Belén de Bajirá, más que un territorio en disputa

Este corregimiento, reclamado por los departamentos de Antioquia y Chocó, también es centro de intereses agrícolas y mineros, del símbolo de la violencia en el Bajo Atrato y de la autoridad latente de las denominadas ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’.

En el año 2000 inició la disputa entre Chocó y Antioquia por Belén de Bajirá. Foto: Juan Diego Restrepo E.El 11 de febrero de 2016 el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) publicó un informe técnico en el que determinó que los corregimientos Belén de Bajirá (Mutatá) Blanquicet, Macondo y Nuevo Oriente (Turbo) pertenecen a territorio chocoano, lo que daría por concluida la disputa territorial entre Antioquia y Chocó por esta zona. Sin embargo, el pasado 14 de diciembre, la Comisión de Ordenamiento Territorial del Congreso de la República decidió no acoger ese concepto, lo que implica entonces que estos cuatro corregimientos siguen perteneciendo al Urabá antioqueño.

“Antioquia tiene que estar feliz porque hemos logrado conservar la integridad del territorio y tenemos que seguir ayudando a las regiones más lejanas, hacer más inversiones e imponer soberanía; desde hace 100 años estos territorios son antioqueños, hoy hemos tenido otro triunfo diplomático y triunfo del territorio”, comentó Luis Pérez Gutiérrez, Gobernador de Antioquia, una vez conocida la decisión del Congreso.

Por su parte, las autoridades civiles en Chocó se han mostrado inconformes con la sola idea de debatir acerca de la autoridad administrativa en este corregimiento. “Esta cuestión retrata la trágica historia de la Colombia feudal, zonas del país donde por la misma situación de abandono del Estado y el imperio de los grupos ilegales, se aplica la ley del más fuerte”, expuso de forma determinante Fredy Lloreda Palacios, Alto Consejero para la Gobernabilidad y el Desarrollo Territorial de Chocó.

La disputa entre Antioquia y Chocó por estos corregimientos, especialmente por Belén de Bajirá, empezó en el 2000 cuando la Asamblea de Chocó emitió la Ordenanza 011 a través de la cual separó a Belén de Bajirá de Riosucio y lo creó como municipio, con más de 8 mil 600 habitantes estimados por el DANE. Antioquia reaccionó y demandó esa decisión y como consecuencia fue anulada por el Consejo de Estado en 2007 en fallo impulsado por el magistrado antioqueño Marco Velilla. Para ese año, Belén de Bajirá ya había tenido tres alcaldes locales.

“Belén de Bajirá hoy debería tener un desarrollo enorme y a raíz de las triquiñuelas y corrupción del Estado nos tumbaron, mal tumbado el municipio”, opina Henry Chaverra, líder del Comité Prodefensa de Belén de Bajirá, creado en 2000 y que desde entonces sistematiza y analiza todos los documentos y actos administrativos relacionados con esta diferencia limítrofe.

Uno de los puntos de mayor controversia para definir la línea divisoria es el del cauce del río Tumaradó: Antioquia argumenta que ha desaparecido por causas antrópicas, haciendo difusos los límites, mientras que Chocó asegura que si bien desapareció, conserva su curso y los límites siguen intactos de acuerdo a la Ley 13 de 1947 que crea el departamento del Chocó y en la que Belén de Bajirá aparece como parte de su territorio.

La tierra en Belén de Bajirá

Campesinos desplazados piden restitución de tierras en la Hacienda Monte Verde.Henry Chaverra nació en Vigía del Fuerte y desde que llegó a Belén de Bajirá hace 14 años conoció de cerca la disputa entre Antioquia y el vecino departamento de Chocó por la autoridad administrativa de este corregimiento. Para él nunca debió existir el diferendo territorial ya que Antioquia fue “creado sin describir sus límites; a diferencia de Chocó, que tenía sus límites definidos desde que era una intendencia”, advierte Chaverra.

Este corregimiento, de más de 2 mil kilómetros cuadrados y 16 mil habitantes. ha sido reconocido ampliamente gracias a este diferendo territorial. Sin embargo, el esfuerzo de cada departamento por demostrar acciones de inversión social y autoridad administrativa, no ha alcanzado para mejorar las condiciones de la población, que actualmente vive en situación de pobreza generalizada, alcanzando un porcentaje de 83% de necesidades básicas insatisfechas, según el DANE.

Actualmente cuenta con dos colegios, dos centros de salud y dos inspecciones de policía, uno de cada departamento. Sin embargo, el exalcalde de Belén de Bajirá, Amaury Arteaga, considera que sus pobladores no son los más interesados en esta disputa; a su juicio, prima la atracción por la posible explotación de yacimientos de oro, cobre, níquel y petróleo, así como por el cultivo palma de aceite, además del potencial agropecuario y ganadero que posee la zona.

Para el Comité Prodefensa de Belén de Bajirá, el corregimiento pertenece a Chocó en la medida en que lo cobija dos territorios colectivos pertenecientes a los consejos comunitarios: La Larga-Tumaradó, con más de 107 mil hectáreas, y Pedeguita-Mancilla, con 48 mil hectáreas, ambos adjudicados en el año 2000 por el Incoder.

A finales de la década del noventa este corregimiento vivió el auge del cultivo de palma. Al respecto, el exalcalde Arteaga asegura que esa actividad estuvo acompañada de mucha violencia, despojo y desplazamientos.

“En Belén de Bajirá quedaron aproximadamente 500 personas, todo el mundo se fue, acá nos quedamos los valientes y los que sabíamos que no teníamos nada que temer”, recuerda Arteaga, mientras otros líderes de la zona, cuya identidad prefieren reservar, aseguran que los empresarios debían tener vínculos con las autodefensas porque “el aparato paramilitar iba desplazando y asesinando a la gente y los empresarios venían atrás comprando las tierras”.

La palma y los paramilitares en Chocó

En cuanto a la ganadería extensiva, varios pobladores aseguran que algunos empresarios antioqueños poseen grandes extensiones de tierra destinadas a esta actividad productiva en la región disputada. Tal es el caso de Fabio Moreno Ruíz, propietario de la Hacienda Monte Verde donde, según la corporación Forjando Futuros, 28 familias reclaman tierras despojadas por presión paramilitar durante la violencia entre 1996 y 1998, y donde, además, cuatro familias obtuvieron un fallo favorable en relación a la reclamación de 270 hectáreas el pasado 22 de julio de 2015, por el Tribunal Superior de Antioquia.

De campesinos despojados a legítimos dueños

Otro propietario antioqueño que cuenta con tierras destinadas a la ganadería en la región de Belén de Bajirá es el exsenador Humberto Builes, condenado por ‘parapolítica’ en 2010. (Ver: Corte Suprema condena a Humberto Builes por ‘parapolítica’)

Disputa legal e ilegal

bajira 2Uno de los dos centros de salud que atiende a más de ocho mil habitantes de Belén de Bajirá. Foto: Juan Diego Restrepo E.Ambos departamentos alegan dignidad e integralidad territorial como los principales objetivos para defender este corregimiento como propio. “Los habitantes de la región se sienten habitantes de Antioquia, tradicionalmente han acudido a todas las instancias del Departamento, no sólo en el tema de gobierno, de autoridades locales, de educación, de salud. El reconocimiento a un ejercicio catastral que se ha venido desarrollando en la región desde tiempos inveterados en los cuales todos los predios están adscritos al círculo catastral o al círculo notarial del departamento de Antioquia”, explica Carlos Mario Montoya, Director de Planeación de Antioquia.

Sin embargo, para el Alto Consejero para la Gobernabilidad y el Desarrollo Territorial de Chocó, los argumentos de inversión social y catastral no deben tener el mismo peso que los informes técnicos ofrecidos por el IGAC o aquellos que corresponden expresamente a los límites geográficos.

“Antioquia no tiene norma ni ley que fije sus límites (…) alegaba en el año 2001 que cuando solicitó el deslinde los ríos [Tumaradocito y Tumaradó] habían cambiado su curso y que los límites descritos en la Ley 1347 ya no correspondían a la realidad geográfica para esa fecha. Entonces se hizo necesario que el IGAC, a través de toda su tecnología, hiciera un análisis multitemporal de la dinámica fluvial del sector de Belén de Bajirá desde el 1947 hasta 2005 y verificó que toda la red de drenaje, llámese, ríos, caños y quebradas, permanecía intacta y que no se habían generado alteraciones que pudieran cambiar el curso de los ríos. Ese fue el informe del 10 de junio de 2005”, recuerda el funcionario chocoano.
 
Asimismo, plantea que “Antioquia ha sido por tradición, un departamento expansionista, que no solamente tiene intención de quedarse con territorio de Chocó sino con territorio de Córdoba. Es un departamento enérgico y ya en el siglo pasado Antioquia logró quitarle al departamento de Chocó la banda oriental del río Atrato, más de 13.500 kilómetros cuadrados y en esta oportunidad acaricia el sueño de quitarle a Chocó todo el Darién”.  

Mientras tanto, para el Director de Planeación de Antioquia existen algunos intereses ocultos de carácter ilegal en medio de esta diferencia: “la explotación de recursos naturales se hace de una manera ilegal y por ilegales que tienen una capacidad de pagar ciudadanos para que vayan y armen arengas, y hagan cierto tipo de manifestaciones en favor de hacer parte del Chocó porque finalmente saben que el Chocó tendrá menos capacidad de hacer presencia institucional y de controlar precisamente esa ilegalidad”.   

Pero Belén de Bajirá no sólo ha sido disputado por departamentos y autoridades oficiales; también concurren allí grupos armados ilegales como parte de su estrategia de controlar el Atrato y las cuencas aledañas. Para Lloreda, “esta zona fue una zona muy golpeada por la violencia desde mucho antes de la Operación Génesis, pero en esta se intensificó la situación de violencia y el enfrentamiento entre grupos ilegales; en 1997 la Fuerza Pública generó el desplazamiento más grande que habido en Colombia, proporcionalmente hablando”, comenta.

La Operación Génesis mencionada por el funcionario chocoano ha sido uno de los episodios más cruentos de la historia del Bajo Atrato, como consta en la Resolución 025 de octubre de 2002, de la Defensoría del Pueblo: “En febrero de 1997, la Fuerza Aérea Colombiana junto con tropas de la Decimoséptima Brigada del Ejército dio inicio a la ‘Operación Génesis’, con el fin de atacar al Frente 57 de las FARC que hacía presencia en la zona. Según testimonios de los pobladores de la región, en este operativo fueron bombardeadas las comunidades de Caño Seco, Tamboral y Arenales, en la cuenca del río Salaquí, lo que causó el desplazamiento de aproximadamente quince mil campesinos de las cuencas de los ríos Cacarica, Jiguamiandó, Curbaradó, Domingodó, Truandó y Salaquí, entre otros, hacia el corregimiento de Pavarandó en el municipio de Mutatá, departamento de Antioquia, y hacia las cabeceras municipales de Riosucio y Turbo. Algunas familias incluso llegaron hasta Cartagena”.

Estado no protegió a comunidades durante Operación Génesis

Sin embargo, ya desde diciembre de 1996 tanto la comunidad de Belén de Bajirá como las demás que hacen parte del Bajo Atrato, especialmente en el municipio de Ríosucio, sufrieron un ataque de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), que en ese momento pretendía tomar el control territorial y acusaba a las comunidades de ser colaboradoras de la guerrilla de las Farc.

La Policía Nacional llegó al corregimiento en 2003 y después de consolidar su presencia, empezaron a configurar una institucionalidad en medio del inestable orden público que imperaba en aquellos años por cuenta de la disputa territorial de grupos armados ilegales. 

Las amenazas

bajira 3Personas que lideran el proceso de asignación a Chocó han sido perseguidas de manera anónima. Foto: Juan Diego Restrepo E.Antes de que llegara el destacamento de la Policía Nacional, los paramilitares “eran los dueños del mundo y la autoridad aquí”, según pobladores del corregimiento, quienes, en aquel entonces, tuvieron que padecer el señalamiento de ser auxiliadores de la guerrilla y moverse permanentemente entre dos fuegos.

En la tarde del viernes 11 de mayo de 2001, recuerda claramente un poblador, el carro en el que viajaba Alberto Palacio de Mutatá a Belén de Bajirá fue detenido en la carretera por reconocidos paramilitares; cinco días más tarde, su cadáver fue encontrado en un caño cercano a un punto conocido como Bejuquillo. Palacio, en ese entonces secretario de despacho de la Alcaldía de Mutatá, defendía la idea de que el corregimiento pertenecía a Ríosucio y la manifestaba abiertamente. “Se sabe que fueron las autodefensas porque era el único grupo que operaba en la zona en aquel entonces”, comentan algunos pobladores.

Líderes defensores de Belén de Bajirá como territorio chocoano y otros que lo defendieron como territorio antioqueño se unieron en 2014 en una mesa de trabajo para exigirles a los dirigentes de ambos departamentos que resolvieran pronto el diferendo territorial.

Al mismo tiempo que lograron la visita de ambos gobernadores y el IGAC reanudó sus visitas técnicas, atrajeron más amenazas y el temor de encontrar la muerte como Alberto Palacio era latente: “Primero nos dijeron que dejemos esto quieto porque es de Antioquia y que si por culpa de nosotros esto quedaba en Chocó nos teníamos que desterrar”, aseguran.

“Nunca hubo responsabilidad penal por la muerte de Alberto y en su momento no se podía hacer bulla porque ellos eran los reyes del mundo e incluso patrullaban uniformados por el pueblo”, comentan.

La última amenaza recibida fue en febrero de 2015, a través de un panfleto anónimo, en el que les “advierte que dejen ese proceso quiero porque esto es de Antioquia y si por culpa de ustedes bajira [sic] queda en el choco [sic] se tendrán que desterrar de aquí con toda y familia, por Antioquia matamos y nos hacemos matar, y si somos capaces tenemos aliados muy poderosos. Quedan advertidos”.

Es así como detrás de una disputa, argumentada en dignidad territorial e integridad, están vinculados intereses en las tierras, cuya propiedad por parte de grandes empresarios todavía es dudosa y en la posible explotación de sus recursos. Además, pese a que las autoridades de los dos departamentos buscan hacer presencia institucional, quienes realmente ejercen poder son los grupos armados ilegales que hacen presencia en la zona.

(*) Este artículo hace parte del proyecto Open Society con VerdadAbierta.com