“El desminado humanitario genera procesos de desarrollo”: Chris Ince

El Director de Halo Trust en Colombia, la única organización que realiza este tipo de actividades en el país, considera que con la firma del acuerdo sobre el fin del conflicto la organización juega un papel importante en garantizar las condiciones de seguridad relativas a liberar los territorios de minas antipersonal y otros artefactos explosivos.

entrevista halo trust 1 Para Chris Ince, director de Halo Trust en Colombia, el desminado civil humanitario debe ser considerado una opción digna de empleo. Foto: Halo Trust.Halo Trust es la organización con más experiencia en el mundo en desminado humanitario. Esta organización británica fue fundada en 1988 como respuesta a la problemática de las minas antipersonal dejadas por los rusos en Afganistán y por la necesidad de despejar ese territorio de estos artefactos y de otro tipo de municiones que quedaron allí.  

En la actualidad, opera en África, Asia, América Latina, Europa y el Medio Oriente. En total, trabajan en 19 países con procesos de desminado humanitario y desarme, desmovilización y reinserción. La organización cuenta con 7.000 desminadores en todo el mundo.

Halo Trust llegó a Colombia en 2009 por invitación del entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. En 2013, después de un proceso de acreditación, la organización inició operaciones de desminado humanitario civil en los departamentos de Antioquia, Meta y Tolima.

Con la firma del acuerdo sobre el fin del conflicto el pasado 23 de junio, las Farc ratificaron su compromiso de suministrar información para llevar a cabo el proceso de limpieza y descontaminación de minas antipersonal, artefactos explosivos improvisados y municiones sin explotar en aquellas regiones donde tuvieron una presencia hegemónica y recurrieron a este tipo de estrategias de guerra.

Colombia ocupar el segundo lugar en el mundo por el número de víctimas de estos artefactos explosivos, después de Afganistán, y ha ocupado ese puesto por más de 5 años.

En conversación con Chris Ince, Director de Halo Trust, director en Colombia de la organización inglesa, quedó claro que desminado humanitario es un aspecto clave para la implementación de los acuerdos y la garantía de los mismos, así como para la efectividad de otros procesos como la restitución de tierras, el retorno de desplazados y la sustitución de cultivos ilícitos.

VerdadAbierta (VA): ¿En qué consiste el desminado humanitario civil?

Chris Ince (CI): la razón de ser del desminado humanitario consiste en sacar las minas antipersonal del terreno o identificar en dónde están para facilitar y generar procesos de desarrollo socioeconómico en las zonas afectadas por las presencia de estos artefactos. Con el desminado humanitario también se busca facilitar asuntos como la restitución de tierras, el retorno de desplazados, proyectos encaminados a la sustitución de cultivos ilícitos y otros proyectos previstos por el gobierno o por donantes internacionales que ofrezcan opciones de vida dignas.

VA: ¿Cuáles son los impactos de estos procesos?

CI: El desminado humanitario tiene de impactos distintos. Este proceso es distinto a lo que es el desminado humanitario hecho por un sector que no es civil. De hecho, hay otros actores que también hacen el desminado humanitario; por ejemplo, acá en Colombia lo hace el Bides (Batallón de desminado humanitario). De cierta manera, aunque ellos sacan las minas y facilitan otras cosas, no hay un enfoque socioeconómico. Por el contrario, nuestra política de contratar civiles de las zonas impactadas por minas se orienta a generar ingresos en regiones en donde hay un alto desempleo y pobreza. El desminado humanitario civil tiene otras ventajas adicionales que solamente sacar las minas del terreno.

VA: ¿Actualmente cuántos civiles están empleando en Colombia?

CI: En el momento estamos empleando a 250 personas. Iniciamos nuestras operaciones en Antioquia y la mayoría de los desminadores son de las comunidades afectadas por las minas en este departamento. También estamos en Meta y Tolima. Un 80% son víctimas del conflicto armado, 30% de ellas son mujeres.

entrevista halo trust 2Halo Trust emplea alrededor del mundo a siete mil desminadores civiles. Foto: Halo Trust.VA: ¿Cómo participan las comunidades en los procesos de desminado humanitario?

CI: El estudio no técnico es un proceso en el que utilizamos equipos propiamente de las comunidades en las cuales operamos. Vamos casa por casa, vereda por vereda, haciendo entrevistas, recopilando información, para identificar dónde está la amenaza, dónde están los campos minados, las áreas peligrosas en las cuales hay que intervenir. Esta etapa libera mucho terreno, porque aquí en Colombia hay mucho miedo porque se cree que la gran mayoría del terreno tiene una contaminación por minas antipersonal. La realidad es otra, realmente son unas áreas peligrosas muy puntuales y pequeñas que sí causan mucho daño.

VA: En esta etapa de estudios no técnicos en el que la comunidad participa de una forma activa, ¿han encontrado casos en el país donde la comunidad no haya querido participar dando información por la presencia de actores armados?

CI: Nuestra gran ventaja es contratar a gente de las comunidades afectadas. En términos de estudios no técnico la ventaja que tenemos es que en los municipios se conocen y hay una gran confianza. La gente de la comunidad ya confía en el que viene porque es un conocido y les responde las preguntas. Si otros llegan, por ejemplo, militares con uniforme, quizás no se genera confianza con la comunidad.

VA: ¿Cuáles han sido las lecciones aprendidas en esos países en los que ustedes han trabajado?

CI: En donde operamos se aprenden distintas lecciones y de cierta manera Colombia no es único, pero sí tiene una serie de características que lo hace distinto a muchos de los otros países en donde estamos. Los campos minados en esos lugares tienen minas de fabricación industrial de grado militar, son todos muy similares, tienen un contenido relativamente alto de metal, un explosivo de grado comercial estándar muy fácil de encontrar, son fáciles de localizar con los detectores metálicos. En Colombia, por el contrario, las minas que existen son artefactos explosivos improvisados de construcción artesanal.

VA: ¿Cómo priorizan los municipios en los que van a intervenir?

CI: Hasta ahora por temas de seguridad solo se ha podido intervenir en zonas del país donde no ha habido conflicto en los últimos 3 a 5 años; en ese sentido, la más afectada es el suroriente de Antioquia. Como organización neutral civil internacional y buscando maximizar el impacto de nuestras intervenciones y el efecto que logramos con los fondos de los donantes que nos apoyan en este tema, hemos estado haciendo la mayoría de nuestra intervención ahí. Mirando hacia el futuro y un periodo de postconflicto, la Daicma (Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal) ha hecho un estudio en el país, y ha calificado a 199 municipios como de más alto impacto con necesidades de desminar y de éstos se han priorizado 44.  

Para involucrarnos más en el proceso de posconflicto hemos ido buscando la posibilidad de intervenir en 11 de esos 44 municipios. Esperamos poder iniciar operaciones en Cauca y posiblemente en Putumayo, puesto que son zonas en donde el impacto de los procesos de desminado humanitario sería mayor.

VA: En el acuerdo sobre limpieza y descontaminación del territorio, las Farc se comprometieron a dar información para ubicar y desmantelar las minas antipersonal que habían instalado. ¿Realmente esta guerrilla sí cuenta con un mapa que ubique los lugares en donde ha instalado esos artefactos?

CI: Por medio de la Agencia Colombiana para la reintegración (ACR) hemos vinculado a varios desmovilizados que han hecho todo el proceso de su desvinculación y reinserción en la sociedad civil. Estas personas han sido contratadas por Halo Trust y están trabajando en las regiones en donde hacemos presencia y algunos son de las comunidades afectadas por las minas. La mayoría de ellos no estuvo involucrada en el proceso de instalar minas mientras hacían parte de la organización armada ilegal. Mirando hacia el futuro, se podría pensar en vincular a personas que fueron explosivistas dentro de la organización en la etapa de estudios no técnicos.

entrevista halo trust 3El 30 por ciento de los desminadores que Halo Trust emplea en Colombia son mujeres. Foto: Halo Trust.VA: Las Farc no han sido el único actor armado que han empleado estos artefactos explosivos, el Eln fue quien trajo esa práctica; también hay conocimiento de que las Bacrim están usando estos artefactos sobre todo para protección de cultivos ilícitos. Teniendo en cuenta ese complejo panorama de artefactos explosivos en Colombia, ¿cuáles son los retos y desafíos que se enfrentan en ese tema particular de desminado?

CI: En el corto plazo habrá dos tipos de geografía dentro de Colombia, los espacios que son netamente humanitarios, donde las minas no tienen importancia táctica ni para un lado o para el otro, ni para la guerrilla o para la fuerza pública o para ningún otro actor en el terreno. En esos espacios sí se puede hacer el desminado humanitario porque este proceso sólo se puede llevar a cabo cuando se tiene la certeza de que ningún actor va a instalar nuevas minas. De los 199 municipios priorizados para el desminado humanitario en 44 de éstos sólo hay presencia de las FARC. En un periodo inmediato de posconflicto esos departamentos serían seguros y se podría hacer el desminado con tranquilidad y con la confianza de que se entregarían territorios libres de sospecha de minas. Desafortunadamente, habrá otra parte del país en donde todavía las minas siguen teniendo relevancia para algún actor en el terreno, esos no son espacios humanitarios.  

VA: En términos de reparación, ¿ustedes considerarían que el desminado humanitario puede ser una forma de reparar a las comunidades afectadas por esta problemática y a las mismas víctimas de estos artefactos?

CI: Hemos identificado, por los excombatientes que hemos vinculado a través de la ACR, que de cierta manera hay un proceso de conciliación que llega a través de eso. También hemos encontrado que la gente de las comunidades afectadas que se vincula como los excombatientes son de las mismas comunidades y ellos empiezan a entender el uno y el otro los distintos puntos de vista y los distintos elementos que han formado sus vidas. Vemos todo esto como un modelo posible para la reconciliación y la llegada de unos nuevos entendimientos entre las propias comunidades.

VA: ¿Para cuándo podemos estar hablando en términos reales de un territorio colombiano libre de sospecha de minas, si es real esta fecha del 2021?

CI: Hay una gran voluntad para que sea real. De hecho, el gobierno está buscando ampliar de una manera significativa y está hablando de crear dos brigadas de hasta 10 mil desminadores humanitarios por parte de las fuerzas militares, que es una capacidad considerable. Con el anuncio de la iniciativa del desminado humanitario para Colombia, hay mucho interés de donantes internacionales en apoyar al país. De cierta manera estamos en un momento idóneo con el gobierno tratando de generar más capacidad.

Aun así, no se sabrá si es factible hasta que se hagan los estudios no técnicos porque hay mucha incertidumbre sobre cuánto y cómo es de grande el tema de las minas en Colombia. Hay mucha voluntad de desminar, sobre todo los campos minados de alto impacto, y de hacer estudios no técnicos para liberar terrenos para otras cosas como restitución de tierras, retorno de desplazados, proyectos de sustitución de cultivos ilícitos, proyectos de desarrollo que ya están pensados por el gobierno central, los departamentos y las alcaldías.

VA: Después de la guerra, es muy probable que se sigan presentando víctimas de minas antipersonal por la misma característica de estos artefactos que en algunos casos pueden durar décadas. ¿Cómo disminuir esas posibilidades?

CI: El desminado humanitario tiene tres pilares. Ahora se está enfocando mucho en el despeje, pero también hay dos pilares muy importantes que no hay que olvidar: la asistencia a víctimas para asegurar que éstas tengan acceso a las rutas de atención y la educación de riesgo en minas que busca informar a las comunidades, campesinos y niños, sobre los riesgos que existen por la presencia de estos artefactos en el territorio. Hay que asegurar esos otros dos pilares.

VA: En términos de lecciones aprendidas, ¿cuáles pueden ser esas grandes lecciones que Colombia podría mostrarle a otros países en términos de iniciativas de desminado?     

CI: Una de las grandes fortalezas de todo el proceso de desminado es la posibilidad de involucrar a las comunidades en las cuales se encuentran las minas. Gran parte del éxito que hemos tenido como organización es a través de los enlaces comunitarios que hacemos y a través de la contratación de personas que viven en las poblaciones afectadas por las minas, muchas de las cuales son víctimas directas o indirectas.

La gran lección aprendida es que el desminado humanitario facilita la regeneración de comunidades de manera socioeconómica y eso realmente es la gran belleza de lo que nosotros podemos facilitar, generar y apoyar. Todo el tema de enlace comunitario y del involucramiento de las comunidades para hacerlas más fuertes, para asegurar que llega una oferta de parte del Estado, para dar esperanza en zonas donde no había esperanza en tiempos pasados, esa es la gran lección aprendida.