Presos políticos de Eln, pilar en las negociaciones

Para el grupo insurgente sus militantes recluidos en distintas cárceles del país juegan un papel determinante en la organización, al punto que cuatro de ellos fueron propuestos para participar en la fase pública de diálogos con el gobierno nacional.

Foto: archivo Semana.com.Hablar del delito político en Colombia no era un asunto que se discutiera en la esfera pública y mucho menos en los grandes medios de comunicación hasta hace unos años. Las negociaciones entre el gobierno nacional y las Farc, permitió conocer que de los 156.924 detenidos en los distintos centros penitenciarios del país, alrededor de 9.500 son considerados presos “políticos” y de “guerra”, y se calcula que por lo menos 500 son militantes del Eln, cuyo valor para ese grupo armado es fundamental.

Los “elenos” purgan sus condenas a la vez que realizan trabajo social. Por tal razón la dirigencia de ese grupo guerrillero propuso que dos de ellos, cuyos nombres no son públicos, sean indultados y dos más, Juan Carlos Cuéllar y Eduardo Martínez, sean nombrados Gestores de Paz por el gobierno nacional con el fin de integrarlos a la mesa de negociaciones en su fase pública, cuya fecha de instalación aún es incierta. Las conversaciones están suspendidas hasta el próximo 10 de enero.

En el organigrama del Eln, los presos políticos están articulados a los frentes urbanos y a las milicias clandestinas, estructuras con las cuales adelantan trabajo político con las comunidades y planean acciones militares que ejecutan las células en las ciudades.

En suspenso, conversaciones con Eln

La mayoría de ellos afrontan sentencias por los delititos de rebelión, secuestro, porte ilegal de armas, uso privativo de insignias de la Fuerza Pública y concierto para delinquir, entre otros, y más de la mitad de los condenados están recluidos en las siete cárceles de máxima seguridad que tiene el país, entre ellas “La Tramacua”, en Valledupar; Combita, Boyacá; La Dorada, Caldas; y Palo Gordo, Santander.

Según cifras de los colectivos que agrupan a los llamados “presos políticos y de guerra” del Eln, el 80% de la población guerrillera privada de la libertad tiene más de 10 años purgando sus condenas.

En diálogo con VerdadAbierta.com voceros de los presos del Eln, recluidos en el complejo Penitenciario y Carcelario de Cúcuta, expusieron las condiciones en las que se encuentran, su acercamiento con la delegación de paz del grupo armado y su expectativa sobre la instalación de la mesa de diálogos con el gobierno nacional.

La vida en la cárcel

presos eln 1Foto: archivo Semana.com.Freddy* ha permanecido por más de 14 años privado de la libertad, hizo parte del Frente de Guerra ‘Darío Ramírez Castro’ del Eln; a la fecha, es uno de los reclusos de la guerrilla que más cárceles ha visitado, nueve en total. Hace cuatro meses llegó al Complejo Penitenciario de Cúcuta, proveniente de la cárcel Bellavista de Medellín. Cumple la tarea de organizar a los presos de ese grupo guerrillero y, actualmente, es uno de sus voceros.

“A mi me capturan en el año 2004 en la clínica Marly de Bogotá, tuve que hacerme una operación y ahí me cogió la inteligencia. Fui condenado por rebelión, terrorismo y secuestro. Debo pagar más de 30 años de cárcel”, relata Freddy, quien durante los cuatro años que estuvo recluido en Bellavista se formó al lado de Juan Carlos Cuellar, quien lleva 30 años en las filas de la insurgencia y hace parte de la dirección nacional del Eln.

Más allá de denunciar las deficiencias del sistema carcelario, como la salubridad y la violación a los derechos humanos, Freddy considera el aislamiento al que son sometidos los llamados “presos políticos”, la prohibición de las reuniones en ciertas oportunidades, el impedimento de recibir libros y las limitaciones al desarrollo de las actividades que tienen con los colectivos de detenidos, se constituye en una violación de la Carta Política del 91.

“Constantemente nos están cambiando de cárceles, lo cual impide que hagamos un ejercicio político y social con la gente. A quienes somos voceros nos han tenido asilados en patios especiales, no nos dejan salir, ver mucho la luz o tener contacto con nuestras familias. El Sistema impide que nos desarrollemos como seres humanos”, se queja.

En reiteradas ocasiones organizaciones defensoras de derechos humanos y colectivos de abogados han denunciado que las particularidades que tienen quienes son considerados “presos políticos” son violadas por las autoridades para impedir su libre desarrollo.

“El sistema carcelario los ha desnaturalizado para querer que sean una masa amorfa, dañando los procesos organizativos con los traslados; de igual manera, han sido atacados por procesos disciplinarios que obstruyen el derecho a la resistencia”, asegura Gloria Silva, abogada del Equipo Jurídico Pueblo, que apoyan jurídicamente a los reclusos del Eln.

“Lo que siempre han buscado hacer es tenernos lejos de nuestras  familias o que nadie pueda estar pendiente de los procesos judiciales que se nos adelantan. En la prisión más que las celdas nos aplican es la tortura psicológica, el quiebre emocional y psicológico”, agregó un recluso quien pidió la reserva de su nombre.

No obstante, en algunas cárceles, los internos han podido realizar diplomados en derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario, programas que en compañía de organizaciones no gubernamentales internacionales y universidades como la Pontificia Javeriana y la Pedagógica ayudan a su proceso formativo.

“La preparación política ha sido y será uno de nuestros pilares donde quiera que estemos, debemos insistir en nuestra cualificación porque es con ella con la que vamos a transformar y a seguir aumentando el legado ideológico que nos atañe”, resalta Fredy, el vocero del Eln.

Su disciplina también se refleja en la producción intelectual. Ejemplo de ello es el texto titulado “Todo proceso educativo es un proceso político”, escrito por los internos del Eln recluidos en la cárcel Bellavista, de Medellín, e integrado al libro ¿Por qué negociar con el Eln?, compilado por el académico Víctor De Currea-Lugo y publicado por la Editorial Pontificia Universidad Javeriana en octubre de 2014.

Un espejo poco promisorio

presos eln 2Foto: archivo Semana.com.Los diálogos de paz con las Farc evidenciaron que la ‘pelea’ jurídica por la excarcelación de los rebeldes solo va a llegar a buen término en el  momento en que entre en vigencia la Ley de Amnistía. Pese a que desde el inicio de las conversaciones la guerrilla planteó la libertad de un grupo de presos de su organización, solo de 30 de ellos, que no habían cometido delitos de lesa humanidad, fueron puestos en libertad.

“Somos respetuosos del proceso de ellos, pero no les han cumplido. La crisis es crónica, se debe generar una coyuntura muy especial para resolver el problema. A los presos político y de guerra de las Farc no les cumplieron, hace 8 días murió Rigoberto Sánchez Estupiñan, con quien compartí cárcel. Un hombre joven a quien desde hace años se le había solicitado atención especial. ¿Qué pasó? Ahí quedó, un muerto más del sistema carcelario”, denuncia Freddy.

¿Qué va a pasar con los presos de las Farc?

Datos del Equipo Jurídico Pueblo evidencian que han fallecido por lo menos cinco miembros del Eln en la cárcel por falta de atención médica y celeridad en los casos de mayor gravedad. Al igual que ha ocurrido con los demás reclusos de grupos armados, las repuestas de las entidades son nulas, aseguran en esta organización.  

Para remediar la situación, la guerrilla del Eln le ha pedido al gobierno nacional, como gesto unilateral, mejorar las condiciones de salud de los reclusos considerados políticos que, por el momento, siguen siendo las mismas que las de los presos comunes.

La queja sobre las deficiencias del sistema carcelario no proviene solamente de la guerrilla del Eln. La Defensoría del Pueblo, por ejemplo, estima que el hacinamiento es del 53 por ciento, es decir que en los 138 centros penitenciarios solamente hay capacidad para 78.000 presos, cifra que se rebasa con los cerca de 156.000 existentes.

Pese a las sentencias emitidas por la Corte Constitucional, la política carcelaria no ha cambiado; por el contrario, la crisis sanitaria se ha propagado a nivel nacional. Así quedó registrada en la sentencia T-762 de 2015, la cual ordenó a las diferentes instancias del orden nacional subsanar el déficit en atención en salud y mejorar las garantías de vida al interior de los penales.

El texto reitera la existencia de un estado de cosas contrario a la Constitución Política de 1991: “La política criminal colombiana ha sido reactiva, populista, poco reflexiva, volátil, incoherente y subordinada a la política de seguridad. Así mismo, que el manejo histórico de la política criminal en el país ha contribuido a perpetuar la violación masiva de los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad e impide, en la actualidad, lograr el fin resocializador de la pena”.

Al respecto, en el boletín Nuestras Luchas, escrito por guerrilleros del Eln recluidos en el Complejo Penitenciario de Cúcuta, se cuestionan las decisiones de la Corte Constitucional: “Todas estas sentencias son un saludo a la bandera porque el ejecutivo hace caso omiso a las órdenes judiciales emitidas por la Corte para la resolución del problema. Y qué decir del aparato judicial donde los jueces se creen omnipotentes y a través de su hermenéutica conservadora y retardataria operan el aparato de justicia en contravía de los tratados internacionales y constitucionales”. (Ver boletín completo

Sin falsas expectativas

presos eln 3Foto: archivo Semana.com.En carta enviada recientemente por Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’, máximo jefe de ese grupo guerrillero, les pide a cada uno de los presos seguir en pie de lucha por la vida, la libertad, la justicia y la paz. “Cuando se instale la Fase Pública entre el gobierno y el Eln […] ustedes harán parte de quienes deben ser protagonistas del proceso de paz”, promete en la misiva.

A su vez, distintos frentes de guerra de este grupo guerrillero exaltan la labor de los reclusos y aseguran que la gran mayoría de ellos se mantienen firmes dentro de la organización. “Para nuestro orgullo, la mayoría de los 286 presos políticos del Eln registrados, se mantienen firmes en sus ideales, con la moral en alto. Han sido muy pocos los que han traicionado y claudicado”, se lee en comunicado del Frente de Guerra Occidental, divulgado a través de sus páginas en Internet.

Para los voceros de los reclusos es diciente que cuatro de ellos vayan a asumir posiciones importantes dentro de la delegación de paz de la guerrilla. Consideran que su estructura militar, a diferencia de las Farc, sí les da un protagonismo directo dentro de la discusión para la toma de decisiones.

“Todos los procesos nos sentimos respaldados por los dos compañeros que van a ser indultados y por quienes cumplirán la inmensa labor de ser gestores de paz. Ellos se irán a poner el granito de arena; no nos hacemos falsas expectativas, pero acá estamos; seguro lucharán para mejorarnos las condiciones, pero hay que tener los pies centrados” aseveró Freddy.

En las cárceles, los militantes del Eln son conscientes de lo difícil que será la negociación con el gobierno nacional; el tire y afloje que se ha presentado todo este año, que ha impedido la instalación de la fase pública de conversaciones, es una muestra de ello.

“Mientas el proceso avanza, nosotros seguiremos mostrando el respaldo absoluto a la salida política al conflicto armado; seguiremos dando la lucha jurídica por cada uno de los presos, esperando que el proceso nos traiga mejores condiciones. Pero sabemos no va a ser nada fácil”, reflexiona el vocero de los reclusos del Eln.

Sin conocerse la fecha exacta de la instalación de la fase púbica de conversaciones, que ha sido postergada para el año entrante por desacuerdos entre los negociadores del gobierno nacional y del Eln, el posible indulto que se les otorgará a dos reclusos de ese grupo guerrillero y el nombramiento de dos insurgentes detenidos como Gestores de Paz, es visto como un aliciente para la población carcelaria de esta organización armada.

Su esperanza es que al tener voz y voto en la mesa de negociación con el gobierno nacional, se trazará una pauta distinta en las discusiones, no solo por sus aportes a las discusiones sobre la agenda acordada, sino porque continuarán evidenciando la crisis carcelaria que viven todos los reclusos del país.