Los perseguidos de Mancuso en Córdoba

Antes de montar el Bloque Catatumbo, en Norte de Santander, el ex jefe paramilitar ordenó asesinatos, desapariciones y robo de ganado en las fincas de su natal Córdoba.

mancuso2Mancuso aceptó 148 hechos de desaprición, desplazamiento forzado y homicidio. Foto: SemanaSalvatore Mancuso se unió a las Autodefensas de Córdoba y Urabá, Accu, de los hermanos Castaño en 1995 y durante esos primeros años en el grupo paramilitar delinquió en la costa caribe, en especial en Córdoba, departamento en el que nació.

En 1999 Mancuso se fue a Norte de Santander para conformar el Bloque Catatumbo de las Auc, pero sus víctimas indican que hombres bajo su mando siguieron delinquiendo en Córdoba.  En total el desmovilizado tendrá que responder por crímenes que cometió en ocho departamentos del país.

En versión libre desde la cárcel de Virginia en Estados Unidos, el ex jefe paramilitar aceptó delitos de homicidio, desaparición y desplazamiento forzado en los departamentos de la costa, mientras dirigió en lo que se llamó Bloque Córdoba. Las víctimas estuvieron presentes desde Barranquilla, Santa Marta y Montería.

El ex paramilitar admitió su culpa en la mayoría de los hechos, pues quienes fueron los victimarios directos eran hombres que estaban bajo su mando. Sin embargo, Mancuso se negó a responsabilizarse de algunos casos que no han sido confesados por los desmovilizados a su cargo en Justicia Paz. El mayor problema fue para las personas cuyos victimarios están muertos, pues los hechos no han sido confesados y el acceso a la verdad es muy limitado.

La Fiscalía ha priorizado el proceso de Salvatore Mancuso en Justicia y Paz, pues es responsable más de 45.000 casos de desplazamiento y 10.000 desapariciones forzadas. Además, 272 desmovilizados que están postulados a la justicia transicional estuvieron a su mando y podrían acogerse a sentencia anticipada con su condena. 

En la jornada de versión se trataron 148 hechos del Bloque Catatumbo y Bloque Córdoba.

La “limpieza social” en Tierralta
En la versión libre, Salvatore Mancuso se empeñó en señalar que en su organización no existían políticas de “limpieza social” y que los paramilitares que estaban a su cargo solo asesinaron cuando las personas eran señaladas por ser supuestas colaboradoras de la guerrilla. Sin embargo, los casos expuestos por las víctimas demuestran todo lo contrario.

Las víctimas de Tierralta contaron que en 1996 los paramilitares asesinaron a cuatro trabajadoras sexuales del barrio 19 de marzo, más específicamente en un lugar conocido como calle del puerto. En todos los casos los crímenes ocurrieron a plena luz del día y dejaron los cuerpos tirados en la calle. Todos los pobladores coinciden en que sabían que los asesinos eran paramilitares y los mismos desmovilizados reconocer que las ordenes las dio Mancuso.

Sin embargo, Mancuso dijo no recordar estos crímenes ni los nombres de las víctimas. Dijo que para la época ordenó unos asesinatos porque los guerrilleros luego del combate se escondían en los bares.  

Otro caso fue el de un joven de 21 años asesinado en Tierralta por los paramilitares cuando se declaró abiertamente homosexual. Según relató su mamá, lo mataron el 13  de mayo de 1999 en el barrio Paraíso y su madre alcanzó a ver al paramilitar que cometió el crimen. Poco antes de su muerte, ‘los paras’ habían matado a su pareja.

El desplazamiento y hurto de ganado
Los dueños de ganado de los municipios de Puerto Libertador y Moltelíbano en Córdoba también fueron víctimas de los paramilitares de Mancuso, sobre todo en 1999. El ex jefe paramilitar reconoció que ordenó robar el ganado en esas zona porque supuestamente la guerrilla podría abastecerse con el. Lo cierto es que los animales pasaron a ser fuente de financiación del grupo paramilitar y nunca fueron regresados.

En el corregimiento de Tierradentro, en Montelíbano, varias víctimas contaron que cuando su ganado fue hurtado quisieron hablar con Salvatore Mancuso, pero fueron amenazados por los paramilitares de la zona, razón por la que salieron desplazadas y dejaron sus fincas abandonadas.

“Yo llegué a tener más de 210 reses. Pero un día vinieron los paracos con armas y se lo llevaron todo, dijeron que era orden del ‘patrón’, de Mancuso,  cuando quise reclamar me dijeron que si seguía molestando me mataban a mí y a mi familia”, relató una de las víctimas presentes.

Otras de los afectados relataron hechos ocurridos en 2001 en estos mismos municipios, es decir que ocurrieron tres años después de que Mancuso se fue a Norte de Santander a dirigir el Bloque Catatumbo. Las víctimas que los paramilitares seguían respondiendo a sus órdenes.