La coca retoña en el Bajo Cauca antioqueño

La disminución del precio internacional del oro y la persecución a la minería informal presionan a campesinos a regresar a los cultivos ilícitos.

En el Bajo Cauca antioqueño se percibe un aumento de los cultivos de hoja de coca.Pese a los esfuerzos que tanto el gobierno nacional como la Gobernación de Antioquia han hecho en los últimos años para erradicar los cultivos de coca en el Bajo Cauca, la zona rural de varios municipios de esta región está viviendo un rebrote de ellos.

Según el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci, que hace parte de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen, Undoc, esta región alcanzó en 2005 su pico más alto cuando llegó a tener 3.740 hectáreas cultivadas, equivalentes al 58 por ciento del total de la coca sembrada en Antioquia. A partir de ese año, debido a la erradicación manual, las fumigaciones, y el auge minero ocasionado por los altos precios del oro, esa cifra empezó a caer.

El secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoño, destaca que en la última medición realizada por el Simci para el 2013 este departamento arrojó una reducción del 64 por ciento pasando de 2.725 hectáreas en 2012 a 991 hectáreas en 2013. “Esto se debe a que la minería desplazó a los cultivos ilícitos y a que existen mayores controles”, dice el funcionario.

En esa apreciación coincide el informe del SIMCI sobre el 2013: “Desde hace tres años, la disminución de área sembrada en coca se hace muy marcada en los departamentos de Córdoba, Antioquia y Bolívar, donde zonas con presencia de cultivos de coca han dado paso paulatinamente a diferentes estadios de regeneración natural, con la adición que al margen de los ríos se empezaron a observar huellas mineras”.

Pero Londoño teme que las buenas cifras del año pasado se reviertan en 2014. “Con la Policía Antinarcóticos hicimos una medición milla a milla, en helicóptero, de la zona Taraza, Cáceres y Valdivia, y allí encontramos que había un crecimiento aproximadamente del 30 por ciento con respecto a 2012”. Londoño destaca que una de las regiones más afectadas es el Cañón de Iglesias, una cadena montañosa que une a Tarazá e Ituango, que da salida al Parque Nacional Nudo de Paramillo, y por donde transitan regularmente las Farc, el Eln, y las bandas criminales.

¿Qué explica la resiembra? “La disminución del precio internacional del oro y el control a la minería ilegal” dice Londoño, quien cree que los cultivos de hoja de coca están en tierras baldías, es decir, de la Nación, y los predios afectados no coinciden con tierras despojadas.

Un funcionario del Plan Nacional de Consolidación (PNC), que actúa en el Bajo Cauca, y que pidió la reserva de su nombre, confirma que la resiembra de hoja de coca es un hecho. “He constatado a través de algunos de nuestros beneficiarios que en veredas vecinas a las suyas están empezando a sembrar hoja de coca”, y descartó que en aquellas zonas donde actúa el PNC haya resiembra: “Si hay resiembra tenemos que suspender la intervención por exigencia de Naciones Unidas”, precisa el funcionario quien además coincide con el Secretario de Gobierno de Antioquia en que la pérdida de valor del oro es la principal explicación del retorno de la coca.

Aurelio García, un administrador de fincas que tiene bajo su cuidado varios predios entre Caucasia y Nechí, advierte que en zonas de este último municipio, que colindan con el Sur de Bolívar, tales como La Trinidad y Cargueros, hay nuevamente cultivos ilícitos. “También hay coca y ya se ve mucha en Puerto Colombia, la única vereda de Caucasia que tiene de esos cultivos”, advierte García, quien explica que esa región tiene límites con Cáceres y Zaragoza, y es una salida a las montañas de Anorí. Por esta región, confirma el administrador, trasiegan facciones de las Farc y el Eln.

Una líder rural, quien ha trabajado en diversos proyectos de sustitución de cultivos con campesinos, coincide con García en el tema de la resiembra y señala que en zonas como Puerto Raudal, corregimiento del municipio de Valdivia, en frontera con el Bajo Cauca, ya son visibles los plantíos de hoja de coca. “Se duplicó la cantidad de lo que habían erradicado hace algunos años”, señala.

¿Quién maneja el negocio?
Históricamente los cultivos de coca se desarrollaron en áreas dominadas por la guerrilla de las Farc, fundamentalmente bajo el control de los frentes 18 y 36, que hacen parte del Bloque Iván Ríos. Uno de los enclaves tanto para los cultivos como para los entables de procesamiento de la hoja para convertirla en pasta es el parque nacional Nudo del Paramillo, al cual se accede desde Tarazá por caminos montañosos. (Ver: La guerra por la coca que no deja en paz al Bajo Cauca)

Pobladores de estas regiones explican que los cultivos de coca son inventariados por la guerrilla, “por eso ya saben cuántos kilos va a producir la de tierra de cada campesino hectáreas y los campesinos deben vender exactamente esa cantidad producida la guerrilla”, explica uno de los labriegos consultados. “Ellos tiene designada una persona para hacer este tipo de control. Muchas veces a la gente ni siquiera se les paga inmediatamente; se les debe fiar y esperar el pago cuando ellos quieran y los precios son muy bajos”.

Estudios sobre el tema citados por la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz en el proceso que se le sigue a la exjefe guerrillera Elda Neyis Mosquera García, alias ‘Karina’, indican que el Frente 36 controla buena parte de los cultivos en zonas como Zaragoza, que dan salida a Anorí y Amalfi. Según estimativos de la Fuerza Pública, el narcotráfico le deja a este frente de las Farc por lo menos 10 mil millones de pesos al año.

Sus transacciones de drogas con las llamadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’, también conocidas como ‘Los Urabeños’ o ‘Clan Úsuga’, llevaron a las autoridades estadounidenses a solicitar en extradición a Adán de Jesús Jiménez García, alias ‘Conejo’, Omar de Jesús Restrepo Correa, alias ‘Olmedo Ruíz’, y a Ovidio Antonio Mesa Ospina, alias ‘Anderson’, jefe de este frente subversivo. Los dos primeros hacen parte de la comisión negociadora en La Habana.

La otra facción guerrillera inmiscuida en el negocio de la coca es el Frente 18, comandado por Alfredo Chacón Machado, alias Román Ruiz, y cuya presencia es muy fuerte en el Parque Natural Nudo de Paramillo, donde controla los cultivos de la hoja y también sostiene relaciones “comerciales” con ‘Los Urabeños’, tal como lo corroboró un informe de la Fundación Ideas para la Paz: “Por su parte, el Frente 18 hace presencia exclusiva en Ituango y realiza transacciones con ‘Los Urabeños’ en los límites de ese municipio hacia el noroccidente, en la ruta que va desde Santa Lucía hacia el corregimiento Juan José, en Montelíbano; y por el occidente en límites con Briceño, Valdivia y Tarazá”.

Contener resiembra
Para contrarrestar los cultivos de hoja de coca y contener la resiembra, entidades nacionales y departamentales, con el apoyo de la cooperación internacional, trabajan desde hace varios años con por lo menos 65 organizaciones de campesinos que antes se dedicaban a la siembra de hoja de coca y a su procesamiento; y ahora, tienen en sus tierras caucho y cacao.

“Se tienen 221 proyectos ejecutados con la participación de USAID - Colombia Responde, gobernación, municipios, comunidad y Consolidación que son ejecutados por las organizaciones territoriales por 97.662 millones de pesos”, destaca un documento de la Secretaría de Gobierno de Antioquia. Estas inversiones están concentradas en los 10 municipios que hacen parte de la política de Consolidación, entre ellos los seis municipios del Bajo Cauca -Cáceres, Caucasia, El Bagre, Nechí y Zaragoza- así como tres del Norte -Briceño, Ituango y Valdivia- y uno del Nordeste –Anorí-. Con esos recursos se han fortalecido por lo menos 43 organizaciones de productores de café, caucho, cacao, apicultura, piscicultura, caña y ganadería.

“Estas organizaciones se han resistido a retornar a la hoja de coca. Por eso hay que seguir dándoles oxígeno” dice Londoño, quien admite que las Farc mantienen la presión sobre los campesinos para que vuelvan a sembrarla.

No obstante estos esfuerzos, la Gobernación reconoce que para que la actividad agropecuaria sea una alternativa real para la gente del Bajo Cauca se requieren con urgencia estudios de tenencia, formalización, legalización, restitución y ordenamiento territorial. Hasta el momento se ha avanzado en formalización de 800 predios urbanos y más de 1.000 predios rurales, pero aún falta mucho por hacer.