En Medellín, bosque del barrio La Sierra es un cementerio

 

“Eso allá arriba es como un cementerio”. Con estas palabras, un poblador del barrio La Sierra describió una amplia zona boscosa ubicada en la parte alta de la comuna 8, en las laderas orientales de Medellín, donde habría varias fosas comunes con restos de personas asesinadas por grupos armados ilegales que operaron en ese sector de la ciudad.

Por Agencia de Prensa IPC para Verdadabierta

 

Fuentes consultadas por la Agencia de Prensa IPC, que pidieron la reserva del nombre, aseguraron que allí hay cuerpos de por lo menos hace 20 años, desde cuando la zona era dominada por las milicias 6 y 7 de Noviembre, organización armada afín al Eln, los Comandos Armados del Pueblo (Cap) y las Farc; pero también habría víctimas de los enfrentamientos entre paramilitares y milicianos de la guerrilla; de la confrontación entre los bloques Metro y Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc); y del accionar paramilitar posterior a esas confrontaciones; así como de civiles inocentes que fueron ajusticiados por negarse a colaborar o por ser señalados de simpatizantes de uno u otro bando armado.

“Allí están los cuerpos de tres hombres negros que desaparecieron del barrio Ocho de Marzo a comienzos de este año”, dijo una de las fuentes. El hombre se refiere a Jesús Daniel y Jhon Emilio Robledo Zea y David Mena Buenaño, tres afrodescendientes oriundos del municipio de Tutunendo, Chocó, que fueron sacados a la fuerza de sus casas del barrio Ocho de Marzo por un comando armado y desaparecidos el 4 de febrero de este año, y de quienes aún no se sabe nada de ellos.

“En ese bosque enterraban la gente que sacaban de los barrios cercanos porque no pagaban vacuna o, como en el caso de los tres morenos, porque se creía que eran guerrilleros. Allá está un señor de La Sierra que tenía una tienda y lo mataron porque se negaba a pagarle a los muchachos”, relató el poblador de La Sierra, quien espera que con sus denuncias la Fiscalía General de la Nación envíe unidades de exhumación de cadáveres para inspeccionar la zona boscosa y localizar las fosas.

Quienes vivieron el horror de la guerra en el barrio La Sierra esperan que el convenio que han acordado en días recientes la Fiscalía General de la Nación y el Programa de Víctimas de la Alcaldía de Medellín por 1.000 millones de pesos permita adelantar también en esta zona semirural de la ciudad una búsqueda sistemática de fosas comunes con restos de víctimas de desaparición forzada y asesinato, y se logren exhumar los restos de quienes hoy permanecen como desaparecidos.

A las denuncias sobre la posible existencia de fosas comunes en la comuna 8 se suman las realizadas hace varias semanas en la comuna 13, al otro lado de la ciudad, donde se estima que en una escombrera y una arenera hay decenas de restos de pobladores de este sector de la ciudad que fueron retenida en sus casas y en las calles de distintos barrios y ajusticiadas y enterradas en estos sitios.

Para llamar la atención sobre las fosas en la comuna 13, el pasado 4 de noviembre se realizó en el barrio Eduardo Santos el evento Vigilia Humanitaria: escarbando la verdad, exigiendo la justicia, a través del cual un grupo de organizaciones no gubernamentales y víctimas del accionar paramilitar de esta zona de la ciudad le rindieron un sentido homenaje a sus seres queridos desaparecidos y, de paso, le exigieron a las autoridades judiciales iniciar cuanto antes la exhumación de cuerpos que se presume están enterrados en los sectores conocidos como la escombrera y la arenera.

Diversas organizaciones sociales y de víctimas esperan que a medida que la verdad sobre la existencia de fosas comunes en las laderas de la ciudad se vayan interviniendo estos sitios, se les haga un cerramiento especial y se proceda de manera urgente a excavar para ubicar los restos de aquellas víctimas que se presume están enterradas allí.

Todo indica que los cuerpos de las víctimas de la guerra urbana que se libró en Medellín en los últimos 30 años, muchas de ellas inocentes, fueron enterradas en las laderas de Medellín, tanto en su costado oriental como occidental, lo que las ha convertido en cementerios del horror y que esperan ser intervenidos para que a través de sus restos hablen de la crueldad de la confrontación que vivió la capital antioqueña.


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