El Tarra despidió a los últimos guerrilleros del Frente 33 de las Farc

Después de 30 años de permanecer en este municipio del Catatumbo, y ante una multitud que los despedía, los últimos integrantes de esa guerrilla salieron rumbo a la Zona veredal de ubicación en Caño Indio. Lugareños y subversivos expresaron sus expectativas frente al futuro.

el tarra farc 1El domingo 5 de febrero la población de El Tarra despidió a los guerrilleros del Frente 33 que salían rumbo a Caño Indio. Foto: Giovanni Mejía.El pasado viernes 3 de febrero, sesenta guerrilleros del Frente 33 de las Farc se preparaban para salir de la zona de preconcentración en la vereda La Esperanza, ubicada en las agrestes montañas entre los municipios de El Tarra y San Calixto, en Norte de Santander, hacia Caño Indio, en el municipio de Tibú, lugar donde pasarán los próximos seis meses en camino hacia la vida legal.

El viaje estaba previsto para el sábado pasado, pero se retrasó porque no llegaron los vehículos que los llevarían hasta la zona veredal, donde se encontrarían con los otros guerrilleros del Frente 33 que estaban saliendo de San Isidro. Así las cosas, la comunidad tarrense y los comandantes del frente aplazaron su despedida para el día siguiente.  

No obstante, el trabajo logístico no se detuvo. Hombres y mujeres organizaban sus equipos de campaña y desarmaban los cambuches en los que pasaron muchas noches bajo el frio y la lluvia, propias de la geografía del Catatumbo. “Siempre ha sido un ajetreo duro, pero llegó lo que estábamos buscando, y optimistas por el tema de la paz, con la cual estamos muy comprometidos por que es tarea de todos”, dijo ‘Arnovis’, un guerrillero con 24 años de en la organización subversiva.

Con camiones cargados de pertrechos y embarcados en vehículos, el domingo 5 de febrero iniciaron el desplazamiento desde La Esperanza hasta el casco urbano de El Tarra, conocido en la región como “el corazón del Catatumbo”. Allí, cientos de campesinos y habitantes de la región se congregaron para despedir a quienes tuvieron como sombra permanente y cuyos lazos, quisieran o no, se entrelazaron.

En medio de banderas blancas y una pancarta que decía ‘Bienvenidos a la vida civil’, los comandantes del Frente 33 dieron sus discursos. “Hoy, para El Tarra, para Norte de Santander, para Colombia entera es un momento histórico, un momento que marca un punto de partida. Nosotros los integrantes de las Farc, vamos a dar un paso gigantesco después de más de medio siglo de confrontación y vamos a dejar de ser un movimiento guerrillero armado, para convertirnos en un movimiento político”, afirmó ‘Toledo’, el segundo al mando del Frente 33 y quien ahora tiene el control de la “guerrillerada”.  

Antes cientos de asistentes, el jefe insurgente fue enfático al advertir que “las Farc no nos vamos a desmovilizar; por el contrario, vamos a asumir otro reto que está planteados desde los comienzos de la fundación de nuestra organización. Agradecemos inmensamente este gesto de todos ustedes por el acompañamiento y la masiva concurrencia es un momento que no podremos olvidar”. Tras estas palabras de despedida, los hombres y mujeres del Frente 33 continuaron su recorrido hacia Filo Gringo, donde también la comunidad los esperaba.

Los pobladores de esta región del Catatumbo también sintieron este momento como histórico, pues fueron tres décadas durante las cuales el grupo guerrillero representó a un Estado ausente en El Tarra y mediaban hasta en un mínimo problema entre vecinos; fueron años en los que la connivencia fue irremediable.

El férreo poder de las Farc en el Catatumbo

Yuleixer Torrado, líder cívico y dirigente de una naciente fundación humanitaria y medioambiental de El Tarra, recordó que desde que era niño las Farc tenían posesión de las tierras del Catatumbo: “Fue una confrontación muy dura porque quedábamos en medio de los combates entre el Estado y la guerrilla y era frecuente el amedrentamiento a los campesinos. Afortunadamente hoy estamos aún vivos para contar la historia”.

Para Torrado, “la paz del Catatumbo” significa mayor presencia del Estado con proyectos agropecuarios y acceso a la salud. Por lo menos esa es su esperanza y por eso mira este proceso con optimismo.

Quien tiene las mismas expectativas es Jesús Albernia Ruedas, miembro de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Esperanza, quien espera que tras la salida de las Farc llegue el Estado, pero de una manera distinta a la que están acostumbrados. “La presencia del gobierno es sólo con aviones y helicópteros”, aseveró el líder comunitario.

Su queja va más allá y reclama mayor atención en el tema vial y otras necesidades comunitarias. Este líder cuenta que para acceder a la vereda donde vive hay que atravesar tres quebradas, lo que se convierte en una maniobra temeraria para los conductores que se atreven a recorrer el carreteable. “El abandono es total, no hemos sido tenido en cuenta para nada, aún tenemos los rastros de la guerra, por eso llamamos la atención para que nos arreglen las carreteras, no tenemos profesores ni restaurante escolar”, reiteró Albernia.

Esperanza insurgente

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Unos sesenta guerrilleros del frente 33 de las Farc formaron para recibir instrucciones antes de emprender camino de seis horas hacia Caño Indio para su última travesía por el Catatumbo. Foto: Giovanni Mejía.

Sobre su partida al sitio de concentración, concertado con el gobierno nacional bajo los acuerdos de La Habana, los guerrilleros también expresaron sus expectativas. Del grupo que se alistaba a salir sobredalía ‘Yurani’, una curtida combatiente quien, por su trayectoria guerrerista, estuvo en la mira de las autoridades. “En el proceso revolucionario estamos viendo los cambios y esperamos qué orientaciones nos dan los mandos, seguimos en expectativa con respecto a garantías para nuestro futuro más adelante”, afirmó la mujer.

“La ‘guerrillerada’ se ve muy optimista y ya sueñan con un futuro diferente”, opinó ‘Dany’, quien ahora se atreve a decir con tranquilidad que su nombre de pila es Paola. Oriunda del corregimiento Las Mercedes, de Sardinata, y con estudios que apenas llegan a primero de primaria, dijo que quiere estudiar fotografía. Es la única que, con dificultad, maneja la sofisticada cámara fotográfica del grupo, ahí nació su pasión por las imágenes.

‘Mayerli’ también tiene su propia aspiración profesional. Al igual que su compañera Paola, esa idea le ronda desde que la nombraron la odontóloga del grupo: “Yo aprendí en diez meses, en un curso que hice en Venezuela”. Ya en la legalidad espera continuarlos y titularse.

‘Sandra’ tiene apariencia de adolescente. Es ocañera y estudió hasta noveno grado en el colegio La Salle de este municipio. Se enroló en la guerrilla en una visita que hizo a sus familiares en zona rural de San Calixto hace cuatro años, justo cuando iniciaban los diálogos en La Habana por lo que es poca su experiencia en combate. Ingresó a las Farc por una razón que para ella era suficiente para tomar las armas: “Por la mucha pobreza”. En medio de sus tareas logísticas de preparación para el viaje, también expresó uno de sus anhelos: “A mí me gustaría estudiar sistemas”.

Habla segundo al mando del Frente 33

‘Toledo’ es un hombre alto y delgado. Por ahora tiene el control de la “guerrillerada”, hasta llegar a la zona veredal de Caño Indio. Verdadabierta.com habló con él para conocer sus expectativas cuando está a un paso de concentrarse y comenzar su tránsito a la vida legal.

el tarra farc 2El guerrillero conocido como 'Toledo' es el segundo al mando del Frente 33 de las Farc. Foto: Giovanni Mejía.VerdadAbierta.com (VA): ¿Cómo ha sido todo este proceso en la zona del Catatumbo?

‘Toledo’ (‘T’): Hace mucho rato venimos trabajando el tema de los acuerdos que se han establecido en La Habana. Ahora, finiquitando la etapa del traslado a las zonas veredales. Ha habido dificultades, pero ya estamos próximos a concentrarnos en Caño Indio

(VA): ¿Cómo está el ánimo de los guerrilleros?

(‘T’): Con mucha moral, el personal guerrillero está comprometido con esta tarea, la sentimos como algo muy propio y obedeciendo los mandatos del Estado Mayor Central y el Estado Mayor de las Farc. El compromiso es sin condiciones, aquí llevamos una logística necesaria para continuar con los acuerdos entre las Farc y el gobierno nacional

(VA): ¿Cuál es el sentir al dejar una zona en la cual estuvieron por años?

(‘T’): Yo diría que no nos despedimos, vamos a cumplir una etapa que establece el proceso. La presencia del Frente 33 sigue, ya no como movimiento armado sino como movimiento político. Vamos a seguir trabajando con las comunidades con las que nos han acompañado todo este tiempo. La actividad política es con todos ellos.

(VA): ¿Hay aspiraciones políticas en los municipios del Catatumbo?

(‘T’): Desde luego que las hay. La agente es muy clara y el punto de participación política es claro y está desarrollado el planteamiento de las Farc. En mayo, cuando se realice el primer congreso del movimiento político, se darán las líneas generales y directrices. Considero que cumplimos tareas y mandatos, y si asignan tareas políticas las vamos a desarrollar.

(VA): Ustedes se van, pero quedan el Eln y el Epl. ¿Qué les dice a los mandos de esos grupos frente a procesos de paz?

(‘T’): En eso el secretariado y la organización en su conjunto, han sido clara y respetuosa en cuando a las decisiones que cada uno tome. Es de conocimiento que el Eln entra en un proceso que tiene que llevarlos al mismo espacio que estamos nosotros. Creemos profundamente que ellos (Eln) están también comprometidos y ojalá las garantías se les posibiliten y lleguen al término en el que vamos nosotros.

(VA): ¿Usted siente nostalgia?

(‘T’): Me da nostalgia por lo que ha ocurrido, es decir, la guerra ha sido muy cruel, en el Catatumbo se han perdido vidas importantes, guerrilleros, guerrilleras, población civil; y desde luego, como revolucionarios, un principio que tenemos es el afecto por las demás personas, por lo que hay que trabajar para que el sacrificio que ha hecho la gente no sea en vano.