“No queremos una sola gota más de sangre por razones políticas”: Rodrigo Londoño

Tras la intervención en la Plaza de Bolívar del máximo representante del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, concluyó el ciclo de violencia del grupo alzado en armas hace 53 años y ahora se lanzan a la arena electoral para buscar los votos necesarios para llegar a instancias de poder político. Víctimas aseguran que el perdón debe venir primero que la política.

cierre congreso farc 1Alrededor de 10 mil personas se congregaron en la Plaza de Bolívar para ser testigos y partícipes de la puesta en marcha del nuevo partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc). Foto: VerdadAbierta.com

Desde el 30 de marzo de 1985, cuando se fundó la Unión Patriótica (UP) bajo los acuerdos alcanzados con el entonces presidente Belisario Betancur (1982-1986), no se veía a un miembro del grupo subversivo enunciar en plaza pública el inicio de una nueva contienda, esta vez apelando a las ideas y la palabra, y sin armas.

“Hoy somos un partido que nace. En un mañana no muy lejano, seremos millones y millones en una nueva Colombia. El país nacional y el país político se fundirán en uno solo, para la felicidad de todos y todas”, expresó con entusiasmo, efervescencia y optimismo Rodrigo Londoño, conocido como ‘Timoleón Jiménez’, ante cerca de 10 mil asistentes a la Plaza de Bolívar, en Bogotá, durante el lanzamiento oficial del nuevo movimiento político surgido de los acuerdos de paz.  (Leer más: ¿Cómo llegan las Farc a la constitución de su partido político?)

Con el libro del Acuerdo Final en una mano y un ramo de rosas rojas en la otra, Londoño, quien fue el máximo jefe de los alzados en armas y condujo a la organización a firmar un acuerdo de paz con el gobierno nacional, irrumpió en el corazón de la capital de la República para entregarle lo pactado al “pueblo colombiano”, afirmando que debía ser la juventud la llamada a hacer realidad el anhelo de la paz con justicia social para la nación.

Evocando la división que hacía el caudillo liberal, Jorge Eliécer Gaitán, de la nación colombiana, la política y la nacional, donde la primera no ha dejado prosperar a la segunda, Londoño explicó que el propósito de la nueva organización era ponerle fin a tan amarga realidad: “lo hacemos presentando ante el país y el mundo nuestro partido político, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común; es una demostración más de nuestro compromiso con la paz, la democracia, y la justicia social para Colombia”.

El otrora máximo jefe de la guerrilla de las Farc, quien asumió el mando general tras la muerte en un operativo de la Fuerza Pública ‘Alfonso Cano’ en noviembre de 2011, parecía a veces cansado al retomar el aliento tras cada frase de su discurso. A su lado había una decena de niños que cargaban una pancarta de por lo menos 10 metros que decía: “Farc, bienvenidos a la política”.

Su intervención continuó reforzando la idea de que la paz que proponían era verdadera y que estaba encaminada al perdón y la no repetición: “no queremos una sola gota más de sangre por razones políticas, por eso no vacilamos en extender nuestras manos en señal de perdón y reconciliación”. (Leer más: “Aspiramos a llegar al corazón de la población”)

Hacia la mitad del discurso, Londoño evocó la voluntad de colaborar con la verdad ante la justicia para esclarecer muchos episodios del conflicto armado, que a la fecha tanto para las víctimas como para el país son desconocidos: “no vamos a hacer aquí la defensa de nuestro alzamiento. La búsqueda de verdad sobre el conflicto y sus víctimas estuvo en el centro de los acuerdos de La Habana, y los diversos instrumentos pactados se encargarán de revelar lo realmente sucedido. No tememos a la justicia, por el contrario, clamamos por ella”.  

Entre cada pausa, las arengas de la nueva colectividad se tomaban la Plaza de Bolívar. La remembranza a excombatientes caídos y a insurgentes detenidos en diversas cárceles del país y del exterior eran de las más escuchadas, en especial las que hacían referencia a ‘Simón Trinidad’, recluido en un penal de Estado Unidos, donde, desde 2008, purga una sentencia de 60 años como responsable del secuestro de tres ciudadanos norteamericanos.

En el discurso quedó claro que la nueva colectividad es consciente de que el camino venidero no es sencillo, más aún cuando cargan con el estigma que se labraron durante la guerra y la desaprobación de las grandes ciudades; no obstante, en voz de Londoño, aseguran no tener otra carta de presentación más allá de su propia historia.

Día para el recuerdo

cierre congreso farc 4Hace años hubiese sido delito portar elementos alusivos a grupos al margen de la ley, hoy día, se usan como cualquier otra prenda. Desde muy temprano, a la Plaza de Bolívar llegaron delegaciones de las distintas zonas donde se concentran los excombatientes de las Farc para escuchar los conjuntos musicales que estuvieron durante la tarde animando a los asistentes y presenciar el acto político.

“Al país un día se le dijo que llegaríamos por el oriente a tomarnos la capital y acá estamos, no con las armas sino con las ideas y las palabras. Les cumplimos y cumplimos con el mandato de ‘Manuel Marulanda’: forjar un partido para los menos favorecidos”, afirmó ‘Jerry’, un excombatiente de la columna móvil ‘Teófilo Forero’, una de las unidades guerrilleras más efectivas militarmente durante la confrontación armada.

Como si fuese un viernes cualquiera, mientras la Plaza de Bolívar se llenaba, en la Carrera Séptima algunos transeúntes desapercibidos no tenían idea del acontecimiento: varios creían que era un concierto más de los que convoca la Alcaldía Bogotá; otros, a medio saber, especulaban que se iba a lanzar un partido político.

Ernesto, un Bogotano de 57 años, quien hacía fila para la entrada del concierto y que llevaba en su mano una fotografía suya con ‘Alfonso Cano’ cuando eran estudiantes de la Universidad Nacional, afirmó que el nuevo partido iba a ser la esperanza de cambio para campesinos y trabajadores.

Ya dentro de la Plaza, el público era diverso: se mezclaron académicos, actores, políticos tradicionales, estudiantes y exguerrilleros. “Hay motivos para celebrar: ¡cumplimos!”, expresó el excomandante guerrillero ‘Pacho Chino’ a VerdadAbierta.com mientras se tomaba fotos con los transeúntes de a pie que lo reconocían.

Varias eran las opiniones que se escuchaban en medio de la música, como la de Miren, una chica del País Vasco quien asistió con un grupo de amigas al acto público: “la imagen de las Farc va muy acorde a los medios que tú escojas mirar, así era con ETA, podía variar tu percepción. No me esperaba semejante recibimiento, aunque tampoco me sorprende del todo”.

Por otro lado, hubo quienes criticaron el lanzamiento del partido político y señalaban a los excombatientes de entreguistas. “Qué nostalgia tan brava, 50 años de guerra para 10 curules, entregaron las armas muy rápido”, dijo uno de los asistentes.

¿Y las víctimas?

cierre congreso farc 3La antesala del discurso estuvo precedida por varias agrupaciones musicales, entre ellos la banda italiana Banda Bassoti y el cantautor popular Jhonny Rivera. Foto: VerdadAbierta.com.Pese al grado de optimismo generalizado entre el público, una pancarta de color blanco con la pregunta “¿Dónde quedó el perdón?” acaparó la atención por unos minutos, bajando del idilio político a los asistentes e invitando a pensar si en realidad, como lo expresó Londoño, las víctimas de la confrontación armada están en el centro del Acuerdo Final, firmado el 24 de noviembre en la capital de la República, a pocas cuadras de la Plaza de Bolívar.

Pese a que en los distintos discursos y ruedas de prensa se reiterara que las víctimas son el eje central de lo acordado y que habrá justica, verdad y garantías de no repetición, para algunos de los afectados, tanto por la guerrilla de las Farc como por otros grupos alzados en armas y por el Estado mismo, el Acuerdo Final ha sido un saludo a la bandera y ahora, de cara a la trasformación en partido político, temen que se disipe más el tema.

María Luisa, una campesina del municipio de Chalán, Sucre, quien se encontraba en una de las primeras filas pegadas a la tarima, aseguró, entre lágrimas, que otra hubiese sido la historia si antes de lanzamiento del partido político la guerrilla hubiese pedido perdón público por cada uno de los actos que causaron dolor en veredas, corregimientos y municipios.

“Es bueno hablar de que no se va a disparar más y que van a ser una fuerza política como las otras, pero y ¿nosotras qué? El perdón debe venir primero que la política. Es una mala impresión que avancen las individualidades y no la reparación de todos los que fuimos afectados por la guerra”, afirmó, entre la esperanza y el desasosiego la víctima. 

A la fecha, los máximos jefes de la organización subversiva que ahora hacen tránsito a la legalidad solo han participado en cuatro actos de perdón – Bojayá, Cali, Apartadó y Tumaco-. Pero el caso del burro bomba de Chalán, usado para volar la estación de Policía y, de paso, afectar a la población civil, se convierte en uno de los episodios por el que no han pedido perdón y, mucho menos, vocación reparadora.

Como dicen las víctimas, más allá de la palabra están los hechos: “si pudieron sacar un evento de tal magnitud, en cada pueblo del cual hicieron un sitio para la guerra, allá deben llegar a reparar, más allá del perdón”, concluyó María Luisa.

Tras el lanzamiento en público del nuevo partido político, con un discurso incluyente y una gran expectativa nacional, queda en tela de juicio si la colectividad pasará del discurso a la práctica para dejar de lado los intereses personales y avanzar en los compromisos del Acuerdo Final, entre ellos el de la justicia y la reparación.