El Prodigio: un pueblo torturado por ‘paras’ y guerrilla

A finales de la década del noventa, cuando la guerra se agudizó en el Oriente antioqueño, este corregimiento padeció la furia de unos y otros.
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Más de 800 personas fueron desplazadas de El Prodigio por la guerrilla de las Farc.

Pocas cosas han cambiado en el corregimiento El Prodigio de San Luis, Oriente antioqueño, desde aquellos años en que guerrilleros y paramilitares se disputaron a sangre y fuego el control de esta localidad, fundamental para los intereses estratégicos de unos y otros: no hay escuela, no hay centro de salud y sus pobladores todavía están esperando que el excomisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, les cumpla la promesa hecha en 2004 de construirles un comando de Policía.

A pesar de ser unos de los corregimientos más grandes de San Luis, en El Prodigio la palabra corregidor es un término etéreo, vago y difuso, pues no hay persona que encarne semejante dignidad. La autoridad recae en Arnulfo Berrío Naranjo, actual presidente de la Junta de Acción Comunal, quien cree hablar en nombre de sus coterráneos cuando dice: “nosotros lo que le pedimos al Estado es una reparación colectiva para nuestro pueblo, que se diseñe y ejecute un plan maestro de acueducto y alcantarillado, que se construya el comando de Policía; que El Estado haga presencia”.

Y así lo hicieron saber tanto él y otros 25 campesinos el pasado 30 de mayo en las instalaciones de la Fiscalía de Justicia y Paz en Medellín, durante una versión conjunta de guerrilleros desmovilizados de los frentes 9 y 47 de las Farc, entre ellos Elda Neyis Mosquera, alias ‘Karina’, con exparamilitares de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (Acmm), encabezados por sus comandantes Ramón Isaza, alias ‘El Viejo’; y Luis Eduardo Zuluaga, alias ‘Mc Giver’.

Para fiscales de la Unidad de Justicia y Paz, se trataba de una oportunidad invaluable de reconstruir la verdad de lo que pasó en El Prodigio durante buena parte de la década de los noventa, y para los pobladores de este corregimiento, que padeció como ningún otro en el Oriente antioqueño los horrores de la guerra, la versión se convirtió en la ocasión propicia para reclamarle verdad a sus verdugos, justicia a los entes judiciales y una pronta reparación al Estado.   

¿Y qué fue lo que ocurrió en aquella localidad? VerdadAbierta.com reconstruyó los hechos narrados por quienes en el pasado se enfrentaron en el campo de batalla y hoy comparten espacios judiciales con el único objetivo de contribuir a la verdad.

Las bendiciones de El Prodigio
“El Prodigio estuvo bajo mi control desde 1978, desde la época en yo tenía mi grupo de escopeteros. Allá casi toda la gente nos colaboraba con información, yo le decía a los campesinos que si veían guerrilla nos avisaran”, relató Ramón Isaza, excomandante de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (Acmm). “Hay que hablar con la verdad: la mayoría de la gente de El Prodigio colaboraban con las Autodefensas”.

Para finales de la década del setenta y principios de la del ochenta, Isaza y un grupo de campesinos armados con escopetas, conocidos como “los escopeteros”, se enfrascaron en una disputa a muerte con los frentes Carlos Alirio Buitrago del Eln y Noveno de las Farc por el control de municipios como San Luis, Puerto Nare, Puerto Berrío y la región del Samaná. De la confrontación saldrían victoriosos los paramilitares, quienes no solo lograron replegar a las guerrillas hacia otras localidades del Oriente antioqueño sino que consolidaron un vasto territorio de retaguardia para las nacientes Autodefensas.

Los paramilitares controlarían dicha región por casi dos décadas consecutivas, lo que terminó erigiendo a Isaza y sus lugartenientes en ‘Dios y Ley’ en varios caseríos desperdigados a lo largo de esas llanuras y montañas. “Eso no es de negar: uno convivía con ellos, pero no porque uno quisiera; nos tocó. Con ese abandono del Estado, ellos se convirtieron prácticamente en la autoridad. Eso nos costó el que nos estigmatizaran. La gente decía que todos los de El Prodigio éramos paramilitares”, señaló el Presidente de la Junta de Acción Comunal de este corregimiento.

El Prodigio no era un corregimiento más. Su ubicación geográfica lo convierte en la puerta de entrada al Magdalena Medio, al conectar fácilmente los municipios del Oriente antioqueño con Puerto Nare, Antioquia, y de ahí con Barrancabermeja, ciudad atractiva para cualquier grupo armado al margen de la ley. Asimismo, quien quisiera movilizarse desde el Suroriente de Antioquia con el Nordeste del departamento debía pasar por allí.

Para la economía de las Acmm, El Prodigio también representó un punto clave gracias a las prósperas explotaciones de mármol, oro y madera que tenían lugar en ese corregimiento. “Las autodefensas exigíamos vacuna a los mineros, a los ganaderos, a los transportadores”, reconoció alias ‘Mc Giver’.

Y no obstante vivir bajo el permanente control de las Autodefensas, “nosotros los pobladores vivíamos relativamente tranquilos, porque no había confrontación”, tal como lo anotó Berrío. Sin embargo, la “calma chicha” que reinaba de El Prodigio sufriría un cambio radical a partir de los últimos meses de 1999.

Llegaron las tomas
Las Farc comenzaron un proceso de expansión de sus bloques en el Oriente de Antioquia y para ello resultaba fundamental crear corredores de movilidad que conectaran los bloques José María Córdova (hoy llamado Iván Ríos), compuesto por los frentes 9, 47 y columna Jacobo Arenas, y el Bloque Magdalena Medio (frentes 4 y 36), comandado en aquellos años por alias ‘Pastor Alape’.

Dicho corredor atravesaba, precisamente, por El Prodigio. “Comenzamos a hacer inteligencia en ese corregimiento desde finales de 1999. Nosotros sabíamos que esa era tierra de las Autodefensas de Ramón Isaza”, explicó Pedro Pino, desmovilizado del Frente 9 de las Farc. “Y para los planes de expansión de las Farc, El Prodigio era importante”, agregó a su vez alias ‘Karina’, quien aseveró que “para ese entonces el Estado Mayor había dado la directriz de incrementar las operaciones militares contra las Autodefensas, porque las acciones de ellos estaban haciendo replegar a las Farc”.

El 4 de marzo de 2001 comenzó a materializarse la ofensiva militar. Ese día, cuando caía la tarde, unos 200 guerrilleros de los frentes 9 y 47 ingresaron hasta El Prodigio y se enfrentaron con las tropas de las Acmm acantonadas en ese corregimiento. Sorprendidas por el poder de fuego de las Farc, que recurrió a sus morteros hechizos y utilizó cientos de granadas de fragmentación, los paramilitares informaron de la situación a su comandante, Ramón Isaza.  

“Yo había subido ese día por la mañana a El Prodigio a dejarle una plata a los patrulleros. Cuando por la noche me llamaron por radioteléfono: ‘se nos metió la guerrilla’, fue lo que escuche. Organicé dos patrullas de 20 hombres cada una y las mandé para allá”, narró alias ‘El Viejo’, quien informó de la situación a alias ‘Mc Giver’.

“Pedí refuerzos al Bloque Metro de ‘Rodrigo Doble Cero’. Logré reunir unos 300 hombres y nos desplazamos a la zona. Nos encontramos a las Farc y tuvimos unos combates muy fuertes, que duraron desde el lunes hasta el miércoles. Yo mandé varios de mis hombres al batallón Bárbula, les dije que se hicieran pasar como campesinos y que contaran lo que estaba pasando. Y al miércoles llegó la aviación, que logró replegar a la guerrilla”, contó ‘Mc Giver’.

Los guerrilleros llevaban entre sus filas un desertor de las Autodefensas que, según narraron quienes vivieron este ataque, iba encapuchado. Acompañados por él, los insurgentes sacaron de sus viviendas a cinco civiles y los asesinaron. Sus muertes se sumaron a las de los siete paramilitares que perdieron la vida en los combates. El pueblo terminó saqueado, con serias afectaciones en buena parte de sus edificaciones y con terror, mucho terror.

Lo peor estaría por venir. Casi 40 días después, el 27 de abril, un comando de 200 guerrilleros de las Farc, dirigidos por alias ‘Danilo’, regresaron a El Prodigio. Esta vez no hubo confrontaciones, “porque Ramón Isaza había dado la orden de que si se metía otra vez la guerrilla nos replegáramos en el cerro La Cruz, para que no hubieran combates con la población civil de por medio”, recordó alias ‘Mc Giver’.

Lo que sí hubo fue el robo de cabezas de ganado, caballos y mulas y una orden impartida por los guerrilleros a los habitantes de El Prodigio para que se fueran inmediatamente. “Luego de la primera toma pues nosotros nos quedamos, pero en esta segunda nos dieron orden de que nos fuéramos. La orden la dio (alias) 'Karina'. Ella ahora lo niega, como si tuviera amnesia, pero ella estuvo allá y dijo, palabras textuales: ‘que si un perro volvía a El Prodigio, un perro que mataba ella misma”, recordó Berrío.   

Más de 800 personas se desplazaron a Puerto Nare (Magdalena Medio antioqueño). “Nos tocó irnos para allá porque en esos años, la gente decía: ‘si es del Prodigio es paraco, si es de (casco urbano) San Luis, es guerrillero’. Entonces, nos pusimos a pensar que en San Luis de pronto nuestras vidas corrían peligro. Y en Puerto Nare estuvimos albergados en el coliseo como un año larguito”, le dijo a VerdadAbierta.com un campesino que padeció estos hechos, quien pidió no revelar su identidad.

A la desgracia del desplazamiento provocado por los guerrilleros se sumaría el saqueo hecho por los paramilitares quienes, al ver las viviendas desocupadas, hurtaron enseres, joyas y objetos de valor.

Reparación para todos
Transcurrió poco más de un año para que los pobladores de El Prodigio regresaran a su tierra. Los paramilitares habían abandonado el corregimiento y para esa época las guerrillas de las Farc y el Eln enfrentaban una fuerte ofensiva lanzada por las Fuerzas Militares en el Oriente antioqueño, lo que obligó a su repliegue.

A los retornados les tocó reconstruir sus vidas prácticamente de cero: sin enseres, con viviendas derruidas por el abandono y un pueblo dejado a su suerte. Hoy, 11 años después de aquel desplazamiento masivo, los pobladores de este corregimiento siguen luchando contra el estigma de haber sido un cuartel de los ‘paras’.

“Estamos desestigmatizando a El Prodigio. En este momento estamos promoviendo el corregimiento como sitio para el ecoturismo. Tenemos todo lo necesario para ser uno de los mejores destinos turísticos del departamento”, manifestó Arnulfo Berrío, quien aseveró además que si el pasado fue complejo por cuenta de la guerra, el futuro podrá serlo aún más si no se regula la explotación de la inmensa riqueza en mármol y oro que hay en el territorio.

“En estos momentos hay grandes empresas explotando las minas de mármol y eso ha incrementado el valor de los lotes: hoy en día hay lotes que pueden valer entre los cinco y los ochos millones de pesos. Aparte de eso, el proyecto hidroeléctrico Porvenir II (un embalse tan grande como El Peñol, que se construye en el municipio de San Francisco) también nos va a afectar”, dijo.

“Con las minas de oro la cosa está más complicada. Se está incrementando la minería ilegal, manejada por gente que uno sabe que fue de ‘Mc Giver’ y de Ramón Isaza. Y sin corregidor y sin comando de Policía, ¿quién dice o hace algo al respecto?”, lamentó por su parte Juan*, habitante de El Prodigio presente en la audiencia, pero que pidió expresa reserva de su identidad.

Por ello, más allá de si alias ‘Karina’ reconoce su responsabilidad directa en el desplazamiento (que por ahora niega enfáticamente pues alega no haber participado en dicha acción militar), de si los exmiembros de las Acmm cuentan toda la verdad sobre sus actos en los años en que fueron ‘amos y señores’ en el Oriente antioqueño, lo que más anhelan los pobladores de El Prodigio -y así lo han hecho saber- es una reparación colectiva, que el Estado haga presencia integral. No es mucho pedir.