Narcotráfico en Urabá: lucha constante contra los ‘gaitanistas’

Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia tienen el dominio de las rentas criminales en esta región agroindustrial. Diferentes modalidades, como el “hormigueo” y la “contaminación”, caracterizan el tráfico de droga desde el puerto de Turbo hacia otros países de América del norte y Europa.

narco uraba 1Foto: archivo Semana.Mientras los acuerdos de paz entre el gobierno nacional y la guerrilla de las Farc presentan puntos clave alrededor del vínculo entre rebelión y narcotráfico, así como la erradicación de cultivos ilícitos en el país, uno de los grupos criminales más consolidados en los últimos años, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, también llamado ‘Clan del Golfo’, ‘Clan Ùsuga’ y ‘Urabeños’, se defiende apelando a diferentes modalidades para contrarrestar la persecución de las autoridades y continuar con uno de los negocios ilícitos más rentables, el tráfico de clorhidrato de cocaína hacia los mercados internacionales.

“El negocio de la droga nunca lo van a dejar porque sabemos que es la principal renta de la que derivan sus ingresos, mucho más lucrativo que la extorsión, por ejemplo, y por eso no se tienen muchas denuncias al respecto”, dice Jaime Osorio* un investigador de la Policía Nacional.

“Donde se establecen, siempre tienen el dominio de las rentas criminales; donde ellos se hacen cobran un gramaje para que las personas ejerzan una actividad criminal o ellos la asumen y a esas personas las integran a su grupo”, relata Osorio, quien asegura que esta organización también ha engrosado sus rentas producto del tráfico irregular de migrantes realizado por personas de la zona conocidas como ‘coyotes’ o ‘chilingueros’, quienes conducen a las personas hacia Panamá, en su tránsito a Estados Unidos, en un viaje lleno de riesgos.

La búsqueda del llamado “sueño americano” es aprovechado por los ‘chilingueros’, que conducen al Istmo, por el Tapón del Darién, a cientos de personas de diferentes nacionalidades, entre ellos cubanos, haitianos, paquistaníes y africanos, lo que suele costar aproximadamente 10 mil dólares, incluso desde su entrada al país por Ecuador.

“Cuando la banda criminal vio que esto era una renta y derivaba buenos ingresos llamó a los ‘chilingueros’ y más de uno no aceptó. Ahí fue cuando ellos empezaron a asesinar gente para quedarse con esa renta”, asegura Osorio quien admite conocer casos de homicidio vinculados a ajustes de cuentas entre los ‘gaitanistas’ y algunos ‘chilingueros’.  

En 2016 se contaron por lo menos tres muertes de ‘chilingueros’, al parecer por cuenta de una persecución por parte de este grupo criminal. Una de las más conocidas fue la de un hombre conocido con el alias “Palillo”, ocurrida en Capurganá. Según Osorio, fue encontrado con señales de tortura y un letrero que alertaba sobre el motivo de su muerte.

 “Si hay una renta criminal buena ellos no dejan que otros la cojan (…) Ellos vieron en el tráfico de migrantes una renta adicional a la del narcotráfico, cuando esta actividad la declararon legal se golpeó una de las rentas de los grupos armados”, indica Osorio. No obstante, esa declaratoria de legalidad fue aprovechada por los ‘gaitanistas’, que utilizaron a los migrantes para que transportaran al vecino país pequeñas cantidades de clorhidrato de cocaína, en una modalidad que se conoce como “hormigueo”.

“Hormigueo” y “contaminación”

narco uraba 2Durante las actividades de la Operación Agamenón, la Policía Nacional ha decomisado más de 19 toneladas de estupefacientes que serían comercializadas en el exterior. Foto: archivo Semana.Algunas de las fuentes consultadas por VerdadAbierta.com explican que este este grupo criminal utilizaba personas para que, a través de las selvas del Darién, transportaran entre 7 y 10 kilos de droga hasta Panamá; si eran hombres transportaban mayor cantidad. Aunque esta práctica siempre ha existido, se aprovechó la gran ola de migración desde el puerto de Turbo y durante algunos meses se utilizaron estas “mulas terrestres” para ahorrarse el pago que le daban a la gente de la región, pues la contraprestación de los migrantes era la protección ofrecida durante el trayecto.

“Se cree que hay tres rutas: una por Cacarica, Chocó, otra por Acandí y la de Capurganá. No les cobran nada, pero tampoco les dan nada, simplemente pasan la droga y tienen que responder con la vida por lo que lleven”, asegura una de las fuentes consultadas, que labora en el muelle de Turbo.

“El paso de migrantes no creó esto, sólo aprovecharon la circunstancia para minimizar gastos. Pero es una práctica anterior a la migración irregular. Uno no tiene una tabla o valor exacto de lo que ellos pueden pagarle a alguien para que transporte esa mercancía, pero creo que puede hablarse de que usan decenas de personas que hacen eso y podrían ahorrarse entre 500 mil y un millón”, indica Osorio.

Por Turbo pasaron durante el 2016 casi 39 mil personas para Panamá, con destino a Estados Unidos y Canadá; sólo de haitianos se recibieron más de 27 mil que salieron de Brasil después de trabajar en la construcción de instalaciones para los Juegos Olímpicos y el Mundial de Fútbol, según información ofrecida por personal del muelle de Turbo y la oficina de migración en Capurganá.

Sin embargo, según el Comandante de la Policía de Urabá, el Coronel Luis Eduardo Soler, no se ha realizado capturas de migrantes utilizados para el transporte de la droga y, además, considera que la banda criminal prefiere personas oriundas de la región por su conocimiento del terreno, por su resistencia, por las facilidades para la comunicación y la fuerza de la autoridad ilegal. “Yo pensaría que no es tan fácil utilizar a los migrantes porque eso además les puede causar problemas, entonces ellos prefieren a la gente de la región”, sostiene el oficial.

Según el Coronel Soler, el “hormigueo” por el Tapón del Darién se convirtió en una de las formas de sostener el negocio del narcotráfico pese a la ejecución de la Operación Agamenón: “Ahora ya no es tan fácil moverse con la droga, aunque tienen unos corredores de movilidad, estos han sido afectados; han tenido que buscar otros mecanismos para moverla, como lo es el “hormigueo”. Anteriormente ellos sacaban a través de rutas aéreas todo el narcotráfico, eso tuvieron que cambiarlo; posteriormente comenzaron a trabajar con las rutas marítimas y eso ha venido siendo afectado no sólo por la operación Agamenón sino por la Armada Nacional”.

Algunas de las alternativas marítimas que menciona Soler, y que según él ha disminuido considerablemente, es conocida como la “contaminación”’ de los contenedores que llevan banano a los mercados internacionales. La operación es relativamente simple: la parte inferior de estos grandes cajones se impermeabiliza y los alijos de clorhidrato de cocaína son adheridos allí para que no sean notados. “Es una red muy estructurada. Ellos sabían en qué contenedor iba, quién lo recibía”, dice una de las fuentes consultadas.

Esta práctica de la “contaminación” todavía se ve. “Hay lugares que ellos pueden permear, no desde los puertos, pero sí en altamar, no es permanente ni frecuente encontrar esta modalidad, pero sí se presenta el tema de la contaminación a los buques que salen con productos de exportación de la región”, confirma Soler.

Sin embargo, el alto oficial asegura que el éxito de la Operación Agamenón es muy importante por cuanto desde que inició, hace 20 meses, ha hecho mucho más difícil el proceso de exportación de la droga por parte de los ‘gaitanistas’.

“La región del Urabá era una zona de confort donde el 'Clan Úsuga' se movía, hacía negocios ilegales y movían todas las actividades criminales. Solamente en el 2016 se hicieron más de 600 capturas, en el marco de la operación. Se realizaron 63 operaciones de registro y asalto e interdicción, se requirieron antecedentes a más de 53 mil personas, lo que ha hecho que de alguna forma estén individualizados e identificados por parte de la Policía Nacional”, indica Soler.

Durante las actividades de la Operación Agamenón, la Policía Nacional ha decomisado más de 19 toneladas de estupefacientes que serían comercializadas en el exterior; incautado más de 5.770 mil millones de pesos; destruido más de 15 laboratorios para el procesamiento del alcaloide; y erradicado más de 280 hectáreas de coca, lo que en palabras del Coronel Soler, representan “fuertes golpes” a esta estructura que “tenía azotada la región y que hoy en día ha tenido que cambiar esa zona de confort y, obligatoriamente, salirse de esos lugares; ya no se pueden mover como lo hacían anteriormente y hacer todas sus fechorías en la región de Urabá como lo hacían años atrás”.

Uno de los signos que según la Policía indica el actual desequilibrio económico que enfrentan los ‘gaitanistas’ es el incremento de cobros extorsivos, exigidos durante los últimos meses del 2016. “No tenían forma de pagarle a sus estructuras, a la gente que está allí metida en esos temas ilícitos, han tenido que buscar otras maneras para conseguir dinero y poder suplir esas necesidades que tienen frente a todo el trabajo ilegal que realizan”.

El aumento en las prácticas de “hormigueo” y extorsión indican, según Soler, que esta estructura criminal ha tenido que cambiar sus estrategias, pues ha sentido la presión de las autoridades, lo que le restó la capacidad que tenían anteriormente para moverse y sacar la droga a los mercados internacionales. No obstante siguen allí y su poder se siente en esta región agroindustrial de Antioquia, aunque ahora menos perceptible.

*Nombres cambiados y omitidos por razones de seguridad.

Este artículo hace parte del proyecto Open Society con VerdadAbierta.com