Juventud Rebelde le apuesta al nuevo partido de las Farc

A dos semanas de la constitución del partido político del grupo insurgente, varias organizaciones sociales han discutido la pertinencia o no de integrarse a esa nueva colectividad. La presencia regional de algunas de ellas será clave para desarrollar los proyectos productivos y podrían ayudar en la reincorporación de los excombatientes.

juventud rebelde 1A tres años de conformación de la JR la organización ha abanderado parte del sector juvenil de Colombia, colocando como eje de lucha la paz con justicia social. Foto: Andrés Celis.No es secreto que la irrupción en la plaza pública del nuevo partido político de las Farc traerá consigo el respaldo de distintos gremios, colectividades y organizaciones sociales que desde hace décadas le apostaron a la solución política al conflicto armado y que hoy comparten plataforma y principios, así como su propuesta de modelo alternativo de gobierno. La Juventud Rebelde es una de ellas.

En su último Congreso Nacional Rebelde, realizado en Barranquilla entre el 28 y el 30 de julio, el movimiento juvenil decidió apoyar al nuevo partido político de las Farc siempre y cuando se les respete su carácter y autonomía. “Decidimos vincularnos a este partido bajo el planteamiento de que no se afecten nuestros principios y plataforma”, aseguró Óscar Londoño, secretario de finanzas de Juventud Rebelde, en diálogo con VerdadAbierta.com.

En ese congreso, que contó con la participación de 150 jóvenes excombatientes que salieron temporalmente de las entonces zonas veredales, hoy Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, se discutieron las tesis políticas y programáticas bajo las cuales se va a regir la Juventud Rebelde en los próximos dos años. (Ver tesis)

Al igual que ocurre en las Farc, en Juventud Rebelde sus integrantes también debaten la visión de lo que debe ser el nuevo partido, si marxista- leninista o un partido que recoja las múltiples demandas de los diversos sectores colombianos. (Leer más: Las Farc aún no resuelven sus dudas internas)

“Hay quienes están de acuerdo con inscribirse bajo esa ideología, otros concordamos en que no debemos encasillarnos ideológicamente; debe reconocerse como una organización de izquierda, pero bajo la idea de reunir a todas esas personas interesadas en trasformar el sistema existente en el país”, agregó Londoño.

Los 150 jóvenes excombatientes han conformado en los Espacios Territoriales lo que llaman “núcleos rebeldes de base”, pequeñas agrupaciones temáticas, con el fin de aprovechar la presencia regional que tienen estas zonas para desarrollar trabajo social y cultural con la población juvenil.

Por ejemplo, en el Espacio Territorial de Pondores, en La Guajira, varios exguerrilleros decidieron impulsar colectivos de trabajo alrededor de la música vallenata y de las culturas indígenas, como la Arahuaca, Wayuú y Wiwa, para trabajar con las comunidades con las que históricamente convivieron; a través de estos espacios desarrollan ejercicios de memoria, cultura y reparación simbólica. (Leer más: Pondores, en La Guajira, una vereda que se prepara para el fin de la guerra)

“Nuestro aporte es fundamental porque el contacto que tenemos en los territorios con las distintas comunidades permite que nos articulemos para trabajar desde nuestras particularidades de cara a lo que será esta nueva fase de implementación, donde hemos repetido que la reincorporación la trabajaremos de manera colectiva y qué mejor manera que sea al interior de organizaciones como ésta”, comentó ‘Juan Nariño’, delegado de las Farc y participante del Congreso juvenil.

Jóvenes en la política

juventud rebelde 2En su último Congreso Nacional Rebelde una delegación de jóvenes excombatientes asistieron a discutir y trazar la hoja de ruta para los próximos dos años. Foto: Cortesía Juventud Rebelde.Pese a ser una colectividad con solo tres años de constitución, Juventud Rebelde agrupa a por lo menos tres mil militantes, quienes, desde hace varios años, desarrollaban su trabajo político en el movimiento social Marcha Patriótica.

“Nos pensamos como una de las principales organizaciones dinamizadoras de la juventud. Hemos sido protagónicos a nivel nacional en diversas ocasiones en las disputas por la democratización de la sociedad. Luego del plebiscito (del 2 de octubre de 2016) el principal protagonista como actor colectivo, en defensa del acuerdo de La Habana, fue la juventud”, aseguró María José, coordinadora de la región suroccidente.

Juventud Rebelde prestó un acompañamiento significativo al desarrollo de las entonces 26 zonas donde se concentraron cerca de 7 mil insurgentes, camino a la reinserción a la vida legal. En cada una de ellas existió una comisión de jóvenes que ayudó a dar los primeros pinos de capacitación a los excombatientes, desarrollaron jornadas de alfabetización, integraciones culturales y gestaron los pasos iniciales de algunos proyectos productivos que ahora se trabajan en la cooperativa de las Farc, como lo es la fábrica de abono orgánico. (Leer más: Las cooperativas de las Farc, una apuesta de desarrollo local)

Aunque han convivido con el lastre de ser considerados como uno de los bastiones políticos de las Farc, con los riesgos que eso significa para su seguridad, la organización juvenil ha tendido puentes entre el gobierno nacional y los excombatientes. Ahora, tras la puesta en marcha de la segunda fase de la implementación de lo pactado, son varias las iniciativas de trabajo regional que ha propuesto, entre ellas la capacitación y e impulso de planes sostenibles para los jóvenes “raspachines” de Meta, Putumayo y Cauca.

“Acá los que combatimos y ahora estamos en proceso de reincorporarnos le agradecemos a la organización por la dedicación. El enfoque juvenil es por donde debemos seguir trabajando, desde los gustos e intereses de cada quien; si nos tocó parte de nuestra vida en la guerra y trabajando en ilícitos, ahora vamos a hacerlo con ellos en la legalidad y aportándole a la cultura de paz que quiere desarrollar el país”, expresó ‘Miller’ un exguerrillero del Bloque Sur.

De igual manera, a juicio de los voceros de Juventud Rebelde, temas como el desmonte del Escuadrón Móvil Anti Disturbios (Esmad), el estatuto del hincha del fútbol y la desmilitarización de la vida cotidiana, que han trabajado desde que nació el movimiento, van a tomar más fuerza una vez se consolide el nuevo partido de las Farc.

Para estos jóvenes, es claro que una vez se implemente lo acordado, la participación política se va a ampliar y con ello se podrá materializar el anhelo de contrarrestar la corrupción y el clientelismo, esperando que se den las garantías suficientes para que las fuerzas de oposición política puedan disputar la llegada al poder.

“Estamos dando un paso hacia el ejercicio de la reconciliación nacional. Somos una herramienta para que los jóvenes excombatientes puedan hacer presencia en la vida política del país. Todos los partidos y organizaciones políticas deberían abrirle la puerta para que estos jóvenes tengan plenas garantías para el desarrollo de su vida social y política”, concluyó Londoño.

No obstante, si hay algo que ha generado debate, controversia y preocupación de los integrantes de Juventud Rebelde es la escalada de asesinatos y amenazas en contra de los defensores de derechos humanos, líderes sociales y víctimas. Este año se incrementó en un 31 por ciento respecto a los primeros seis meses del año 2016, según el último reporte de la organización no gubernamental Somos Defensores. (Leer más: Asesinatos de líderes sociales se agravan con implementación de acuerdo de paz)

Estigmatización

juventud rebelde 3El trabajo que han realizado estos años ha estado orientado a nivel regional, donde con comunidades, gremios y sociedad civil han ayudado a fortalecer el proceso de implementación de La Habana. Foto: Cortesía Juventud Rebelde.Desde hace tres años, Juventud Rebelde se convirtió en una de las organizaciones que abanderó e insistió en una salida negociada al conflicto armado; desde que se consolidó el cese al fuego bilateral, sus integrantes tomaron la decisión de salir a hacer pedagogía de paz por el acuerdo, hecho que generó fuertes señalamientos contra algunos de sus miembros, a quienes tildaron de “guerrilleros” y hacer “apología al terrorismo”. (Leer más: Lo que no pueden decir es que somos guerrilleros)

“No tenemos miedo de hacer lo que hemos hecho toda la vida, querer una paz con justicia social, seguiremos trabajando en ello, pero el gobierno debe garantizarnos, tanto a los movimientos sociales como a los exguerrilleros, unos mínimos para poder seguir dando la pelea abierta y democrática. Sobre todo, en las regiones, cuando ya no se puede negar la irrupción de grupos armados en contra del proceso de paz”, sentenció María José.

Por ahora, Juventud Rebelde tendrá una dirección provisional y se espera que tras la conformación del nuevo partido de las Farc se nombren los representantes de la colectividad, en la que estarán incluidos los jóvenes excombatientes, integrantes del Partido Comunista Colombiano Clandestino (PC3), las redes urbanas y otros sectores juveniles que a pesar de no estar ahora en el movimiento han manifestado su interés en vincularse una vez el grupo insurgente constituya su nuevo espacio político.