Qué tanto podrá revelar la Comisión de la Verdad

Para las víctimas, esto depende de quiénes serán los comisionados, cómo se reconocerá la verdad y qué tan dispuesto está el país para conocer lo que ha sucedido durante más de 50 años de conflicto armado.

comision verdad 1Cerca de ocho millones y medio de víctimas esperan conocer las dinámicas de lo que sucedió en el conflicto. Foto: archivo Semana.Por lo menos en el papel, ya todo está listo para que la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición comience a funcionar tras la firma el pasado 5 de abril por parte del presidente Juan Manuel Santos del decreto con fuerza de ley para su creación.

En este documento se reiteró la promesa que se consignó en el Acuerdo de Paz firmado con la guerrilla de las Farc el 24 de noviembre de 2016: que esta Comisión será autónoma e independiente, incluso en lo económico, pues sus dineros provendrán del Presupuesto General de la Nación, de donaciones y de recursos de cooperación internacional. Todo para esclarecer qué ocurrió durante la confrontación armada y, además, generar pactos de convivencia. Para lograr todo ello tendrá un tiempo límite de tres años.

Mientras esa Comisión prende los motores para su creación, las víctimas se preguntan qué tanto alcance puede llegar a tener realmente y qué tanta verdad conocerá el país. Para ellos, esto depende de tres momentos: la elección de los comisionados, el método para conocer la verdad y cómo reciba el país esa información.

El asunto comienza con quiénes serán los miembros de la Comisión de la Verdad. A partir de la firma del Decreto 588, corre el tiempo para que el Comité de Escogencia conformado por delegados de cinco organizaciones que van desde la ONU hasta el Sistema Universitario del Estado elijan a las 11 personas que la conformarán.

Alejandra Gaviria, directora nacional del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), asegura que en las próximas dos semanas se debe reunir por primera vez el Comité de Escogencia y a partir de allí se abren las postulaciones para recibir las hojas de vida de los interesados en ser elegidos. Una vez se cierre esta fase, el Comité tendrá hasta tres meses para tomar la decisión final. (Ver comunicado)

El presidente Santos invitó a las organizaciones de víctimas y de derechos humanos, a las universidades, a los empresarios, a las Altas Cortes a postular a sus candidatos. Pero las víctimas quieren más. Tanto en el Acuerdo de Paz como en el Decreto 588 se asegura que ellas son el centro y que su participación “será plural, amplia y equilibrada”, por ello reclaman desde la Mesa por la Verdad su participación en la elección de los comisionados.

Esta organización fue conformada por cerca de 17 asociaciones de derechos humanos hace dos años con el fin de acompañar la Comisión de la Verdad. Y ahora ellos piden que el Comité de Escogencia anuncie una preselección y sobre estos candidatos, la ciudadanía opine, aunque advierten que estos pronunciamientos sólo los debe conocer el Comité “para evitar campañas de desprestigio”. Otra de las solicitudes es que algunos de los candidatos sean de regiones, de distintas profesiones y que haya igual número de mujeres que de hombres.

A esto se suma otra propuesta que hicieron el Movice y la Coordinación Colombia - Europa - Estados Unidos sobre la elección de los comisionados. Ellos le hicieron llegar una carta a cada uno de los delegados del Comité de Escogencia donde les sugerían que ninguno de los comisionados que eligieran haya estado en un grupo armado legal o ilegal y que tengan conocimiento en derechos humanos y en Derecho Internacional Humanitario (DIH).

“Todo porque el desafío grande es abordar una verdad completa, que no esté dirigida sólo a las responsabilidades de las organizaciones guerrilleras”, precisó Adriana Arboleda, abogada de la Corporación Jurídica Libertad y miembro del Movice en Antioquia.

Si bien los estándares para ser elegido comisionado ya están puntualizados en el Decreto 588, la decisión final está en manos del Comité de Escogencia. Este es un paso trascendental pues, como señalan los representantes de víctimas, si no se eligen las personas idóneas y plurales se corre el riesgo de que ciertas víctimas queden en el olvido.

El proceso no está exento de críticas. Para el abogado Jaime Restrepo, presidente de la Asociación de Víctimas de la Guerrilla Terrorista, esta Comisión “obedece a una estrategia de socialismo en el continente que es titulado como el proyecto Nunca más, donde se habla de una verdad en donde se responsabiliza a la Fuerza Pública y a los paramilitares de toda la orgía de sangre, mientras las Farc y el Eln quedan en un acápite diminuto. No se pueden minimizar ninguna de las responsabilidades”.

¿Verdad para ocho millones de víctimas?

comision verdad 2Ninguna víctima de crímenes de Estado hacía parte del panel oficial de la firma del Decreto de la Comisión de la Verdad. Después de la insistencia, le dieron la palabra a la vocera del Movice. Foto: archivo Semana.Las reglas generales de la Comisión de la Verdad dictaminan que habrá audiencias públicas en las que todos los que se consideren victimarios, desde guerrilleros y militares hasta empresarios, podrán acudir a reconocer sus responsabilidades en el conflicto únicamente si así lo quieren. Esta verdad podrá ser de manera colectiva, es decir, explicando lo que sucedió en general, o individual para aceptar lo que le pasó a una persona en específico.

El reto de la Comisión es lograr un equilibrio entre ambas maneras de reconocimiento puesto que es casi imposible determinar la verdad de lo que ocurrió con los más de 8.4 millones de personas que están en el Registro Único de Víctimas que padecieron afectaciones entre el 1 de enero de 1985 hasta el 1 de abril de este año; y a la vez no se puede hablar únicamente en términos generales de lo que ha pasado en los últimos 50 años de conflicto.

Alejandra Gaviria, del Movice, explica que la idea es que la responsabilidad individual refleje ciertos tipos de victimización que ayuden a esclarecer el fenómeno como tal, como los magnicidios de candidatos presidenciales como Luis Carlos Galán o Bernardo Jaramillo para entender la violencia política. Pero complementando eso con una verdad colectiva que muestre las dinámicas, por ejemplo, del despojo de tierras o de los asesinatos selectivos.

“No conoceremos qué pasó a cada uno de los 8 millones de víctimas de manera individual, sino que en ese gran relato tendrán que estar incluidas. Es decir, no estará el nombre de mi padre, pero sí comprenderé qué pasó con la Unión Patriótica, de la que hacía parte mi padre”, precisa la activista.

Todo esto sin olvidar que el mandato de la comisión es para esclarecer sólo “graves violaciones a los derechos humanos y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH), en particular aquellas que reflejen patrones o tengan un carácter masivo, que tuvieron lugar con ocasión del conflicto”. Esto implica que los hechos que no alcancen esa gravedad, no serán tema en la Comisión de la Verdad.

Para el abogado Restrepo esto no es un inconveniente; a su juicio, por lo menos en el papel, lo que se ha acordado hasta ahora cumple con los estándares internacionales del Estatuto de Roma, pero advierte que falta que se aplique en la realidad.

Sanar heridas

comision verdad 3El llamado reiterado de las víctimas es a que se conozcan las dinámicas de lo que pasó en el conflicto y quién estuvo detrás. Foto: archivo Semana. ​Durante los cuatro años que duró el proceso en La Habana, se hicieron evidentes las diferencias que existen entre las múltiples organizaciones de víctimas, mientras, los partidos políticos eligieron su orilla a favor o en contra de los diálogos de paz.

En ese ambiente caldeado es que trabajará la Comisión de la Verdad y por eso algunas víctimas se preguntan qué tan dispuesto está el país para conocer lo que realmente ha sucedido en el conflicto durante las últimas décadas.

Para Restrepo, por ejemplo, el miedo es que se utilice esa verdad para perseguir a los son considerados como “los enemigos”. Esto a pesar de que el presidente Santos advirtió que se no se trata de una “cacería de brujas o una cascada de señalamientos indiscriminados”.

Adriana Arboleda recuerda que, por ejemplo, durante Justicia y Paz los paramilitares decían que no podían contar la verdad porque la sociedad no estaba preparada. “Pero ese es un argumento de victimarios porque contar la verdad no polariza, sino que ayuda a la convivencia, la reconciliación y las garantías de no repetición, que es de lo que habla el acuerdo”, señaló.

Gustavo Gallón, presidente de la Comisión Colombiana de Juristas, que es una de las organizaciones que hacen parte de la Mesa por la Verdad, explica que esa polarización sí es negativa, pero no lo es todo: “A diferencia de otras comisiones en el mundo, no sólo esclarecerá qué ocurrió, sino que uno de sus propósitos es ayudar a construir pactos de colaboración entre los actores sociales”.

Algo similar opina Gaviria cuando dice que el trabajo de la Comisión será encontrar una “verdad para la sociedad que no es para dividir” y que por más que en Colombia falte mucho para crear pactos de convivencia, “es la Comisión la que sirve como metodología social y que no se hace únicamente si la gente está dispuesta a escuchar o no”.

Para lograrlo, la Comisión podrá utilizar otros insumos que se hayan construido con anterioridad y estos abundan en Colombia. Está por ejemplo el trabajo de 20 museos adscritos a la Red Colombiana de Lugares de la Memoria, las decenas de investigaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), los documentos de la Fiscalía respecto a todos los actores del conflicto y las verdades que han reconocido los paramilitares durante Justicia y Paz.

De hecho, surge la pregunta de qué tanta verdad podrá revelar la Comisión frente a los otros trabajos que ya se han hecho.

“Lo que tenemos es verdad judicial con la versión de los victimarios. Es una verdad acomodada”, explica Arboleda. Hasta el mismo presidente Santos reconoció durante la firma del decreto que “antes sólo podíamos aspirar –si acaso– a la verdad judicial. Ahora las víctimas van a poder obtener la verdad total, que es la suma de la verdad, de las experiencias, de todos los involucrados en el conflicto. Y no sólo las víctimas: también la sociedad”.

Respecto a los ejercicios de memoria que se han hecho, Arboleda cita como ejemplo la investigación del Centro de Memoria sobre la Comuna 13, en Medellín. Si bien la califica como un “muy buen trabajo en cuanto al desplazamiento” explica que hay varios hechos violentos que en los que no se profundiza como los homicidios, las desapariciones y las responsabilidades de los gobiernos y de la Fuerza Pública.

Para Gaviria, desde el Movice, la verdad la conocen las víctimas, pero no toda la sociedad y el trabajo que se ha hecho hasta ahora, por ejemplo, desde el CNMH, ha sido sobre casos emblemáticos. Esto a excepción del informe ‘¡Basta ya!’, que es un ejercicio de verdad del conflicto que hizo el Centro pero que para Gaviria no profundizó de la manera adecuada en ciertas violaciones a los derechos humanos como las ejecuciones extrajudiciales, conocidas popularmente como los falsos positivos.

Pero ahora el panorama es completamente distinto, por primera vez el Estado y las Farc se comprometen a aportar la verdad. “Esa llamada con semejante legitimidad no existía hasta el momento. Es un paso trascendental porque nunca habíamos tenido el compromiso de las partes para contar la verdad”, indica Gaviria.

Precisamente para aprovechar esta oportunidad única, las víctimas se están organizando desde ya. Restrepo anuncia que diferentes abogados especializados en derechos humanos y en DIH están trabajando para “para confrontar a las Farc para que desplieguen la verdad integral y completa”. El Movice, por su parte, explica que desde hace más de 30 años las víctimas han sido muy juiciosas recolectando cada información del caso, incluso cuando la Justicia no lo hace, “tal vez esperando esta oportunidad”.

Arboleda cuenta que están proponiendo otros métodos para que la Comisión de la Verdad funcione, además de las audiencias públicas. A su modo de ver, se deben pensar más estrategias a nivel territorial para que las víctimas no sólo tengan dos o tres minutos de intervención. “El desafío es que hay poco tiempo para establecer una metodología. Esta será posible a medida que la Comisión de la Verdad se articule con las víctimas”, precisa.

Y es que por más que se propongan acciones efectivas desde ya, finalmente el alcance real de la Comisión de la Verdad sólo se conocerá cuando se sepa, por ejemplo, quiénes son los comisionados o se especifique cómo es la participación de la sociedad. Hasta que ese momento llegue, las víctimas se seguirán organizando para aprovechar esta oportunidad que todos consideran histórica.