Carta de una madre al hijo que no volvió

Clara Ofelia Zuluaga es una madre que ha buscado a su hijo por más de 11 años.  Ella escribió una carta a los responsables de su desaparición para conocer la suerte de su hijo de 20 años a manos de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio.
Medellín, Septiembre 9 de 2008

Desaparición forzosa de Ángelo Posada Zuluaga


Esta es una foto de Ángelo Posada Zuluaga, el hijo de Clara Ofelia, desaparecido hace más de 11 años, al parecer por miembros de las autodefensas.
Mi hijo Ángelo nació el 1 de septiembre de 1976, ocupando el tercer lugar dentro de mis hijos, siendo el primer varón de nuestro hogar. El era un joven alegre, sano, responsable, trabajador y sin ninguna clase de problemas con la justicia ni con particulares.

Un 25 de abril de 1997 se fue para una finca en Puerto Triunfo, invitado por un amigo; a las nueve de la noche llamó a la casa y dijo que estaba en el Estadero Los Colores, en la vía Medellín-Bogotá, que estaba bien y que más tarde llamaba y nunca lo hizo. Al otro día iniciamos su búsqueda ya que no era normal que no llamara más. Esta búsqueda nos fue llevando a colocar avisos en la radio, televisión y prensa.

Cuando mi hijo desapareció vestía blue jean azul claro, camisa de seda estampada de colores tono pastel manga corta, buzo gris y zapatillas Zodiak color beige. Como señales particulares: Cicatriz en la cabeza parte superior derecha como producto de la operación de un tumor benigno y un tatuaje de un perro en el antebrazo parte superior del brazo izquierdo.

La segunda semana de la búsqueda de Ángelo nos avisaron que en Doradal, los paramilitares de ese sector se lo habían llevado en una camioneta blanca. En esa época nadie hablaba abiertamente de paramilitares y sólo quienes nos vimos afectados por actuaciones como estas sabíamos y eso, que aún muy poco, todo lo que vivía una pequeña parte de la sociedad...pocos, que ahora somos muchos.

En vista de que ninguna clase de autoridad nos ayudó, nosotros recorrimos muchos caminos, hablamos con demasiadas personas pero finalmente nos entrevistamos con el jefe de los paramilitares en esa zona: Ramón Isaza, quien en esa época nos dijo que no sabía nada de mi hijo Ángelo.

Sin embargo nuestra búsqueda no terminó allí y aún no termina. El 19 de enero de 2007, en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, cuando yo intervine y le pregunté por mi hijo directamente a Ramón Isaza, después de casi 10 años de haberle hecho la misma pregunta, me dijo que recordaba el caso y que me iba a decir lo pasado en la siguiente entrevista; la cual fue el 26 de enero de 2007, pero ese día tampoco dijo nada concreto sobre mi hijo Ángelo y aún espero la autorización para asistir a una audiencia de Ramón Isaza y nuevamente solicitarle que me diga qué pasó con mi hijo, un joven noble, lleno de sueños, un joven que fue víctima de la desaparición forzosa a sus escasos 20 años de vida, un joven ajeno a conflictos sociales, un muchacho iniciando su vida, que trabajaba conduciendo su propio taxi y que deseaba continuar sus estudios y darle lo mejor a su hijo, en esa época un bebé de 11 meses que merecía tener un padre y crecer junto a él.

Son invalorables 11 años, 4 meses y 15 días de la vida de Ángelo, de su hijo Felipe, y de todos nosotros como familia, ya que la desaparición forzosa de una persona supera todos los dolores imaginables, es una búsqueda y espera diaria, es una herida que nunca cierra, que nunca deja de sangrar.

Pero seguimos confiando en Dios y él nos llevará a la verdad y la justicia. (Ver carta de Ofelia a Ramón Isaza)

(Fdo) Clara Ofelia Zuluaga