Seis meses de avances y atrasos en los acuerdos con las Farc

VerdadAbierta.com presenta un corte de cuentas de cómo va la implementación del Acuerdo Final para la terminación del conflicto armado con este grupo guerrillero comparado con los límites establecidos entre las partes. Hay camino recorrido, pero aún falta mucho.

desarme farc 1Hasta marzo habían entregado cerca de 500 armas. Foto: María Clara Calle.

La decisión tomada el pasado lunes por el gobierno nacional y la guerrilla de las Farc de extender los plazos establecidos en el documento de Acuerdo Final firmado el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón, de Bogotá, para lograr una efectiva dejación de las armas y una reincorporación a la vida legal de los insurgentes, evidencia las dificultades de un proceso de estas magnitudes que, tras seis meses, muestra atrasos, pero también avances. 

“Serán 20 días adicionales para el desarme y 60 para la reincorporación. No es nada para terminar bien 53 años de enfrentamiento y violencia fratricida”, aseguró el presidente Juan Manuel Santos durante la alocución el pasado lunes en la que hizo los anuncios.

De acuerdo con el nuevo cronograma, para el próximo 20 de junio todos los insurgentes que se acogieron al acuerdo firmado con el gobierno nacional, cerca de 7 mil hombres y mujeres, deberían tener todas sus armas, municiones y explosivos en los depósitos dispuestos en las zonas de concentración, bajo la custodia de Naciones Unidas (ONU), organización multilateral que tendrá hasta el 1 de agosto para extraer el arsenal de allí y llevarlo a sitio seguro.

La medida tiene excepciones: los últimos en entregar sus armas serán aquellos que están en las labores de identificar las caletas en diversas regiones del país y quienes prestan la seguridad en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y los Puntos Transitorios de Normalización (PTN).

Una vez la Misión de la ONU recibe las armas, a cambio le entrega un certificado a cada guerrillero que, sumado a un acta de compromiso, le permite comenzar la reintegración a la vida legal.

Precisamente, otro plazo que se extendió fue el de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y los Puntos Transitorios de Normalización (PTN). De acuerdo con el pacto firmado, este miércoles serían clausurados, sin embargo, la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo (CSIVI), compuesta por el Gobierno y las Farc, declaró que se extenderán dos meses más.

Según sus cuentas, del 1 de junio al 1 de agosto será un “periodo de transición” para que esas zonas pasen a ser “Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación”. Con esto se resuelve una de las dudas que existían en torno al proceso de reintegración de los guerrilleros, pues ya quedó explícito que una vez pase ese tiempo, ellos igual permanecerán en esos mismos 26 lugares que están en todo el país para capacitarse en temas como reintegración a la sociedad, preparar proyectos productivos y “atender las necesidades de formación técnica de las comunidades aledañas, en un modelo de reincorporación comunitaria”, como explicó en su comunicado el CSIVI.

Pero estos tiempos de más parecen seguir siendo apretados si se comparan con la realidad. En cada zona, tanto el avance de la construcción de los campamentos guerrilleros como la dejación de armas, marcha a su propio ritmo.

El Mecanismo de Monitoreo y Verificación aseguró que hasta el 5 de mayo, ocho de las 26 zonas permanecían con menos del 50 por ciento de construcción cuando el Acuerdo de Paz aseguraba que tendría todo listo al finalizar el año 2016.

En cuanto a la dejación de armas, la Misión Política de la ONU aseguró que todavía no tienen un balance para dar a conocer a la opinión pública y la CSIVI tampoco se ha pronunciado al respecto. Por lo menos hasta marzo, las cuentas del general Javier Flórez, jefe del Comando Estratégico de Transición, eran 507 armas entregadas, que correspondían a 137 fusiles de guerrilleros del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, 310 fusiles de insurgentes que hacen pedagogía de paz en las regiones y 60 de pedagogía de paz nacional.

Por otro lado, la Misión de la ONU señaló que tiene instalados 44 contenedores y ocho depósitos en las 26 Zonas Veredales y Puntos Transitorios de Normalización para recibir el total de las más de 7 mil armas registradas. Asimismo, indicó que tiene desplegados 450 observadores en las zonas de concentración para garantizar que la dejación de armas termine el próximo 20 de junio; y que está coordinando con el gobierno y las Farc las labores para acelerar la extracción del armamento escondido en caletas, para finalizarlo el 1 de septiembre.

VerdadAbierta.com conoció cómo va este proceso en algunas de las zonas veredales y pudo constatar que la realidad varía dependiendo del lugar. El factor común es que han cumplido con la entrega del material residual de guerra como la metralla y los explosivos artesanales. Además, comparó los tiempos prometidos en el Acuerdo de Paz para la dejación de armas con lo que realmente sucedió.

Visión regional

 

Pondores, La Guajira

En este Punto Transitorio de Normalización ubicado en el corregimiento Conejo, de Fonseca, en La Guajira, las armas solamente se dejan en el armerillo para el conteo que realiza la ONU. De resto, cada quien carga su fusil terciado. “Aquí las armas permanecen al hombro. ¿Quién nos dice que no puede venir un comando a asaltarnos y nosotros con las armas quietas? Aún no hay garantías”, aseguró ‘Bertulfo Álvarez’, comandante del Bloque Caribe e integrante del Secretariado de las Farc.

La Paz, Cesar

Desde hace dos meses las armas están concentradas en un armerillo que la guerrilla construyó para mantenerlas seguras, el lugar permanece con vigilancia las 24 horas y solamente se permite el ingreso de la ONU para hacer el conteo y revisión del armamento. La iniciativa surgió luego de que dos fusiles se perdieran. Hace dos semanas ‘Solís Almeida’, comandante del Frente 19, iba a hacer la dejación de su fusil, pero decidió aplazarla a raíz de los ocurrido con la decisión de la Corte Constitucional de modificar el proceso de aprobación de leyes relacionadas con el Acuerdo Final, conocido como como Fast Track.

Ituango, Antioquia

En la zona veredal de este municipio del norte antioqueño, los guerrilleros son sumamente reservados con revelar cuántas armas han entregado. ‘Agustín Rivera’, jefe de esa zona veredal, aseguró que los insurgentes del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, y los encargados de hacer pedagogía de paz ya entregaron las armas: “Las armas están en los contenedores de la ONU, ellos las tienen, pero como el campamento aún no está listo pues están bajo nuestra supervisión”.

Mesetas, Meta

En esta zona, las armas permanecen vigiladas por la misma guerrilla a raíz de que varios combatientes desertaron luego de contactarse con integrantes de la Cuarta División del Ejército quienes al parecer los incitaron a ello. Ellos se llevaron fusiles y material de guerra para venderlos supuestamente en el mercado negro. Desde entonces, los comandantes de las Farc definieron supervisar las provisiones de cada unidad y mantener un conteo permanente del mismo, al que solo la ONU tiene acceso. (Ver: ¿Ejército ofreció dinero a guerrilleros para que abandonen Zona Veredal de Mesetas?)

Icononzo, Tolima

Desde que se asentaron en esta vereda del departamento del Tolima, las armas han permanecido bajo vigilancia en los armerillos construidos para tal fin. Hasta ahora no se han presentado altercados con el material de guerra y están a la espera de que el conjunto de la organización defina la fecha para cumplir con la entrega del primer 30 por ciento de todo el armamento.

Policarpa, Nariño

‘Ramiro Cortés’, jefe del Frente 29 que está concentrado en Policarpa, asegura que ya registraron las armas como estaba programado en los protocolos de cese al fuego y dejación de armas, pero que el porcentaje que todavía no han entregado, permanece en sus manos “como es lógico”, afirma.

Los tiempos del Fast Track

El otro reloj que está corriendo para la implementación del Acuerdo es el del Fast Track. Este mecanismo para agilizar los debates en el Congreso de la República y para que el presidente Juan Manuel Santos expidiera decretos con fuerza de ley comenzó desde el pasado 1 de diciembre.

Desde entonces, según el mandatario, “cumplimos con más del 80 por ciento de las normas que dan la seguridad jurídica necesaria para terminar el desarme e iniciar la reincorporación de los guerrilleros a la legalidad”.

Durante estos seis meses, se tenían tres vías para cumplir con las normas relacionadas con la implementación: los decretos con fuerza de ley firmados por el Presidente de la República; los proyectos de actos legislativos que se discuten en cuatro debates en Congreso en vez ocho como se hace normalmente; y los proyectos de ley con dos discusiones en vez de cuatro.

El pasado 29 de mayo se cumplió el plazo límite para que el presidente expidiera dichos decretos para “asegurar y facilitar la implementación”, según el Acto Legislativo 01 de 2016. Pese a que tuvo desde el 1 de diciembre para hacerlo, 21 de 35 documentos los firmó el último fin de semana, previo al vencimiento del plazo.

Por otra parte, esta cantidad de decretos contrasta con los poco más de 10 actos legislativos y proyectos de ley que presentaron el Congreso. Es por esto que varios sectores, como las comunidades étnicas, han alertado de lo que estas decisiones puedan ocasionar. “El gobierno quiere meter las Zidres (Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social) en una norma que debe propiciar una reforma agraria; también pretende reformar, para minimizar la posibilidad de la consulta previa, que es un derecho fundamental que tenemos los pueblos indígenas y afros”, afirmó Giovanni Yule, coordinador del Espacio de Paz del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

Por otra parte, el Fast Track seguirá funcionando para los actos legislativos y los proyectos de ley hasta el 1 de diciembre de este año. Estas son las normas que se han aprobado por esta vía.

 

Van seis meses de un difícil proceso de implementación que ha tenido defensores y contradictores. Por ahora se ha logrado un tiempo adicional, no exento de críticas, para concretar lo acordado en dos temas neurálgicos: dejación de armas y reincorporación a la vida legal. Los tiempos corren para cerrar un ciclo de guerra de más de 50 años.