Cómo se tejió la filigrana del poder ‘para’ en Urabá

Con discurso, organización y fusiles, el Bloque Élmer Cárdenas, construyó su poder y consiguió que casi toda la representación política de esta región entre Antioquia y Chocó fuese suya.
 
  
La llamada Parapolítica fue una práctica concertada entre líderes de Urabá y Fredy Rendón Herrera, alias 'El Alemán'.

- La telaraña de los paras en Urabá
 
Las juntas de acción comunal y las veedurías ciudadanas fueron la base para adelantar el proyecto político del Bloque Élmer Cárdenas (BEC) de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) en el norte del Urabá antioqueño.  

Según coincidieron diversas versiones de los ex paramilitares de este bloque a la justicia, la estrategia, liderada por Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’ entre 2001 y 2006, consistió en formar políticamente a pobladores sencillos de las áreas rurales y urbanas para que luego se convirtieran en líderes comunitarios y aspiraran a diversos cargos de elección popular. El movimiento, con el grandilocuente nombre de Urabá Grande, Unido y en Paz, tuvo gran éxito y consiguió curules en Concejos Municipales, Alcaldías, la Cámara de Representantes y el Senado.

La gesta paramilitar no sólo fue de adoctrinamiento político. El poder que no conseguían con sus discursos y su organización partidista, lo construyeron a base de terror. Su avance “militar” fue sobre todo contra la población civil, y todo aquél que ellos dictaminaban que tenía vínculos con la guerrilla, y que muchas veces eran personas que se les atravesaron en su proyecto de dominio absoluto del Urabá. Dejaron miles de víctimas, asesinaron a decenas de sindicalistas y líderes sociales y provocaron el desplazamiento forzado de decenas de familias para despojarlas de sus tierras.

“Nosotros nos metíamos al proceso de elección. A algunos asesorábamos como candidatos propios de nosotros y a otros, en general, porque teníamos la duda de quién ganaba o no las elecciones. Hablábamos con todos para tener el control después de las elecciones y todos quedaban comprometidos. Quisieran o no quisieran, tenían que ir a nuestras reuniones o no podían aspirar a un puesto público”, reconoció Hermes Andrés Rebolledo Valeta, alias ‘El Escamoso’, ante una fiscal de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, en una diligencia realizada el 8 de abril de 2010 en Montería.

Rebolledo Valeta tenía el cargo de “promotor de desarrollo social” en el BEC y como tal, cumplía tareas políticas y sociales con las comunidades asentadas en sus zonas de influencia. En cada municipio donde tenían presencia armada había un promotor.

Según alias ‘El Escamoso’, los promotores de desarrollo social tenían tres funciones centrales: “promover el buen nombre de la organización, romper el hielo entre la parte política social, concejales, alcaldes y presidentes de juntas de acción comunal con la comandancia del bloque, y la conformación de escuelas de líderes comunales. Muchos de los que entraron en el proceso de nosotros fueron aspirantes a corporaciones públicas”.

Humberto León Atehortúa Salinas, desmovilizado del BEC y quien trabajó como secretario de alias ‘El Alemán’, le explicó a la Fiscalía el 7 de abril de este año el origen de los promotores de desarrollo social. Según este ex paramilitar, se crearon por recomendación de Carmenza Betancur, una líder del municipio de Arboletes, idea que fue clave para la creación de Urabá Grande, Unido y en Paz.

“Los promotores de desarrollo social acercaban a la comunidad con las autodefensas. Sus funciones abarcaban la realización de trabajos comunitarios, creación y capacitación de juntas de acción comunal, de los comités de conciliación de las comunidades; así como generación y motivación de convites de trabajo para mejorar puentes, carreteras, salones comunales”, dijo el ex paramilitar.

Atehortúa Salinas agregó que también apoyaban proyectos productivos, en los que contaban con la participación de los ganaderos de la región. “Ellos nos prestaban las tierras para hacer sembrados comunitarios. Los recursos eran destinados a las necesidades de la comunidad, como electrificación, acueducto, arreglo de vías, capacitación a los diferentes líderes que aspiraban a ser presidentes de las juntas de acciones comunales, veedurías corregimentales y concejales, así como a la elaboración y promoción de proyectos productivos”.

Los vínculos de los promotores de desarrollo social con el BEC no eran desconocidos para las comunidades, pues éstos se presentaban como integrantes de la estructura social de la organización y en determinados casos acudían a reuniones acompañados de los comandantes paramilitares. “No usábamos armamento, pero sí radio de comunicaciones, siempre vestíamos de civil. En las reuniones se empleaba la bandera del Bloque”, precisó el ex integrante del BEC.

El llamado movimiento Urabá Grande, Unido y en Paz fue la extensión de una idea que tuvo el jefe paramilitar Carlos Castaño Gil a finales de la década del noventa. Así lo reveló Atehortúa Salinas: “Los procesos sociales en las AUC iniciaron en la Casa Castaño con un movimiento llamado Clamor Campesino Caribe. Entre 1999 y 2000 fueron invitados varios líderes del Elmer Cárdenas de esa época con el fin de conocer esa propuesta”.

De ese proyecto, que adelantaba Castaño Gil en varias zonas del departamento de Córdoba, alias ‘El Alemán’ tomó el modelo y se lo llevó a su área de influencia. Inicialmente a través del movimiento Poder Popular Campesino, que creó en 2000 y desarrolló en los municipios del norte del Urabá antioqueño. Según Atehortúa Salinas, se buscaba “acercar la masa campesina con las autodefensas, llevando a los campesinos a que participaran activamente en los diferentes escenarios de participación democrática y partidista”.

Para lograr esa articulación, el BEC capacitó a varios de sus integrantes en temas relacionados con la creación de las juntas de acción comunal y de veedurías ciudadanas, así como con asuntos sobre presupuestos municipales y demás aspectos de la administración pública. Los promotores de desarrollo social se dedicaron a difundir esa tarea entre las comunidades.

Con sus gente ya bastante formada y reconocida por las comunidades, comenzaron a listarse para ganar las elecciones del 29 de octubre de 2000.  Querían elegir a la mayoría de concejales, alcaldes y diputados afines a su proyecto para el periodo 2001 – 2003. De acuerdo con alias ‘El Alemán’ había representantes de varios partidos: Conservador, Cambio Radical, Equipo Colombia, Esperanza, Paz y Libertad: “Yo me reuní en algunas oportunidades con algunos candidatos invitados por varios líderes de las comunidades”.

Para promover las distintas campañas se acudió a las organizaciones comunitarias capacitadas por los paramilitares. En ellas no sólo se trabajó el tema de selección de candidatos a los concejos municipales, sino la promoción de aspirantes a las alcaldías. Para simular una contienda electoral democrática, se impuso la idea de presentar dos candidatos por municipio.

Así lo explicó alias ‘El Alemán’ a la Fiscalía: “había un candidato al que le apostábamos con todo, decíamos este va a ser la persona indicada como administrador de ese municipio y en muchos casos nos sentábamos con él y lo apoyábamos. A las comunidades las apoyábamos con reses para hacer su comida en las reuniones, con dinero para contratar el transporte para el día de las elecciones, para pagar propaganda y cosas de esas”.

Pero el proceso electoral no fue tan exitoso como habían planeado, con todo y que tenían el poder disuasivo de los fusiles respaldando su gestión política. Eligieron sí concejales y alcaldes afines al BEC, pero su lista a la Asamblea Departamental naufragó. Ésta la encabezaba Jorge Pinzón Arango, un reconocido ganadero de Necoclí y ex director de Indeportes Antioquia entre 1974 y 1978, seguido por Campo Elías Delgado y Carlos Mario Jiménez.

Nació luego otra iniciativa, conocida como Proyecto Político Regional del Urabá, en la que participaron el Bloque Bananero, comandado por Ever Velosa, alias ‘HH’, y el Frente Arlex Hurtado, cuyo jefe era Raúl Hasbún.

A la postre quedaron tres organizaciones que se dividieron el trabajo político en Urabá por regiones: una coordinaba los municipios cordobeses de Canalete, Los Córdobas, Puerto Escondido Moñitos y San Bernardo del Viento, todos ellos ubicados en la margen izquierda del río Sinú, por ello se conoce como ‘Marizco’; otra llamada del Darién Chocoano, que comprendió los municipios de Vigía del Fuerte, Riosucio, Unguía y Acandí; y por último, la del Urabá Grande, Unida y en Paz, que integró los municipios de Mutatá, Chigorodó, Carepa, Apartadó, Turbo, Necoclí, San Juan de Urabá y Arboletes.

Una vez realizadas las elecciones de octubre de 2001, el BEC mantuvo un estricto control de los elegidos a concejos y alcaldías en sus zonas de influencia. “Por ejemplo, en el norte de Urabá teníamos relación con todos los concejales. Se reunían con el comandante ‘Alemán’ o los promotores de desarrollo social para gestionar un proyecto o para evaluar la gestión de los concejales ante el Concejo municipal. De igual forma, se hacía un seguimiento a cada uno de los jefes de despacho de las alcaldías, lo que se llaman secretarios”, reconoció Atehortúa Salinas.

Según alias ‘El Alemán’, ese control impuesto a los funcionarios no significaba que “les tenían que entregar la administración municipal”. Según este ex jefe paramilitar, de lo que se trataba era de apoyarlos “para que pudieran llevar desarrollo a las comunidades”.

Los resultados políticos regionales llevaron a la comandancia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a convocar una reunión a mediados de noviembre del 2001 para diseñar la estrategia para las elecciones legislativas del 10 de marzo de 2002, que les garantizara una presencia efectiva en el Congreso de la República. El encuentro, realizado en la finca La 21, en Necoclí. Allí se tomó la decisión de hacer listas regionales, siguiendo una propuesta de Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, comandante del Bloque Norte de las AUC.

La idea fue apoyada por alias ‘El Alemán’, quien ya tenía una estructura política establecida con su proyecto Urabá Grande, Unida y en Paz. Encargaron de la coordinación al ex candidato a la Asamblea Jorge Pinzón Arango, quien tenía que ayudar a los líderes comunitarios a escoger a los candidatos del proyecto paramilitar a la Cámara de Representantes.

Una vez convocadas las comunidades, se escogieron a cuatro aspirantes. Por los municipios del norte de Urabá se seleccionó a Manuel Darío Ávila Peralta; por Apartadó, Jesús Enrique Doval; en el municipio de Turbo escogieron a Etanislao Ortiz, ex alcalde; y en representación de Carepa, Chigorodó y Mutatá quedó Cesar Augusto Andrade.

Una vez definidos los aspirantes a la Cámara de Representantes, se realizó una reunión entre la junta directiva del proyecto, los candidatos y la comandancia del BEC con el fin de discutir dos aspectos centrales de la campaña: el periodo de permanencia de los Representantes en caso de alcanzar una curul y la búsqueda del aval para respaldar esas candidaturas. Sobre lo primero se estableció que fuera de un año para cada uno de los representantes. En cuanto al aval, tocaron varias puertas y la única que los aceptó fue Cambio Radical, quien tenía como cabeza de lista para el Senado a Rubén Darío Quintero. Todos resultaron elegidos.

De esta manera el BEC experimentó un proceso electoral apalancado en las organizaciones comunitarias que había formado en sus zonas de influencia y una vez se convocó nuevamente a elecciones regionales, programadas para el 28 de octubre de 2003, se renovó la maquinaria electoral paramilitar y de nuevo el proyecto político funcionó para los municipios de su zona de influencia, en los cuales se nombraron concejales y alcaldes afines al BEC para el periodo 2004 – 2007.

Para las elecciones legislativas del 2006 decidieron apoyar de manera irrestricta al candidato al Senado Rubén Darío Quintero, esta vez aportando incluso recursos económicos. Según alias ‘El Alemán’, la organización paramilitar le entregó 200 millones de pesos para la financiación de su campaña. Para la Cámara de Representantes apoyaron a los candidatos Guillermo Cerén Villorina de Cambio Radical, Alberto Jiménez de Alas Equipo Colombia,; y Ángela Machado Arias de la U, todos ellos líderes de la región de Urabá.

“La comandancia del BEC participó activamente para lograr que el proyecto regional sacara un solo candidato. Al no lograr obtener un solo aspirante para la Cámara de Representantes se decidió apoyar a Guillermo Cerén Villorina y a Alberto Jiménez”, explicó el ex comandante del BEC. Según el ex jefe paramilitar, la decisión se tomó en una reunión celebrada en Necoclí, en la que participaron más de 300 personas.

Adicionalmente, la comandancia del BEC tomó la decisión de apoyar la candidatura de Ángela Machado Arias. “En la financiación de este proceso político participó el Bloque Elmer Cárdenas. Como era del municipio de Necoclí, muchos de los líderes que nosotros apoyamos la apoyaron a ella. Yo directamente no le entregué recursos, se los entregamos a los líderes”, le dijo alias ‘El Alemán’ a la Fiscalía.

No obstante el apoyo económico y miliar del BEC en sus zonas de influencia, ninguno de los tres candidatos a la Cámara de Representantes obtuvo los votos necesarios para ganar una curul en esa corporación legislativa para el periodo 2006 – 2010.

Lo que se vino después, con las confesiones de los paramilitares en diversas instancias judiciales, tanto bajo la Ley de Justicia y Paz como en la justicia ordinaria, fue una investigación penal que terminó procesando a por lo menos treinta políticos locales y regionales, los cuales se encuentran hoy purgando condenas en las cárceles colombianas. Sin embargo, a juzgar por lo narrado por los ex integrantes del BEC, todavía no están todos los que se beneficiaron con este proyecto político-militar en el Urabá.