La "Garza" de Soledad

Como lo publicó SEMANA hace tres años, según testimonios rendidos ante la Fiscalía, fueron los mismos Carlos Mario García y ‘Don Antonio’, quienes en junio de 2004, convocaron a la recién posesionada alcaldesa de Soledad (Atlántico), Rosa Stella Ibáñez, para conminarla a que colaborara con ellos, y acordaron que del total de la contratación pública, la alcaldesa le daría 5 por ciento a las AUC. Hoy la alcaldesa está presa, acusada por concierto para delinquir con paramilitares, contratación sin los requisitos legales y peculado por apropiación a terceros.


En los memos los 'paras' mostraban interés en control el negocio del reciclaje de basuras. Foto Verdadabierta.com



Este populoso municipio vecino de Barranquilla, ya había concesionado desde 2000 el servicio de aseo y recolección de basuras a una pequeña empresa local llamada Servicios Públicos Confiables (SPC), cuyo símbolo era una simpática garza. Entre los socios de SPC, figuraba Carlos Arturo Gualdrón, el marido de la alcaldesa que otorgó la concesión original. Sin embargo, a juzgar por las quejas ciudadanas que aparecieron en El Heraldo, la empresa estaba fallando, y los tradicionales carromuleros o recicladores informales, organizados en la Fundación de Recolectores y Recicladores y Medio Ambiente de Soledad, seguían recogiendo parte de la basura.

En problemas por no atender bien a los usuarios, Servicios Públicos Confiables le pidió a InterAseo S.A., la experimentada firma de William Vélez, que le presentara una propuesta para hacer una alianza estratégica y esta accedió. La empresa de la garza presentó entonces la propuesta a la alcaldesa Ibáñez para que aprobara la cesión a un tercero de la concesión vigente.

Mientras tanto, se desató una presión legal e ilegal sobre los carromuleros para que cesaran de recoger la basura pues no tenían licencia para ello. A cada rato les llegaban las órdenes de la Superservicios para que suspendieran sus actividades, aún cuando la empresa que debía hacer la labor no lo estaba haciendo bien. El 14 de noviembre de 2004, la cosa se tornó violenta. En un robo a mano armada al centro de acopio de la Fundación de los carromuleros hirieron a su líder Domingo Santana, y él alcanzó a reconocer a un paramilitar entre los asaltantes.

Según dijo Santana a Verdad Abierta, él intentó que la Alcaldía de Soledad también permitiera que su Fundación concursara si iban a ceder el contrato de basuras. Pero no los escucharon y a él por sus denuncias lo amenazaron y le tocó huir. Hoy es testigo protegido por la Fiscalía. La Fundación ya prácticamente desapareció, y todos buscaron una nueva forma de ganarse la vida.

A los 14 días del asalto a la Fundación, el 25 de noviembre de 2004, el gobierno de Soledad dio el visto bueno para que SPC le cediera la concesión a InterAseo, sin licitación, ni concurso. El 4 de marzo de 2005, cinco días antes de convertirse en el operador del aseo en Soledad, se constituyó la empresa Aseo Especial Soledad para atender el recién obtenido contrato. Lo curioso es que una empresa tan reputada y consolidada montó su nueva firma con unos socios minoritarios humildes: las hermanas Judith y Brenda Milagro Jiménez Murillo, Federico Rivas y Alex Gutiérrez. Brenda ha sido auxiliar de Astrid Barraza, la alcaldesa que originalmente concesionó el aseo de su ciudad a una empresa en la que su marido era socio y Gutiérrez era y aún es escolta de Sergio Barraza, hermano de Astrid. Estos socios iniciales ya hoy no figuran en la empresa. (Ver escritura)

¿Por qué una empresa del tamaño y el prestigio de InterAseo creó una filial de servicios públicos que pretendía atender a 65 mil usuarios en Soledad, con dos mujeres humildes y un escolta?

Vélez dijo que él no conoció en detalle cómo se hizo el negocio, pero un abogado de sus empresas Mauricio Rodríguez, dijo que necesitaban cinco socios para constituir una sociedad anónima, y ellos querían que esos socios fueran locales. "Ahi no hay ninguna irregularidad".

La otra gran pregunta obligada es si para el nuevo contrato con Aseo Especial Soledad también regía el pacto que la alcaldesa Ibañez había sellado con los paramilitares de entregarles el 5 por ciento de toda la contratación de Soledad. Y no habría respuesta posible a no ser porque en el famoso memorando de los ‘paras’ sobre los negocios de basuras hallado en el computador de ‘Don Antonio’ hay una pista. “WV está en proceso de cerrar la compra de la empresa Garza quien posee la concesión de los residuos sólidos de Soledad, Atlántico. Y ha hecho extensiva, la invitación y honrando el compromiso para que nosotros operemos la disposición final”. (Ver Para-Memo)

Conociendo la historia, el memorando resulta particularmente informado de lo que acontece en Soledad. WV son obviamente las iniciales de William Vélez, el socio fundador y mayoritario de InterAseo, quien en efecto, estaba en el proceso de cerrar el trato con Servicios Públicos Confiables, la empresa cuyo símbolo era la garza.

Vélez rechazó enfáticamente que estas afirmaciones de los memorandos fueran ciertas. Dijo que el basurero era del municipio y su empresa simplemente lo iba a operar y que no tenían intención alguna de sacar a los carromuleros pues hasta les ofreció que crearan una cooperativa de reciclaje con apoyo de la empresa, como lo hizo con éxito en Santa Marta. Y que además en 2006 el basurero fue cerrado pues los chulos que lo sobrevolaban constantemente ponían en peligro la seguridad de los aviones que salían y llegaban al Aeropuerto Ernesto Cortissoz que sirve a Barranquilla.

Los paramilitares, al parecer sí estaban convencidos de que ellos obtendrían la operación de la disposición final y de ahí que arremetieran contras los carromuleros, pues necesitaban sacarlos del camino, como en efecto, lo lograron.