo sometido a la voluntad de los grupos armados ilegales, cualquiera que sea su espectro ideológico o su naturaleza criminal. Así describe Pinto*, un habitante de la zona, a Puerto Claver, un corregimiento de poco más de 14 mil habitantes perteneciente al municipio de El Bagre, Bajo Cauca antioqueño, donde ha vivido la mayor parte de su vida y actual escenario de una compleja situación de orden público que amenaza con generar una grave crisis humanitaria como hace años no se veía en la región.

Desde finales de noviembre pasado, recuerda Pinto, miembros de las denominadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’, llamados por el gobierno nacional como ‘Clan Úsuga’ o ‘Urabeños’ y cuya presencia en este corregimiento es permanente desde finales de 2012, comenzaron a asesinar jóvenes que se rehusaban a unirse a sus filas; a comerciantes que se negaban a pagar las onerosas “vacunas” que le impusieron a todo el comercio del pueblo; a campesinos de las áreas rurales que consideraban auxiliadores de las guerrillas de las Farc y el Eln; en últimas, a cualquier persona que no estuviera de acuerdo con sus políticas y su presencia.

El miedo, entonces, se apoderó de sus habitantes. Y comenzaron los desplazamientos individuales, también llamados “gota a gota”. Pero lo grave aún estaba por suceder. El 7 de enero, hombres fuertemente armados irrumpieron en la vereda El Coral y sacaron de su vivienda a un labriego de 74 años, al que todos en Puerto Claver llamaban de cariño “Pacho Burra”. Dos días después, los hombres armados ingresaron nuevamente a la vereda y retuvieron a un joven, a quien se llevaron con rumbo desconocido.

Y comenzaron entonces los combates. “Lo que se puede decir, porque hablar de esto da mucho miedo, es que los ‘gaitanistas’ irrumpieron en terrenos que manejan las Farc. Comenzaron entonces los combates y como allí también está el Eln, entonces los ‘elenos’ y las Farc se unieron para enfrentarse con este grupo de los gaitanistas”, explica Pinto. La frecuencia de los choques armados generó un éxodo masivo de una magnitud tal que no se registraba desde noviembre de 2013.

Según reportes de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas –Uariv-, para el pasado 18 de enero se tenía un censo de 139 familias desplazadas, es decir, unas 422 personas entre hombres, mujeres y niños, provenientes de las veredas El Coral, Muquí Arriba, Muquí Abajo; Primavera, Arenales, El Castillo, El Oso y la Llana.

Las familias, según informó María Cecilia Gómez, enlace de Prevención y Atención Integral de Emergencia de la Uariv, se encuentran albergadas en el casco urbano de Puerto Claver, recibiendo ayuda humanitaria de emergencia y a la espera que el Ejército autorice el retorno de las familias una vez se normalice la situación de orden público en la zona.

Sin embargo, a decir de Pinto, es probable que se generen nuevos desplazamientos si las autoridades no toman cartas en el asunto. “Lo que nosotros tememos es que hayan retaliaciones contra los campesinos, sobre todo por parte de los ‘gaitanistas’. Aquí impera desde hace rato la ley del silencio y cualquier cosa que se diga, por pequeña que sea, se la pueden cobrar al campesino”, asevera el labriego.

Tierra estratégica

Por su ubicación y las riquezas presentes allí, Puerto Claver resulta ser un pueblo estratégico para los intereses de los distintos grupos armados ilegales. Conecta fácil con el sur de Bolívar y el nordeste antioqueño. Por lo más apartado de su zona rural atraviesan trochas que fueron usadas en el pasado por contrabandistas y ahora por aquellos que hicieron del tráfico de armas y alcaloides todo un lucrativo negocio. Como si fuera poco, el corregimiento es rico en yacimientos de oro de aluvión que han sido explotados de manera informal desde épocas coloniales.

Quizás por ello, el control de este corregimiento ha sido fuente de disputa entre todos los bandos que han hecho parte del longevo conflicto armado colombiano. Finalizando la década de los 70 llegó el Eln. Luego llegaron las Farc y finalizando el siglo XX llegaron los paramilitares del frente Nordeste, Bajo Cauca y Magdalena Medio del Bloque Central Bolívar.

Según informes de la Defensoría de Pueblo y organismos judiciales, actualmente el Frente 36 de las Farc funge como el principal y más fuerte actor armado en Puerto Claver. Son ellos quienes ejercen dominio sobre los cultivos ilícitos así como sobre la producción de pasta de coca, insumo para la elaboración de clorhidrato de cocaína. Este negocio a su vez es manejado por las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’, cuya presencia se acentuó mucho más después de 2012, año en expulsaron a sangre y fuego a la banda criminal de ‘Los Rastrojos’. Más reducida, pero no menos importante, es la presencia de la compañía Compañero Tomas del Eln en las zonas rurales.

Hace poco más de seis años que la Policía no tiene presencia permanente en Puerto Claver. “Al comando de Policía le tiraron varias granadas. También los emboscaron varias veces y hasta asesinaron varios policías. Por eso decidieron sacarlos. Y el Ejército entra y sale, no se queda. Por eso, aquí impera la ley del más fuerte”, señala Pinto. Así, como si se tratase del Viejo Oeste norteamericano, guerrillas y ‘gaitanistas’ sostuvieron una confrontación armada entre 2013 y 2014 que generó decenas de vulneraciones a los derechos humanos, entre ellos, un desplazamiento masivo el 31 de octubre de 2013.

Pero, según Pinto y miembros de ONG conocedoras de la región consultados por VerdadAbiert.com, que pidieron reserva de su identidad, desde principios de agosto de 2015  todos los actores armados suscribieron un pacto de no agresión que consistía, esencialmente, en respetarse territorios. “Las Farc continuaban en sus zonas, los ‘gaitanistas’ continuaban con el manejo de sus negocios en el casco urbano y los ‘elenos’ en sus tierras”, sostiene la fuente.

Y todo indica, a la luz de los recientes hechos, que dicho pacto se rompió. “Por ahí suena desde ayer (martes 19 de enero) que otra vez volvieron a suscribir ese pacto. Que los campesinos pueden retornar y que van a entregar los restos de las personas que desaparecieron hace poco. Ya por lo menos sabemos dónde están enterradas. Pero faltará ver qué pasa”, agrega a su vez Pinto.

Preocupaciones de cara al postconflicto

Todo lo que sucede en este corregimiento, y en el municipio de El Bagre en general, constituyen motivo de preocupación si se tiene en cuenta que este es uno de los bastiones del Frente 36 de las Farc, uno de los más activos y beligerantes del Bloque Iván Ríos. Según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) de la Secretaría de Gobierno de la Gobernación de Antioquia, este frente guerrillero fue el responsable del 80 por ciento de los sabotajes cometidos en los últimos cinco años contra la infraestructura energética, las empresas transportadoras y la Fuerza Pública.

Informes militares y de Policía señalan a esta unidad guerrillera como una de las pioneras en la fabricación y uso de explosivos y minas antipersona, siendo esta su especialidad y su principal arma de guerra. Además, se le considera como de los frentes más estratégicos para las Farc debido a su capacidad para obtener finanzas. Autoridades civiles y militares estiman que los hombres bajo el mando de Ovidio Antonio Mesa, alias ‘Anderson’, obtienen ingresos anuales por más de cinco millones de dólares, derivados, en menor medida, de la extorsión a pequeños y medianos mineros de oro de la región y, en mayor grado, de la producción de cocaína.

Por ello, las preguntas que tanto autoridades como comunidad en general se formulan es si este frente realmente dejará las armas en los próximos meses, cuando se acuerde el fin del conflicto armado entre el gobierno nacional y las Farc en La Habana, Cuba, o por el contrario, entrará en franca disidencia y mantendrá su participación en negocios ilegales.

Al respecto, funcionarios de la Dirección contra el Crimen Organizado de la Fiscalía General de la Nación le dijeron a VerdadAbierta.com que actualmente trabajan en la verificación de información recibida desde la región según la cual, ante la inminente dejación de armas de la guerrilla de las Farc, los ‘gaitanistas’ estarían buscando controlar toda la cadena del narcotráfico: desde la siembra, pasando por la producción, hasta la exportación.

Y para ello, los ‘gaitanistas’ estarían intentando, de un lado, ingresar a sangre y fuego en los territorios controlados hasta ahora por las Farc; y por otra parte, invitando a los guerrilleros que no se quieran desmovilizar para que se unan a sus filas.

Real o no, lo cierto es que lo que ocurre hoy en El Bagre, Bajo Cauca antioqueño, es un llamado de alerta para las autoridades civiles, militares y Policía sobre la complejidad que entrañará para algunas regiones del país el tan ansiado y desconocido postconflicto.