San José de Apartadó: ¿asediado por los ‘Gaitanistas’?

Se han vueltos reiterados y constantes las denuncias de líderes y pobladores de este corregimiento del Urabá antioqueño sobre la presencia, cada vez más numerosa e intimidante, de las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’. Las preocupaciones no son pocas y ya comienzan a advertirse las consecuencias de dicha presencia.  

En noviembre del año pasado y después de dos años, volvió a ocurrir un desplazamiento forzado masivo en la región del Urabá antioqueño, esta vez por temor del accionar de los 'Gaitanistas'. Foto: archivo Semana.“¡El paramilitarismo se está tomando San José de Apartadó!”, exclama Oscar Zapata, integrante de la Asociación Campesina de San José de Apartadó –Acasa-, tras advertir la expansión que vienen realizando las denominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), también llamadas ‘Clan Úsuga’ o ‘Urabeños’ por veredas y territorios que otrora fueron bastiones de la guerrilla de las Farc.

Según este líder comunitario, los temores de la comunidad, que paradójicamente tienden a aumentar a medida que crece la posibilidad de un acuerdo de paz entre la guerrilla de las Farc y el gobierno nacional, ni son infundados, ni son de ahora. En efecto, en agosto de 2013 organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron una incursión de los ‘Gaitanistas’ a la vereda Sabaletas que dejó como resultado trágico la muerte de un campesino de nombre José Pacheco y el desplazamiento de un centenar de familias de las veredas La Hoz y Rodoxalli.

Ya en 2014, a través del Informe de Riesgo 012-14A, el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de la Defensoría del Pueblo advirtió sobre el riesgo que recaía sobre los pobladores de este corregimiento por cuenta de las incursiones de esta banda criminal a veredas de tránsito y refugio del Frente V y la Columna Móvil Mario Vélez de las Farc.

En su momento, el SAT de la Defensoría llamó la atención sobre la emergencia humanitaria que estaba generando la presencia de esta banda criminal en tanto se denunciaron asesinatos selectivos y combates con el Frente V de las Farc, en los que la población civil llevó la peor parte al quedar en medio del fuego cruzado, situación que generó varios desplazamientos masivos en septiembre de 2013.

“Asimismo, se logró identificar que en algunos predios de varias familias desplazadas en (vereda) Rodoxalli se desarrollaron procesos de repoblamiento y el grupo armado ilegal habría construido 48 viviendas y una vía carreteable de esta vereda al corregimiento Nueva Antioquia en Turbo. La ocupación de este territorio permitió la expansión del Frente Central Urabá ya que también lograron establecer hombres armados en el corregimiento Piedras Blancas en Carepa”, consignó la entidad en su informe.

De mal en peor

A  juzgar por lo que vienen denunciando los líderes campesinos desde hace seis meses, la situación no muestra mejoría. En octubre de 2015, voceros de Acasa denunciaron el desplazamiento forzado de tres familias, una de la vereda Aguas Frías y las otras dos de la vereda La Hoz, todo por cuenta de las amenazas proferidas por los ‘Gaitanistas’. El 21 de ese mismo mes, líderes campesinos denunciaron el asesinato del campesino Ernesto Guzmán, al parecer, porque se negó a venderle su tierra a gente allegada a alias ‘Otoniel.

Pero el hecho más grave se registró en noviembre de 2015, cuando unas 48 familias de la vereda La Esperanza debieron abandonar sus viviendas debido a la llegada de los ‘Gaitanistas’, quienes no solo dejaron claro sus intenciones de apoderarse de la Serranía de Abibe, que atraviesa el corregimiento, sino que además declararon que contaban con una lista negra en la que figuraban ocho campesinos, tres de ellos pertenecientes a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, que serían “ajusticiados” en cualquier momento.

¿Qué está pasando en San José de Apartadó?

Hoy, de acuerdo con Oscar Zapata, la presencia de los ‘Gaitanistas’ se ha consolidado en veredas como Arenas Bajas, Arenas Altas, La Esperanza, Playa Larga, Sabaleta, Las Flores, Rodoxalli, La Hoz y La Resbalosa. “Ellos comprendieron que ganarse a la comunidad es mejor estrategia. Por eso han hecho varias reuniones con presidentes de juntas de acción comunal y con líderes campesinos. Dicen que ellos quieren trabajar con la comunidad, que no quieren problemas. Lo que sí preocupa es que dicen que van a expulsar a todo el que tenga vínculos con la guerrilla”, señala este líder comunitario.

No se trata de una amenaza menor. Durante décadas, San José de Apartadó ha sido bastión militar y político de la guerrilla de las Farc. En sus filas hay combatientes que fueron reclutados en las veredas de este corregimiento. “Por eso, que digan que van a atacar a las familia que tengan vínculos con la guerrilla es muy preocupante, porque a muchas familias les reclutaron hijos, hermanos, en fin. Y preocupa más ahora que las Farc se replegaron, sus acciones militares disminuyeron mucho, están pensando ya en su concentración y en terminar el proceso de paz”, agrega Zapata.

¿Persecución a líderes?

Varias de las denuncias formuladas por las comunidades de San José de Apartadó fueron consignadas en el Informe de Riesgo 022-15, de noviembre de 2015, del SAT de la Defensoría. En él se señala cómo las acciones realizadas en el marco de la Operación Agamenón, con la cual se busca desvertebrar al llamado ‘Clan Úsuga’, están aumentando las probabilidades de vulneraciones de derechos humanos para los pobladores de este corregimiento.   

“Esto sucede porque en la zona de Nueva Antioquia se concentraron las acciones de la Operación Agamenón que desde febrero han permitido la incautación de varias toneladas de cocaína, la captura de personas pertenecientes al grupo armado ilegal y algunos enfrentamientos”, señala la entidad, agregando además que el repliegue de los ‘Gaitanistas’ a veredas de San José de Apartadó obedece a que “estos territorios pueden constituir una retaguardia con el paso estratégico que une Chigorodó (Polines), Carepa (corregimiento de Piedras Blancas), Apartadó (cuenca alta del río Mulatos) y Turbo (Corregimiento de Nueva Antioquia)”.

Para Oscar Zapata, más grave aún es la falta de acciones por parte del Ejército Nacional para contener el avance de estas estructuras en el corregimiento: “nosotros les hemos entregado coordenadas al Ejército, diciéndoles dónde están los ‘paramilitares’, pero no hay ninguna acción. No entendemos cómo a pocos metros de un puesto del Ejército hay un campamento de este grupo ‘Los Urabeños’ y no pasa nada. Lo que sí pasa es que capturan a nuestros líderes, creo yo, por retaliación”.

En lo que va corrido de este año, los militares han retenido seis dirigentes comunitarios sobre quienes pesan acusaciones por el delito de rebelión. En San José de Apartadó tienen presencia tropas de la Brigada Móvil No XI así como de las Brigadas XVII y XXIV.

Ya en anteriores ocasiones, Altos Mandos de las Fuerzas Militares han desestimado públicamente la presencia de estructuras pertenecientes a los ‘Gaitanistas’ y, por el contrario, han declarado en diferentes medios de comunicación que los señalamientos formulados por los líderes comunitarios hacen parte de la estrategia del Frente V de las Farc para descalificar las acciones de la fuerza pública.

Más allá de esta situación, lo que sí es claro es que una eventual dejación de armas de la guerrilla de las Farc generará nuevas dinámicas en territorios que históricamente fueron sus zonas de retaguardia, como San José de Apartadó.

Lo que se evidencia allí es un reacomodo de las fichas de la guerra que, como se puede advertir, comienza a generar hondas preocupaciones entre las comunidades pues, como siempre, son ellas las que terminan pagando las consecuencias por la presencia de cualquier actor armado, sin importar el camuflado que porte.