'Paras' se contradicen en casos de Mapiripán y Caño Jabón

Versiones entregadas por los exparamilitares dejan en evidencia que no se ha contado toda la verdad y que hay responsables que no han sido judicializados y están libres.
    
De izquierda a derecha, los exjefes paramilitares de los Llanos Orientales Jorge Humberto Victoria Oliveros, alias 'Don Raúl'; José Baldomero Linares, alias 'Guillermo Torres'; y Manuel de Jesús Pirabán, alias 'Pirata', durante la versión libre ante la Fiscalía en Bogotá. Foto: Prensa Fiscalía.  

¿Quiénes ayudaron a coordinar las masacres de Mapiripán y Caño Jabón? ¿Qué militares fueron cómplices de las atrocidades cometidas por los paramilitares? ¿Qué tuvo que ver el ‘zar’ de las esmeraldas Víctor Carranza en la llegada de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) a los Llanos Orientales? ¿Quiénes financiaron el traslado de paramilitares de Antioquia a los Llanos y su sostenimiento en la región?

Estas preguntas y muchas otras quedaron planteadas en una diligencia de versión libre realizada durante cuatro días en la que participaron 15 exparamilitares desde las ciudades de Montería, Bogotá y Medellín. El propósito de la Fiscalía 30 de la Unidad Nacional de Justicia y Paz fue reconstruir la forma en la que se planearon y organizaron las masacres de Mapiripán, que se llevó a cabo desde el 12 hasta el 21 de julio de 1997, y de Caño Jabón, perpetrada el 4 de mayo de 1998.

Para entender por qué ocurrieron ambas masacres, la Fiscalía le solicitó a los postulados que explicaran, cada uno desde su experiencia, la decisión de la llamada ‘Casa Castaño’ de enviar un grupo de hombres de las Accu a los Llanos Orientales con el fin de enfrentar a la guerrilla de las Farc y extender la presencia paramilitar en esa zona del país.

El silencio prolongado y la evasión de las preguntas de Jorge Humberto Victoria Oliveros, alias ‘Don Raúl’ o ‘Capitán Victoria’, un exmilitar que se entregó a las autoridades en diciembre pasado y quien se encargó de la unificación de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) y las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada (Acmv), fue uno de los inconvenientes para establecer la verdad de lo sucedido. Además, algunos de los postulados alegaron miedo y amenazas, por lo que no fueron precisos en sus versiones.

Primeros acercamientos
Inicialmente varios paramilitares hablaron de varias reuniones realizadas en 1997, conocidas como ‘conferencias’, en las que participaban representantes de diversos grupos paramilitares que operaban de manera independiente en algunas regiones del territorio nacional, las cuales se celebraron en el Urabá antioqueño.

Después de varios encuentros, se crearon las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), lo que quedó establecido en documentos que fueron expuestos por la Fiscalía como los primeros indicios para establecer la cercanía entre las autodefensas de los Llanos y las Accu.

Al preguntárseles sobre ese asunto, el primero en responder fue Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’. Según éste exjefe paramilitar, el 18 de abril de 1997 se reunieron en Tulapas, zona rural de Turbo, los hombres más cercanos a Carlos Castaño. Durante esta reunión, realizada en una finca conocida como ‘La 21’, se establecieron los estatutos propuestos por las Accu como base para lo que sería la organización de las Auc.

“En representación de la zona de los Llanos asistieron Pablo Elías Delgadillo, quien firmó como Ulises Mendoza, y Juan de Jesús Pimiento, alias ‘Juancho Pimiento’, quien firmó como Humberto Castro. Ellos fueron en representación de Clodomiro Agamez, que corresponde al sobrenombre con el conocíamos a Víctor Carranza”, explicó Rendón Herrera.

Según José Efraín Pérez Cardona, alias ‘Eduardo 400’, uno de los hombres que partió del Urabá hacia los Llanos, “los intermediarios del señor Víctor Carranza ante los Castaño, fueron Pablo Elías Delgadillo y Juancho Pimienta”, confirmando así lo dicho por Rendón Herrera.

Sin embargo, durante la versión libre, la Fiscalía leyó apartes de una declaración entregada meses atrás por Salvatore Mancuso desde una cárcel de Estados Unidos, en la que precisó que el envío de hombres a los Llanos obedeció a unos acuerdos con narcotraficantes: “tuvimos unas reuniones con ellos en las que pedían la presencia de las Accu. Decidimos mandar entonces a Arnoldo Vergara Trespalacios, conocido con el alias de ‘Bola de cacao’”.

Esta versión fue corroborada por Elkin Casarrubia Posada, alias ‘El Cura’, quien precisó que alias ‘Bola de cacao’ lo enviaron como financiero, “para que le cobrara los impuestos a las personas que trabajaban con el narcotráfico”. Al respecto, se hizo referencia de Néstor López, a quien le decían ‘El Enano’, y de Mario Zambrano, alias ‘Mario Baraco’.

Sobre ellos, José Baldomero Linares Moreno indicó que había oído hablar “como compradores de coca”. Por su parte, Manuel Pirabán recordó que “Zambrano apoyó la entrada de las Accu a los Llanos; también estuvo involucrado Néstor, él tenía unas cocinas en San Martín”.

¿Obligatorias o voluntarias?
Emiro Pereira Rivera explicó que para crear un grupo que se conformó en la población de Paratebueno, Benigno Santamaría, Néstor López, Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’ y dos más, conocidos con los alias de ‘Chatarrita’ y ‘Quemado’, pagaron inicialmente 200 millones de pesos y luego 50 millones cada uno. El objetivo de crear estos grupos era, según Victoria, “controlar la cordillera central y contrarrestar la presencia de la guerrilla”.

Otro de los contribuyentes referenciado fue Nevio Echeverri, exgobernador de Guaviare (2001-2003), quien fue nombrado por Pereira Rivera. Según él, “tenía liquidez y nos dijeron que nos podía colaborar con plata para armar el grupo de Paratebueno”. Este exfuncionario no era desconocido para los jefes las Accu, pues según alias ´Monoleche´, era conocido de Carlos Castaño. “Él quería mejorar la ganadería y la genética del ganado que tenía con el de los Llanos. Además quería comprar unas tierras. De eso quedó encargado Héctor Germán Buitrago, alias ‘Martín Llanos’”.

Para la Fiscal no es claro cómo alias ‘Don Mario’ pagó para que los paramilitares se asentaran en esta región del país sabiendo que él pertenecía a la estructura de las autodefensas. Lo que narraron diferentes postulados es que alias ‘Don Mario’ representó a Néstor López y pagó en algunas ocasiones por él.

El tema de los “tributos” fue uno de los más debatidos y sobre el cual no hubo acuerdo entre los exparamilitares. Victoria afirmó que “se les exigió que pagaran una suma que permitiera financiar la llegada del grupo de las Accu”. Según Linares Moreno, “la colaboración fue obligada”.

No obstante, Pereira Rivera y Pirabán se refirieron a estos aportes como contribuciones voluntarias que habían hecho estos hombres luego de que la labor de inteligencia que hiciera Victoria y varios de sus hombres demostrara que “tenían solvencia económica”.

Víctor Carranza, centro del debate

“La presencia de Víctor Carranza ha sido simultánea en todo lo que tiene que ver con la historia de lo que pasó en Mapiripán”. Así lo afirmó la Fiscalía, después de varias intervenciones en las que algunos postulados confirmaron que el esmeraldero conocía a los jefes paramilitares y además les prestaba ayuda. Sin embargo, buena parte de lo afirmado por unos postulados fue negado por otros.

Uno de los primeros en hablar fue Victoria: “Me reuní con Carranza. Lo conocí cuando íbamos a crear el grupo de los Llanos. Vicente me dijo que allá había dos grupos de autodefensas: uno llamado ‘Los Buitragos,’ que estaba a cargo de 'Martín Llanos';  y otro conocido como ‘Los Carranceros,’ comandado por José Baldomero Linares Moreno, alias ‘Guillermo Torres’, y según este excapitán, financiado por Víctor Carranza.

Una de las pocas veces que Vicente Castaño viajó a los Llanos fue para mediar en una guerra que había entre la familia de los “Felicianos” y los hombres de “Los Buitragos”. Alias ‘Monoleche’ precisó que la visita también tenía el propósito de “formar el grupo de Casanare y conversar con Héctor Buitrago”.

El viaje empezó en San Pedro de Urabá y tuvo una primera parada en Tarazá, donde se unió Ramiro Vanoy, alias ‘Cuco Vanoy’; luego se desplazaron a Puerto Boyacá, donde alias ‘Botalón’ los recibió y los acompañó hasta algún lugar de Cundinamarca, donde habían acordado verse con Luis Eduardo Cifuentes Galindo, alias ‘El Águila’. De allí tomaron un helicóptero hacia los Llanos, pero el viaje tuvo que aplazarse por un día por problemas aéreos.

Según alias ‘Monoleche’, escolta de Vicente Castaño, “el piloto que nos iba a sacar de Cundinamarca para los Llanos era del señor Víctor Carranza. Yo sé esto porque alias ‘Cuco Vanoy’ era muy amigo de él y por eso fue que nos prestaron ese helicóptero”.

Esta no fue la única vez que se habló de los helicópteros que supuestamente habría facilitado Carranza a la organización paramilitar. Victoria Oliveros, alias ‘Don Raúl’ o ‘Capitán Victoria’, también dijo que en los primeros días que estuvo en los Llanos coordinando la creación de los grupos “hicimos un reconocimiento aéreo de la zona de Caño Jabón y Mapiripán en un avión que nos prestó Carranza”. Y agregó que uno de los contactos que le ayudó para poder reunirse con ‘Los Carranceros’ fue Ángel Gaitán Mahecha, muy allegado al reconocido esmeraldero, quien fue asesinado el 7 de septiembre de 2001 en la cárcel La Picota de Bogotá.

Esta versión conjunta permitió establecer que la mayoría de las operaciones realizadas en los Llanos por lo hombres que venían de Urabá se hicieron en compañía con integrantes de ‘Los Carranceros’ y de ‘Los Buitragos’, a quienes se les sumó una autodefensa independiente, llamada Grupo de San Martín, comandada por Manuel de Jesús Piraban, alias ‘Jorge’ o ‘Pirata’.

Además de operar de manera conjunta, tuvieron entrenamiento militar en octubre de 1997 un mes antes de la operación conocida como Caño Blanco. Según Elkin Casarrubia Posada, alias ‘El Cura’, un exparamilitar de Urabá que estuvo al frente de uno de los grupos en los Llanos, ese adiestramiento se realizó en una finca de Víctor Carranza conocida como El Brasil.

Este panorama pareciera no dejar dudas sobre la implicación que tiene el empresario esmeraldero con la organización paramilitar liderada por Carlos Castaño. Sin embargo, luego de permanecer callado durante dos días de versiones, José Baldomero Linares, quien fue señalado como el comandante de la estructura de “Los Carranceros” y de ser el representante del Carranza, expresó su rechazo a todas las acusaciones que hicieron los demás versionados.

“Yo no entiendo por qué están diciendo que “Los Carranceros” era un grupo de Víctor Carranza. Yo nunca le presté vigilancia a ese señor, ni mucho menos tuve relaciones con él. Nunca fuimos a contarle sobre las operaciones que íbamos a hacer. Además ese grupo lo creé yo el 18 de noviembre de 1994”, afirmó, en tono ofendido, el excomandante paramilitar.

Baldomero aseguró que “la finca donde supuestamente se hizo ese reentrenamiento, que dicen que era de Carranza, eso es mentira porque esa finca estaba abandonada. Lo mismo pasa con el nombre de “Los Carranceros”. A todos los que hayan trabajado en fincas del señor Carranza les dicen carranceros, por eso nos decían así, pero no porque fuéramos contratados o pagados por Víctor Carranza”.

Los constantes señalamientos contra Carranza terminaron con la intervención de Jesús Ignacio Roldán, alias ‘Monoleche’, quien no sólo denunció que contra él hay amenazas de muerte al parecer por parte del empresario de las esmeraldas, sino que le pidió a Carranza que se desmovilizara: “De todo corazón se lo digo, que en vez de pensar ahora, que estamos hablando la verdad, cómo mandarnos asesinar, que don Víctor se desmovilice y se acoja a Justicia y Paz para que le cuente la verdad de todo lo que ha sucedido en los Llanos, porque si alguna persona sabe de todas las guerras, de todo lo que ha pasado en los Llanos, es el señor Víctor Carranza”.

A esta petición se le unió Fredy Rendón Herrera, quien denunció que tanto él como alias ‘Monoleche’, alias ‘El Cura’ y otros desmovilizados han sido amenazados al parecer por parte de emisarios de Carranza para que no lo vinculen con las Auc.

En Urabá se prepararon las tropas

       
 Foto: Semana      

Una de las sorpresas de esta versión conjunta fue la presencia de Manuel Arturo Salóm Rueda, alias ‘JL’, quien no está postulado a los beneficios de la ley de Justicia y Paz, pero que por su conocimiento como instructor militar del grupo de hombres que salió de Urabá para los Llanos, participó, por voluntad propia, durante la diligencia para contar lo que sabía.

Fue él quien explicó que “me pusieron a entrenar un grupo grande de muchachos. Yo no sabía que iban para los Llanos, sólo sabía que había que entrenarlos en la parte militar por mi lado; alias ‘Doblecero’ les dio la parte política junto con alias ‘Estopín’”.

Luego del entrenamiento en la escuela conocida como ‘La 35’, llevaron a Necoclí a 87 hombres, de donde se suponían tenía que salir para los Llanos a bordo de dos aviones, un DC-3 y un Antonov 32, pero esta última aeronave era muy grande y no pudo aterrizar en esta localidad, lo que obligó a los paramilitares a trasladar al grupo al aeropuerto Los Cedros, de Carepa.

En el DC-3 enviaron el armamento y el material de intendencia. Las provisiones las tuvieron que dejar porque el Capitán del avión dijo que era mucha carga para el avión. Mientras tanto los hombres que habían llegado uniformados, tuvieron que esperar que compraran ropa en Turbo para vestirse de civil.

“Nos tocó sacar a las tropas hacia el aeropuerto de Carepa, donde los estaba esperando el otro avión”, narró alias ‘Pedro Bonito’. La tensión se hizo evidente luego que los postulados no explicaron de manera convincente cómo hicieron para transportar 87 hombres, con armamento y material de intendencia, ante los ojos de la Policía y el Ejército, desde Necoclí a Carepa.

Tanto Hasbún como Rendón Herrera argumentaron que fueron otros exparamilitares y que no conocieron cómo se hicieron los contactos. Según Hasbún, este tipo de alianzas eran naturales, pues “muchas veces la coordinación era para salvarle la vida a los policías. Nuestra relación se debe a que compartíamos un mismo enemigo: la guerrilla”. Rendón Herrera explicó que “al comandante de la Policía de Necoclí no se le dijo que íbamos a sacar un cargamento ni que se iban a transportar 87 hombres. Sólo le advirtieron que no se acercara a la zona de la Bomba y que más bien se quedaran en la Estación”.

Con el Ejército no había mucho qué hacer, afirmó alias ‘El Alemán’ “con ellos no hubo coordinación porque no había tropas del Ejército. Nosotros le solicitamos al gobierno que por favor pusiera Ejército en varios corregimientos que no tenían porque allá no había nadie. Por eso era fácil pasar los hombres sin levantar sospechas. Desde Necoclí hasta Mutatá pasábamos en carro con armas y nunca tuvimos problemas”.

Manto de duda sobre la Fuerza Pública
Uno de los interrogantes que quedó sin resolver tiene que ver con quién fue el encargado de coordinar la salida de las tropas del Urabá hacia los Llanos. En parte se debe a que el ‘Capitán Victoria’, quien según ‘Mancuso’ y ‘El Alemán’ era el coordinador de esta operación, evadió la pregunta que en repetidas ocasiones le hizo la Fiscalía.

De otro lado, en el caso específico de la movilidad de las tropas entre Necoclí y Apartadó, los excomandantes Hasbún y Rendón Herrera sólo reconocieron haber coordinado con la Policía de Necoclí para que no interfirieran con el desplazamiento de los 87 hombres.

Según Rendón Herrera “Carlos Correa, que era el comandante para ese tiempo, tenía un acuerdo con la Policía que coordinaba con encargado de los urbanos: les avisábamos que no salieran del casco urbano hacia ningún corregimiento porque íbamos a estar por ahí. Para sacar a los muchachos se les advirtió que no hicieran patrullaje ni en el aeropuerto ni el sector de La Bomba”.

Hasbún aseguró que nunca realizó pagos a las autoridades, no había ningún tipo de mensualidad porque el tema con militares y policías era más “un tema personal” con los comandantes. Sin embargo, Hasbún confesó que cuando estaban en el aeropuerto de Los Cedros, alias ‘Michael’, quien era el segundo al mando del Frente Arlex Hurtado, le pidió 3 millones de pesos, según él “para cuadrar algo con las autoridades y así no tener problemas con los muchachos que iban para los Llanos”.

Otra de las contradicciones en las que se vio envuelto Hasbún tiene que ver con la afirmación de que en el aeropuerto Los Cedros, de Carepa, no había presencia del Ejército. Momentos más tarde afirmó que “esa plata creo que era para el coronel Jorge Eliécer Plazas, quien fue el encargado de coordinar la salida de las tropas desde Los Cedros. Cuando yo llegué allá, me encontré a Don Diego (así se conocía al Coronel Plazas) con alias ‘Michael”.

Al respecto alias ‘Monoleche’ afirmó que “Vicente Castaño nunca se reunió con nadie de la Fuerza Pública ni con los políticos”. Este trabajo, según él, era reservado para los comandantes de los frentes o de los bloques; como lo dijo Hasbún, “yo que era el comandante era el que tenía las relaciones con los generales y coroneles de la Fuerza Pública. Si no era yo era alias ‘Michael’, quien también recibía órdenes de Carlos Mauricio García Fernández, alias ‘Doblecero’ y de Vicente Castaño”.

Sin embargo, en el caso específico de la operación de Mapiripán, Hasbún aseguró que el encargado de hacer los vínculos y de organizar la logística con los militares y policías no fue él, sino alias ‘Michael’, quien, como casi todos los señalados por los exparamilitares como responsables en este caso, está muerto.

Pero otra versión entregó en esta audiencia Agustín de Jesús Sánchez Mejía, alias ‘Político’: “La Policía nos ayudó a empacar y nos decía que empacáramos rápido”. Esto mismo lo confirmaron José Ruperto García Quiroga, alias ‘El Gato’, Jesús Ramos Machado y Dúmar Jesús Guerrero Castillo, alias ‘Carecuchillo’, quienes hicieron parte del grupo de hombres que salió de Urabá en los aviones.

La Fiscal afirmó que tuvo que haber alguna coordinación con la Aeronáutica Civil no sólo porque el avión estaba parqueado en una zona inusual, sino porque cualquier avión que aterrice en un aeropuerto debe pedir permiso a la torre de control. Además, como ellos mismos lo narraron, el portero del terminal aéreo abrió las puertas de la pista para que entraran los buses con los hombres que cargaban el material de guerra. Sin embargo, nadie respondió por esta pregunta.

Respecto a las relaciones con los altos rangos militares como Rito Alejo Del Río se ha documentado en buena medida lo que han contando los exparamilitares. ‘El Alemán’ aseguró que este exgeneral, quien comandaba la Brigada XVII del Ejército en la zona, le ayudó a coordinar la salida de las tropas de Urabá para los Llanos, del mismo modo que lo hizo el coronel Lino Sánchez, quien había sido amigo de Victoria cuando éste pertenecía al Ejército.

Algunos postulados se refirieron a que tuvo que haber sido el ‘Capitán Victoria’ el que estableciera los contactos con el exoficial. Pero en repetidas ocasiones, el exparamilitar evadió la pregunta y sólo una vez respondió diciendo “yo no hablé ni me reuní con él mientras fue comandante de la Brigada XVII, sólo fui una vez a su casa y otra vez a la Brigada XIII. Hablamos de la salud, me pidió que me portara bien y que fuera muy correcto en mis apreciaciones. Nos unía la amistad por el hecho de que yo fui militar”.

Fue Mancuso quien afirmó que “de toda la relación con los militares se encargó Victoria, incluso porque él era un viejo amigo de Lino Sánchez, un coronel encargado”.

“Fueron muchas las reuniones que se hicieron con Rito Alejo, algunas coordinadas por alias ‘Doblecero’” afirmó José de Jesús Pérez Jiménez, alias ‘Sancocho’, quien fue el conductor de las tropas que salieron de Urabá.

La Fiscalía espera que con el inicio de versiones libres ante Justicia y Paz que realizará en próximos meses Victoria Oliveros pueda establecerse la responsabilidad de la coordinación de las operaciones que llevaron a las Accu a los Llanos y que protagonizaron dos de las masacres más terribles perpetradas por grupos paramilitares en el país.

Mientras tanto, y con la evidencia de que Mapiripán no era el destino al que tenían que llegar los hombres que salieron de Urabá, tanto las víctimas como los investigadores se siguen preguntando ¿por qué Mapiripán si iban para Caño Jabón? ¿Quiénes son los responsables de las muertes, las desapariciones y las torturas a las que se vieron sometidos los habitantes de estas poblaciones? Estas preguntas no han sido respondidas, al igual que muchas otras que dependen de lo que los exparamilitares que se encuentran en Justicia y Paz puedan y quieran revelar.