Los hombres clave (“Los Mellizos”) SEMANA

      
La captura de los lugartenientes de Víctor y Miguel Angel Mejía, los ‘Mellizos’, coronó una de las semanas más exitosas en la lucha contra el narcotráfico.

La semana pasada estuvo llena de aciertos en la lucha contra el narcotráfico. El martes hombres de la Dijin capturaron, dentrode las instalaciones del Club de Suboficiales de las Fuerzas Militares, a Jaime Londoño, el jefe de los ‘Yiyos’, un grupo sicarial al servicio de uno de los jefes del cartel del norte del Valle del Cauca, Diego Montoya Sánchez, alias ‘Don Diego’. La banda está señalada de ser responsable de más de 100 asesinatos en Cali y en otras zonas del Valle.

Un día después del arresto de Londoño, la Policía y la Fiscalía allanaron e incautaron en diferentes regiones del país 110 propiedades de ‘Don Diego’, avaluadas en 200.000 millones de pesos. Este se convirtió en el operativo más importante contra la estructura financiera de uno de los capos más buscados por el gobierno de Colombia, al que Estados Unidos solicita en extradición. Pero si estos golpes ya eran por sí solos muy importantes, aún faltaba lo más significativo.

En un operativo conjunto entre una unidad especializada de la Dijin y la DEA se logró acabar con los pilares de la que es considerada una de las organizaciones más poderosas en el mundo del narcotráfico: la de los hermanos Víctor y Miguel Ángel Mejía Múnera, conocidos como los ‘Mellizos’.

En Barranquilla la Policía capturó a Germán Angulo Llinás, que era el encargado de coordinar todo lo relacionado con las comunicaciones y operaciones entre los lugartenientes que actúan en municipios de la Costa Atlántica y las embarcaciones donde transportan la droga en alta mar. Según las autoridades, durante años Angulo logró camuflar su verdadera actividad valiéndose de las relaciones y vínculos que tenía con importantes industriales y miembros de la sociedad barranquillera. A la misma hora en que Angulo fue arrestado en la capital del Atlántico, otro grupo de la Dijin capturó en Medellín a Hernando Rivera Rendón, que formaba parte de la organización de los ‘Mellizos’ desde hacía ocho años. Rivera se había ganado la confianza de los hermanos Mejía y era uno de los líderes del brazoarmado del grupo.

Mientras la Policía Nacional efectuaba estas dos detenciones en Colombia, en Miami agentes de la DEA arrestaron a Jaime Andrés Estupiñán Rojas, a quien tenían identificado como el principal enlace entre Víctor Mejía Múnera y el sector de la organización que éste lidera. Los tres arrestados tenían órdenes de captura con fines de extradición hacia Estados Unidos, en donde deberán responder por varios delitos relacionados con narcotráfico.

Un día después, a las 3 de la tarde del viernes, cayó el cuarto eslabón de la estructura de los ‘Mellizos’. Un grupo élite de la Dijin arrestó a Wilson Villegas Jaramillo. Conocido con el alias de ‘Dinastía’, este hombre era uno de los más antiguos miembros del clan de los Mejía y según las investigaciones estaba encargado de las principales operaciones internacionales de la red. Cuando fue sorprendido por las autoridades estaba coordinando una serie de envíos de droga hacia Malta y Holanda.

El arresto de cuatro de los hombres clave dentro de la organización de los ‘Mellizos’ terminó por completar el que puede ser considerado el golpe más contundente que hayan recibido los hermanos Mejía, dueños del que es catalogado por las autoridades como uno de los imperios de droga más importante de la última década.

Los hermanos Mejía salieron a la luz pública hace tan sólo dos años, cuando la Policía encontró en Bogotá dos caletas en las que tenían escondidos 35 millones de dólares. Sin embargo, el poder de la organización de Miguel Ángel y Víctor Mejía no es algo reciente y es mucho más grande que el de otros capos más conocidos que ellos.

La historia de los ‘Mellizos’ se remonta a 1992. En ese entonces, los hermanos tenían alrededor de 26 años y eran dos desempleados que fueron reclutados por traficantes del norte del Valle. Comenzaron trabajando como parte de la tripulación de barcos en los que se enviaban toneladas de cocaína hacia Europa y Estados Unidos. Los dos aprendieron rápidamente losoficios del tráfico de droga. En alta mar cogieron experiencia en el sistema de transporte marítimo de la coca. En tierra conocieron los secretos del acopio y comprobaron que el dinero es el arma más importante de la corrupción. En poco tiempo se hicieron amigos de los propietarios de los barcos y prácticamente se metieron en el corazón del narcotráfico. Conocer y dominar las rutas de envíos les permitió consolidar importantes alianzas con redes de narcos en otros países. De Cali pasaron a apoderarse del mercado de la coca en Bogotá y, poco después, en la Costa Atlántica. En menos de una década, los ‘Mellizos’ adquirieron independencia y lograron estructurar su propio negocio de tráfico de estupefacientes.

Los dos hermanos huyen de la justicia y están solicitados por una Corte de la Florida en Estados Unidos, para procesarlos por el delito de tráfico y distribución de estupefacientes. Han mantenido un bajo perfil. No ostentan muchos lujos y prefieren no tener vínculos directos con políticos ni empresarios. Sus rostros son desconocidos y, según los agentes de la Dijin, sus documentos de identificación desaparecieron hace años de la Registraduría Nacional. Han tratado de permanecer invisibles y lejos de las guerras que actualmente libran los capos del norte del Valle.

Hoy en día los ‘Mellizos’ son considerados los líderes de la nueva generación de narcotraficantes. Según las autoridades, su papel en el narcotráfico puede ser incluso más importante que el que en su momento llegaron a tener Pablo Escobar o los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela.

Todas estas consideraciones son las que hacen significativas las capturas de los cuatro lugartenientes de los ‘Mellizos’ ocurridas la semana anterior ya que se trata del golpe más contundente que haya sufrido la estructura de dos de los hombres más poderosos del mundo del narcotráfico.

Publicado en SEMANA, Fecha: 19/04/2004 – Edición 1146