¿Quiénes quedarán cuando las Farc dejen las armas?

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Si bien esta guerrilla tiene el poder militar en muchas regiones del país, en otras ya han empezado las disputas por el territorio.

El actual proceso de negociación entre las Farc y el gobierno nacional plantea serios cuestionamientos relacionados con la reconfiguración de los escenarios del conflicto armado. ¿Qué sucederá con los espacios dejados por las Farc si sus hombres se desmovilizan? ¿Existe un riesgo real de que el Eln entre a llenar los vacíos territoriales dejados por las Farc? ¿En qué zonas coinciden ambas guerrillas?

El asunto es de tan hondo calado que la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en su más reciente informe sobre Colombia, prendió las alertas: “es posible prever que el fin de las hostilidades y la desmovilización de la guerrilla podría generar vacíos de poder y disputas por controlar las rentas ilícitas (ganancias derivadas del narcotráfico, extorsión, trata de personas, prostitución, minería, captura de recursos estatales, entre otras)”

A continuación, VerdadAbierta.com presenta una radiografía de los territorios en los cuales hay serios conflictos, que podrían prolongarse, incluso, después de una eventual firma de acuerdos con la guerrilla de las Farc.

Zonas de riesgo

El Eln se concentra actualmente en una zona de confluencia entre los departamentos de Arauca, Casanare y Boyacá; asimismo, en el Catatumbo, Norte de Santander; y en Santander, el Bajo Cauca antioqueño, Cauca, Nariño, Chocó, sur del Cesar y sur de Bolívar.

Por su parte, las Farc tienen presencia en los departamentos de La Guajira, Cesar, Arauca, Casanare y Norte de Santander en donde se encuentran los bloques Caribe, Magdalena Medio y Oriental. De igual forma, esta guerrilla está presente en Antioquia y Chocó, donde opera el Bloque Iván Ríos; así como en Cauca, Nariño, Putumayo, Meta, Guaviare y Caquetá, a través de diversos bloques, frentes y compañías.

En algunas regiones coinciden ambos grupos armados ilegales. Uno de los territorios más significativos es Arauca, donde tiene asiento el 60% de la fuerza armada del Eln, bajo el mando de alias ‘Pablito’. En el 2006 se presentaron en este departamento intensos enfrentamientos con las Farc por el control de las regalías del petróleo. Lo que prevalece actualmente es un pacto de no agresión entre las dos guerrillas.

En Antioquia los enfrentamientos entre ambos grupos surgieron en 1999. El Eln tenía presencia en buena parte del Oriente por más de 20 años y tuvo que salir de allí a causa de la llegada de facciones de las Farc que les disputaron el territorio.

El caso del Bajo Cauca antioqueño refleja el de un territorio en disputa. Actualmente no hay enfrentamientos entre las Farc y el Eln, lo que reina es un pacto de no agresión que deja en evidencia otros intereses en juego. “En esta región, si bien es poco probable que el Eln coopte los espacios dejados por las Farc, debido a la escasa capacidad que tiene de movilizar tropas, sí puede llegar a controlar zonas estratégicas de esta región como El Bagre y parte de Caucasia así como San Jacinto (Bolívar), que se constituyen en un corredor para extraer rentas de la coca, la minería ilegal y la deforestación”, aseguró Eduardo Álvarez, coordinador del Área de Dinámicas del Conflicto y Negociaciones de Paz de la Fundación Ideas para la Paz (Fip).

De igual forma, Álvarez señaló que otro actor clave dentro de la reconfiguración de los escenarios de conflicto son las llamadas bandas emergentes, conocidas como Bacrim, que “van a intentar disputar esos espacios e incluso pueden llegar a acuerdos con otros actores armados”.

En el Catatumbo se están reacomodando las fuerzas insurgentes. Para Álvarez, en esta región se debe tener en cuenta una variable que no está presente en el Bajo Cauca: la presencia del Ejército Popular de Liberación (Epl) que se encuentra concentrado en San Calixto, El Tarra, Teorama y Hacarí. Adicionalmente, guerrilleros del Frente 33 de las Farc se estarían pasando a las filas del Eln, que tiene presencia en Ocaña y Convención. Si bien no son sus territorios, se han observado grafitis alusivos a esta organización armada en Tibú.

En esta región, el Eln ha activado artefactos explosivos, tomado rehenes y cometido homicidios de civiles. En lo que va del presente año, las acciones violentas contra la población civil se han intensificado, como se menciona en el reporte más reciente de acciones del Eln del Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de la Defensoría del Pueblo. “En los corregimientos de San Pablo y el Aserrío y en el municipio de Teorama se han presentado amenazas y homicidios selectivos atribuidos presuntamente a las guerrillas del Eln y el Epl”, se indicó en el documento.

Una de las situaciones más dramáticas se presenta en el departamento de Chocó. En las zonas del Baudó y Bajo Atrato chocoano, el Eln y las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ (AGC) mantienen una disputa por el control territorial. Las comunidades indígenas y afrodescendientes han sido afectadas por el desplazamiento, el confinamiento, la presencia de minas antipersonal, las amenazas y los enfrentamientos armados.

Según el SAT de la Defensoría del Pueblo “en este departamento, el Eln ejerce fuertes presiones sobre la población, a partir de controles, restricciones a la movilidad e imposición de códigos de conducta”.

En el Cauca la situación no mejora. El Eln está presente en la región del Macizo Colombiano, en El Tambo y Guapi, pero está llegando a las zonas de influencia histórica de las Farc como Corinto, Caloto, Toribío y Santander de Quilichao, en el norte del departamento.

En Nariño, el casco urbano de Tumaco está controlado por los Urabeños o AGC, mientras que en los alrededores confluyen Eln, Farc y Bacrim, que se distribuyen las diferentes etapas de producción de cocaína, como lo señaló Eduardo Álvarez de la Fip. Sin embargo, en diferentes ocasiones, la Alcaldía de Tumaco ha sostenido que no hay bandas criminales en el municipio.

El caso de Tumaco es un ejemplo de cómo se han transformado las violencias y cómo ha surgido una que es más cotidiana, pero menos visible. “Los grafitis, panfletos y extorsiones mantienen a la población en un estado de zozobra permanente”, afirma Álvarez.

Al respecto, el Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) documenta en su reciente informe “Colombia: retos humanitarios 2016”, las consecuencias de la violencia armada del último año. Estas se evidencian en una violencia “gota a gota” que afecta “a una sola persona o a grupos pequeños, lo que suele impedir que se hagan visibles las amenazas y la violencia sexual”.

En este mismo informe se documentan los departamentos más afectados por el conflicto armado en el último año: Antioquia, Cauca, Chocó, Nariño, Norte de Santander y Putumayo. De igual forma, ciudades como Buenaventura, Tumaco y Medellín encabezan la lista de las ciudades más afectadas por la violencia armada en 2015.

Un posible acuerdo de paz con las Farc no traería de inmediato el fin del conflicto armado. Al contrario, la desmovilización de las tropas de esta guerrilla podría generar una disputa más violenta por el control de territorios donde ya no estarían presentes.

En varias de estas regiones en donde hay una confluencia de actores armados ilegales, los órdenes sociales que se han configurado a raíz de la ausencia del Estado y de sus instituciones han posibilitado un control social sobre poblaciones y comunidades. ¿Qué sucederá cuando las Farc ya no estén en estos territorios?

Para Álvarez es poco probable que el Eln coopte esos territorios, pues no cuenta con la capacidad militar suficiente para hacerlo. El posible escenario del posacuerdo podría generar un aumento en los tipos de violencia que no son tan masivos y visibles como extorsiones, amenazas y desplazamientos sistemáticos, que ya se están presentando en determinadas zonas. Del mismo modo, la disputa entre el Eln y bandas emergentes por aquellos territorios que dejen las Farc puede aumentar los niveles de violencia con un alto impacto humanitario.

El gran desafío territorial en un posible escenario posacuerdo es integrar las zonas y regiones que dejan las Farc y en donde hay presencia de actores armados ilegales a las dinámicas políticas, económicas y sociales del país. De no hacerlo, “la presencia del Estado será fragmentada, las zonas y sus habitantes seguirán en estado de exclusión, posibilitando eventualmente la aparición de nuevas manifestaciones de violencia”, concluye el reporte del SAT.

 

antonio garcia

La guerrilla del ELN es la que mayor presencia ejerce en el territorio. Actualmente se mantienen vigentes más de seis compañías del Frente Domingo Laín, la estructura más fuerte del Bloque de Guerra Oriental. Durante el paro armado adelantado en febrero este departamento fue el más afectado por la escalada de acciones armadas contra los oleoductos, la infraestructura vial y el transporte público. En lo que va corrido del año, la Defensoría del Pueblo registró el asesinato selectivo de 22 personas, en su mayoría líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Las Farc hacen presencia con el Bloque Oriental y sus frentes 10, 28, 38 y 45 y las compañías móviles Alfonso Castellanos y Reinel Méndez. Antes de inicial el cese unilateral, el fuerte militar se concentró en el centro y sur de Arauquita y en la zona rural de Tame.

Por otra parte, en el informe más reciente de la Defensoría del Pueblo sobre bandas criminales, se ha alertado sobre la presencia de panfletos amenazantes contra la población firmados por las Autodefensas Unidas del Meta, Casanare y Arauca, que a pesar de no reportar bajas o capturas se presume sea un reducto del extinto Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia (Erpac).

 

informe onu

La Columna Daniel Aldana y el Frente 29 de las Farc controlan la mayor parte de la costa pacífica nariñense, mientras que el Eln, con sus frentes Comuneros del Sur y el José María Becerra, y dos columnas más, se ubican en los municipios más hacia la cordillera. Sin embargo, desde hace casi un año la Defensoría ha alertado sobre grafitis del Eln en Tumaco y la presunta llegada de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Las amenazas y el ingreso de hombres armados de este grupo a diferentes poblaciones han ocasionado desplazamientos gota a gota como el que ocurrió en la vereda Bajo Jagua en Tumaco, desde el 13 de febrero hasta el 1 de marzo. Además, en el corregimiento Llorente ha habido retenes y en el departamento continúan los asesinatos de líderes sociales afrodescendientes y de Marcha Patriótica. Solo en diciembre de 2015 hubo 27 asesinatos en Tumaco.

 

informe onu

A pesar de que el Eln está más hacia el macizo colombiano con dos frentes y dos columnas del Frente de Guerra Suroccidental, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) asegura que esta guerrilla está incursionando en el norte del Cauca, donde el Frente 6 de las Farc ha tenido presencia histórica. Por su parte, la Defensoría del Pueblo detalla que ello estaría ocurriendo en los municipios de Corinto, Caloto, Toribío y Santander de Quilichao. El Ministerio Público también reportó que entre enero y febrero la columna Jacobo Arenas de las Farc amenazó a líderes de los resguardos de Jambaló y Toribío luego que los indígenas juzgaron a varios guerrilleros por asesinar a una persona.

 

informe onu

Actualmente están vigentes el Frente 33 de las Farc, el Frente ‘Camilo Torres’ del Eln y los denominados “Megas”, nombre heredado de Ramón Navarro, alias ‘Megateo’, extinto jefe de la guerrilla del Epl. A ellos se suman ‘Los Rastrojos’, banda criminal que emergió en la región luego de la desmovilización del Bloque Catatumbo de las Auc, y las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’, conocidas también como ‘Los Urabeños’.

Según la Defensoría del Pueblo en los tres primeros meses del año se han registrado 16 asesinatos selectivos, tres ataques contra la población civil y alrededor de 10 acciones contra la Fuerza Pública, en su mayoría realizados por la guerrilla del Eln.

 

chocó

En los últimos meses, el Eln y las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ se han disputado el territorio en algunas zonas del Baudó y en el Bajo Atrato, ricas en madera y minería. Esto ha ocasionado desplazamientos masivos y gota a gota y más de mil personas han estado confinadas, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. Además, en el departamento también están las Farc, con sus frentes 34 y 57. Este último se encarga de las rutas de droga que van hacia Panamá y que le dejarían al grupo insurgente cerca de 50 millones de dólares al año, de acuerdo al centro de investigación InSight Crime. 

 

Antioquia

Todos los grupos están en este departamento: Farc, Eln, Rastrojos, 'Autodefensas Gaitanistas de Colombia' (también llamados 'Clan Úsuga' o 'Urabeños'). La Fundación Ideas para la Paz señala que mientras en algunas regiones, como Nudo de Paramillo, el conflicto gira en torno a los combates de las Farc con la Fuerza Pública; en otras esa guerrilla pactó alianzas. En Bajo Cauca, por ejemplo, los frentes 18 y 36 de las Farc se unieron con los 'Gaitanistas' para explotar oro, controlar el narcotráfico y extorsionar, pero según la Defensoría del Pueblo, esos acuerdos se rompieron recientemente. Por tal razón, no cesan los combates entre estos dos grupos. Una de las consecuencias fue el desplazamiento masivo en el municipio El Bagre en enero y el aislamiento de por lo menos 30 familias, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

 

Bolivar

El sur del departamento sigue siendo uno de los fortines de la guerrilla del Eln. Actualmente sigue operando el Bloque de Guerra ‘Darío Ramírez’ compuesto por cuatro frentes y las compañías ‘Simón Bolívar’ y ‘Héroes de Santa Rosa’. Durante el paro armado de febrero pasado fueron atacadas varias plantas extractoras de aceite y se perpetraron decenas de ataques contra torres de energía y varios oleoductos a lo largo de la región.

A ello se suma la presencia de los frentes 24 y 37 de las Farc y la columna móvil ‘Gerardo Guevara’. Según informes del Ministerio Público, tras la desmovilización del Bloque Central Bolívar de las Auc, Las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ mantienen el control de parte de la población mediante el cobro de extorsiones y amenazas a pobladores, pescadores y ganaderos. La disputa por el control de las minas ilegales de oro entre los actores armados ha generado desplazamientos masivos y varios asesinatos selectivos.