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Bloque Cacique Nutibara

Al comenzar el nuevo siglo, el Bloque Metro de las autodefensas, que estaba bajo el mando de “Doblecero”, se había instalado en buena parte de los barrios populares de Medellín, disputándole el control del territorio a las milicias guerrilleras. Sin embargo, el narcotráfico tenía buena parte del control del crimen de la ciudad a través de poderosas bandas de sicarios que a su vez le hacían “trabajos” a los paramilitares.

Alias 'Don Berna'
La imagen de Diego Fernando Murillo, alias “Don Berna” gravitaba en el Valle de Aburrá como un poderoso jefe del crimen organizado. Cuándo este empieza a vincularse directa y abiertamente a las Autodefensas Unidas de Colombia, abrazado por Carlos y Vicente Castaño, entonces empieza una guerra en Medellín entre dos facciones paramilitares.

Parte del acuerdo que había conducido al ingreso de “Don Berna” a las AUC era su control hegemónico de Medellín, a través de un Bloque que él acababa de crear y que se llamaba Cacique Nutibara. “Doblecero” nunca estuvo de acuerdo con la entrega de franquicias y menos con el asunto de fondo que era la financiación a su lucha con narcotráfico.

“El BCN no operó propiamente como paramilitarismo ni autodefensa como lo conocemos. Operó aquí en las comunas. Venía del periodo de Escobar y estuvo al servicio del narcotráfico, de las oficinas”, dice Jaime Fajardo Landaeta, ex asesor de paz de la Gobernación de Antioquia.

En un estudio sobre los grupos armados en el Valle de Aburrá se sostiene que:

“El Bloque Cacique Nutibara, más que una federación armada ilegal estructurada jerárquicamente sobre una historia, unos intereses y unos objetivos comunes y compartidos plenamente por cada uno de sus miembros, fue una red”1. Obviamente, una red de bandas y grupos criminales con diferentes objetivos y que respondían a diferentes jefaturas, las cuales fueron siendo sometidas, una a una, por “Don Berna”, mediante la violencia y el terror. Particularmente cruento fue el enfrentamiento entre “Don Berna” y “La Terraza” la que finalmente fue aniquilada por los paramilitares.

Agrega el estudio que: “El BCN estaba constituido por ese conjunto de relaciones resultantes de los complejos proceso de aniquilación, negociación, absorción, dominación y contratos derivados de las cuatro grandes rutas de la guerra en Medellín. Esto es, la ruta de las autodefensas, la ruta del narcotráfico, la ruta de las bandas y la ruta específicamente paramilitar. Rutas que en las tramas y en los dramas de cada guerra y negociación, dieron forma a distintos nodos específicos de la red”2.

“Sobre el primer nodo: fueron importantes los combos nutridos de excombatientes de las guerrillas. Para el segundo, sicariato, escuadrones de la muerte al servicio del narcotráfico, los PEPES (donde fueron claves los hermanos Castaño Gil y las AUC del Magdalena Medio), y luego las oficinas. El tercer nodo: las bandas con origen a mediados de los años 80. La Terraza, Los Triana, entre otros las más conocidas. Pasaron de ‘la dispersión a la subalternidad’”3.

El cuarto nodo hace referencia a la contrainsurgencia:

“El BCN fue una estructura reticular que articulaba actores tradicionales del conflicto armado como unidades guerrilleras rurales provenientes de los paramilitares y de la guerrillas, actores primarios del conflicto armado (como bandas, combos, milicias) y núcleos refinados del crimen organizado (como las grandes bandas y oficinas).4

Una fuente que prefirió guardar su identidad explica que “toda la estructura del BCN era de Don Berna. Y detrás de él, la Oficina de Envigado, donde además tenían poder e influencia Daniel Mejía, alias “Danielito”, y Gustavo Upegui, -ex dirigente del Envigado Fútbol Club - quien fue asesinado en 2006, y Carlos Mario Aguilar, “Rogelio” un ex técnico del CTI de la Fiscalía.

Cuando comienza el proceso de negociación de las AUC para lograr la desmovilización de sus combatientes, el Bloque Metro fue uno de los pocos que se opuso con decisión. En concreto, “Doblecero” temía que la mesa de negociación terminara llena de narcotraficantes que nunca habían hecho parte de las autodefensas, y que utilizarían ese espacio para su negocio ilegal, como efectivamente ocurrió.

Desde entonces comenzó la guerra entre el Bloque Metro, que comandaba “Doblecero” y el Bloque Cacique Nutibara, que fueron apoyados por algunos miembros del ejército que participaron en las acciones5. La guerra empezó en Medellín y se extendió al oriente de Antioquia, a donde había ido a refugiarse “Doblecero”. Primero en Santa Bárbara, en La Ceja y en El Santuario; y finalmente en San Roque donde el Bloque Metro es aniquilado en el 2003 por fuerzas una alianza entre “Don Berna” y los hombres del Bloque Central Bolívar, en cabeza de “Macaco”. En realidad eran dos grandes narcos que se habían unido para sacar del medio a “Doblecero”, quien obstaculizaba el ascenso de los narcotraficantes dentro de la estructura paramilitar.

Algunos de sus miembros se integraron a los nuevos grupos, otros huyeron hacia otras regiones.6 Así Medellín quedó bajo la influencia de un solo grupo paramilitar, y de un solo hombre: Don Berna. Y poco después, el oriente antioqueño viviría la misma experiencia. Derrotado “Doblecero”, Don Berna creó allí un nuevo bloque llamado Héroes de Granada.

Juan Diego Restrepo quien ha estudiado el fenómeno paramilitar en Medellín trata de sintetizar el movimiento camaleónico de muchos combatientes:

“El Bloque Metro era de autodefensa. Un grupo contrainsurgente, contra las milicias y que buscaba cortar líneas de suministro hacia las regiones. Conozco pelaos –como lo muestra el documental La Sierra- que hicieron el tránsito de las milicias al Metro, del Metro al Cacique Nutibara del Cacique a los Héroes de Granada. Y se desmovilizan con éste bloque en un transito que les duró 10 años7.

Parte de los integrantes del Bloque Metro de las AUC, terminó en las filas del BCN, iniciando el año 2004. Los miembros sobrevivientes del Bloque Metro que no se desmovilizaron con el Bloque Cacique Nutibara lo hicieron luego con el Bloque Central Bolívar o el Bloque Héroes de Granada.

“Cuando pasó de Bloque Metro a Bloque Cacique Nutibara no me di cuenta. Siguieron viniendo los mismos comandantes”, recuerda un dueño de un local comercial del Oriente encargado de recoger los “aportes” de otros comerciantes.

Si bien la comandancia no varió mucho, como quedó claro, sí los combatientes rasos. “Hasta en los uniformes, en la forma de filarse, de reunirse en el campamento, era mas disciplinada la gente rural. Lo de Medellín era más combos y bandas”, dice Jaime Fajardo.

Debido a su origen, el BCN no requería de muchos esfuerzos para la financiación de sus hombres. Sin embargo, aparte del narcotráfico, también recurrieron al hurto de vehículos y a la extorsión, al manejo de gran parte de los juegos de azar, el contrabando y los negocios turbios como la prostitución.

El siguiente testimonio ilustra un poco lo que se vivió en el oriente en esos años:

"Yo fui el encargado de recoger el dinero de las vacunas de los comerciantes en el pueblo. Y si bien entre 1999 y 2000 fui extorsionado por la guerrilla, para mí fue muy ingrato ese papel. Un día se apareció un comandante a preguntarme por las ventas para definir el valor de mi aporte. Al salir, me dijo que el local estaba muy estratégico, por ser central pero también por estar un poco escondido. Entonces me pidió que recogiera yo el dinero de los compañeros y que ellos pasaban cada ocho o quince días por la plata. Yo dije que no, inicialmente. Dos pistolas apuntándome en las sienes me hicieron tomar la decisión. Uno obligado hace lo que sea. Para ello me entregaron cuaderno con lista de los comerciantes y lo que tenían que aportar. Recuerdo que los transportadores eran los más extorsionados.

Hubo mucha gente que prefirió irse del pueblo.

Desde entonces fue una presión muy berraca. Me tocó hablar mucho con gente del DAS, DIJIN, GAULA, que iban a preguntar. Yo no sabía si matarme o irme.

Tenemos aquí amarrado a fulano, me llamaban cuando estaban averiguando con los comerciantes para los aportes. Usted qué piensa de él. Cualquier respuesta era peligrosa. Afortunadamente le salvé la vida a muchos comerciantes. Pese a ello me gané problemas: Cómo le quedará de duro para mandarme matar, me dijo una vez la dueña de un almacén, muy brava por tener que dar aportes. Creía que yo era matón.

Era una zozobra tremenda. Me llamaban a las doce de la noche: tráigame a tal (comerciante). Les decía luego que esa persona estaba durmiendo y me mandaban a despertarlo. Fui varias noches hasta sus campamentos. Allá veía unos treinta hombres. Tenían un laboratorio cerca.

Luego, cuando llegaban los comandantes por los sobres con el dinero, ellos pensaban que yo me estaba robando la plata.

También era muy berraco porque me parqueaban carros sin placas al frente del negocio y después llegaban las fuerzas armadas a preguntar por ellos. Me tocó lidiar con los cuatro poderes de este país. Llegaban paras al negocio y se regodeaban: acabamos de matar, vea (sacaba de dentro de la camisa una pistola punto 45) todavía está echando humito.

A la Policía le dejaban dinero. Que mande la mía, le dejó de mensaje el Comandante de Policía al de los paras. Luego yo se lo entregaba (el dinero) al comandante de la estación."

Claro que también hubo unos que los atacaron y los hicieron ir.

Cuando cambiaron del BM al BCN pensé que iba a librarme de esa responsabilidad y me tocó seguir igual. Este bloque era más tratable. El jefe del BM, solo estuvo seis meses, si lo dejan más tiempo acaba con el pueblo.

Alias Juan, el Comandante del BCN, iba y venía del Urabá. A veces, contaba, se quedaba descansando unos días en Medellín hasta que lo llamaban para matar gente. Los mataba con ráfagas de fusil, contaba. "Yo maté más de cuatro mil," me dijo una vez.

Otros mandos medios

Al frente del BCN en el oriente estuvo Alias Rogelio, ex miembro del CTI, quien también pertenecía a la Oficina de Envigado8. Sin embargo, este bloque no adelantó muchas acciones contra la población civil ni tampoco tuvo respaldo como no fuera el miedo que infringen las armas. Ya el trabajo difícil lo había hecho el BM. Lo del BCN desde el punto de vista militar era consolidar los territorios.

El periodista Javier Arboleda resume que ellos, “hicieron poco ruido en Oriente”, pues su mayor esfuerzo era legalizar bandas para un eventual proceso de negociación con el Gobierno. Queda la impresión además que su otro fín (quizá el mas importante) era sacar a “Doblecero” y a su gente, que se habían convertido en un óbice para los objetivos de las AUC.

El BCN se desmovilizó en Medellín, el 9 de diciembre de 2003, con 868 combatientes y 497 armas. Desde el primer momento quedó en evidencia que hubo mucho de farsa en esta desmovilización. Dos semanas antes habían recogido a simples muchachos de los barrios, o colaboradores, y los habían presentado como miembros de las autodefensas. Pero los verdaderos pistoleros de las temidas bandas, como la Oficina de Envigado, siguieron activos, hasta casi dos años después cuando aparentaron una desmovilización con el Bloque Héroes de Granada. En realidad, la Oficina de Envigado siguió activa, y su desarticulación ha sido una tarea difícil. Este doble juego puso en riesgo el proceso de desmovilización en Medellín donde ha crecido la reincidencia de los desmovilizados, así como sus muertes, y su reclutamiento para bandas emergentes.

1 Balance sobre el proceso de Desmovilización, Desarme y Reinserción en Medellín, Instituto de Estudios Políticos de la U de A, 2007, pag.54

2 Ibid, Pa55

3 Ibid, pag 59

4 Ibid, pag 63

5 En golpes que eran propinados por el BCN luego se los atribuían como éxitos de la Fuerza Pública.

6 Doblecero, su fundador, muere en noviembre de 2004, en la ciudad de Santa Marta. Un idealista para unos. El mayor asesino que ha pisado el Oriente para otros.

7 Alrededor de 70 milicianos del ELN en Medellín se desmovilizaron con el BCN

8 Si bien no tuvo influencia en el oriente, también hay que tener en cuenta a Alias El Cebollero.