Tensión en las montañas de Briceño

En este municipio del norte de Antioquia se viven días y noches de miedo. Un grupo armado incursionó en una de sus veredas en busca de pobladores que ejercen liderazgo. La situación podría complicar el proceso de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito pactado entre el gobierno nacional y las Farc.

incursion bricenio 1La zona rural de Briceño fue elegida por el gobierno y las Farc para implementar dos proyectos piloto de los acuerdos alcanzados en La Habana mientras avanzaba la negociación: desminado y sustitución voluntaria de cultivos. Foto: Ricardo Cruz.La tensión en las montañas de Briceño es latente. Sus pobladores temen que grupos armados ilegales, entre ellos las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), copen a sangre y fuego los espacios que dejaron las Farc al marchar a sus sitios de concentración en camino a la legalidad y obstruyan el proceso de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito que se adelanta desde hace seis meses en 10 veredas del municipio.

El hecho que profundizó el miedo ocurrió la noche del viernes en Alto de Chirí, una de las veredas priorizadas para ese proyecto piloto. Según denunciaron organizaciones sociales de la región, al caserío llegaron a eso de las 6:30 de la tarde tres hombres portando armas de fuego, vestidos de azul oscuro y botas pantaneras, con el fin de ubicar a Milton Mazo, miembro del Movimiento Marcha Patriótica e integrante del Comité Barequero y Minero del Alto de Chirí; Camilo Aguiar, miembro del Movimiento Ríos Vivos Alto de Chirí; y Nelson Holguín, miembro de la Junta de Acción Comunal del Alto de Chirí. (Ver comunicado 1)

“Los sujetos se acercan a Dierman Mazo Holguín (de 22 años de edad) preguntando por tres líderes sociales […] En su intento de no ser confundido por los hombres armados quiere mostrarles su cedula de ciudadanía, pero es herido en un brazo, y al tratar de salvar su vida corriendo para alejarse del lugar, es herido nuevamente”, se lee en un comunicado la Asociación Campesina de Briceño (Ascabri), difundido ayer en la mañana. (Ver comunicado 2)

Lo que vino después, según diversas fuentes, fueron unas horas de terror, pues tras el ataque los pobladores huyeron del caserío y se internaron en las montañas. Algunos llegaron al Valle de Toledo en busca de ayuda de las autoridades. En pocas horas, tropas del Ejército hicieron presencia en Alto de Chirí y los desconocidos huyeron del lugar. El herido fue trasladado al hospital de San Andrés de Cuerquia, donde recibió atención médica.

El vocero de una de las asociaciones de campesinos de Briceño le confirmó a VerdadAbierta.com que si bien la situación se tornó muy confusa, con el paso de las horas y la llegada de tropas del Ejército la calma volvió al caserío. Hasta el momento no se reportan desaparecidos.

“Lo que sí hay que decir es que la gente de esa comunidad está muy temerosa por la presencia de esos hombres armados, que hacen parte de grupos al margen de la ley que quieren retomar las zonas que está dejando la guerrilla”, afirma la fuente consultada y agregó que este tipo de hechos afectan la confianza de los labriegos: “no es lógico que eso ocurra, sentimos que no hay garantías; ¿cómo puede ocurrir un ataque de esos cuando aquí está toda la institucionalidad? No entendemos”. Su identidad se reserva por razones de seguridad.

A esa institucionalidad que rodea el proceso de sustitución voluntaria se une Empresas Públicas de Medellín (EPM), que construyó una vía privada que conecta las obras del proyecto Hidroituango con la troncal a la Costa Atlántica y que pasa cerca a Alto de Chiri.

Asimismo, en aquellas veredas donde se intenta desarrollar el plan piloto de sustitución voluntaria de cultivos de hoja de coca, también se aplica, desde junio de 2015, un proyecto de desminado humanitario, en el que participan hombres y mujeres de las Farc, codo a codo, con miembros del Ejército.

Con el desminado Briceño volverá a nacer

Integrantes de las Farc contactados por este portal también expresaron su preocupación por los hechos y calificaron la incursión armada como “afán desestabilizador de quienes quieren torpedear este proceso a toda costa, que ha arrojado resultados muy positivos”.

Juan Carlos Garzón, investigador asociado del Fundación Ideas para la Paz, dice que incursiones como la vivida el viernes pasado “genera ruido y preocupación en este momento de transición. Desde hace meses venimos escuchando del riesgo de incursión de otros grupos. Las Farc controlaban esta zona y tras su concentración quedan vacíos de difícil ocupación para las autoridades por las características de este territorio”.

Telón de fondo

incursion bricenio 2Foto: Ricardo Cruz.El 10 de junio del año pasado, el alto consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, y el miembro del Secretariado de las Farc, ‘Pastor Alape’, anunciaron ante un puñado de campesinos reunidos en la escuela del corregimiento de Pueblo Nuevo, de Briceño, que desde ese momento comenzaría el proyecto piloto de sustitución voluntaria de cultivos acordado en La Habana y se aplicaría en las veredas El Orejón, Pueblo Nuevo, La Calera, La América, El Pescado, La Mina, Buena Vista, Alto de Chirí, Roblal y Palmichal, beneficiando a por lo menos 2 mil familias de unas 727 unidades agrícolas.

En aquel encuentro, Pardo explicó el alcance del anuncio: “desde esta tarde comenzamos a trabajar en construcción de alternativas. Hemos hecho un barrido de las diez veredas que vamos a intervenir, vamos a ver que problemáticas se pueden atender, obviamente no todo lo que se pide se podrá atender, pero sí podemos establecer un compromiso por parte del gobierno y de las Farc, de tener una ruta cierta para atender a la comunidad”.

Briceño, ante el reto de construir paz sin cultivos ilícitos

Se estima que desde comienzos de la década del dos mil comenzaron a florecer las matas de hoja de coca para uso ilícito. Poco a poco las quebradas montañas de la región se fueron poblando de los sembradíos ilícitos hasta copar 31 de las 32 veredas; detrás de ellos estaban el Frente 36 de las Farc y el Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), que se disputaban el negocio de la compra de base de coca, los primeros en el monte y los otros en el casco urbano. Los límites estaban bien definidos.

Pero la zona no sólo es atractiva por la hoja de coca. También hace parte de un corredor estratégico que une la región del occidente y del Bajo Cauca antioqueño a través de quebradas montañas y caminos de herradura, lo que permite llegar al Urabá antioqueño y chocoano, por un lado; y por el otro, al Sur de Córdoba y sur de Bolívar. Tal movilidad permite llevar sin mayores problemas la pasta de coca a los cristalizaderos, donde se refina para extraer el clorhidrato de cocaína que va a los mercados nacionales e internacionales.

“La presencia de los grupos armados ilegales ha sido de siempre”, dice uno de los campesinos consultados. Cuando se desmovilizó el Bloque Mineros, el 20 de enero de 2006, en el cercano municipio de Tarazá, Bajo Cauca antioqueño, se esperaba que el Estado llegara a esas montañas para atender con proyectos productivos la sustitución de cultivos, pero no fue así, y poco a poco se fueron posicionando las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), que son las que hoy tienen presencia en la región.

“Es lógico que si las Farc se fueron, lleguen otros a comprar la base de coca, pero también para retomar el control de la zona y, por ahí derecho, el control de las personas”, afirma el vocero de una de las organizaciones campesinas de la región, quien admite que miembros de las Agc se han acercado a los cultivadores de hoja de coca para que sigan trabajando con ellos.

Desde hace días, cuenta este campesino, “han venido hablando con la gente, no de manera violenta, pero si con razones, comentarios, amenazas, y la gente está muy preocupada; con lo ocurrido en Alto de Chirí la gente se atemorizó más”.

Pero esos contactos no son tan claros para Medardo Ramírez, Secretario de Gobierno de Briceño, quien se basa en informes de organismos de seguridad para descartar la presencia de grupos armados ilegales. “Según la Fuerza Pública no hay presencia, pero esa gente no la ve uno cuando uno quiere”, dice el funcionario.

Para varias organizaciones sociales, el ataque en Alto de Chirí coincide con una avanzada paramilitar que se presenta en los municipios de San Andrés de Cuerquia, Ituango, Peque, Valdivia, Taraza, Sabanalarga, que mantiene a las comunidades en permanente tensión.

Los ‘gaitanistas’, ¿detrás del fortín de las Farc en Ituango?

En esa postura se reafirman la Asociación de Campesinos de Toledo Norte de Antioquia, el Comité de Derechos Humanos del Norte de Antioquia y el Comité de Barequeros de la Vereda Alto de Chiri, que están integradas a Marcha Patriótica-Antioquia, que a través de un comunicado difundido ayer alertaron sobre los riesgos que corren las comunidades y las organizaciones de aquellas zonas que por décadas estuvieron bajo el control de las Farc y ahora posiblemente en dominio de las Agc.

Concuerda en esa visión la Asociación Campesina de Briceño, que, en reacción a los hechos de Alto de Chirí, asevera que la vereda limita con los municipios de Toledo e Ituango, “donde en los últimos días se han conocido denuncias de la presencia de grupos armados pertenecientes a las denominadas Autodefensas Gaitanistas, en distintas veredas vecinas”.

Ayer en la tarde, los campesinos expusieron esas inquietudes a representantes del gobierno nacional durante una reunión de balance del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), a la que asistieron, además, guerrilleros de las Farc e integrantes de organizaciones no gubernamentales que acompañan el proceso. La denuncia fue reiterada: el Estado debe combatir el paramilitarismo, tal como quedó en los acuerdos de La Habana, para que la calma tan esperada en Briceño sea una realidad.