Farc y explosivos, una combinación que siembra terror

Un informe de la Fiscalía de Justicia y Paz da cuenta de cómo ese grupo guerrillero ha utilizado explosivos no convencionales para infundir temor, afectar a la población civil y enfrentar a la Fuerza Pública.

Después del fallido proceso de San Vicente del Caguán las Farc incrementaron sus ataques con artefactos explosivos improvisados. Foto: archivo Semana.Uno de los puntos clave del Derecho Internacional Humanitario es la prohibición de armas no convencionales, puesto que éstas pueden afectar de manera indiscriminada y no controlada, a combatientes y a civiles que no hacen parte de las hostilidades. Esa es, quizás, una de las restricciones que más infringen los grupos guerrilleros de Colombia, y en mayor número, las Farc.

VerdadAbierta.com tuvo acceso a un informe que la Policía Judicial preparó para la Fiscalía de Justicia y Paz, en el que detalla cómo las Farc se saltan esa norma, al emplear artefactos explosivos no convencionales como arma de ataque y como medio para perpetrar actos terroristas.

Entre 2003 y 2012, según datos del informe, a las Farc se les atribuyen 3.274 actos terroristas, en los que derribaron torres de energía eléctrica, atacaron oleoductos de Ecopetrol, volaron puentes y vías, y de paso también asesinaron miembros de la Fuerza Pública y dañaron bienes de la sociedad civil. (Vea gráfico interactivo al final del artículo).

Tal vez uno de los hechos más graves que ocurrieron el año pasado fue el ataque al municipio caucano de Toribío en el mes de julio. En esa ocasión, los explosivos hechizos que los guerrilleros les lanzaron a los policías que estaban atrincherados dentro del casco urbano, destruyeron el centro de salud, dañaron 120 casas, dejaron 11 heridos y causaron el desplazamiento de 500 personas.

En el informe citan a un oficial del Ejército que es experto en explosivos y explica que en medio de su Plan Renacer, ese grupo guerrillero estableció el aumento de acciones terroristas contra la Fuerza Pública y los activos del Estado. Por lo anterior, usan “explosivos como herramienta útil y efectiva para neutralizar la contundencia de las tropas y evitar el desgaste de las mismas. Se denota la necesidad de demostrar capacidad armada y así evitar que se genere ante la opinión pública nacional e internacional el debilitamiento de la estructura”, indicó el oficial.

Sin especificar el número de bajas de miembros del Ejército, en el documento se indica que “la afectación a las tropas en el año 2012 (asesinados y heridos) a la fecha, se ha evidenciado un incremento con respecto al año anterior (2011), lo que indica que esta modalidad le permite al rival obtener mayor efectividad en sus acciones sin exponer sus estructuras (economía de fuerza), prolongando su derrota por parte del Ejército Nacional”.

Pero en medio de esa estrategia de confrontación ilegal, la sociedad civil también ha tenido que aportar su cuota de muertos y heridos. Por ejemplo, el pasado 4 de abril, el Programa Presidencial Para la Acción Integral Contra las Minas Antipersona, reveló que el 40 por ciento de las víctimas de minas antipersonal entre 1990 y febrero de 2013, corresponde a personas ajenas al conflicto armado.

En el informe se destaca que a partir del año 2002, tras los fallidos diálogos de paz que instauró el expresidente Andrés Pastrana con las Farc en San Vicente del Caguán, este grupo guerrillero implementó de manera generalizada el uso de artefactos explosivos irregulares como arma de guerra y herramienta para cometer actos terroristas.

Precisa que las negociaciones “fueron aprovechadas por las Farc para recibir entrenamiento por parte de grupos terroristas extranjeros como Euskadi Ta Aztakazuma (ETA) y el Ejército Republicano Irlandés (IRA), lo que explica que con la ruptura de negociaciones en 2002, el uso de estos artefactos explosivos haya cobrado mayores dimensiones”.

El informe también se sustenta con información obtenida a raíz del proceso de justicia transicional conocido como Justicia y Paz. Ante un fiscal de ese sistema, un desmovilizado del Frente 25 que delinquió en Tolima, contó en detalle cómo los subversivos construyen sus cilindros bomba, también conocidos como tatucos.

El desmovilizado relató que en 1999 empezaron a usar cilindros bomba y que aprendieron a armarlos por medio de unos catálogos que sus superiores les enviaron. Agregó que la primera toma guerrillera que realizaron con cilindros en Tolima fue en Dolores, y que a esa le siguieron las tomas de La Alpujarra, La Arada y El Prado.

Por último, en el informe se destacan algunos actos de terrorismo que presuntamente cometieron las Farc,  los cuales fueron documentados con archivos digitales encontrados en el computador del 'Mono Jojoy'.

En los documentos se mencionan planes de atacar a miembros de la Fuerza Pública y guarniciones militares con explosivos; y también se reconocen varios atentados terroristas como el ataque a la sede de Inteligencia de la Policía de Cali en febrero de 2009, un ataque con carro bomba en Buenaventura en el que murieron agentes judiciales y de la Policía, el atentado a Caracol Radio en agosto de 2010, entre otros.

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