“Meneses se ha mostrado como un criminal más”, Fiscalía

VerdadAbierta.com revela detalles de las pruebas que tiene la Fiscalía contra el Mayor (r) de la Policía Juan Carlos Meneses Quintero, por su presunta participación en el asesinato de un conductor en Yarumal (Antioquia) en febrero de 1994.

Policías que se extralimitaban en sus funciones, se ponían al servicio de supuestas organizaciones criminales y asesinaban a ciudadanos por simples desacuerdos o falsos señalamientos, es lo que deja ver la resolución de acusación de la Fiscalía contra el mayor (r) de la Policía Juan Carlos Meneses Quintero por el homicidio del conductor Camilo Barrientos Durán en la vía que de Yarumal conduce a Campamento, norte de Antioquia, perpetrado el 25 de febrero de 1994.

Este hecho ha sido reconocido por el ex oficial en diversas ocasiones, entre ellas cuando en 2010, desde Buenos Aires, Argentina, habló de sus presuntos vínculos con ‘Los Doce Apóstoles’, un grupo armado del que se dice fue creado por comerciantes y ganaderos de esa región de Antioquia a comienzos de la década del noventa para frenar los avances de las guerrillas de las Farc y el Eln, así como de delincuentes comunes en las áreas rurales.

Con base en esas declaraciones, la Fiscalía citó a indagatoria en octubre del año pasado a Santiago Uribe Vélez, ganadero y hermano del ex presidente y candidato al Senado de la República, Álvaro Uribe Vélez, quien es señalado de ser el supuesto jefe de los llamados ‘Los Doce Apóstoles’ y uno de sus financiadores. (Ver ‘Los Doce Apóstoles’: la sombra de Santiago Uribe)

A este testigo clave en el proceso penal contra Santiago Uribe Vélez la vida comenzó a enredársele cuando, en enero de 1994, fue enviado al municipio de Yarumal para comandar el Distrito VII de la Policía, del que dependían varios municipios del norte de Antioquia. Su antecesor, el capitán Pedro Manuel Benavides Rivera, al parecer ya había tenido vínculos con el llamado grupo de ‘Los Doce Apóstoles’ y esa función le fue delegada a Meneses Quintero.

El ex oficial ha descrito en varios escenarios judiciales y a la prensa el primer encuentro con el ganadero: “(El capitán) me relaciona con Santiago Uribe Vélez. Él me presenta (y Santiago me dice): ‘mucho gusto, teniente, bienvenido a Yarumal, yo tengo este grupo que va a colaborar muchísimo con usted, además de que yo necesito que usted colabore con ellos, ellos le van a dar mucha información y liberar la zona cuando usted lo necesite’”, cuenta el Mayor (r). ( Ver: Ex policía salpica a un hermano del Presidente con los 'Doce Apóstoles')

Según el ex oficial, el ganadero le pagaba un dinero por esta colaboración: “él mensualmente me daba una bonificación, yo tenía que ir a La Carolina, él me desembolsaba pues una cantidad de dinero, en esa época muy buena, para que su grupo y su gente pudiera actuar sin problema”.

Sobre el homicidio de Camilo Barrientos, el ex oficial relató ante un fiscal que Uribe Vélez tenía a 24 pobladores y al conductor “en lista, entre una de las personas más importantes dentro de la guerrilla y que es la persona encargada de suministrarles los medios logísticos a la guerrilla como son botas, uniformes y elementos, porque este señor conduce un vehículo escalera entre Yarumal y Campamento”.

En esta misma declaración y ante la Corte aseguró que asistió a la Finca La Carolina, de propiedad de la familia Uribe Vélez, donde acuerdan detalles para el crimen. De igual forma asegura que habla con un paramilitar conocido con el alias de ‘Rodrigo’, quien le comenta que había conseguido a la persona que dispararía contra Barrientos, “un muchacho nuevo que había llegado de Medellín”. Según el ente acusador, el sicario “no es otro que el hermano de su amante (del mayor), Amparo Álvarez, según palabras del mismo Amaya (escolta de Meneses), fue llevado por Meneses a la población de Yarumal”.

Según las pruebas de la Fiscalía, Meneses tenía cercanía con ‘Rodrigo’ y ‘Pelo de Chonta’, que en palabras del acusado eran jefes paramilitares del grupo llamado ‘Los Doce Apóstoles’ y cercanos a Santiago Uribe.

Uno de los testigos que más credibilidad tiene en la acusación de la Fiscalía 16 Especializada contra Meneses es el uniformado Hernán de Jesús Betancur Lopera, quien se desempeñaba para la fecha del crimen como Jefe de Participación Comunitaria de la Policía de Yarumal. Desde 1994, y bajo anonimato, denunció la relación que había entre la Policía y los paramilitares en esa región del norte de Antioquia.

Betancur Lopera aseguró que paramilitares como ‘Rodrigo’ y ‘Pelo de Chonta’ tenían vínculos con la Policía de Yarumal desde 1993 y se reunían constantemente con los comandantes de la estación. En una ocasión, recordó este testigo, los dos hombres llegaron al comando con unos costales que contenían armas largas “e iban a apoyar a la policía en un incidente (al parecer una toma guerrillera) que había en Angostura”.

Agrega el testigo que “frente a la Hacienda La Carolina había un puesto de control de las autodefensas, que ejercían autoridad, pero no sabe si tenía relación directa con el predio. Dice que para la época nunca se escuchó decir que Santiago Uribe Vélez tuviera que ver con el grupo de ‘Los Doce Apóstoles’”.

Betancurt manifestó que el escolta de Meneses, Alexander de Jesús Amaya Vargas, le había dicho del plan que tenía con Meneses para asesinar a Barrientos, y advirtió sin éxito a la familia de la víctima para que se fuera del pueblo. Amaya era un policía que el mismo Meneses había solicitado trasladar a Yarumal para “trabajar con ‘Rodrigo’ y la Sijín (inteligencia policial)”, y al que según Betancurt “le tenían miedo hasta los comandantes”.

Asesinato de Camilo Barrientos
Para la Fiscalía 16 Especializada, los tres meses y medio que Meneses fue comandante de distrito, entre enero y abril de 1994, fueron suficientes para que se convirtiera en el cerebro de un grupo que se escudaba en la institucionalidad para sembrar el terror en la población. Fue una época en la que los pobladores eran intimidados con “listas negras” en las que aparecían nombres de personas estimadas y reconocidas por la comunidad, pero que eran señaladas como supuestos delincuentes y guerrilleros.

En el caso de Barrientos, quien se desempeñaba como conductor de bus, las confesiones del ex oficial apuntan a que la víctima aparecía en una lista elaborada por Santiago Uribe, quien lo consideraba como “colaborador de la guerrilla”, pero otras pruebas señalan que este crimen se habría cometido por una discusión que había tenido el escolta de Meneses, Alexander de Jesús Amaya Vargas, con la víctima el 5 de diciembre de 1993 en una heladería conocida como Claro de Luna, en el municipio de Campamento. La Fiscalía expuso como móviles del homicidio ambos motivos.

Tanto ante la Fiscalía como ante la Corte Suprema de Justicia, el ex teniente Meneses ha reiterado la versión de que Barrientos era señalado por Uribe Vélez como la persona que suministraba diversos elementos a la guerrilla delas Farc: “Es así como Santiago Uribe me manda reunir en su finca La Carolina, me hace mención, me muestra la lista a este señor Camilo Barrientos y me dice ‘Teniente, colabóreme porque este personaje hemos tenido la información con certeza y concretamente que hace parte del grupo guerrillero de las Farc.”

Sin embargo, otros relatos indican motivaciones distintas que surgieron días antes al crimen. Testimonios de los amigos y familiares de la víctima son diferentes con respecto a los entregados por Amaya, quien tiene medida de aseguramiento y aceptó cargos por este caso desde noviembre de 2013.

Para los primeros el policía Amaya estaba en estado de embriaguez y agredió a un amigo de la víctima, John Jairo Hernández, luego intervino Pedro Tabares en compañía de Camilo Barrientos. Amaya hizo un disparo al aire y se llevó detenido a Tabares, quien recobró su libertad al día siguiente. Luego el uniformado los amenazó poniendo su mano en la frente, “a manera de señales le dijo que lo llevaba en la mira”. Estas amenazas continuaron, lo que llevó a Barrientos a denunciar los hechos ante la Defensoría del Pueblo. Por su parte, el uniformado señaló que todo ocurrió en una requisa que hizo a Barrientos, porque la víctima se encontraba “quemando papeletas”.

Al parecer por ese hecho, se habría rumorado de la existencia de una “lista”, donde fue incluido Camilo. Su hermano, Fernando Alberto Barrientos Durán, testificó que al conocer que estaban en una lista como supuestos guerrilleros se reunieron junto con otros habitantes de la zona y visitaron a Meneses, pero este último negó su existencia, no obstante ordenó una investigación a partir de la denuncia de los pobladores.

El cabo de la Policía, Jairo Rodríguez Venegas, a quien Meneses le encomendó esta tarea, declaró que su diligencia arrojó como resultado que “la lista no existió y todo obedeció al comentario que hiciera un agente, Alfredo Cabello Quinchía, en estado de embriaguez”.

Sin embargo, el policía Hernán de Jesús Betancur Lopera recordó que Meneses y Amaya se habían reunido en el comando de la policía de Yarumal para planear el crimen: “Antes de esa reunión, Alexander había tenido un incidente en Campamento en un procedimiento judicial (…) en virtud de eso, acá en Yarumal se planeó ahí en el mismo comando, el deshacerse de Camilo que era conductor de una escalera que trabajaba para Campamento”.

Al ver pues la complicidad que tenía el teniente Meneses con esta situación, el uniformado acudió al cura párroco Rogelio Uribe, ya fallecido, para pedirle un consejo sobre qué podía hacer ante esta situación. “Citamos no recuerdo si fue a Camilo o a un hermano o a la familia para buscar proteger la vida de Camilo”, dijo el testigo.

Pero de nada valió la advertencia. Camilo Barrientos Durán fue asesinado mientras manejaba la ‘chiva’ por el sitio conocido como La S, vereda El Limón, en la vía que de Yarumal conduce a Campamento. Los testigos relataron que dos hombres entre 20 y 25 años le dispararon en dos ocasiones en la cabeza.

Amaya confesó que el crimen se cometió con el arma de dotación de Meneses, y que el mismo ex oficial viajó al lugar del crimen para tomarle fotos al cuerpo de Barrientos y mostrárselas para “presumir de su perversa capacidad de asesinar”.

El hermano de Camilo, narró que durante el velorio de su hermano “pasó Amaya en una patrulla y manifestó: “así era que lo quería ver”.

La acusación
La Fiscalía sustenta su decisión argumentando que el ex oficial ha dejado “en el piso el cargo de ‘oficial de la policía’ del cual actualmente deriva una pensión, y se ha mostrado como un criminal más frente a los casos que según él, se cometieron bajo su aquiescencia.

“Para la Fiscalía es clara la condición agresiva y dañina que para entonces ostentaban Meneses y Amaya, y los hechos que los llevaron a quitar la vida de una persona que clamaba protección por parte de la misma institución, dejando entrever un total desprecio por la vida ajena, contrario a la misión encomendada, llegando a causar daño sin razón alguna (…) procediendo a la práctica de las vías de hecho”.

El ente acusador cita que Meneses autorizó asesinatos y condena la forma en que, según él, se expresó cuando le respondió a Santiago Uribe sobre el asesinato de Barrientos: “ah bueno, listo mano, hágale, no hay problema”. Con ello, según la Fiscalía, “no solamente está omitiendo una obligación legal y constitucional de salvaguardar la vida de un conciudadano, sino que está autorizando su asesinato”.

Por tales razones, la Fiscalía 16 Especializada profirió resolución de acusación contra Meneses Quintero como determinador del delito de homicidio agravado y anunció que se adelantarán los trámites pertinentes ante el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para solicitar la extradición del ex oficial, pues al parecer se encuentra en Barquisimeto, ciudad desde donde firmó algunos documentos que hoy reposan en el proceso en su contra.