Las conferencias de afianzamiento (1974-1976)

En la Quinta Conferencia, tres años después, en septiembre 4 al 6 de 1974, también en la misma región de El Pato, en las estribaciones del Nevado del Huila, organizaron un Estado Mayor Conjunto de 13 miembros.
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La guerrilla se afianzó en zonas donde no había estado. Foto Semana.

Se propusieron ampliar la fuerza guerrillera hasta convertirla en un ejército revolucionario. Contaban con la experiencia en combate y habían ampliado y fortalecido sus vínculos comunitarios, gracias a la estrategia de colonizaciones meticulosamente programadas. Las Farc habían logrado imponer la ley y el orden en varias comunidades donde el Estado no llegaba.

Para el momento,  contaban con cuatro frentes guerrilleros localizados en Tolima, Meta y Caquetá; estaban creando un quinto en Antioquia y un sexto en Valle del Cauca y Cauca. Reafirmaron la decisión del Estado Mayor, reunido un año antes, de crear el Secretariado Nacional de las Farc, que perdura hasta hoy. Quedó integrado por Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Martín Villa, Asnardio Betancourt (conocido como Balín), Nestor Arenas (el Tigre Mono) y Rigoberto Lozada (Joselo). Todos ellos venían juntos desde Marquetalia.

Y en la siguiente Conferencia, en el río Duda, cerca a la Sierra de la Macarena en Meta, que duró ocho días de enero de 1976,  del 18 al 25, se propusieron como objetivo conseguir abrir un frente de guerra por cada uno de los departamentos, escribir un reglamento del régimen disciplinario interno, abrir nuevos frentes de guerra en Caquetá: 1,2,3,6 y un comando móvil con el nombre de ese departamento.

Se calcula que para este momento, tenían  veinte frentes, con unos mil hombres en armas y 120 mandos. Consideraron que era indispensable capacitar mandos para crecer en número de hombres, en armas y en recursos. Crearon escuelas de frentes y una escuela de Estado Mayor y del Secretariado. Decidieron que el periódico Resistencia saliera en forma permanente.

Refinaron sus planes militares y políticos. Deciden montar una organización política clandestina para preservarla de la acción de las Fuerzas Armadas y de policía. Cada frente tendría su junta colectiva de mando, o estado mayor, con mandos políticos y militares. La estrategia de su nuevo plan nacional militar está en concentrar fuerzas para atacar objetivos específicos, como puestos de policía y ejército, y luego volver a desdoblarse en sus estructuras de frentes. El Secretariado además debía definir los planes de cada frente.

También se propusieron contactar a las otras organizaciones guerrilleras y acelerar el reclutamiento de combatientes. Por último, crearon medallas de honor para estimular a sus tropas: la Orden de Marquetalia sería para quien se destacara en lo militar; la Isaías Pardo a los mejores combatientes y la Jacobo Prías Alape, a los que sobresalieran en política y fraternidad revolucionaria.

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