Zona veredal de Tumaco, rodeada de milicianos disidentes

Las Farc les cerró las puertas a los guerrilleros que no se acogieron al proceso de paz en este puerto sobre el Pacífico. El problema se agrava si se tiene en cuenta que hay cerca de 10 estructuras armadas ilegales con por lo menos 700 hombres en la región.

zvnt tumaco 1De las 8.5 hectáreas que mide toda la zona veredal en Tumaco, 4.5 estarán destinadas para los campamentos. Pero hasta ahora solo hay una tierra explanada como muestra la imagen. Foto: VerdadAbierta.com.El riesgo es extremo para las perspectivas de desarme y reinserción de decenas de guerrilleros que se encuentran concentrados en la Zona Veredal Transitoria de Normalización de Tumaco, en el Pacífico nariñense. A su alrededor gravitan milicias disidentes del grupo guerrillero y las propias Farc calculan que, en toda la región, hay por lo menos 10 estructuras armadas integradas por cerca de 700 hombres.

“No nos han podido hacer nada porque mantenemos nuestra propia seguridad como la teníamos en la guerra, nuestra inteligencia; pero si nos confiáramos en la supuesta seguridad del Estado, esos grupos habrían causado daño”, detalló ‘Jairo Salcedo’, delegado para la construcción de la zona veredal por parte de las frentes Daniel Aldana y Mariscal de Sucre de las Farc.

El problema se complica si se suman las trabas logísticas que enfrentan estas unidades guerrilleras para ocupar la zona veredal designada: no hay ningún tipo de infraestructura construida para iniciar desde allí si tránsito a la vida legal.

Mientras se resuelven las dificultades de acondicionamiento de la zona veredal, ubicada en la vía que de Tumaco conduce a Pasto, cerca al corregimiento de Llorente, llegan grupos armados ilegales a los territorios que dejaron las Farc.

Para Pablo Pardo, coordinador de las zonas veredales por parte de la Gobernación de Nariño, se trata de un vacío de orden y de justicia que se creó tras la salida del grupo guerrillero de algunas veredas: “El alistamiento institucional que debería estar copando ya esos territorios no se ha hecho de la manera efectiva y la mejor muestra es que se han empezado a expresar otros grupos en el territorio”.

Información de inteligencia militar indica que estos grupos no son nuevos y que obedece más a los movimientos de los milicianos de las Farc que no se acogieron al proceso de paz. El general Sergio Alberto Tafur, comandante de la Fuerza de Tarea Pegaso, sostiene que alrededor de la zona veredal hay 400 militares en tareas de seguridad y que los grupos ilegales se encuentran sobre la costa del Pacífico.

Disidencia busca diálogo

Se calcula que por lo menos 70 milicianos al mando de los hermanos conocidos con los alias de ‘Camacho’ y ‘Mocho’, su primo ‘Hugo’, y ‘Junior’ se separaron de las Farc, no se acogieron al proceso de paz y volvieron a las calles de Tumaco, ahora operan en el barrio Viento Libre.  La condición que les pusieron sus antiguos comandantes es que no utilizaran el nombre de las Farc ni afectaran a la población civil.

Un guerrillero conocido como ‘El Tigre’, quien comandó las milicias guerrilleras en las veredas costeras Tumaco de Chagüí, Mejicano, Chajal y Tablones, y hoy hace parte del proceso de paz, culpa a ese grupo disidente de cometer algunos hechos violentos que sacudieron al puerto nariñense el año pasado, como la granada contra un taxi en el barrio Viento Libre, la bomba en una discoteca en diciembre, y la violación y el asesinato de tres niñas menores de edad que fueron encontradas en los manglares.

“Acá no sabíamos nada de eso y como a los tres días la comandancia se dio cuenta de que habían matado a las muchachas. Cuando a ‘Camacho’ lo cogieron para entregarlo, al ‘Mocho’ le dio miedo y se fue como con unos 100 que le seguían a él”, precisó ‘El Tigre’.

En Tumaco se disputan el poder que dejan las Farc

‘Camacho’ y ‘El Mono’, uno de sus subalternos, aparecieron muertos. Al respecto el jefe guerrillero ‘Jairo Salcedo’ confiesa que “la convocatoria de consejo de guerra fue después de lo de las tres niñas”.

Lo mismo le ocurrió a ‘Don Y’, otrora comandante de las milicias en la zona baja de la costa de Tumaco, en lugares como Pital de la Costa, quien también se separó del proceso de paz. Tras su muerte a manos de las Farc, los cerca de 20 hombres que tenía bajo su mando se unieron a los demás milicianos disidentes para conformar un grupo que se identifica como ‘La gente del orden’.

Milicias: modificación al Acuerdo Final difícil de implementar

Ante la presión de las Farc y de los otros grupos que existen en el municipio, entre los que se destacan ‘Los Rastrojos’, ‘Águilas Negras’ y ‘Gaitanistas’, los milicianos en disidencia le enviaron una carta a la alcaldesa de Tumaco, María Emilsen Angulo, para solicitarle una reunión con las autoridades locales y departamentales, la Fuerza Pública y Naciones Unidas, con el fin de explicar lo que está pasando.

“Teníamos dudas, temor, no veíamos garantías de parte del gobierno [...] En vista de que no aceptamos, se nos dio vía libre de volver a nuestros lugares con una condición de respetar los derechos de la sociedad civil y no meternos en problemas con la comunidad”, dicen en la carta enviada el pasado 5 de enero.

Ellos afirman no estar involucrados en hechos violentos, como los sindica ‘El Tigre’, sino que estos fueron cometidos por “algunos jóvenes desadaptados que no escuchan”, algunos del total de 300 que dicen ser. En la misiva, cuatro hombres que se identifican como ‘El Mocho’, ‘Pollo’, ‘Cardona’ y ‘Junior’ cuentan que les pidieron a los comandantes de las Farc ser acogidos en el proceso de paz y que después de enviar una lista con sus nombres, la solicitud fue rechazada: “a los pocos días nos llegó otro comunicado que ya es tarde para acogernos por los problemas que se están presentando últimamente”.

La carta concluye con una alerta: “En estos momentos seremos blancos de persecución tanto de las Farc-Ep como del gobierno [...] No queremos quedar como una rueda suelta, como delincuentes ante la sociedad, el gobierno y las Farc-Ep, la mayoría no estamos de acuerdo, la mayoría no estamos extorsionando, ni robando, ni matando, ni haciendo desorden en la ciudad ni en el casco rural”.

‘Jairo Salcedo’ fue enfático en decir que la guerrilla no recibe “descompuestos sociales” ni “bazuqueros”, como supuestamente son quienes se unieron a ‘El Mocho’, reiteró que esas personas tienen las puertas cerradas en la zona veredal y que le compete al Estado tratarlos como corresponda.

Mientras esas contradicciones se aclaran, la violencia deja cada vez más víctimas civiles, por ello Pablo Pardo, de la Gobernación de Nariño, pidió una solución urgente a lo que está sucediendo en Tumaco: “la paz para alguien en Bogotá puede demorarse unos tiempos mientras cuadran viáticos, pero la paz o la guerra en los territorios rurales significan la vida o la muerte. Aquí no da espera”.

Sin cumplimiento no hay armas

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Esta es la placa de cemento que terminaron hace una semana y que servirá para las zonas comunes. Foto: VerdadAbierta.com.

El riesgo tiende a incrementarse si se tienen en cuenta los problemas logísticos y de acondicionamiento que enfrentan aquellos guerrilleros concentrados en la Zona Veredal Transitoria de Normalización de Tumaco.

Uno de los compromisos que quedó pactado en el acuerdo de paz que firmaron el gobierno nacional y las Farc es que a partir del día 90 los insurgentes comenzaban a dejar las armas gradualmente. Esa fecha, en teoría, comienza este próximo 1 de marzo, pero algunos comandantes guerrilleros sostienen que esa meta está lejos de cumplirse, sobre todo en Tumaco.

El general Javier Flórez, jefe del Comando Estratégico de Transición de las Fuerzas Militares, explicó el pasado 21 de febrero en rueda de prensa que si bien es cierto que los contenedores donde las Farc almacenarán las armas todavía no han llegado a las zonas veredales, ya hay unos “cajones especiales” en las 26 sedes locales del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, encabezado por la ONU.

El problema en la zona veredal de Tumaco es mucho más grave que la falta de contenedores. Allí no hay aún puesto de salud ni comedor comunitario, tampoco dormitorios. Una de las paradojas es que, a diferencia de otras zonas veredales en el país, a ésta es sumamente fácil llegar, pues el campamento guerrillero estará ubicado a menos de 10 minutos en carro de la vía principal que comunica la cabecera municipal con Pasto.

Tales dificultades llevaron a ‘Jairo Salcedo’, delegado para la construcción de la zona veredal por parte de las frentes Daniel Aldana y Mariscal de Sucre de las Farc, a advertir que no entregarán las armas así lleguen los contenedores.

"Cómo vamos a dar un paso cuando el gobierno ni siquiera nos está cumpliendo con dónde viviremos. Si el gobierno no le pone seriedad a esto, este proceso está en riesgo. Estamos dispuestos a darlo y sacrificar todo por la paz de Colombia, pero tampoco a someternos”, señaló el jefe guerrillero.

Pero en Bogotá tienen una percepción contraria. Carlos Córdoba, gerente del gobierno nacional para las zonas veredales en todo el país, le insistió a VerdadAbierta.com que hay unos compromisos firmados y que en diferentes reuniones las Farc han ratificado el cronograma: “En Tumaco estamos intentando construir ese campamento desde el 20 de diciembre, pero no lo habían permitido ellos. Sólo la semana pasada pactamos el tema de alojamientos y ahora dicen que el gobierno ha incumplido”.

Córdoba explicó que, inicialmente, las Farc querían casas de ladrillo; posteriormente, Henry Castellanos, conocido dentro de la guerrilla como ‘Romaña’ y comandante en esa zona veredal, pidió que los baños estuvieran dentro de las habitaciones, pero esto aumentaba el costo. El tire y afloje se resolvió a mediados de febrero y, según Córdoba, “ya con esto el contratista puede construir”.

Atrasos y divergencias

La zona veredal de Tumaco es una de las más atrasadas de las 26 que hay en el país. En las 8.5 hectáreas que acordaron para el total de la zona, por ahora solo hay un lote explanado de 4.5 hectáreas, donde se construirán los campamentos. De resto se observa el movimiento de una máquina que busca agua potable en el subsuelo, tumultos de arena y piedra que son removidos por un par de excavadoras y, eventualmente, ingresan algunos camiones que van a dejar materiales.

Las cuentas oficiales del gobierno detallan que, para el 31 de enero, cuando llegaron los guerrilleros, había un 0% de avance y desde entonces sólo se ha construido una placa de cemento.

Mientras se construye la obra, los insurgentes están agrupados a casi un kilómetro de distancia siguiendo por la misma carretera destapada camino a La Playa. Por el frente de sus campamentos pasan diariamente pobladores que se dirigen al pequeño puerto sobre el río Mira para enviar o recibir mercancías, o para transportarse a otras veredas del Alto Mira.

Los guerrilleros viven en sus ‘cambuches’ como lo hicieron durante la guerra y obtienen el agua potable a través de una manguera que instalaron en una bocatoma a un kilómetro de distancia, luego de que el carrotanque que enviaba el gobierno nacional no diera abasto. “Estamos en hacinamiento, peor que cuando estábamos en confrontación porque en ese entonces cada uno tenía su caleta, su privacidad”, se quejó ‘Jairo Salcedo’.

Aparte del diseño, lo que ha tenido enredado el avance en la construcción de la zona veredal en Tumaco es una diferencia en el conteo de guerrilleros que vivirían en el campamento. El gobierno nacional dice que son 158, pero para las Farc son poco menos de 300.

“El contrato entre Luket S.A.S. y Fondo Paz dice que la construcción es para 190 personas. Desde que llegamos, ‘Jairo’ nos dijo que eran 300, pero como contratistas no podemos hacer más de lo que está pactado”, explicó Luis Fernando Insuasti, ingeniero residente de obra del proyecto Tumaco - La Variante, que está a cargo de Luket S.A.S.

Él asegura que están en la zona desde el 13 de diciembre del año pasado, pero que sólo comenzaron obras a principios de febrero porque faltaban muchas decisiones como el área, el número de personas y el tipo de material que se utilizará en las construcciones.

El contrato estipula que la zona donde serán los campamentos es de 3.5 hectáreas, pero ante de la insistencia de la guerrilla de que hay 100 personas más, se añadió una hectárea. Actualmente, el terreno está delimitado para 300 personas, aunque las obras siguen sin avanzar. “Un día iban a ingresar 30 obreros, pero no pudieron porque hasta que no me definan las zonas de alojamiento y de personas, no podemos empezar a ejecutar”, sostuvo Insuasti.

Córdoba respondió que después de mucho tiempo de pedirlo, el 12 de diciembre el grupo guerrillero envió una lista de cuántos guerrilleros estarían en cada zona veredal, pero que, en algunos casos, como Tumaco, han llegado más: “Ahora, de manera conjunta entre el gobierno y las Farc, estamos haciendo un levantamiento de registro de cuántos están porque cada cupo de esos es una plata pública importante y no se puede construir un alojamiento más o uno menos”.

Respecto a la posición del contratista, Córdoba dijo que pueden empezar a construir los campamentos para el número de guerrilleros que se pactó y, de ser el caso, luego el gobierno nacional haría una adición de los que falten.

Estos atrasos les hacen pensar a las Farc que el gobierno nacional les está incumpliendo lo pactado y que los quiere someter. “Lo que no logró el gobierno en La Habana quiere demostrarlo aquí. Pero no estamos rendidos sino en un proceso de paz y por ende ni imponemos ni nos dejamos imponer”, advirtió ‘Jairo Salcedo’.