Extorsión: flagelo que azota con fuerza al Bajo Cauca

Comerciantes, empresarios y mineros denuncian que grupos ilegales les cobran hasta el 10% de sus ganancias mensuales.  El periodista Leiderman Ortiz fue amenazado por estos hechos.

Jacinto Nicolás Fuentes Germán, alias ‘Leo’, el nuevo jefe de los ‘Urabeños’ en el Bajo Cauca.

La noche del 19 de septiembre el periodista Leiderman Ortiz, director del periódico de Caucasia, La Verdad del Pueblo, recibió varias llamadas de comerciantes dedicados a la compraventa de oro en las que denunciaban el cobro de 'vacunas' por parte de miembros de bandas criminales.

“Cada negocio de estos debe pagar entre dos y tres millones de pesos al mes. El que no pague es sentenciado a muerte y parece que alguien se negó. Ya se imaginará lo que pasó”, dijo el periodista a VerdadAbierta.com.

Precisamente una semana atrás, el 13 de septiembre, Ortiz dio cuenta del asesinato de Wilmer Muñoz, un joven ingeniero de profesión atraído por la fiebre del oro, que decidió dedicarse a la minería, pero que contó con la mala fortuna de ser extorsionado a las pocas semanas de iniciado en el oficio. El joven no pagó y, efectivamente, la osadía fue cobrada con su vida.  

Y es que, según lo pudo constatar Verdadabierta.com en una recorrido por la región, la extorsión se está convirtiendo en un flagelo que agobia a comerciantes, mineros y empresarios por cuenta de los altos tributos que están imponiendo bandas criminales como ‘Los Urabeños’,‘Los Rastrojos’ y la guerrilla de las Farc.

“¿Extorsión? ¡Ese es el pan de cada día! Uno aquí trabaja para pagarle a esa gente. Y no es que uno quiera: hay que pagar. Lo que pasa es que aquí no se habla de eso. Mejor dicho, es mejor no hablar de eso. Un vecino mío está explotando una mina por aquí cerca del pueblo y la cuota es el 10% de lo que saque”, le narró un minero de Cáceres a Verdadabierta.com, quien pidió reserva de su nombre.

Para el alcalde de Caucasia, José Nadín Arabia, quizás los problemas más delicados en materia de orden público son la extorsión y el raponeo. Y si bien “hasta los que venden empanadas deben pagar vacuna, ya sea 10, 15 o 20 mil pesos, o un millón los grandes almacenes”, tal como se le contó un habitante de Caucasia a Verdadabierta.com, quienes más están padeciendo este flagelo son los mineros.

“Es que para las bacrim ya es más rentable el oro que la coca. Cobran el 10 o el 15% de vacuna por el producido, hay que pedirles autorización a ellos para trabajar en algunas zonas y, a veces, ellas alquilan las ‘retros’ y la maquinaria para trabajar la mina. Así, es mucha la plata que les entra. Lo grave es que si en la región donde está la mina están las Farc y ‘Los Urabeños’, hay que pagarle a los dos”, explicó Leiderman Ortiz.

Los responsables
De acuerdo con el comunicador, hasta finales de agosto, y desde diciembre del año pasado, las llamadas bandas criminales con presencia en el Bajo Cauca como son ‘Urabeños’ y ‘Rastrojos’ tenían un pacto de no agresión que puso fin a una cruenta guerra que cobró más de 800 vidas en los municipios de Tarazá, Caucasia, Cáceres, Nechí, Zaragoza y El Bagre entre los años 2009 y 2011 (279 homicidios en 2009; 225 en 2010 y 348 en 2011, según cifras de la Gobernación de Antioquia y Medicina Legal).

Entre los acuerdos, según fuentes oficiales y pobladores consultados por Verdadabierta.com y que pidieron omitir sus nombres, figuraba la delimitación de las zonas por las que se movería cada grupo, lo que suponía, de hecho, las rentas que cada quien percibiría. Así, ‘Los Urabeños’ se consolidaron en los municipios de Caucasia y el sur de Córdoba, Cáceres, Nechí y Tarazá.

Por su parte, ‘Los Rastrojos’ comenzaron a moverse con mayor fuerza en los municipios de El Bagre y Zaragoza, estableciendo un corredor de movilidad de fácil conectividad entre esta última localidad y el nordeste de Antioquia, región minera por excelencia del departamento.

Sin embargo, aseguran las fuentes, dicha tregua se rompió por las presuntas intenciones de un reducto de ‘Los Rastrojos’ de querer retomar su control en Caucasia. Los habitantes de la región señalan que esta sería la causa de la muerte violenta de cuatro personas entre el 14 y el 18 de septiembre y la explosión de una granada que fue lanzada contra una vivienda el 16 de septiembre. Luego de meses de tranquilidad, ya comienza a respirarse una tensa calma en localidades como Cáceres y Caucasia.

En este nuevo brote de violencia cobra fuerza el nombre de Jacinto Nicolás Fuentes Germán, alias ‘Leo’, el nuevo jefe de los ‘Urabeños’ en el Bajo Cauca. De acuerdo con la Policía, alias ‘Leo’, quien fuera un lugartenientes de Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, en el Bloque Central Bolívar, sería hoy por hoy uno de los más importantes capos de esta banda criminal en esta subregión junto con el exparamilitar Rafael Álvarez Pineda, alias ‘Chepe’.

Y es probable que su poder se incremente luego de la captura, el pasado 24 de septiembre, de Germán Bustos Alarcón, alias ‘El Puma’, ex miembro del Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y líder de la banda criminal ‘Los Paisas’, quien también había suscrito una alianza con alias ‘Leo’ para que los ‘Urabeños’ controlaran Tarazá. Alias ‘El Puma’ fue capturado por un comando antinarcóticos de la Policía en una finca del corregimiento La Caucana, de Tarazá, otrora base de operaciones del Bloque Mineros.

Tras la captura de alias ‘El Puma’, el propio director de la Policía, general José Roberto León Riaño, declaró como su máximo objetivo a alias ‘Leo’, por quien ofreció una recompensa de 100 millones de pesos. De hecho, en Caucasia se han incrementado los operativos para tratar de desarticular la red financiera de ‘Don Leo’ pero, por ahora, los resultados han sido infructuosos.

“Don Leo’ se mueve por donde se movía (alias) ‘Macaco’ y ‘Sebastián’ (Ángel de Jesús Pacheco Chancí); es decir, por Piamonte (corregimiento de Cáceres). Hasta allá son llevados los mineros para negociar la “vacuna”. Se mueve en varias fincas que eran de propiedad de ‘Macaco’ como La Esmeralda, La Gallera, La Reversa”, aseguró el director de La Verdad del Pueblo.

En el más reciente ejemplar de La Verdad del Pueblo los lectores encontraron un breve perfil de este hombre, considerado el responsable del aumento de la extorsión en el Bajo Cauca antioqueño. A esta publicación atribuye Leiderman Ortiz el motivo de la llamada que recibió el pasado 27 de septiembre: “Me dijeron que me cuidara, que el jefe de los ‘Urabeños’ ya había dado la orden y que no pasaba del 31 de octubre. Que los sicarios iban a pasar por encima de los escoltas, del que fuera”.

El comunicador sabe que las amenazas van en serio, como serios fueron los dos atentados con granadas que sufrió en su vivienda en mayo de 2010 y de los que afortunadamente salió ileso. Para él, este es el precio que paga por hablar con la verdad, por decir que un exparamilitar tiene agobiado a todo un pueblo por cuenta de la extorsión.