Las de Piojó, víctimas de las que nadie ha hablado

Más de 90 familias de dos veredas de este municipio del Atlántico huyeron en 2004 de sus parcelas al parecer por amenazas de una facción de la guerrilla de las Farc y de la comisión Vía al Mar del Frente José Pablo Díaz de las Autodefensas.

0-victimas-piojoLa mayoría de las familias que residían en las veredas Casa Mayor y Las Mercedes no han vuelto a sus parcelas porque aún tienen miedo.

En el departamento del Atlántico hubo pocos casos de desplazamiento forzado y de los que ocurrieron poco se ha hablado. Tal es el caso de lo ocurrido en las veredas Casa Mayor y Las Mercedes del municipio de Piojó, donde 99 familias huyeron el 27 de marzo de 2004, tras el homicidio de dos hombres en un sector conocido como La Loma de La Iguana. En la Fiscalía de Justicia y Paz en Barranquilla hay tres cajas con las denuncias de los campesinos, pero nadie se ha referido al caso, ni los fiscales le han preguntado a los postulados, ni los exparamilitares de la Comisión Vía al Mar del Frente José Pablo Díaz de las Autodefensas, que operó en esta región del país, han dicho algo.

La incursión de los grupos armados ilegales, según las víctimas, comenzó en 1998, pero las amenazas aparecieron a partir del año 2000, y continuaron hasta que huyeron de las parcelas que les entregó en 1995 el Incora (hoy Incoder) para que cultivaran hortalizas, yuca, plátano y maíz. Durante esta época, murieron 17 campesinos.

La Unidad de Víctimas del Atlántico, mientras tanto, no los ha reconocido como desplazados porque, según el director de esta entidad, Alfredo Palencia, ellos no vivían en las parcelas. “Allí apenas laboraban”, dice.

Funcionarios de la Unidad visitaron el año pasado ambas veredas y suspendieron las actividades luego de que mataran a un celador el 7 de junio de 2014 en Las Mercedes. Al parecer, no había garantías de seguridad para continuar con esa labor. Después de eso, no se habló más del tema, como si ya se hubiese reparado a las víctimas.

Los desplazados
0-victimas-piojoWilliam Díaz duró un año y medio viviendo en Barranquilla, y hace apenas cuatro años decidió retornar a su parcela.

“Unos seis hombres armados con metralletas, pistolas y hasta explosivos llegaron a comienzos de 2003 a la parcela en donde vivía desde el año 2000 con mi esposa y mis 10 hijos, en Casa Mayor. Eran las 7 de la noche cuando llegaron a mi casa, me llamaron al patio y me empezaron a preguntar si conocía a los campesinos de las otras parcelas; luego me pidieron que alzara las manos. Creí que me iban a matar. Pero así me tuvieron durante una hora y media. Sin embargo, con el tiempo, las cosas se pusieron peor. El grupo armado, que decía ser una facción de las Farc, nos amenazó de muerte”, afirma Arturo Fabio Albor, un parcelero de 74 años, quien cuenta que tenía que darles un tarro de leche y siete huevos todos los días para que no se metieran con él y su familia; además, le prohibieron vender bollo y queso a los campesinos que residían en ambas veredas.

En Casa Mayor y Las Mercedes, además de las Farc, rondaba una comisión paramilitar, por lo menos eso quedó claro en 2003, luego de que aparecieran dos hombres muertos cerca de un caballo que tenía pintadas las letras Auc, según afirman algunas víctimas.

“Todos sabíamos lo que estaba pasando, pero nadie se atrevía a hablar. Quien lo hacía, lo mataban. A mí, además de silencio, me pidieron que les entregara información y hasta comida. Las Farc querían conformar un frente con los hijos de los parceleros, y las autodefensas tumbaron puertas para meterse en los ranchos. Todavía hay casas abandonadas.  Cuando mataban gente, ponían un panfleto que decía: ‘Por sapos. Auc’”, recuerda William Díaz, un campesino de 60 años que perdió 200 animales de corral, entre gallinas, patos, cerdos y vacas, cuando huyó con su esposa y sus dos hijos de la parcela en donde vivía.

Este campesino regresó hace cuatro años a Casa Mayor, pero todavía no es capaz de mudarse. Continúa residiendo en Molinero, un corregimiento del municipio de Sabanalarga que está a una hora de su finca.

La mayoría de los desplazados de ambas veredas, que están agremiados a la Fundación de Víctimas del Conflicto Armado en Piojó (Fundevicapi), denunciaron su caso en 2013 ante la Fiscalía. No lo hicieron antes, porque, según ellos, temían por sus vidas, pese a que después del desplazamiento no hubo amenazas. Más de 30 familias han retornado voluntariamente, aunque casi todas llegan por la mañana y salen por la noche. También hubo quienes malvendieron las parcelas, con tal de proteger sus vidas.

Comisión Vía al Mar
0-victimas-piojo‘Educando para hoy y el mañana’ es la única escuela que está en las dos veredas. “Antes del desplazamiento habían más de 40 estudiantes, hoy apenas hay 10”, afirma la profesora Inés Carrillo.

La Comisión Vía al Mar o Costanera del Frente José Pablo Díaz de las Auc operó en los municipios de Puerto Colombia, Tubará, Juan de Acosta y Piojó entre los años 2003 y 2006, y fue comandada por Miguel Ángel Villarreal Archila, alías ‘Salomón’, quien se desmovilizó el seis de marzo de 2006 en la Mesa, Cesar, con el Bloque Norte. Sin embargo, continuó en la ilegalidad hasta que fue capturado en Bucaramanga el 20 de julio de 2007 y extraditado a Estados Unidos el 1 de septiembre de 2008.

De acuerdo con las autoridades, Villarreal quedó al frente de un grupo que se conoció como ‘La banda de los 40’, que asumió el control de las actividades de narcotráfico y de cobro de impuestos de embarque a narcotraficantes que antes tenía el Bloque Norte, comandado por Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’.  Su dominio abarcó los departamentos de Sucre, Bolívar, Magdalena y Atlántico.

Un fiscal de Justicia y Paz consultado por VerdadAbierta.com asegura que alias ‘Salomón’ le rendía cuentas directamente a ‘Jorge 40’ y era el comandante de las comisiones del Bloque Norte con más poder. Para lograrlo, extorsionaban comerciantes e intentaron controlar todos los ámbitos económicos legales e ilegales del Atlántico.

La Fiscalía 12 de Justicia y Paz en Barranquilla ha programado versiones con miembros de la Comisión Vía al Mar para el mes de abril con el fin de escuchar sus confesiones. Las víctimas de Piojó esperan que por fin se hable de lo que hicieron los paramilitares en sus veredas, pues hasta el momento nadia ha hablado de ellas.