Así cayó Cano

SEMANA revela todos los detalles de la operación que llevó a la muerte de Alfonso Cano. El trabajo conjunto entre inteligencia de la Policía y el Ejército fue la clave para dar el golpe que terminó con el máximo jefe de las Farc.
 
El seguimiento de la Policía a Édgar López, alias Pacho Chino, jefe de seguridad de Alfonso Cano, fue clave para que los militares pudieran llegar hasta el campamento cerca a Páez, Cauca, en donde murió el jefe de las Farc. Fotomontaje Semana.

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Una de las principales estructuras que se convirtieron en la fortaleza y retaguardia de Alfonso Cano fue el Comando Conjunto Central (CCC), que actúa en Huila y Tolima. Las Fuerzas Militares y la Policía eran conscientes de que para poder llegar al máximo jefe de las Farc el primer paso era acabar o debilitar esa estructura. Siguiendo la estrategia de "burbujas" establecida por Juan Manuel Santos desde que fue ministro de Defensa, la cual consiste en que la fuerza que tenga mayor información sobre un blanco debe ser la encargada de atacarlo, la labor de desvertebrar el CCC le correspondió a la Policía. La Dirección de Inteligencia (Dipol) de esa institución era la que mayor información tenía sobre esa facción guerrillera, y desde hace tres años destinó a un grupo de 15 hombres para atacar uno de los pilares de la protección de Cano. Con infiltrados en diferentes zonas del Cauca, los hombres de la Dipol lograron consolidar un trabajo de fuentes que empezó a arrojar datos fundamentales. Gracias a esa labor, entre 2009 y 2010 se lanzaron operaciones que permitieron prácticamente minar el frente 6 de las Farc, comandado por Miguel Ángel Pascuas, alias Sargento Pascuas, uno de los jefes históricos de las Farc. Esa labor de infiltración y manejo de informantes también permitió que la inteligencia de la Policía 'cazara' a siete jefes guerrilleros de otras estructuras que conformaban el CCC. Los datos recolectados por los hombres de la Dipol a lo largo de esas operaciones llevaron a que los esfuerzos se concentraran en un hombre que era fundamental para Cano. Se trataba de Arquímedes Muñoz, alias Jerónimo Galeano, responsable de la seguridad del máximo jefe de las Farc y considerado la mano derecha del comandante. En marzo de este año, gracias a las labores de inteligencia, Galeano cayó cerca al municipio de Aipe, Huila, y su lugar fue ocupado por Édgar López, alias Pacho Chino. Este guerrillero era una especie de leyenda dentro de las Farc ya que fue quien planeó y ejecutó en 2002 el secuestro de los 12 diputados de la Asamblea del Valle. Esa acción lo catapultó en las filas guerrilleras. Al punto que, tras la muerte de Jerónimo Galeano, Pascuas y Pablo Catatumbo le encomendaron la misión de ser el nuevo encargado de la seguridad de Cano. Para ese momento la Dipol ya llevaba varios años tras Pacho Chino y seguía paso a paso sus movimientos. Con los datos exactos de por dónde se movía y cómo custodiaba a Cano, la Policía empezó a trabajar e intercambiar información con el Ejército, que de forma paralela venía adelantando desde hacía tres años una serie de operaciones fundamentales para acorralar a Cano (ver el artículo 'Cacería de tres años').

Hace dos meses empezó la etapa final de la cacería a Cano. La intensa presión que las tropas del Ejército venían ejerciendo sobre él hizo que Pacho Chino lanzara una dura ofensiva sobre Toribío y otros municipios del Cauca con el fin de hacer que los militares se concentraran en contener esos ataques y así bajar la presión, algo que no ocurrió. El 26 de octubre, la Dipol le confirmó al Ejército que uno de sus mejores y más veteranos informantes había confirmado que Pacho Chino se había instalado cerca de Páez, Cauca. Era casi obvio que en el sitio estaba también Cano.

El jueves 27 viajó desde Bogotá una comisión del CTI hasta Popayán como parte del apoyo, y quedó a la espera de que los militares lanzaran la operación de ataque programada para el día siguiente. El clima jugó en contra y por momentos se pensó que una vez más Cano se escaparía. Pasaron varios días antes de que los helicópteros pudieran despegar. Solo hasta el viernes 4 de noviembre el clima permitió dar vía libre a la etapa final de esta larga cacería. A las siete de la mañana de ese día, una flota de cuatro aviones Super Tucano de la FAC despegó desde la base Marco Fidel Suárez rumbo al campamento; 25 minutos más tarde soltaron la primera tanda de ocho bombas de 500 libras. En ese primer bombardeo murió alias el Zorro, quien durante 14 años fue el radio operador de Cano. También cayó Patricia, la compañera sentimental del jefe de las Farc. Minutos más tarde, hacia las ocho de la mañana, más de una docena de helicópteros Black Hawk que transportaban a miembros de las Fuerzas Especiales del Ejército, que hacen parte del Cecoe, sobrevolaban el lugar.

Los militares descendieron por sogas y formaron un cerco alrededor del campamento. Guerrilleros del frente 6 que hacían parte del anillo exterior empezaron a repeler el ataque con fuego nutrido. Dos helicópteros recibieron disparos de una ametralladora calibre punto 50. La intensa balacera hizo imposible que en un primer momento los militares llegaran hasta el corazón de donde se refugiaba Cano. Fue necesario solicitar un segundo bombardeo. Cuando terminó hubo unos minutos de silencio y los militares que estaban más cerca del campamento se apresuraron a copar el lugar. Allí encontraron esparcidos los cuerpos de nueve subversivos. Para su sorpresa también hallaron con vida a alias el Indio Efraín, uno de los hombres de seguridad de Cano. Esparcidos en el lugar los uniformados encontraron siete computadores, 39 USB y 24 discos duros, una ametralladora punto 50, una ametralladora M60, 194 millones de pesos, dólares, euros y otras monedas extranjeras. Mientras los militares que se encontraban en los anillos exteriores se trenzaban en una violenta balacera que duró varias horas, sus camaradas que estaban en el campamento buscaban afanosamente a Cano. En un rincón encontraron sus gafas, sus botas, su billetera y algo de su ropa. Cuatro cuerpos más aparecieron, pero no había rastro del comandante de las Farc.

Hacia el mediodía emprendieron una búsqueda más organizada y minuciosa. En una de las pocas partes planas del lugar, un soldado vio un cuerpo sin vida con varios impactos de bala. El capturado Indio Efraín les confirmó a los militares que se trataba de Cano. Al comienzo dudaron, pues se trataba de un hombre sin la reconocida y nutrida barba de Cano. Hacia las cuatro de la tarde, cuando los combates amainaron, los militares lograron sacar el cuerpo en un helicóptero hasta el municipio de Suárez, en donde habían instalado uno de los puestos de mando de la operación. Hasta ese momento no había certeza de que se tratara de Cano. Hacia las siete de la noche, el cuerpo fue transportado hacia Popayán, en donde esperaba la comisión del CTI. Tras los cotejos dactilares de rigor, los peritos confirmaron que efectivamente se trataba del comandante de las Farc. Una cacería de más de tres años y una operación de más de dos meses habían culminado con la muerte del máximo comandante de las Farc, como tarde en la noche lo anunciaron oficialmente el presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

Publicado en Semana. Sábado 5 Noviembre 2011