Los líderes campesinos por los que las Farc deben responder

En Teorama, Norte de Santander, las comunidades piden que se aclaren las circunstancias en que fueron asesinados tres presidentes de juntas de acción comunal del Catatumbo hace casi diez años. Esperan que la guerrilla conteste sus preguntas ante una Comisión de la Verdad.

campesinos asesinados catatumbo 1El 25 de julio de 2015, los pobladores de San Juancito salieron a las calles a conmemorar los diez años que han transcurrido desde que Trino Torres fue asesinado. Foto: Asociación Minga.José Trinidad Torres no solo fue un presidente de la Junta de Acción Comunal en San Juancito. Para los pobladores de este pequeño corregimiento de Teorama, Trino, como lo llamaban todos, fue quien a lomo de mula llevó la primera planta eléctrica, el que construyó una vía que comunica al caserío con el resto del Catatumbo, quien colaboró con la construcción de la escuela y el dueño de una improvisada sala de cine, hecha con un betamax y un televisor, donde todos los niños se reunían sagradamente a ver películas.

“Fue un dirigente muy querido por todos. Siempre quiso ver a San Juancito prosperar y en general quería sacar al Catatumbo del estigma de guerrilleros o de gente mala en que nos tienen, mostrar que somos gente buena”, asegura Adner Rodríguez quien desde los 13 años se unió a la Junta de Acción Comunal del corregimiento y hoy es su presidente.

Todos le agradecen que haya gestionado la construcción de la vía que los comunica con el vecino corregimiento de Aserrío, pues sigue siendo la vía de comunicación más importante del pueblo.  “No teníamos vía carreteable y estábamos muy aislados. Yo tenía 10 años y nos fuimos con varios jóvenes más, interesados en el trabajo de Trino. En ese entonces hacíamos turnos nocturnos para cuidar las máquinas y que nadie nos quitara la posibilidad de construir la vía”, cuenta David Fernando Sánchez, uno de los actuales líderes del corregimiento.

José Trinidad se salvó de que lo mataran los paramilitares del Bloque Catatumbo que llegaron a la zona desde 1999, atacando las organizaciones locales, las cooperativas y las tiendas comunitarias. A los líderes los tildaban de guerrilleros y muchos de sus compañeros de Juntas salieron desplazados. Los campesinos de San Juancito, al igual que el resto del Teorama, han sido duramente estigmatizados, porque en su región han hecho presencia simultánea las Farc, el Eln y el Epl.

Los primeros días de septiembre de 2004, tres meses antes de que se desmovilizara el Bloque Catatumbo, Trino se reunió en el corregimiento de San Pablo con líderes campesinos que querían volver a fortalecer las organizaciones sociales. Tenían en mente crear un movimiento regional en el que las Juntas de Acción Comunal del Catatumbo unieran sus fuerzas. Fue en esas primeras reuniones que nació la idea de crear el Comité de Integración Social del Catatumbo (Cisca), organización que lidera diversos procesos agrarios en el Catatumbo y que hace parte del Congreso de los Pueblos.

El 25 de julio de 2005, cuando Trino Torres recorría en moto la misma vía que ayudó a construir, fue acribillado, su cuerpo recibió 11 tiros. El pueblo quedó en luto, pero pocos en San Juancito se atreven a responder en voz alta quién mató a Trino. La versión que corre entre los pobladores es que fueron las Farc.  

“Cuando este nuevo grupo de líderes comenzó a ganar reconocimiento a nivel nacional, con el apoyo total de las comunidades, entraron también los celos de las organizaciones insurgentes.  Sabemos que a Trino lo matan para frenar el movimiento, pero nos dieron fue más fuerzas”, recuerda Jesús Torres, hermano de José Trinidad y hoy concejal del Cisca en Teorama.

Otros muertos

campesinos asesinados catatumbo 2Trinidad Torres logró llevar el alumbrado público al corregimiento. Foto: Asociación Minga.Poco más de un año después, el 22 de septiembre de 2006, la guerrilla asesinó a Juan Daniel Guerra Camargo, uno de los compañeros de Trino Torres en el Cisca, a quien todos conocían como ‘Cachuchita’.

Guerra llegó a Norte de Santander desde Aguachica, Cesar, donde había trabajado en los años noventa de la mano del El Movimiento de Acción Comunitaria (MAC), una de las varias organizaciones políticas de izquierdas que fueron exterminadas en el sur del Cesar por los paramilitares y la clase política tradicional de la región.

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Este líder llegó a Convención, Norte de Santander, donde vivían sus padres a finales de 2004. De nuevo se unió a las juntas de Acción Comunal para trabajar en el corregimiento de La Trinidad e hizo campaña por el Polo Democrático Alternativo en el Catatumbo. El día de su asesinato, Guerra estaba en El Aserrío, corregimiento contiguo a San Juancito, trabajando en un proyecto comunitario de procesamiento de café.

Casi dos años después, el 3 de agosto de 2008, ocurrió el homicidio de Eladio Ortega, el nuevo presidente de la Junta de Acción Comunal de San Juancito y quien era miembro de la Asociación de Campesinos del Catatumbo (Ascamcat), movimiento campesino asociado a la Marcha Patriótica. En ese entonces, la Asociación Minga denunció que el crimen lo habían cometido las Farc.  

Los pobladores lo recuerdan por ser uno de los promotores del paro que los campesinos de San Juancito hicieron e 2007, exigiéndole a Ecopetrol la construcción de un puente para que los carros pudieran atravesar el río Catatumbo. El Puente aún no ha sido construido.

“Al comienzo hubo pánico e indignación. La gente no quería ser parte de la Junta porque decían que los iban a matar. Pero estos líderes nos dejaron todas las herramientas, dejar todo atrás era defraudarlos, entonces agarramos impulso y volvimos a empezar”, cuenta Sánchez.

¿Qué han dicho las Farc?

campesinos asesinados catatumbo 3Juan Daniel Guerra y Trinidad Torres son considerados unos de los fundadores del Comité de Integración Social del Catatumbo (Cisca). Foto: Asociación Minga.El año pasado, cuando se cumplieron 10 años de la muerte de Trinidad Torres, salieron más de 3 mil personas a las calles de San Juancito pidiendo que se aclarara el asesinato. Nunca hubo un proceso judicial para investigar su muerte, según dicen sus familiares. “Si miramos atrás, son varios dirigentes que han caído y nadie ha asumido la responsabilidad por eso. Si fueron las Farc, o quien haya sido, tienen que salir a dar la cara y asumir los costos de sus acciones”, asevera Jesús Torres, el hermano de Trino.

Un amigo de la víctima, que pidió la reserva del nombre, se muestra extrañado por el silencio alrededor del crimen: “Si a Trino Torres lo hubieran matado los paramilitares, nosotros lo supiéramos ya; si hubiera sido el Ejército o la Policía ya hubiéramos tenido claridad; pero no, lo primero que se sabe es que fue por guerrilla, pero no más.  Aún no sabemos la verdad”.

Luego de la muerte de Juan Daniel Guerra, el Polo Democrático envío un comunicado a las Farc firmado por el entonces presidente del partido, Carlos Gaviria, rechazando los asesinatos de líderes campesinos. En respuesta, el 1 de noviembre de 2006, el Frente 33 de las Farc publicó un comunicado en el que aseguró no tener responsabilidad en el asesinato de Trinidad Torres. Sobre Guerra respondieron: “les proponemos averiguar con fuentes de la región a qué candidato apoyó para la alcaldía, a que candidato apoyó para la presidencia y qué papel venia jugando dentro del verdadero proceso de reconstrucción del tejido social”.

La fuerza de las Juntas  

campesinos asesinados catatumbo 4Los pobladores de estos corregimientos de Teorama reclaman la verdad sobre la muerte de sus líderes. Foto: Asociación Minga.Las Juntas de Acción Comunal han sido vitales para el Catatumbo. Esta figura que se creó a partir de la ley 19 de 1958, se convirtió en la única autoridad civil en los corregimientos más apartados. Ante la ausencia de instituciones estatales, las Juntas han sido las encargadas de construir los primeros colegios, de asegurarse de que los maestros lleguen al pueblo, de arreglar los problemas personales entre los campesinos y se han encargado del mantenimiento de las vías, cobrando un peaje que el gobierno dice que es ilegal.

Para ese entonces surgieron también cooperativas y tiendas comunitarias. “Nos organizamos porque los comerciantes vendían a precios muy altos y esa era una forma de parar la especulación. La gente puede comprar más barato ahí, pero ya quedan muy poquitas”, explica Pablo Téllez, presidente de la Junta de Acción Comunal de El Tarra y quien fue uno de los creadores de las cooperativas en su municipio.

Este tipo de organización local ha sido golpeada fuertemente por el conflicto armado. A su llegada al Catatumbo, el bloque paramilitar que envío Carlos Castaño en 1999 a la región los convirtió en uno de sus objetivos. Como explica la investigadora sostuvo Yamile Salinas en su informe Con licencia para desplazar: Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, “El temor a ser asesinados ocasionó el éxodo silencioso de líderes o el desistimiento de sus liderazgos para permanecer en el. Así las cosas, las amenazas, los homicidios y los desplazamientos en los años de dominio paramilitar –con la colaboración activa u omisiva de la institucionalidad estatal–, tuvieron como efecto el exterminio o debilitamiento de las organizaciones sociales, (…) lo que facilitó la imposición de los nuevos órdenes del propósito de la empresa paramilitar y su red criminal”.
 
La convivencia en el territorio con grupos subversivos tampoco ha sido fácil. “Algunas guerrillas han intimidado mucho a los dirigentes. Querían reemplazar a las juntas, pero fue la gente la que comenzó a mostrar que las juntas están ahí y hacen bien el trabajo”, cuenta Téllez.

Ejemplo de estas tensiones, lo representa la desaparición, hace más de cinco meses, de Henry Pérez, quien hacía parte de la Junta del Tarra y de Asoprocat (Asociación de productores agropecuarios, ambientales, agroindustriales y comerciantes del Catatumbo). Ni las Farc, ni el Eln, ni el Epl han dado respuesta sobre su paradero.

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“Ser presidente de Junta es algo muy bonito, pero es también un riesgo, es estar entre la espada y la pared.  El Ejército dice que somos guerrilleros, lo mismo decían los paramilitares, pero a otros los han matado organizaciones insurgentes diciendo que son informantes, por trabajar con el gobierno”, resume el presidente de la junta de San Juancito, Adner Rodríguez.