“Marchamos para que nuestra tragedia no se repita en nadie”

La Fiscalía entregó en Popayán los restos de nueve personas desaparecidas por el conflicto. Los familiares de las víctimas hicieron una marcha para pedir que cese la violencia.

Más de cien personas marcharon con los familiares de las víctimas hasta el Cementerio Central.

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Mientras las autoridades preparaban los últimos detalles para la entrega de los restos en el Palacio de Justicia de la capital de Cauca, los familiares de las víctimas, junto con un grupo de estudiantes de diseño gráfico de la Universidad del Cauca y funcionarios de la Defensoría del Pueblo, alistaban camisetas, manillas, pancartas y murales, para el acto que realizarían después de recibir a sus seres queridos.

Esa fue la antesala a la ceremonia en la que la Subunidad de Exhumaciones de la Fiscalía entregó los restos de Ariel Cruz Potosí, Benjamín Zambrano, Carlos Andrés Velasco, Francisco Montañez, Ariel Quina Mosquera, Juan Bautista Maya, Óscar Velasco Alegría, Santos Urbano y Yony Pascual Montañez.

Los cuerpos de estas víctimas fueron exhumados entre el 2 y el 9 de mayo de 2009 por la Fiscalía y una comisión de diferentes instituciones de la fuerza pública, pero sólo pudieron ser entregados a sus familiares un año y ocho meses después, porque tuvieron que ser identificados con pruebas de ADN, debido a que fueron asesinados entre 2000 y 2002.

Siete de los restos entregados corresponden a personas asesinadas por paramilitares del Bloque Calima en Cauca, quienes fueron encontrados por información que suministraron los familiares de las víctimas y las confesiones de los postulados en las versiones libres ante la Fiscalía 18 de Justicia y Paz. Los dos restantes corresponden a grupos guerrilleros y uno de ellos fue exhumado en Caquetá.

Semanas previas, los familiares de las víctimas habían decidido que después de recibir los restos, marcharían por las calles de Popayán hasta llegar al Cementerio Central para sepultar a sus seres queridos.

Por eso, al concluir la ceremonia de entrega, los familiares de las víctimas se armaron de coraje, se vistieron con camisetas blancas y manillas estampadas con mensajes de resistencia, empuñaron pancartas y marcharon en silencio por las calles de la Ciudad Blanca.

Luego de caminar por algo más de media hora junto con más de cien personas, los familiares se despidieron de sus seres queridos y pudieron cerrar el duelo que vivieron durante los últimos años.

Reconstruyendo la memoria para construir paz
Esa manifestación, que estuvo cargada de símbolos, colores y valor, hizo parte del proceso de duelo y del apoyo psicológico que recibieron los familiares por parte de la Dupla Psicojurídica de Atención a Víctimas del Conflicto Armado de la Defensoría del Pueblo.

Durante el proceso de apoyo que recibieron las víctimas por parte de la Dupla de Atención a Víctimas, ellas decidieron que querían hacer una manifestación pública para que no se olvidaran los crímenes contra sus seres queridos, para concientizar a la sociedad sobre los problemas de las víctimas, pero sobre todo, para exigir que no se vuelvan a cometer más asesinatos, desapariciones forzadas y secuestros.

“Lo hicimos público porque no queremos que esto vuelva a suceder y que ninguna persona sufra lo que nosotros sufrimos. Queremos hacerle sentir a la comunidad entera todo lo que padecimos y lo que tuvimos que hacer para llegar a este punto”, le contó a VerdadAbierta.com una familiar a la que los paramilitares le asesinaron dos hermanos en diciembre de 2002.

Para cumplir con las expectativas de las víctimas, la Dupla de Atención a Víctimas “construyó con ellos una práctica de memoria performativa, que es un concepto novedoso para trabajar desde la parte psicológica de las víctimas el tema de reconstrucción de memoria. En su trabajo se identificó la necesidad de convertir la condición de víctima en posición de sobreviviente, y transformar el dolor para expresar lo que sienten e impactar de manera positiva sobre la sociedad”, le explicó a VerdadAbierta.com la psicóloga Yeny Pantoja, integrante de la Dupla de Atención a Víctimas.

Ese trabajo de memoria histórica se materializó por medio de un grupo de 25 estudiantes de diseño gráfico de la Universidad del Cauca y varios docentes, quienes después de haber escuchado las ideas de las víctimas, realizaron camisetas con mensajes en los que se piden que “nunca más” se cometan crímenes, manillas con mensajes de resistencia y tres murales con las metáforas del anochecer, el amanecer y el retoño, que fueron escogidas por las víctimas para cerrar su círculo de angustia. (Ver galería de fotos al final del texto)

Una de las cosas que más les gustó a los familiares de las víctimas y que destacaron fue la ayuda de los estudiantes. “Esto es un gesto muy importante que agradezco muchísimo de todo corazón, porque personas que no han tenido el dolor de víctima nos han acompañado, y eso para nosotros es una ayuda para sentirnos más tranquilos”, dijo una persona a la que la guerrilla le asesinó un sobrino.

Estas jornadas generan en las víctimas sentimientos encontrados, en donde se mezclan la alegría y la tristeza, pero finalmente les permiten iniciar nuevos procesos o tomar nuevos rumbos. “Lo importante es comenzar una nueva vida sabiendo que él ya no va a estar con nosotros. Estamos tristes, pero a la vez sentimos alegría por saber que tenemos los restos, que le vamos a dar la sepultura que se merece y que tenemos un sitio donde llorarlo”, así resume una de las víctimas el sentimiento generalizado que expresaron el resto de familiares durante esta manifestación.

A través del esfuerzo de muchas personas de diferentes sectores del Estado y de la sociedad, nueve familias pudieron terminar la infinita angustia que genera el invisible crimen de la desaparición, del que han sido víctimas más de 33 mil personas en el país.

Según el jefe de la Subunidad de Exhumaciones de la Fiscalía, Libardo Jiménez, hasta la fecha se han encontrado 3.680 restos en todo el país. En la región del suroccidente colombiano las autoridades han encontrado 79 restos en Valle del Cauca, 15 en Cauca y 83 en Caquetá; de los cuales, en Valle se han entregado 18, en Cauca 12 y en Caquetá 13.

En los registros de la Fiscalía también se encuentran 678 casos con posible identificación, 103 para entregar en futuras ceremonias y los restos de 11 personas se han entregado de manera simbólica porque no existe la posibilidad de encontrarlos.