Mancuso sigue guardándose secretos

Aunque el paramilitar habló de cómo llegó a Norte de Santander y del cobro de ‘impuestos’ al narcotráfico, se negó a dar más detalles sobre los supuestos nexos con Álvaro Uribe. Dijo que no tiene garantías ni seguridad para su familia.

El ex paramilitar sigue su proceso desde una cárcel en Estados Unidos. Foto Semana.En varias oportunidades Salvatore Mancuso, ex jefe militar de las Auc y tercero después de los hermanos Carlos y Vicente Castaño, ha dicho que tiene todavía ‘secretos’ por contar pero que “no hay garantías”, refiriéndose a la seguridad de su familia. Extraditado a Estados Unidos dijo mediante comunicación por videoconferencia a una sala de versión libre en Bucaramanga que sabe de una reunión realizada en 2001 en la que se acordó el apoyo de los paramilitares a la primera campaña del ex presidente Álvaro Uribe.

“Estábamos de acuerdo con los planteamientos ideológicos y las políticas de Uribe”, dijo Mancuso, explicando que las Auc no habían encontrado una respuesta de los gobiernos de Ernesto Samper y Andrés Pastrana para acordar la paz. “Nosotros comenzamos a visualizar los planteamientos de Uribe desde que él fue gobernador (de Antioquia, 1995-1997). Durante su mandato no tuvimos problema con la Gobernación ni con los militares del departamento”, señaló.

Cuando la Fiscalía le preguntó cómo o quién sirvió de enlace para acercarse Uribe, Mancuso respondió que fue por medio de su entonces secretario de Gobierno. “Decidimos apoyar a Uribe y los acercamientos los hicimos por medio de Pedro Juan Moreno”, respondió el ex paramilitar. Moreno murió en febrero de 2006 cuando se movilizaba en un helicóptero por el Urabá. El general (r) Rito Alejo del Río, quien fue comandante de la Brigada 17 en esta región e investigado por el asesinato de un sindicalista, dijo durante el juicio que la muerte de Moreno no fue un accidente.

La Fiscalía volvió a preguntarle a Mancuso sobre si hubo una reunión y el ex paramilitar respondió: “Esto tiene más de fondo… pero no tengo las certezas jurídicas, por eso siempre he hablado de las generalidades. Eso ocurrió a finales de 2001 o principios de 2002. Fue en la Finca Cinco Tres… (silencio) Llevo años pidiendo garantías (para hablar)”. Al finalizar, la Fiscalía le indicó que durante el juicio puede expresar sus preocupaciones ante los magistrados de Justicia y Paz.

Durante la versión libre, Mancuso contó otros detalles que la Fiscalía abordará a finales de julio de 2012 durante el juicio en los Tribunales de Cundinamarca.

“Fue para cooptar al Estado”
Las Autodefensas de Córdoba y Urabá, Accu, de los hermanos Carlos y Vicente Castaño no solo tuvieron un plan para propagarse por el país sino que diseñaron un proyecto para tener sus cuotas políticas en los gobiernos local, regional y nacional.

Según Mancuso, se llamó Clamor Campesino Caribe y apareció a finales de los años 90. “Fue direccionado para incidir en el poder local, en el movimiento nacional, para solucionar los problemas del campesinado... Con esta estructura política fuimos cooptando el Estado”, dijo.

Sin más detalles, el ex paramilitar señaló que desde comienzos de esa década ya venían “participando en política” y lo que hicieron fue comenzar con este movimiento que luego dio origen a Urabá Grande, Unido y en Paz, el proyecto con el que Freddy Rendón Herrera alias ‘El Alemán’, ex jefe paramilitar del Bloque Élmer Cárdenas en el Urabá chocoano, logró ganar alcaldías y conseguir curules en concejos, la Cámara de Representantes y el Senado.

La ruta hacia el Catatumbo
Como estrategia para expandir las Autodefensas de Córdoba y Urabá hacia otras zonas del país, a finales los 90 los hermanos Castaño le ordenaron a Mancuso llevar grupos de paramilitares desde Córdoba hacia el resto de la Costa Caribe y Norte de Santander.

Para llegar al Catatumbo, en la frontera con Venezuela, los paramilitares hicieron un recorrido en ocho camiones y con varias paradas siguiendo esta ruta explicada por Mancuso: salieron de Tierra Alta, pasaron por el Parque Nacional de Paramillo donde se concentraron 220 hombres y llegaron hasta el kilómetro 15 donde hay una intersección.

Allí siguieron el camino por Planeta Rica, por la ruta hacia Cartagena, pasaron por Pueblo Nuevo, Sahagún y Chinú hasta llegar a Sincelejo, Palmitos, Sucre, Ovejas y Carmen de Bolívar. Luego pasaron por Plato, El Difícil, Ariguaní, Bosconia, Curumaní, Pelaya y Aguachica, donde tomaron la vía que los condujo a Ocaña, Río de Oro, Ábrego y Sardinata. Este fue el último paso para llegar hasta Tibú, en Norte de Santander.

Según el relato del ex jefe paramilitar, los 220 paramilitares pasaron por varios municipios de Córdoba, Sucre, Bolívar, Magdalena, Cesar y Norte de Santander a cargo de Armando Alberto Pérez alias ‘Camilo’, un ex capitán del Ejército que se escapó de una prisión militar con ayuda de los paramilitares y que fue el segundo de Mancuso.

“Alias ‘Camilo’ tenía autonomía para modificar la ruta e instrucciones de que se presentaran como militares. Él tenía los teléfonos de los comandantes de la zona para no tener problemas”, recordó el ex jefe paramilitar.

Cuando la Fiscalía le preguntó cómo se financió la llegada del grupo a Norte de Santander, Mancuso respondió que los dineros provenían de las arcas de los Castaño. “A mí me lo enviaban todo desde el Urabá. Todo se manejaba en efectivo. Mensualmente Vicente Castaño revisaba las cuentas y me entregaba el dinero que hacía falta”, dijo.

Mancuso calculó que solo en fusiles los Castaño destinaron $2 mil millones de pesos. “Un fusil costaba entre $10 y $12 millones de pesos. Y todos los 200 hombres iban armados”, dijo, sin contar que la tropa llevaba ametralladoras, lanzagranadas, pistolas y prendas militares.

En el grupo iban ex integrantes del Ejército Popular de Liberación, Epl, que se habían desmovilizado en 1991 pero que decidieron sumarse a los Castaño. Entre ellos estuvieron Dairo Antonio Úsuga alias ‘Mauricio’, Juan de Dios Úsuga alias ‘Giovanny’, Enrique López alias ‘Omega’, y Roberto Vargas alias ‘Marcos Gavilán’. Este último y alias ‘Mauricio’ hacen parte en la actualidad de las llamadas bandas criminales o bacrim.

Mientras Mancuso se hacía a cargo del naciente Bloque Catatumbo y del Bloque Córdoba, encargó a otros jefes paramilitares de los nuevos grupos de las Auc en la Costa Caribe. A Edward Cobos Téllez alias ‘Diego Vecino’ y Rodrigo Mercado Pelufo alias ‘Cadena’ les entregó en 1999 el Bloque Héroes de los Montes de María, y a principio de 2000 designó a Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40’ como jefe del Bloque Norte.

El negocio de la droga
Según Mancuso, el Bloque Catatumbo no tuvo laboratorios propios para el procesamiento de cocaína sino que autorizó a narcotraficantes para que instalaran las ‘cocinas’ y a cambio, el grupo paramilitar recibía un porcentaje. Tampoco, dijo, tuvieron cultivos propios. Lo que hicieron fue cobrarle a los campesinos por lo producido.

“No éramos productores porque no éramos narcotraficantes. Éramos un grupo contrainsurgente”, respondió Mancuso, quien está preso en una cárcel en Virginia, Estados Unidos, por narcotráfico.

Según el ex jefe paramilitar, el Bloque controló 105 fincas donde los campesinos sembraban coca. Durante el período en que estuvieron en el Catatumbo, entre 1999 y 2004, cobraron extorsiones a por lo menos 199.600 kilogramos de base de coca que se produjo en la región. “Para mantener la guerra cobramos de a $800 mil o $1 millón de pesos por cada kilo”, dijo Mancuso.

Los cobradores eran llamados ‘Los Azules’ y estuvieron en la zona entre julio y agosto de 1999. Para recaudar más dinero, el Bloque cambió de estrategia y ofreció el ‘servicio’ de procesamiento llevando la base de coca hasta La Caucana, donde Ramiro Vanoy alias ‘Cuco Vanoy’, jefe del Bloque Mineros en el Bajo Cauca, les prestaba las ‘cocinas’ para el procesamiento.

Más tarde el Bloque decidió “no poner más en riesgo esa base de coca”, explicó Mancuso, y decidieron que su principal fuente de financiación, por cuenta del narcotráfico, iba a ser Gerson Álvarez alias ‘Kiko’, un narcotraficante al que le cobraron ‘impuestos’ por instalar un laboratorio y por cada kilo de base de coca o cocaína que se producía y comercializaba en la región.

Antes de la desmovilización en 2004, Mancuso dijo que le vendieron el último cargamento al narcotraficante Fabio Ochoa Vasco. “Fueron 8 mil kilogramos de cocaína pero le aclaramos que hasta ahí iba nuestra responsabilidad. Que si él decidía guardar mil o dos mil kilogramos para comercializar después, no era nuestra responsabilidad”, reiteró el ex jefe paramilitar, explicando que para desmovilizarse el grupo tenía el compromiso de no seguir delinquiendo.

Según Mancuso, para 2004 había más coca cultivada en Córdoba que en el Catatumbo. “Para esa época en Córdoba había 15 mil hectáreas de coca, mientras en Catatumbo había menos de 5 mil hectáreas”, dijo el ex jefe paramilitar.

El episodio Caracas
Antes de terminar la primera jornada de versión libre, la Fiscalía le preguntó a Mancuso qué tan cierto era que un grupo de políticos y militares venezolanos se habían reunido con él para planear el asesinato del presidente Hugo Chávez.

Mancuso respondió que no realizó ninguna reunión, pero que un par de políticos y un coronel venezolano lo buscaron en Córdoba.

“Yo los mandé donde Carlos Castaño y él les dijo que no, que se fueran. No sé si ‘Camilo’ aceptó eso”, respondió el ex jefe paramilitar.

La versión libre en Bucaramanga continuará hasta el 29 de junio de 2012. Durante esos días la Fiscalía busca esclarecer algunos detalles para continuar con el juicio que seguirá a finales de julio de 2012 en los Tribunales de Cundinamarca.