Así fue la guerra en Aguazul, Casanare

El ex jefe de sicarios de las Autodefensas en Aguazul, alias ‘Coplero’, narró cómo desaparecían a personas que ellos creían eran auxiliadores de la guerrilla y del Bloque Centauros. Aceptó que asesinaron personas sin motivo.

En breve: en versión libre durante el 18 y 19 de agosto de 2010, José Reinaldo Cárdenas Vargas, alias 'Coplero', aceptó otros 16 crímenes cometidos por las Autodefensas Campesinas del Casanare en el municipio de Aguazul.

Paramilitares mencionados: Luis Eduardo Linares, alias 'HK'; Josué Darío Orjuela, alias 'Solín'; ‘Chocolate’, ‘Toro’, ‘Malasombra’, ‘Camargo’, ‘Tribilín’, ‘Chíspiro’, ‘Menudencias’, ‘Polocho’, ‘Pintado’, ‘Gavilán’ o ‘Candela’.

Lugares mencionados en la versión libre: Aguazul, finca La Graciela, vereda Llano Bonito.


El ex jefe de sicarios de las Autodefensas Campesinas del Casanare en Aguazul, alias 'Coplero', narró cómo asesinaban y desaparecían a personas que eran señaladas de colaborar presuntamente con la guerrilla y el Bloque Centauros de las Auc.  
 
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Quienes vivían en Aguazul entre 2002 y 2004 estaban expuestos a ser asesinados. A cualquier hora, integrantes de las Autodefensas Campesinas del Casanare -Acc- llegaban a billares, estaderos, plazas de mercado e incluso asaltaban vehículos para raptar a sus víctimas. Todas eran señaladas de colaborar presuntamente con la guerrilla o con el Bloque Centauros de las Autodefensas, con quien tenían una pelea casada por el territorio.

Así lo contó el que fue jefe de sicarios de las Autodefensas Campesinas del Casanare, José Reinaldo Cárdenas Vargas, alias Coplero, en una versión libre de Justicia y Paz, en la que relató cómo sus hombres asesinaron a cientos de personas inocentes, sin saber si eran o no guerrilleros o informantes del Bloque Centauros.

“No tenía certeza de esos señalamientos. Yo sólo cumplía órdenes”, dijo alias ‘Coplero’, en la versión en la que aceptó 16 crímenes.

Las dos personas que le ordenaban asesinar a personas en esa población del Casanare eran Luis Eduardo Linares Vargas, alias ‘HK’, segundo al mando de las Acc después de ‘Martín Llanos’ y señalado por ‘Coplero’ de elaborar los listados de las víctimas. “Él sabía hasta cuando uno se tomaba una cerveza. Tenía informantes entre los ganaderos, taxistas y arroceros”. Y Josué Darío Orjuela, alias ‘Solín’, el jefe de las urbanas de las Acc y quien tenía más contacto con ‘Coplero’.

Los asesinatos y desapariciones en Aguazul cumplían un patrón: ‘HK’ o ‘Solín’ elaboraban las listas de víctimas, se la entregaban a ‘Coplero’ y este, a su vez, ordenaba las retenciones a sus subalternos: alias ‘Chocolate’, ‘Toro’, ‘Malasombra’, ‘Camargo’, ‘Tribilín’, ‘Chíspiro’, ‘Menudencias’, ‘Polocho’, ‘Pintado’, ‘Gavilán’ o ‘Candela’. Las víctimas eran llevadas a fincas, interrogadas por varios días, y luego asesinadas y enterradas en fosas.

Así fueron asesinadas las hermanas Aura Denis y Liria Johana Mendivelso, de 18 y 21 años de edad; de Diomedes Camargo Franco, de 56 años; y de Polan Mora Morales, de 26 años. Entre junio y agosto de 2002, estas personas fueron sacadas de su sitio de trabajo, vivienda o vehículo y llevadas a una escuela conocida como ‘Escuela Vieja’ en la vereda Llano Bonito.

“Ese era un sitio abandonado. Ahí las sometíamos a método de interrogación. Les preguntábamos si eran auxiliadoras de la guerrilla o del Bloque Centauros. Había tortura. Las teníamos como unos 15 días en la escuela hasta cuando ‘HK’ o ‘Solín’ daban la orden de ultimarlas. En la mayoría de casos usábamos arma blanca. Las metíamos en fosas en un finca que quedaba como a 15 minutos de la escuela, llamada La Graciela”, dijo alias ‘Coplero’.

Otros asesinatos

El paramilitar también relató cómo las Acc asesinaron a otras personas, utilizando métodos de 'muerte silenciosa' y tiros de gracia. Fue el caso de Juan Polo Bautista, un taxista que desapareció en junio de 2002 y cuyo cuerpo, según 'Coplero', estaría en la misma fosa donde fueron arrojados los cuerpos de las hermanas Mendivelso, en la finca La Graciela.

'Coplero' aseguró que el nombre de Juan Polo estaba en una Orden de Batalla del Ejército, junto a otras personas señaladas de ser auxiliadores de la guerrilla, y que los militares le entregaron a su jefe alias ‘HK’.

Polo fue secuestrado de un taxi, en la vía entre Aguazul (Casanare) y Sogamoso (Boyacá), lo torturaron durante varios días y después lo asesinaron. Para no hacer ruido alias ‘Solín’ le inyectó cianuro en el cuello y pensó desmembrarlo, pero al ver que sus órganos se habían disuelto por el efecto del ácido, enterraron su cuerpo junto al de las dos muchachas.

Otro caso donde quedó expuesta la barbarie ‘para’ en Aguazul fue la desaparición de Hipólito Martínez, profesor de la escuela de Bellavista. ‘Coplero’ recordó que unos meses antes del crimen, su jefe ‘HK’ lo vio con pelo largo y descalzo, y le preguntó que de qué región venía. “‘HK’ no confiaba en él, dijo que no tenía cara de profesor y le ordenó irse de la región”, señaló ‘Coplero’.

En febrero de 2002, ‘Coplero’ y sus hombres irrumpieron en la escuela y en plena reunión de padres de familia secuestraron al profesor. Lo llevaron a una vereda cercana, lo torturaron e interrogaron sobre sus presuntos vínculos con el Eln. El profesor negó hasta el final estos señalamientos hasta que fue asesinado a tiros.

Otro caso que contó el paramilitar ocurrió el 4 de abril de 2002, cuando cuatro ‘paras’ sacaron de un estadero al campesino José Pier Avella quien se encontraba con su pequeño hijo. El ‘Coplero’ explicó que se lo llevaron en una camioneta taxi hasta la vereda La Esmeralda, y allí lo amarraron, lo pusieron boca abajo y le dispararon, señalándolo de ser un presunto guerrillero.

A Édgar Saúl Caballero y a Carlos Ferney Urbano los asesinaron también a quemarropa en septiembre de 2004. Al parecer, ambos fueron señalados de ser colaboradores del Bloque Centauros, en una lista presuntamente suministrada por el entonces alcalde de Aguazul, Leonel Roberto Torres Arias. En varias de sus versiones, ‘Coplero’ ha señalado que el ex alcalde colaboraba para las Acc. Por su parte, Torres ha sostenido que como no quiso acceder a las presiones de los paramilitares y puso una demanda, lo persiguieron y ahora quieren involucrarlo.

En todos los casos, los familiares de las víctimas negaron que sus hijos, esposos o hermanas estuvieran involucradas en el conflicto, y pidieron que su nombre quedara limpio ante la opinión pública. Aclarando que no justificaba sus actos, alias ‘Coplero’ dijo que sólo cumplía órdenes.

“Esa era una organización con códigos de ley. De pronto nos pasaban una, pero si uno no cumplía de ahí en adelante, terminaba fusilado. Esta no era una organización de derechos, sino de hechos. Así no tuviera certeza de los señalamientos, yo sólo cumplía órdenes”, indicó alias ‘Coplero’.

El ex jefe sicarios le contó estas historias a la Fiscalía en compañía de otros cuatros ex integrantes de las Acc, que no se acogieron a la Ley de Justicia y Paz, y que tras ser capturados, son procesados por la justicia ordinaria. Después de esta etapa de versiones libres, un magistrado le formulará cargos a alias ‘Coplero’ para poder llegar a la etapa de juicio.

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