Granada perdona, pero no olvida

Las Farc le pidieron perdón a los habitantes de este pueblo del oriente antioqueño por todas las atrocidades allí cometidas. Se trata del primer acto de esa naturaleza que un exjefe guerrillero realiza en esa región, donde se generó muerte, destrucción y dolor.

granada 1Granada fue víctima de todos los grupos armados. Allí hizo presencia las Farc a través del Frente Noveno, los bloques Metro y Héroes de Granada y la guerrilla del Eln. Foto: Ricardo Cruz.

Nelcy Duque se abrió paso a empellones entre la gente que se amontonó en el altar de la iglesia una vez terminó la ceremonia. No quería dejar pasar esta oportunidad: allí, en el mismo lugar donde muchas veces le ha preguntado al Altísimo dónde está su padre, se encontraba Félix Antonio Muñoz, más conocido como ‘Pastor Alape’, quien fuera miembro de la guerrilla de las Farc y ahora dirigente del movimiento político surgido tras los acuerdos de paz. La mujer cargaba en un brazo a su pequeña hija Mariana y en el otro apretaba con fuerzas una cartulina que llevaba pegada la foto de un hombre debajo de la cual se leía la frase: “Pedimos respeto a nuestro dolor. No repertorio. Favor dónde está”.

El hombre de la foto es José Alejandro Duque, padre de Nelcy, el abuelo que Mariana aún no conoce. El 12 de abril de 2005 salió a cumplir una cita en la vereda Los Medios de Granada, y hasta el “sol de hoy” no se sabe nada de su suerte. Las pesquisas adelantadas por la familia, por su propia cuenta y riesgo, para dar con el paradero de José se han estrellado, en el mejor de los casos, con la respuesta: “pregúntenle a las Farc”. No se trata de una evasiva, su desaparición se produjo en tiempos en que el Frente 9 de esta guerrilla repelía a sangre y fuego el asedio que paramilitares y Ejército Nacional lanzaron sobre municipio. Y en su feroz lucha por el territorio, la comunidad campesina granadina se convirtió en sospechosa y enemiga.

Por ello, cuando se corrió la voz que el pasado sábado iba a estar presente ‘Pastor Alape’ en el pueblo, en un acto donde él, en nombre de la Farc, pediría perdón por todo el horror que esa guerrilla causó en este municipio, Nelcy no dudó en asistir, desatendiendo incluso el consejo de hermanos, amigos y su esposo. “Mi esposo me dice que por qué no le echo tierra al asunto, que por qué no sigo mi vida. Pero hasta no saber que mi papá está muerto o vivo, yo no voy a dejar de hacer lo que haya que hacer por él”. Para ella, esa era la mejor oportunidad para preguntar por el paradero de su padre y, de paso, descargar ante sus presuntos victimarios una rabia y un dolor contenidos durante doce años.

Y así lo hizo. Luego de abrirse paso entre la multitud, la mujer, con su pequeña en brazos, esperó pacientemente que el exjefe guerrillero atendiera a cada una de las personas que lo rodearon una vez terminó el evento. Cuando por fin estuvo solo, caminó con determinación y, una vez lo tuvo en frente, le lanzó un puño al pecho y, entre lágrimas y con la voz ahogada en llanto, le dijo: ¿dígame por qué? ¿Acaso sabe el daño que ustedes le hicieron a mi familia?

Ante el llanto y el reclamo airado de Nelcy, ‘Pastor Alape’ sólo atinó a decirle: ‘lo siento’. Luego enmudeció, levantó sus manos y las posó sobre los hombros de la mujer y comenzó darle suaves palmaditas buscando ofrecerle algo de consuelo. Uno de los integrantes de la comitiva ‘fariana’ que acompañaba al exjefe guerrillero, de nombre ‘Prometeo’, se acercó al círculo cerrado y tenso que, sin querer, formaron víctima y victimario. “Si quieren regálenme los datos del señor. Vamos a indagar qué pasó con él. Acompáñenme”, les dijo el hombre y se la llevó aparte.

El dolor de Granada

granada 2Una de las reparaciones que esperan los granadinos que realicen las Farc en su municipio es que descontaminen el territorio de las temidas minas antipersona y digan dónde están los desaparecidos. Foto: Ricardo Cruz.A un costado de la iglesia de Granada se encuentra la Casa de la Cultura Ramón Eduardo Duque y allí, en una esquina de la edificación está el Salón del Nunca Más. Se trata de una amplia habitación en la que se erige un museo en honor a las víctimas que dejó más de tres décadas de guerra entre paramilitares, guerrilleros y el Ejército Nacional. Uno de sus muros, por ejemplo, fue tapizado completamente con las fotos de cada una de las 173 personas declaradas como desaparecidas en medio del conflicto armado.

Muchos de esos casos se los atribuyen a grupos paramilitares, pero también al Frente 9 de las Farc. Esta unidad guerrillera, junto con el 47 y el 34, destruyeron por completo el pueblo el 6 de diciembre de 2000, durante una violenta incursión armada por más de 18 horas -que incluyó la detonación de un carro bomba con 400 kilos de explosivos- y dejó un saldo trágico de 23 civiles muertos, así como cinco policías caídos en cumplimiento de su deber. La devastación que dejó ese ataque quedó registrada en sendas fotografías que cuelgan en los muros del Salón del Nunca Más.

Allí también se exaltan los actos de resistencia de una comunidad que se unió contra la barbarie. Varias fotografías sirven como evidencia de la “Marcha del ladrillo” que realizaron los granadinos cuando las Farc arrasaron con su pueblo. La idea en su momento, tal como lo recuerda Omar Gómez Aristizábal, actual alcalde municipal y quien para la época de la toma guerrillera se desempeñaba como Secretario de Hacienda, era la que gente donara un ladrillo para reconstruir el pueblo.

“Y recogimos, contabilizando todos los aportes de materiales y dinero que nos envió la colonia granadina en Medellín, más de 550 millones de pesos. Ese fue el ‘plante’ inicial con el que acudimos al gobierno del (entonces) presidente Andrés Pastrana (1998-2002) para decirle: ‘esta es nuestra parte, ahora, dennos ustedes una mano para levantar nuevamente Granada”, recordó.

“Hoy Granada es un municipio totalmente distinto -continuó el mandatario local-. Se respira mucha tranquilidad, hemos mejorado en infraestructura y siempre han retornado muchos campesinos. Con decir que a mediados de los noventa teníamos una población de 18 mil habitantes, para 2002 teníamos tres mil habitantes y hoy estamos en 13 mil pobladores. Sin embargo, aún tenemos muchas veredas desocupadas por las minas antipersona”.

Pese a su evidente transformación, la notable mejoría en el orden público y las iniciativas de memoria histórica, de acompañamiento a las víctimas del conflicto armado y de reconciliación y perdón, de las cuales este pueblo es pionero en el país, buena parte de su población aún guarda profundas reservas frente al proceso de paz. Prueba de ello fueron los resultados del plebiscito para refrendar los acuerdos con las Farc: el No ganó con 2.120 votos contra 1.230 que obtuvo el Sí. Quizás ello explique también la baja respuesta a la convocatoria hecha por la Asociación de Vida (Asovida), organización que agrupa más de 300 víctimas del conflicto armado en esta localidad, y el Comité de Reconciliación, responsables de la actividad del pasado 23 de septiembre.

“Fue una iniciativa de todas las fuerzas vivas del municipio, de enviarle una carta a las Farc para que le pidieran perdón a todo el pueblo. Ellos aceptaron y nos delegaron a nosotros la convocatoria y la organización del evento”, detalló Gloria Ramírez, representante legal de Asovida, quien reconoció que se trató de un evento para nada fácil. “Esto no es sencillo. La paz es un derecho de todos, la reconciliación es un deber de todos, pero perdonar, esa es una decisión de cada quien, porque cada uno sabe cuánto pesa su dolor. Así como hay gente que no guarda rabia ni rencor, que sólo pide verdad y que les entreguen sus personas desaparecidas, hay otras que no están para nada de acuerdo. Y eso hay que respetarlo”.

Con todo y ello, para Gloria, quien fue expulsada en el año 2000 de su vereda, La Florida, por las Farc, se trató de un valioso primer paso de muchos que tendrá que caminar la otrora guerrilla, hoy convertida en movimiento político sin armas, en aras de sanar heridas, reparar víctimas, contar verdades y comprometerse con garantías de no repetición. “¿Qué esperamos todos? Que nos digan dónde están los desaparecidos, que nos digan qué pasó con los muchachos que reclutaron, que muestren dónde están las minas antipersona. Yo, por ejemplo, no he podido volver a mi vereda desde que me desplazaron, ¿por qué?, por las minas antipersona”.

“Vamos a cumplir”

granada 3Cerca del 98 por ciento de los habitantes de Granada fueron víctimas, de alguna u otra forma, del conflicto armado. Por cuenta de las confrontaciones entre los grupos armados, el pueblo pasó de 18 mil habitantes a poco más de tres mil. Foto: Ricardo Cruz.“Aquí no venimos en ningún momento para justificar lo injustificable”, comenzó diciendo ‘Pastor Alape’ cuando llegó su turno de pararse en el atril y hablarles a los presentes en la iglesia principal. Minutos antes habló Hernán Gómez. Su hermano, Jorge Alberto Gómez, aún es recordado entre los granadinos como uno de los mejores alcaldes que han elegido mediante voto popular. El 13 de julio de 2002 fue asesinado por guerrilleros de las Farc. “El día que las Farc se tomó el pueblo yo recibí un balazo. Y con todo lo que pasamos en nuestra familia, decidí perdonar porque necesitaba darle descanso a mi alma”, dijo. Antes de Hernán intervino Rubiela López. “A mi esposo lo mató las Farc. A mi hijo lo mató las Farc. Decidí perdonar. Creo que fue una buena decisión”, expuso.

El exjefe guerrillero fue el último en hablar. Sus palabras fueron escuchadas por un público expectante, taciturno y aún desconfiado que no alcanzó a llenar ni la mitad del templo católico: “Reconocemos que cargamos sobre nuestros hombros una responsabilidad frente al país. Sabemos, entendemos y lo percibimos, que causamos mucho dolor. Y hoy queremos resarcir ese dolor con actos concretos de paz ese dolor que causamos. Estamos dispuestos a reconocer lo que tengamos que reconocer”.

Sólo cuando ‘Pastor Alape’ recordó que el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto contempla la creación de una comisión para buscar y encontrar a las personas dadas como desaparecidas en medio del conflicto armado, y que están dispuestos a brindar toda la colaboración para tal fin, la frialdad del evento se rompió y los asistentes aplaudieron sonoramente por varios segundos.

“Es un trabajo que venimos haciendo silenciosamente. Es una actividad que no va tener difusión mediática. Serán las víctimas las que luego le informarán al país. Vamos a ponernos en contacto con las diferentes organizaciones de víctimas para comenzar a realizar dicho proceso. Nosotros estamos aquí recogiendo la información de las personas de la organización que operaron aquí, para comenzar a buscar el paradero de cada una de las personas que se perdieron bajo nuestra responsabilidad”, les dijo.

Al término del evento, decenas de personas rodearon a ‘Pastor Alape’ para preguntarle por algún ser querido. Todas las inquietudes de las víctimas fueron atendidas por ‘Prometeo’, uno de los integrantes de la comitiva del excomandante ‘fariano’. “Esperamos realizar más eventos de este tipo en otros municipios del Oriente antioqueño”, dijo. “Sabíamos que iba a ser duro, pero al final salió bien. Todo fue muy respetuoso”.

Al final, Nelcy salió un poco más tranquila. Si bien no obtuvo las respuestas que está buscando desde hace doce años, pudo descargar una rabia contenida durante más de una década. Ello no significa que su sentimiento hacia las Farc y su postura frente al proceso de paz hayan cambiado. Terminado el evento, continuó repartiendo las hojas impresas que entregó en el atrio de la iglesia antes de la ceremonia y en el que se podía leer, al respaldo de la foto de su padre, la frase en negrilla: “no queremos que estén de turistas dando repertorios. Hoy sólo pedimos la verdad: ¿Dónde están nuestros seres queridos?”.