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Bloque Elmer Cárdenas de Urabá

El inicio del Bloque Élmer Cárdenas de las AUC, se remonta a 1995 cuando en la zona rural de Urabá se crearon los grupo de autodefensa campesinas llamados “Los Velengues” y el “El grupo de la 70”.

De éste último hacía parte Élmer Cárdenas, campesino de Mello Villavicencio, vereda de Necoclí, y quien era muy cercano a Carlos Castaño y a Freddy Rendón “El Alemán”, quienes desde principios de la década de los noventa hacían presencia en la zona costera de Antioquia a nombre de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. Elmer Cárdenas murió en un combate con la guerrilla en 1997 y en honor a él se creó formalmente el Bloque que lleva su nombre, y que desde el principio estuvo bajo el mando de “El Alemán”.

El área de influencia del Bloque eran los municipios de San Pedro, San Juan, Necoclí, Arboletes, en el norte del Urabá antioqueño. En el Chocó actuaba en el medio y Bajo Atrato, Unguía, Acandí, Riosucio; y en el occidente de Antioquia su influencia pasaba por Mutatá, Dabeiba, Uramita, y llegaba hasta Frontino, Cañas Gordas y Caicedo. En toda ésta área había una activa presencia de las FARC, particularmente de los Frentes V, el 57 y el 58. También algunos grupos del ELN.

Además, por todos sus costados, el Bloque Elmer Cárdenas limitaba con otros frentes paramilitares como el Bloque Bananero, que actuaba en la zona agroindustrial de Urabá, con el Bloque Calima, en el bajo Atrato, y con el Bloque Suroeste en Antioquia.

Fredy Rendón Herrera, alias “El Alemán” nació en la vereda Las Ánimas de Amalfi, el mismo pueblo del que son oriundos los hermanos Castaño Gil, fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia. Sin embargo, según cuenta él mismo, llegó a Urabá como ayudante de un camión que transportaba cerveza, y se instaló en Necoclí, donde conoció a Carlos Castaño, de quien se hizo inseparable, y uno de sus hombres de confianza.

El Alemán es quizá uno de los paramilitares que más despojó de tierras a los campesinos, y se apropió personalmente de muchas de ellas. Sólo en el corregimiento de Pueblo Bello, en Turbo, le usurpó a sus dueños 60 fincas que suman un total de 3.500 hectáreas. Hecho en el que también está comprometido Salvatore Mancuso y que se encuentra en investigación por parte de la Fiscalía y la Procuraduría. Sin embargo, El Alemán lo niega: “En la zona de Urabá si hubo otro grupo de autodefensas que en complicidad con bananeros, coacciona a la población para la venta de tierras. Estas presiones venían de la casa Castaño, a través de los comandantes “Omega” y “Palillo”.

Las miles de hectáreas sembradas con palma africana en las márgenes de los ríos Opogadó, Napipí y Bojayá entre otros, se dice que pertenecen a “El Alemán”. Sus hombres asesinaron y desplazaron a cientos de indígenas y afrodescendientes que se negaron a vender sus tierras para sembrar palma. Las comunidades de Curvaradó, Cacarica y Domingodó, hablan de por lo menos 22.000 hectáreas que les han sido arrebatadas por los hombres del Bloque Elmer Cárdenas.

La zona de Belén de Bajirá en Mutatá también registra miles de hectáreas sembradas con palma, las cuales también se dice fueron tomadas por el Bloque Élmer Cárdenas, y por Vicente Castaño, tras obligar a cientos de campesinos a entregarle sus territorios.

Sin embargo, todo este despojo ha sido presentado por “El Alemán” y los hombres de su Bloque como un proyecto de envergadura social llamado PASO, y que busca generar empresas productivas en zonas alejadas. En realidad, es parte de una estrategia de repoblamiento y control territorial cuyo eje es una agroindustria maderera y palmífera diseñada por Vicente Castaño. Por eso “El Alemán” insiste en sus versiones libres que él simplemente actuaba como líder comunitario. “Nosotros entramos en mayo 28 de 2002 a Bajirá, y en reuniones con el padre Leonidas Moreno y Monseñor García, se acordó que esas tierras eran de los nativos. En consecuencia, no soy propietario de tierras con cultivos de palma ni a mi nombre ni por testaferros. Esos cultivos son de empresarios bananeros. Yo solo me limité a presentar la propuesta a Jaime Sierra, gerente de empresas palmeras” dijo en su versión libre.

En el Chocó cientos de hectáreas sembradas con madera, también financiaban su estructura, bien fuera por la venta de la misma o la extorsión a los empresarios y comerciantes de ella. Así lo reconoció alias el alemán durante la diligencia de versión libre en junio del año pasado. “Eran pagos concertados. Los madereros pagaban voluntariamente un impuesto del 5% sobre maderas finas y 3% sobre maderas ordinarias. A las personas que no querían contribuir, no se les tomaba algún tipo de retaliación. Esas empresas que aportaban eran Maderas del Darién y Tríplex Pizano”.

El Bloque Élmer Cárdenas, como todos los demás Bloque paramilitares que actuaron en Urabá también se lucró de las extorsiones a los empresarios bananeros. “A través de la convivir Papagayo recibían tres dólares por caja de banano que salía del puerto. Un dólar lo destinaban para funcionamiento institucional, otro para trabajo social y el otro para el funcionamiento propio de la estructura de las autodefensas. Fueron en total 13.6 millones de dólares que pagaron las bananeras entre 1997 y 2004, como consta en los reportes de exportación” dice Gerardo Vega.

De las vacunas o extorsiones también eran objeto los comerciantes, transportadores, y dueños de lanchas. El Bloque tenía peajes en las carreteras que conducen a Necoclí, y en la carretera al mar, que une a Medellín con Urabá. A la altura de Dabeiba el propio Alemán reconoció que podía recaudar hasta 40 millones de pesos en un día.

Aunque “El Alemán” lo niega, el Bloque Élmer Cárdenas ha estado ligado al narcotráfico en el Urabá y el Chocó. En su zona de influencia no sólo hay cultivos ilícitos, sino que el Bloque les cobraba una cuota a todos los narcotraficantes para sacar la droga por Necoclí, y el Golfo de Urabá. Por esta misma zona ingresaban las armas para las autodefensas. Ambas actividades, el tráfico de drogas y de armas, también involucraban en Urabá a otros comandantes como H.H y Raúl Hasbún.

Como parte de su estrategia de control de territorio y población, “El Alemán” promovió una serie de organizaciones no gubernamentales, cooperativas, medios de comunicación y empresas que subsisten después de la desmovilización. También mantuvo estrechos vínculos con los políticos de la zona, y en varias investigaciones que adelanta la Corte Suprema de Justicia se ha hablado de su incidencia en la elección de candidatos a las alcaldía, y al Congreso.

Al Bloque Elmer Cárdenas se le responsabiliza de múltiples asesinatos, masacres, reclutamiento masivo de menores, desplazamiento de personas y atrocidades como descuartizamiento de personas. Muchas de estos crímenes, según han dicho los propios desmovilizados, se habrían cometido con anuencia de miembros de la fuerza pública, en particular de la Brigada XVII con sede en Carepa, Antioquia. De hecho en 2008 la Fiscalía vinculó al General en retiro Rito Alejo del Río a la investigación por la tortura, decapitación y asesinato de un campesino del Urabá Chocoano, cometido por los hombres al mando de “El Alemán”, durante una operación que los desmovilizados han caracterizado com “conjunta” entre militares enviados por Del Río, y paramilitares del Elmer Cárdenas.

“El Alemán” aceptó parcialmente también su responsabilidad en la masacre de Bojayá, Chocó, en mayo de 2002, cuando en medio de intensos combates entre paramilitares y guerrilleros de las Farc, estos últimos lanzaron un cilindro de gas que destruyó la iglesia donde se alberga la comunidad, y mató a 199 personas, la mayoría de los cuales eran niños. Los paramilitares, según se ha conocido, se apostaron y combatieron al lado de la iglesia.

Las comunidades y los propios desmovilizados han relatado también que el río Atrato se convirtió en un inmenso cementerio donde fueron arrojados los cuerpos de quienes eran asesinados por este grupo paramilitar. La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz señala al Bloque Elmer Cárdenas como responsable de haber cometido más de 110 crímenes de lesa humanidad, entre ellos 23 desplazamientos forzados.

Este Bloque fue uno de los últimos grupos en desmovilizarse, y lo hizo en conversaciones aparte de las que se llevaron a cabo en Santa Fe Ralito con los demás jefes paramilitares. “El Alemán” se negó inicialmente a unirse a la mesa nacional dado que los demás comandantes se habían aliado para matar a Carlos Castaño y permitir el ingreso a las negociaciones de un grupo de narcotraficantes camuflados en el proceso. El Alemán inicialmente se declaró en rebeldía. Sin embargo, en 2006 empezó su desmovilización en tres fases. El 12 de abril de ese año entregaron las armas 309 paramilitares en el corregimiento de El Mello Villavicencio, de Necoclí. Entregaron 220 armas, 186 de ellas largas, 17 cortas y 17 de apoyo. Además de 243 grandas y seis vehículos, entre otros elementos.

Dieciocho días después, el 30 de abril, se realizó la segunda desmovilización en el corregimiento el 40 de Turbo. En esta oportunidad 484 hombres y mujeres hicieron dejación de armas de 360 armas, 332 de ellas largas; 1.207 granadas y tres vehículos.

La última fase se realizó en el municipio de Ungía Chocó, el 15 de agosto. Allí, un total de 745 hombres y mujeres pertenecientes al Frente Norte Medio Salaquí o Frente Chocó, se desmovilizaron, con ellos el máximo comandante Fredy Rendón, alias El Alemán. En total 1538 hombres y mujeres del Bloque Élmer Cárdenas se reincorporaron a la vida civil.

Dos años después se supo que “El Alemán” no había desmovilizado a 156 niños que eran explotados como combatientes al momento de la entrega de armas, y que los devolvió a sus casas. Eso le ha generado un fuerte conflicto con el Alto Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo y se constituye en un caso que está siendo documentado por algunas ONG con miras a que lo estudie la Corte Penal Internacional.

El que sí se desmovilizó con el Elmer Cárdenas fue Daniel Rendón, hermano de “El Alemán” y quien había sido el hombre de confianza en temas de finanzas de Miguel Arroyave, del Bloque Centauros. Daniel Rendón se hizo famoso luego como “Don Mario” y se convirtió en el principal jefe del narcotráfico del país al mando de bandas emergentes.”El Alemán” ha negado insistentemente vínculos con su hermano, pero es evidente que éste controla ahora las antiguas zonas donde el Bloque Elmer Cárdenas ejercía completo control.

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