Los hombres de 'Don Mario' cuentan cómo se hicieron falsos positivos en el Meta

Según ex paramilitares, entre 2002 y 2004, unos 200 hombres del Ejército en el Meta estuvieron involucrados en el asesinato de personas que luego eran presentadas como guerrilleros y 'paras' muertos en combates.

En breve: Entre el 4, 5 y 6 de mayo los ex jefes paramilitares del Bloque Centauros que están postulados a la Ley de Justicia y Paz, confesaron cómo hacían falsos positivos con militares en MEta.

Sitios mencionados:
San Juan de Arama, Puente de Oro, Granada, Villavicencio, Mesetas, Medellín del Ariari

'Paras' mencionados: 'Mazamorro', 'Ramírez', 'El Zarco', 'Pepero'

'Don Mario' y otros desmovilizados hablaron por primera vez los supuestos falsos positivos en febrero de este año.

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A lo largo de tres días de versiones libres ante la Unidad de Justicia y Paz, los hombres de Daniel Rendón Herrera alias 'Don Mario' confesaron sobre presuntos acuerdos entre las autodefensas en Meta con algunos oficiales del Batallón XXI Vargas, con sede en Granada, para asesinar personas, bien sea civiles inocentes o en otros casos a sus propios hombres, que después eran presentados por este destacamento militar como resultados de combates.

En estos casos, según el paramilitar alias ‘Chatarro’, ex jefe del Frente Hernán Troncoso, estarían involucrados por lo menos unos 200 militares. Entre los oficiales que han sido nombrados en las versiones libres están el coronel Cabuya de León, el mayor Ricardo Efraín Arcos Rosero, el capitán Tamayo, el capitán Peña, el capitán Ricardo Rivera Sánchez y los tenientes Bastidas, ‘Chupo’ y Torres del batallón XXI Vargas y de la Brigada Móvil 4 en el Meta.

En estas versiones conjuntas los paramilitares alias ‘Don Mario’; Manuel de Jesús Pirabán, alias ‘Pirata’; Luis Arlex Arango, alias ‘Chatarro’; Benjamín Parra, alias ‘Cony’, y Mauricio de Jesús Roldán Pérez, alias ‘Julián’, aceptaron que cometieron estos asesinatos entre 2002 y 2004.

Según la Fiscalía, a raiz de estas confesiones miembros del CTI están investigando más de 100 casos en los que presuntamente los paramilitares del Bloque Centauros, en complicidad con miembros del Ejército, asesinaron a personas por fuera de combate.

‘Chatarro’ dijo además que los funcionarios del CTI de la Fiscalía que hacían los levantamientos de cadáveres se dieron cuenta de que todo era un montaje por las heridas, la trayectoria de las balas o las necropsias que los presuntos guerrilleros o ‘paras’ muertos en combate quienes en realidad fueron ejecutados.

Pero el miedo a sufrir atentados los silenció. ‘Chatarro’ añadió que el coronel Cabuya de León, quien era comandantes del Batallón XXI Vargas, les pidió a los ‘paras’ “hacerle la vuelta a la gente del CTI con fusiles AK-47 (que son los que usa la guerrilla)” y dejar varios guerrilleros muertos en la zona para simular un combate entre los funcionarios y las Farc."

En la audiencia del pasado miércoles, los ex jefes paramilitares del Bloque Centauros dijeron que una de las personas encargadas del contacto con los militares implicados en estos falsos positivos era conocido con edl alias de ‘Mazamorro’.

Según se dijo en la versión, ‘Mazamorro’ era un guía del Ejército que también trabajaba con los paramilitares. Agregaron que está muerto y salía a hacer operativos con militares del Batallón XXI Vargas.

Estos son los distintos modos que confesaron los desmovilizados para hacer falsos postivos:

De la discoteca a la fosa

Según lo contado por los paramilitares, una de las estrategias de los paramilitares del Bloque Centauros era reclutar jóvenes en discotecas, burdeles y bares de Villavicencio y ciudades de la región para entregárselos al Ejército borrachos en la madrugada. A las pocas horas algunos oficiales del Batallón XXI Vargas los presentaban uniformados, con botas de caucho y viejos fusiles como guerrilleros o paramilitares muertos en combate. En algunos casos, los entregaban vivos y en otros muertos.

‘Chatarro’ contó el caso de dos jóvenes que fueron asesinados en 2003 en un sitio conocido como la ‘Y’ de Puente de Oro, en el Meta. En uno de éstos episodios relató que sacaron a unos hombres borrachos de una discoteca de Villavicencio y los convencieron de ingresar a las autodefensas, que para muchos muchachos era símbolo de poder y una fuente regular de dinero.

Los subieron a una camioneta, los esposaron y los uniformaron, diciéndoles que eso hacía parte del entrenamiento. En la ‘Y’ de Puente de Oro los ‘paras’ se encontraron con un suboficial del Ejército y dos o tres soldados. Los militares le entregaron a uno de los paramilitares un fusil Galil 556, el arma del Ejército, para así poder simular un combate. El ‘para’ asesinó a uno de los jóvenes. El otro fue ejecutado por los soldados. En la madrugada el suboficial reportó el supuesto combate y los dos muertos por radio a sus superiores.

‘Paras’ con armas del Ejército
Otra de las formas utilizadas por los paramilitares era la de asesinar a inocentes con armas que les entregaban miembros del Ejército como fusiles Galil, y de esta forma cuando se hiciera el examen de medicina legal no hubiera dudas de que fueron bajas en operativos de los militares.

Benjamín Parra, alias ‘Cony’, ex jefe del Bloque Centauros en San Juan de Arama, contó que de esta forma fue como asesinó a un hombre, presunto colaborador de las Farc, con un arma que le entregó un teniente al que solo identificó con el apellido Bastidas quien al parecer pertenecía al Batallón XXI Vargas

‘Cony’ recordó que después de balearlo dos o tres veces, en presencia del teniente Bastidas, le puso un arma en las manos y la disparó. Sin embargo para que no quedaran rastros del montaje, ‘Cony’ le puso al muerto una granada en las manos y la hizo estallar. Ya cometido el crimen la tropa hizo un tiroteo para simular un combate y reportaron el cadáver como una baja. El paramilitar también contó que trataban de no amarrar la gente que capturaban, para que no quedaran marcas en las muñecas que delataran los montaje.

En la audiencia también relataron el caso de dos paramilitares que, al parecer, fueron entregados a personal del Batallón XXI Vargas porque cometieron faltas graves. ‘Cony’ dijo que este caso se acordó con ‘Mazamorro’ que, cuando los hombres llegaran a un sitio en una carretera del Llano, él les dispararía con “un fusil Galil que era de un militar”.

Falso campamento

Otra de las maniobras utilizadas por los 'paras' para cometer asesinatos y presentarlos como ‘falsos positivos’ fue hacer falsas bases paramilitares y asesinar algunos civiles uniformados. Luego de cometer los asesinatos las autodefensas le entregaban las coordenadas del supuestos campamento al Ejército, que llegaba después y los mostraba a la opinión pública como resultados en su lucha contra las Auc.

‘Chatarro’ recordó que en 2001 uno de sus hombres, experto en hacer campamentos, levantó una falsa base en Llanogrande, un pueblo del Meta, con material de intendencia, información de las autodefensas, carpas, trincheras. Allí llevaron y asesinaron a uno o dos jóvenes que habían “reclutado” en un burdel de Villavicencio.

Unas horas después, supuestamente un capitán al que solo identificaron con su apellido Rivera del Batallón XXI Vargas se “tomó” el campamento de las autodefensas. “(Los militares) hacían un show publicitario con eso”, dijo ‘Chatarro’.

De ‘paras’ a ‘guerrillos’

Los ex combatientes del Bloque Centauros hablaron de otro tipo de prácticas para camuflar a sus propios hombres muertos en combates con la guerrilla, para después convertirlos en resultados positivos del Ejército.

Mauricio de Jesús Roldán Pérez, alias ‘Julián’ recordó que en 2003 él y un capitán de apellido Peña coordinaron un combate contra las Farc en Mesetas. El enfrentamiento, que duró casi cinco horas, dejó un cabo, un soldado y diez paramilitares muertos.

El oficial del Batallón XXI Vargas le pidió a 'Julián' que le entregara los cuerpos de los ‘paras’ muertos para presentarlos como guerrilleros muertos por el Ejército. Un camión de la funeraria se los llevó y los dejó en El Castillo, otro municipio del Meta. Allá los militares los reportaron como guerrilleros muertos en combate, lo que generó protestas de los familiares.
 
Reclutados para falsos positivos
Otra de las modalidades que tenía el Bloque Centauros para “entregarles positivos” a miembros del Ejército consistía en reclutar personas, que eran tratados como ‘paras’ normales, para que fueran reconocidos por la población como de las Auc.

Bajo esa modalidad, supuestamente fue entregado a miembros del Batallón XXI Vargas un joven conocido con el alias de ‘El Zarco’. Al respecto, ‘Cony’ dijo que 'Zarco' trabajó con él algunos días y después lo entregó al ejército "uniformado y creo que con un AK-47”.

El ex paramilitar dijo que este positivo presuntamente se pactó con ‘Mazamorro’ y aclaró que la víctima “trabajó 15 días con nosotros, pero se sabía que era para positivo”.

Otra persona que fue reclutada y terminó como “positivo” fue un joven que supuestamente perteneció a la guerrilla. Según contó ‘Cony’, ‘Mazamorro’ le llevó al ex guerrillero para que trabajara con ellos, pero ‘Chatarro’ le ordenó que lo entregaran como positivo.

El ex paramilitar contó que estos hechos ocurrieron a finales de 2004 y el operativo para cuadrar el falso positivo con el Batallón XXI Vargas fue arreglado con ‘Mazamorro’. Agregó que él le disparó a la víctima, quien quedó uniformada y armada en algún punto de la vía Los Mandarinos.

Una víctima más bajo esta modalidad fue alias ‘Malojo’. De acuerdo con ‘Cony’, la víctima trabajó dos o tres veces con ellos, pero debido a indicios de que le estaba dando información a la guerrilla, fue asesinado y entregado a miembros de Batallón XXI Vargas.

El desmovilizado agregó que la víctima fue entregada por alias ‘Pepero’ y ‘Mazamorro’ en la vía Mesetas – San Juan. La víctima fue asesinada vistiendo ropa de civil y se dejó con una pistola. Posteriormente fue presentado como muerto en combate.

‘Paras’ entregados para evitar problemas internos

Los desmovilizados también mencionaron casos en los que entregaron a sus hombres para que fueran presentados como miembros de grupos ilegales asesinados en combate.

Entre los casos que mencionaron se encuentra el de un ex jefe paramilitar en Mesetas al que apodaban ‘Pepero’. Según ‘Chatarro’, el grupo acordó asesinarlo porque se “desmandó contra la población”, pero para no generar problemas con sus subalternos y la familia, decidieron convertirlo en un falso positivo.

‘Chatarro’ explicó que le ordenó a ‘Cony’, quien acordó con ‘Mazamorro’ montar un operativo falso con miembros del Batallón XXI Vargas. Al respecto, ‘Cony’ dijo que este hecho ocurrió a finales de 2004 y que su cuerpo fue abandonado en cercanías de un cementerio.

‘Chatarro’ también habló de otro caso en el que un miembro de las autodefensas fue entregado como “positivo” para evitar enfrentamientos internos. En esta ocasión la víctima fue alias ‘Andrés’, el hijo de un paramilitar del grupo.

El ex jefe paramilitar explicó que ordenó entregarlo al Ejército porque “le dijo a ‘Policía’ que quería matarme porque yo ordené matar a su papá, quien se dijo fue asesinado por las Farc”. Por esta razón, ‘Chatarro’ le dijo a ‘Cony’ que “lo mataran bajo esta modalidad, que lo dieran de bajo la modalidad de falso positivo” para evitar problemas con la familia.

Sobre este caso ‘Cony’ dijo que organizó el falso positivo con ‘Mazamorro’. Y agregó que “le disparé, le dejé una pistola y salí del lugar. Más adelante escuché un tiroteo”. En esta ocasión los ex paramilitares también señalaron como cómplices y responsables a miembros del Batallón XXI Vargas.

Bajas de ‘paras’ para el Ejército

‘Julián’ contó que en muchas ocasiones les entregaron a miembros del Batallón XXI Vargas los guerrilleros que asesinaban en sus operativos.

El primer caso que contó ocurrió en 2003, cuando los ‘paras’ emboscaron a varios guerrilleros en el Cerro de Lejanías, que queda en Albania. Según ‘Julián’, después del combate, ellos capturaron a dos guerrilleros y se los entregaron a militares del Batallón XXI Vargas.

‘Julián’ también contó que en una ocasión los ‘paras’ asesinaron a dos guerrilleros de un puesto de avanzada en Puerto Esperanza y  los entregaron a un grupo de contraguerrilla del Ejército que operaba en el área de Medellín del Ariari.

El desmovilizado contó que les entregaban las víctimas a los militares porque “uno sentía que ellos tenían que dar bajas permanentes. Para bajarles esa presión, les dábamos nuestras bajas, para que así sus superiores no los presionaran y nos dejaran quietos”.

Otros casos
En 2003, en La Rochela, en un punto ubicado en la vía entre Puente de Oro y Puerto Lleras los paramilitares les entregaron dos jóvenes a miembros del Batallón XXI Vargas porque estaban presionando a ‘Chispas’ y sus hombres.

Según el desmovilizado, el escuadrón contraguerrilla de la zona no tuvo éxito en una ofensiva contra la guerrilla, y por esta razón, les pidieron víctimas para presentarlas como supuestos jefes financieros de la guerrilla muertos en combate.

Sobre las víctimas, ‘Chatarro’ dijo que “creo que fueron sacadas de ‘Villavo’ (Villavicencio), como siempre”.

Otro caso relatado en la audiencia de versión libre de los jefes del Bloque Centauros fue el de un hombre que supuestamente miembros del Batallón XXI Vargas asesinaron en el barrio La Esperanza de San Juan de Arama. De acuerdo con los ex paramilitares, ellos entregaron a un hombre de 27 años, a quien los militares lo hicieron pasar por una calle y lo asesinaron.

Los paramilitares también contaron que asesinaron a dos jóvenes en la segunda mitad de 2004 en un sitio conocido como Palma Seca, cerca a San Juan y que las vistieron de camuflado. Los dos jóvenes “se reportaron como muertos en combate de las Auc” y se entregaron con fusiles AK-47 al Ejército.

Los desmovilizados contaron que no todos los militares estaban implicados en casos de falsos positivos. ‘Pirata’ contó que a comienzos de 2002 les llevaron a dos jóvenes de Villavicencio a hombres del capitán Rivera, para que los asesinaran en una supuesta emboscada. Los dos jóvenes sobrevivieron al ataque y fueron capturados porque algunos militares del operativo evitaron que los asesinaran para presentarlos como positivos.

Según contó ‘Pirata’, las dos víctimas delinquían en Villavicencio y estuvieron durante tres días con los paras antes de ser enviados a la emboscada. Agregó que los dos jóvenes estuvieron presos durante año y medio.