Las cuentas pendientes de Meneses con la justicia

Estas son las acusaciones contra el mayor (r), testigo en el caso de Santiago Uribe, y quien se entregó hoy a la Fiscalía en Cúcuta.

MENESESEl ex oficial de la Policía se entregó al mediodía de hoy ante la Fiscalía para responder por el homicidio del conductor Camilo Barrientos Durán perpetrado el 25 de febrero de 1994. Este crimen al parecer hizo parte de los asesinatos que cometieron los integrantes de ‘Los Doce Apóstoles’, un grupo ilegal que, según varios testimonios, financiaron comerciantes y ganaderos del norte de Antioquia y con el cual colaboraron varios policías.

Esta es la primera vez que Meneses se presenta a la justicia colombiana, pues se había convertido en uno de los testigos clave contra este grupo ilegal desde la clandestinidad. Su primera confesión la hizo pública en el 2010, desde Buenos Aires, Argentina, cuando habló de sus presuntos vínculos con ‘Los Doce Apóstoles’ y nombró a Santiago Uribe. (Ver: Ex policía salpica a un hermano del Presidente con los 'Doce Apóstoles')  Desde ese momento entregó otras declaraciones a medios de diferentes países. (Ver: "Santiago Uribe dijo: 'vamos a hacer un grupo de autodefensas'": mayor (r) Meneses)

La Fiscalía 16 especializada de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de Bogotá presentó el escrito de acusación contra Meneses el pasado 8 de enero por el homicidio de Barrientos y solicitó la captura y extradición del ex policía desde Barquisimeto (Venezuela), país donde se encontraba solicitando refugio. (Ver: “Meneses se ha mostrado como un criminal más”, Fiscalía

Con su entrega, que se realizó en la ciudad de Cúcuta ante un fiscal colombiano, Meneses deberá responder varios interrogantes relacionados con ‘Los Doce Apóstoles’. La acusación de la Fiscalía se basa en su mayoría en las declaraciones no oficiales del mayor y los testimonios entregados por varios testigos, entre ellos Alexander de Jesús Amaya Vargas, su escolta y quien fue cómplice de Meneses en el homicidio de Barrientos. El mismo oficial ha desmentido ante los medios algunos pronunciamientos de Amaya.

Las declaraciones de Meneses apuntan a que él hizo parte de ‘Los Doce Apóstoles’ desde enero de 1994, cuando fue enviado al municipio de Yarumal para comandar el Distrito VII de la Policía, del que dependían varios municipios del norte de Antioquia. Su antecesor, el capitán Pedro Manuel Benavides Rivera, al parecer ya había tenido vínculos con el grupo ilegal y esa función le fue delegada a Meneses Quintero.

Este es otro de los interrogantes que deberá responder ante el ente acusador, pues el organismo tomó como base esas afirmaciones para abrir una investigación contra Uribe y sus presuntos nexos con el grupo ilegal del que se dice fue creado por comerciantes y ganaderos a comienzos de la década del noventa para frenar los avances de las guerrillas de las Farc y el Eln, así como de delincuentes comunes en las áreas rurales. (Ver: ‘Los Doce Apóstoles’: la sombra de Santiago Uribe)

Otros casos que vinculan a Meneses son los homicidios que se cometieron en la zona mientras era comandante en Yarumal. Uno de ellos es el asesinato de dos campesinos, señalados por Meneses como presuntos extorsionistas. En este crimen el Consejo de Estado falló en contra de la Nación en 2012. (Descargue el fallo aquí)

El Mayor también ha asegurado que cometió otros homicidios en complicidad con el grupo paramilitar que él dice, comandaba Santiago Uribe. “Hay un caso donde se obtiene información de que van a atracar un peaje. Yo les digo 'vayan a hacer el operativo, no hay problema. Entonces ellos se esconden y efectivamente llegan a atracar el peaje. Fue gente de la Sijín y fue el grupo de Santiago. Ellos dan de baja a dos delincuentes en el peaje. Eso se ve como positivo y las cosas empiezan a marchar”, indicó el ex policía

Sobre la entrega de Meneses y los señalamientos que ha hecho contra Santiago Uribe, el abogado Jaime Granados, que defiende a este último, envió una carta al Fiscal General, Eduardo Montealegre, para rechazar las supuestas "mentiras" del ex oficial e informar sobre un posible contacto que quería hacer Meneses con el ex presidente Uribe o su hermano, para reconocer ante uno de ellos que "había mentido". (Descargue la carta completa aquí)

El asesinato de Camilo Barrientos
Para la Fiscalía 16 Especializada, los tres meses y medio que Meneses fue comandante de distrito, entre enero y abril de 1994, fueron suficientes para que se convirtiera en el cerebro de un grupo que se escudaba en la institucionalidad para sembrar el terror en la población. Fue una época en la que los pobladores eran intimidados con “listas negras” en las que aparecían nombres de personas estimadas y reconocidas por la comunidad, pero que eran señaladas como supuestos delincuentes y guerrilleros.

En el caso de Barrientos, quien se desempeñaba como conductor de bus, las confesiones del ex oficial apuntan a que la víctima aparecía en una lista elaborada por Santiago Uribe, quien lo consideraba como “colaborador de la guerrilla”, pero otras pruebas señalan que este crimen se habría cometido por una discusión que había tenido el escolta de Meneses, Alexander de Jesús Amaya Vargas, con la víctima el 5 de diciembre de 1993 en una heladería conocida como Claro de Luna, en el municipio de Campamento. La Fiscalía expuso como móviles del homicidio ambos motivos.

Tanto ante la Fiscalía como ante la Corte Suprema de Justicia, el ex teniente Meneses ha reiterado la versión de que Barrientos era señalado por Uribe Vélez como la persona que suministraba diversos elementos a la guerrilla de las Farc: “Es así como Santiago Uribe me manda reunir en su finca La Carolina, me hace mención, me muestra la lista a este señor Camilo Barrientos y me dice ‘Teniente, colabóreme porque este personaje hemos tenido la información con certeza y concretamente que hace parte del grupo guerrillero de las Farc.”

Sin embargo, otros relatos indican motivaciones distintas que surgieron días antes al crimen. Testimonios de los amigos y familiares de la víctima son diferentes con respecto a los entregados por Amaya, quien tiene medida de aseguramiento y aceptó cargos por este caso desde noviembre de 2013.

Para los primeros, el policía Amaya estaba en estado de embriaguez y agredió a un amigo de la víctima, John Jairo Hernández, luego intervino Pedro Tabares en compañía de Camilo Barrientos. Amaya hizo un disparo al aire y se llevó detenido a Tabares, quien recobró su libertad al día siguiente. Luego el uniformado los amenazó poniendo su mano en la frente, “a manera de señales le dijo que lo llevaba en la mira”. Estas amenazas continuaron, lo que llevó a Barrientos a denunciar los hechos ante la Defensoría del Pueblo. Por su parte, el uniformado señaló que todo ocurrió en una requisa que hizo a Barrientos, porque la víctima se encontraba “quemando papeletas”.

Al parecer por ese hecho, se habría rumorado de la existencia de una “lista”, donde fue incluido Camilo. Su hermano, Fernando Alberto Barrientos Durán, testificó que al conocer que estaban en una lista como supuestos guerrilleros se reunieron junto con otros habitantes de la zona y visitaron a Meneses, pero este último negó su existencia, no obstante ordenó una investigación a partir de la denuncia de los pobladores.

El cabo de la Policía, Jairo Rodríguez Venegas, a quien Meneses le encomendó esta tarea, declaró que su diligencia arrojó como resultado que “la lista no existió y todo obedeció al comentario que hiciera un agente, Alfredo Cabello Quinchía, en estado de embriaguez”.

Sin embargo, el policía Hernán de Jesús Betancur Lopera recordó que Meneses y Amaya se habían reunido en el comando de la policía de Yarumal para planear el crimen: “Antes de esa reunión, Alexander había tenido un incidente en Campamento en un procedimiento judicial (…) en virtud de eso, acá en Yarumal se planeó ahí en el mismo comando, el deshacerse de Camilo que era conductor de una escalera que trabajaba para Campamento”.

Al ver pues la complicidad que tenía el teniente Meneses con esta situación, el uniformado acudió al cura párroco Rogelio Uribe, ya fallecido, para pedirle un consejo sobre qué podía hacer ante esta situación. “Citamos no recuerdo si fue a Camilo o a un hermano o a la familia para buscar proteger la vida de Camilo”, dijo el testigo.

Hernán de Jesús Betancur Lopera es uno de los testigos que más credibilidad tiene en la acusación de la Fiscalía 16 Especializada contra Meneses. El uniformado se desempeñaba para la fecha del crimen como Jefe de Participación Comunitaria de la Policía de Yarumal. Desde 1994, y bajo anonimato, denunció la relación que había entre la Policía y los paramilitares en esa región del norte de Antioquia.

Pero de nada valió la advertencia que en ese entonces hizo Lopera a los Barrientos. Camilo Barrientos Durán fue asesinado mientras manejaba la ‘chiva’ por el sitio conocido como La S, vereda El Limón, en la vía que de Yarumal conduce a Campamento. Los testigos relataron que dos hombres entre 20 y 25 años le dispararon en dos ocasiones en la cabeza.

Amaya confesó que el crimen se cometió con el arma de dotación de Meneses, y que el mismo ex oficial viajó al lugar del crimen para tomarle fotos al cuerpo de Barrientos y mostrárselas para “presumir de su perversa capacidad de asesinar”.

El hermano de Camilo, narró que durante el velorio de su hermano “pasó Amaya en una patrulla y manifestó: “así era que lo quería ver.