Los Narcogemelos (SEMANA)

El decomiso de 35 millones de dólares en un apartamento de Bogotá, el mayor del mundo, descubre a los nuevos narcotraficantes colombianos.

Los agentes del grupo de choque de la Dijin, especializado en el tema del narcotráfico, derribaron el sábado 25 de agosto una pared en un exclusivo apartamento localizado al norte de Bogotá y quedaron impresionados. Ante sus ojos quedó al descubierto una caleta en la que estaban escondidos 34.898.300 dólares. Esa suma de dinero sin precedentes, que en moneda colombiana alcanza aproximadamente los 80.000 millones de pesos, tiene dos únicos dueños: los mellizos Mejía Múnera.

Víctor Manuel y Miguel Angel Mejía Múnera, conocidos como ‘Los Mellizos’, se iniciaron en el negocio de las drogas cuidando cargamentos de coca que eran enviados en buques desde Buenaventura al Golfo de México. Viajaban como polizones en los barcos cuidando que a la ‘carga’ no le fuera a pasar nada o de lo contrario respondían con sus vidas. La paga por ese trabajo les reportaba cinco millones de pesos por viaje y cada entrega demoraba poco más de un mes.

De esa época han transcurrido apenas ocho años. Y los cinco millones se multiplicaron como los panes bíblicos. Así quedó demostrado en el operativo de la Dijin. La exorbitante suma incautada, de acuerdo con la investigación realizada por los agentes de la Dijin durante un año de seguimiento, es producto de las ganancias netas del tráfico de drogas que maneja el grupo de ‘Los Mellizos’ a través de Venezuela, Haití, Barbados, México, Holanda, Grecia y España. “Si ese dinero fuera destinado sólo para la compra de droga en el mercado colombiano esa organización de narcos estaba en condiciones de adquirir 24.000 kilos de coca pura”, aseguró a SEMANA uno de los hombres que participó en la ‘Operación Horizonte’.

Nuevo estilo

‘Los Mellizos’ hacen parte de la nueva generación de narcotraficantes en Colombia. La desaparición de los carteles como organizaciones monolíticas dio paso a un fraccionamiento en el cual cada grupo marca su territorio como lo hacen los depredadores en la selva. Sobre los hermanos Mejía Múnera las autoridades comenzaron a tener noticia hasta hace apenas un año. No obstante su historial se remonta a comienzos de la década de los 90 cuando trabajaban como ‘obreros’ de la organización del norte del Valle del Cauca y después para ‘Pacho’ Herrera.

A medida que los antiguos jefes de los carteles desaparecían ‘Los Mellizos’ surgían en una batalla sangrienta de mandos medios que buscaban apoderarse de un pedazo del negocio. Cuando retornó la calma los hermanos Mejía Múnera lanzaron una fuerte ofensiva en Bogotá, Barranquilla, Medellín y norte del Valle del Cauca para controlar esos mercados de la droga. Su experiencia en el manejo de cargamentos vía marítima les permitió desarrollar estrategias de envío de cargamentos por alta mar sin que fuesen detectados por las autoridades.

Para evitar sospechas montaron oficinas de fachada en 17 ciudades del país y todas las semanas se movían a cada una de ellas pasando como representantes comerciales. Igualmente, desarrollaron una serie de medidas tecnológicas con el fin de evitar que las autoridades rastrearan sus números telefónicos, celulares y correos electrónicos en Internet.
Por esas razones el trabajo de inteligencia del grupo de choque de la Dijin fue muy lento. Tenían que atar uno de los cabos sueltos que dejaron a su paso ‘Los Mellizos’. “Un año después podemos decir que conocemos la historia de cada uno de los Mejía como la palma de nuestras manos. Sabemos hasta en qué partes del cuerpo tienen tatuajes o cicatrices”, señaló a SEMANA uno de los hombres que siguió sus pasos.

El resultado de ese trabajo está contenido en cinco videos que registran los restaurantes que frecuentaban, sus bienes inmuebles, la infraestructura de su organización, los buques y lanchas en que se movilizaban las toneladas de droga.

Los golpes

El primer gran golpe que les fue asestado a ‘Los Mellizos’ ocurrió en julio de 1999. Los agentes especiales de la Dijin desarrollaron la operación ‘Transatlántico’, en la que se logró el decomiso de 20 toneladas de droga tanto en Estados Unidos como en Europa. “Fue una operación conjunta con la Policía antinarcóticos de cinco países que nos permitió rastrear los vínculos de los hermanos Mejía en Venezuela, Panamá, Brasil, Estados Unidos, Holanda, Grecia, España y Francia”, señaló uno de los investigadores.

Durante esa operación los agentes de la Dijin descubrieron que ‘Los Mellizos’ recogían la droga en diferentes ciudades del país y luego la almacenaban en la Alta Guajira. Desde allí era transportada en motonaves rápidas rumbo a Aruba, Haití y Trinidad Tobago. Luego la organización suspendía sus labores durante varias semanas mientras las alarmas de las autoridades costeras se apagaban. Una vez que regresaba la calma la droga era llevada a alta mar, donde esperaban los buques. Y de allí partían rumbo a Europa a través de puertos africanos .

Un grupo de la Dijin seguía los embarques a su destino final y otro vigilaba los pasos de los Mejía y de sus colaboradores.

Ese trabajo permitió montar la ‘Operación Orinoco’ el 21 de agosto del año pasado en Venezuela. Allí se decomisaron 10 toneladas de coca y se logró la captura de 15 personas, entre ellas la del colombiano Iván de la Vega, el tercer hombre en importancia dentro de la organización de ‘Los Mellizos’. Dos días después de su detención las autoridades venezolanas deportaron hacia Estados Unidos a De la Vega, quien responderá en una corte federal por los cargos de narcotráfico.

De la Vega decidió colaborar con las autoridades norteamericanas y eso permitió a los hombres de la Dijin en Colombia acelerar su persecución a los hermanos Mejía. Fue así como los agentes montaron una tercera operación, que llamaron ‘Horizonte fase 2’. El objetivo de los agentes era lograr la captura de Félix Antonio Chitiva Carrasquilla, más conocido en el mundo del narcotráfico como ‘La Mica’, pues a través suyo podían llegar directamente a los hermanos Víctor Manuel y Miguel Angel Mejía Múnera.

El efecto que surtió la captura de ‘La Mica’ fue totalmente contrario al que esperaban los agentes. A partir de ese momento los hermanos Mejía desaparecieron de escena. Esporádicamente los agentes tenían nuevas noticias a través de terceras personas, especialmente de los informantes. En manos de los hombres de la Dijin había quedado una serie de documentos que en su mayoría correspondían a escrituras de inmuebles. Los cinco grupos de inteligencia apostados en distintas ciudades del país permanecieron en sus lugares a la espera de encontrar nuevamente un camino que los condujera hacia los dos hermanos.

Decision: allanar

Así transcurrieron más de siete meses. Lo que sí tenían muy en claro los agentes de la Dijin era que los Mejía seguían en el negocio de la droga, pues en cinco cargamentos que incautaron en límites con Venezuela y en la Alta Guajira hallaron datos que confirmaban que esa droga correspondía a esa organización.

En una reunión el director de la Policía, general Luis Ernesto Gilibert, con los agentes de la Dijin que tenían a su cargo la investigación de ‘Los Mellizos’, se determinó que había que seguir con los controles y esperar a que en cualquier momento pudieran restablecer el rastro de los Mejía. Y así se hizo hasta hace dos semanas, cuando de nuevo se activaron las alarmas en Bogotá. Dos grupos de vigilancia notaron la presencia de varias personas en dos apartamentos que habían permanecido desocupados desde hacía más de siete meses y en los cuales hombres de la organización de los Mejía mantenían una serie de reuniones.

La actividad que se estaba desarrollando en los dos inmuebles llevó a los agentes de la Dijin a tomar una decisión: allanar. Simultáneamente los dos grupos de seguimiento ingresaron a los apartamentos. Uno localizado en el exclusivo sector de la calle 94 con 13 y el otro ubicado en inmediaciones del municipio de La Calera.

“Entramos con la idea de hacer una serie de capturas pero no encontramos a nadie, señaló uno de los oficiales al mando de los operativos. Entonces decidimos pedir la ayuda de técnicos que se han especializado en la ubicación de caletas y durante más de cinco horas revisamos palmo a palmo las dos construcciones”.

Los agentes solicitaron la colaboración de varios vecinos de los edificios para poder comparar los diseños arquitectónicos con el fin de determinar qué diferencias estructurales había con el apartamento donde estaban desarrollando el operativo. Un muro de 50 centímetros de espesor, localizado entre el baño auxiliar y la cocina, despertó la sospecha de los agentes. El general Gilibert, quien permanecía pendiente del resultado de la operación, ordenó derribar el muro. “Ante mis ojos comenzaron a aparecer unos enormes paquetes envueltos en tiras de plástico y empacados al vacío. Al principio pensamos que era cocaína lista para su exportación. Pero unos minutos después aparecieron los dólares”, indicó uno de los agentes.

En el apartamento localizado en la calle 94 fueron hallados cerca de 15 millones de dólares y en el que está cerca de La Calera aproximadamente 20 millones de dólares. “Era tal la cantidad de dinero que lo ordenamos en el piso de la sala y llegó un momento en que no cabía un solo fajo más”, contó a SEMANA uno de los investigadores.

En la lucha contra el narcotráfico nunca antes se había decomisado una cantidad de dinero tan grande. Antes de éste, el hallazgo de dinero más grande fue en 1997 en la ‘Operación Tesoro’. En una caleta estaban almacenados 4.500.000 dólares que pertenecían a Carlos Enrique Gil Naranjo, uno de los principales socios de Helmer Herrera Buitrago.
Los 35 millones de dólares encontrados la semana pasada pasaron a custodia del Banco de la República hasta que haya un fallo de la justicia que permita que su control quede en manos del Consejo Nacional de Estupefacientes, que decidirá su destino final.

La ‘Operación Horizonte’ en su fase cuatro continúa y los hombres de la Dijin siguen en la búsqueda de ‘Los Mellizos’. Los agentes calculan que su fortuna asciende a unos 800 millones de dólares y que buena parte de esos dineros están almacenados en caletas. Las autoridades temen que esta organización desate una ola de asesinatos selectivos para establecer por todos los medios quiénes condujeron a las autoridades a practicar el mayor decomiso de dinero en el mundo de la mafia.

Publicado en SEMANA, Fecha: 3/09/2001 - Edición 1009